El legado familiar es una poderosa fuerza que impulsa a las nuevas generaciones a seguir los pasos de sus antecesores, pero también a forjar su propio camino. En el mundo del vino, esta tradición se vive con intensidad, donde el conocimiento y la pasión se transmiten de padres a hijos, creando un vínculo inquebrantable con la tierra y sus frutos.
En el corazón de Rioja Alavesa-Sonsierra, la Denominación de Origen (DO) Rioja vuelve por el camino del prestigio. Diferenciarnos y darle valor a las uvas y al vino para defender nuestra Comarca, para defender a los agricultores, al pueblo, a nuestra cultura. La solución, por ejemplo, no es bajar los precios del vino.
La Crisis y la Búsqueda de la Diferenciación
Es como si bajo ese panorama global la Comarca y con ella toda la DOCa, fuera hoy más barata que hace un año. Miremos lo positivo. Yo estoy muy orgulloso de las bodegas que han cambiado sus elaboraciones para hacer unos vinazos estratosféricos en nuestra tierra. Y además, vamos juntos de la mano, diferenciándonos. Es lo que tenemos que hacer contra la crisis.
No echemos la culpa a nadie, ni a otras zonas, ni a los de abajo o los de arriba. No. Creo que todos vamos a cambiar. Es ahora o nunca. La vida nos va a poner en nuestro sitio. El consumo, el comercio, el mundo nos va doblar el brazo. Es triste porque muchos vamos a sufrir. Mi aita dice que es un desierto que vamos a tener que atravesar. La única forma es trabajar más, quizá para conseguir la mitad, pero intentar acabar el año lo mejor posible, y aguantar.
El Valor del Viñedo y la Tradición
Tenemos Garnachas ancestrales que hoy elaboro con 13 grados. No puede ser que venga alguien y te pague 35.000 euros por una hectárea de viñedo. Es un insulto. Tiene que valer por lo menos 90.000 euros. La DO tiene que ir de nuestra mano. La DO no la han creado otros. La DO la hemos creado nosotros. La DO a veces parece ajena, pero es nuestra. Parece que la hemos contratado, pero la hemos creado entre todos.
Nuestros abuelos plantaron aquí hasta 45 variedades, que hoy pueden ser soluciones para que nuestros Tempranillos no se degraden. Hay que darle valor a todo esto. Solo en dos kilómetros a la redonda tenemos 180 clases de Tempranillo.
Es verdad que he visto sufrimiento en 2017. Antes de estar implicado profesionalmente en la bodega, recuerdo aquellos momentos delicados de la bodega para conseguir pagar todas las nóminas. Y ahora, en 2024, es la época de los grandes cambios. Debemos de cambiar todos, desde el agricultor, las bodegas, la DOCa, las Instituciones. Las instituciones tienen que apoyar mucho más al sector para conseguir abrir puertas y ayudarnos a salir. Las bodegas tienen que luchar como nunca por la diferenciación de los vinos. El agricultor tiene que trabajar sabiendo que sin ellos no somos nada.
Amaren: Un Proyecto Personal
Cuando murió mi abuela, en 1995, de las mejores cubas de Luis Cañas sacamos el primer vino de Amaren. Todo el mundo pensaba que era un vino más de Luis Cañas. En 2014 vinimos aquí. Esta que viene será la onceava vendimia. Este edificio había sido antes la cooperativa PALESA (Páganos, Leza y Samaniego). Amaren es todo para mí.
Cuando empecé, saqué el crianza. Teníamos reservas, y no teníamos apenas genéricos. Todo el mundo cuando venía aquí, nada más entrar por la puerta nos preguntaba “¿en qué se diferencia vuestro crianza del crianza de Luis Cañas?”. “¿Por qué si el Luis Cañas vale 18 euros, voy a pagar por el tuyo 21?” Era una lucha incansable. Decidí hacer un selección de viñedos y quité la precinta del crianza. El 85% de Samaniego es el Selección. Certifiqué los viñedos en el vino base de 45 años, clones que con respecto a los de Villabuena había una o dos semanas de diferencia en la maduración, con más nervio y más tensión. Me sacaron de todas la barras, porque me subí por encima del crianza de Luis Cañas. Pasé años muy malos. Pero hoy lo tengo posicionado. Nadie me compara con el Luis Cañas. Fue muy arriesgado, sufrí muchísimo. Yo pagaba más por el kilo de uva. La elaboración era también más costosa. Todo era más, con mayor identificación. Pude haberlo sacado como un vino de pueblo, pero pensé que antes que mi pueblo tenía que defender la Rioja Alavesa. Hoy es el día que solo tengo una precinta de reserva. Y todo lo demás es genérico, donde lo que explico es la finca y el pueblo. Eso la gente no lo ve.
Formé un equipo de gente joven. Con cuatro personas hago todo. Les he enseñado como si fueran mis hijos. Santi, Iraultza, Rubén y Jon de Labastida. Todos de la Comarca, que alguno lleva ya once años conmigo. Saben hacer de todo. Y elaboran como yo lo hacía con mi abuelo. Lo que se vende, bien, pero tengo la suerte de tener en Luis Cañas una madre que me permite darle mi amor a las cosas. 450.000 kilos, que en botellas elaboro 350.000 botellas.
No por ser el hijo de Juan Luis tengo este puesto. Me lo dijo mi aita desde el principio: “O te lo ganas, o lo llevará otro”. Hay que ser humilde. Y trabajé en la multinacional francesa Giroa, arreglando calderas. Más tarde en Maruxa montando puertas automáticas por todo el norte. Con 26 años, en la crisis del 2008, me ofrecieron trabajar en forjados y prensados. Fue cuando mi aita me dijo “O ahora o nunca”. “O yo empiezo a pensar de otra manera”. Le entiendo muy bien. Me vine aquí cobrando menos que lo que yo ganaba. Empecé a estudiar por la noche Enología, Viticultura, y Administración de Empresas. Es mi niño pequeño. Amo Luis Cañas, pero a Amaren lo estoy viendo cómo crece.
Tabla: Comparación entre Luis Cañas y Amaren
| Característica | Luis Cañas | Amaren |
|---|---|---|
| Historia | Bodega familiar con larga trayectoria | Proyecto personal del hijo de Juan Luis Guerra |
| Enfoque | Tradición y calidad | Diferenciación y expresión del terroir |
| Ubicación | Rioja Alavesa | Samaniego |
| Volumen de producción | Mayor | Menor, con enfoque en la selección |
Hay gente que le gusta entrar a las 7 de la mañana y marcharse a las 15horas, pase lo que pase, “como si se desborda el lago”, pero aquí hay un valor añadido. Y sí, por supuesto, duele cuando el sector llora. Duele porque hay gente que es enóloga o ingeniero agrónomo que no ve la calle, pero la calle sufre. Cuando ves que la Rioja Alavesa está desapareciendo de las cartas de algunos restaurantes, es porque la estamos desprestigiando. Y eso es culpa de todos.
Puedo decir que soy el mejor enólogo del mundo, hablar de “mis taninos aterciopelados con un envolvente persistente que te recuerda a…”. Puedo enamorar con mi lenguaje, pero es cuando hueles o bebes el vino cuando sabes si llega o no a tus palabras, si va más lejos aún.
Algo que me ha enseñado mi aita es que debemos preguntarnos “¿cómo queremos que nos vean dentro de cinco años?”. Me fascina cuando viene un australiano a decirme que quiere hacer las prácticas en mi casa. Eso es muy bonito. Significa que Rioja Alavesa ha llegado a Australia. Algo hacemos bien. Todos debemos pensar en ello.
También mi padre cuando pasó el COVID… ¡Cómo se emocionaba por los demás! Que he conseguido hacer un equipo para poder liderarlo, delegando el trabajo, para que con sus sueldos tengan la posibilidad de comprarse una casa, y puedan casarse y tener hijos… Al final somos la máquina del tren que defiende el viñedo y crea riqueza. Se me eriza la piel y me emociona mucho las cosas que hacemos porque aquí está metido el esfuerzo de mucha gente. Qué decir de cuando vienen todos los años los agricultores de Jaén a podar, o a la vendimia, y luego nos invitan a sus bodas. No sé si todo esto se entiende.
El Legado Musical de Juan Luis Guerra
Casi coincidiendo con su 65 cumpleaños, el cantante dominicano Juan Luis Guerra está como quien dice con las maletas hechas para iniciar su gira de conciertos por España que ofrecerá junto a sus inseparables 4.40 este próximo mes de julio. Lleva el sugerente titulo de Entre mar y palmeras que da nombre al concierto grabado en vivo en playa Esmeralda del que salió un disco que incluye sus mayores éxitos, como Ojalá que llueva café, Visa para un sueño o La bilirrubina.
Con mas de 30 millones de discos vendidos en su carrera, tres Grammy estadounidenses y 27 latinos, y su peculiar look con su 1,96 de estatura, vestido de negro de pies a cabeza y con sombrero, se le considera uno de los músicos hispanos más universales. Es un enigma que con ritmos genuinamente latinos y letras muy sencillas, que hablan de amor, aunque también de males autóctonos como pobreza, emigración o el corrupto sistema político, haya logrado conectar con públicos de todos los continentes. Como muestra, en Holanda, llegó a llenar el recinto Ahoy de Rotterdam, que tiene un aforo de más de 16.000 personas, aunque ha llegado a superar el medio millón de asistentes en sus conciertos.
Nacido en Santo Domingo en una familia acomodada, se formó en Filosofía y Literatura en la universidad de su país, aunque siempre sintió el gusanillo de la música. Tras estudiar guitarra en el conservatorio dominicano, decidió marcharse a Estados Unidos matriculándose en el Berklee College of Music de Boston, donde logró un diploma en composición de jazz. Sus primeros álbumes Mudanza y Acarreo y Mientras más lo pienso, tú pegaron fuerte aunque fueOjalá que llueva café grabado en 1989 el que le aportó el reconocimiento internacional, y Bachata Rosa en 1990, propició que ganara su primer Grammy y arrasara en su gira por América latina, EEUU y Europa.
Ya por entonces llevaba tiempo unido a su "compañera de vida", Nora Clementina Altagracia Vega, madre de sus dos hijos, Juan Gabriel y Paulina. Se conocieron a principios de los 80 cuando el artista soñaba con triunfar en la música y ella estudiaba diseño. Se casaron en 1984 y a día de hoy, el matrimonio aun se mantiene muy unido. A Nora van dedicadas muchas de sus canciones, en especial el merengue Lámpara para mis pies. "La lámpara es la palabra de Dios que me da todas las bendiciones y entre ellas está Nora", ha asegurado el cantante, quien tras sufrir una fuerte crisis existencial, se convirtió en un hombre profundamente religioso.
El estrés por lograr el éxito de golpe y las continuas giras le afectaron mucho psicológicamente, pues no lograba dormir sin tomar pastillas y sentía un gran vacío existencial, tanto en 1995 decidió retirarse temporalmente de los escenarios. Según dice, sintió entonces la llamada de Dios, convirtiéndose al cristianismo, que supuso un giro total en su vida. "Me faltaba paz, ni con todos los premios y reconocimientos podía estar tranquilo, sufría ataques de ansiedad horrorosos. Entonces acepté a Jesús y el vino a darme mucho más que paz, me dio vida en abundancia", ha explicado el cantante, que en 1998 retomó su carrera con el álbum Ni es lo mismo ni es igual que supuso también su regreso a los escenarios, pero ya su prioridad era la vida espiritual.
Volcado también en tareas humanitarias, creó una fundación que lleva su nombre para ayudar a los necesitados, y fue nombrado embajador de buena voluntad de la Unesco. Juan Luis Guerra tiene aires de un gigante que sopesa desde sus más de dos metros de altura la vida con valores tan sólidos como la fe, el amor y la esperanza.
Hay que luchar hasta que te quiten el bombín de la puerta. Tengo muchas familias detrás, y a compañeros que quiero y estimo. Amarrado al destino de sus tres bodegas, Luis Cañas, Amaren y Dominio de Cair.
