Aristeo: El Hijo de Apolo y Cirene en la Mitología Griega

Aristeo es una figura fascinante de la mitología griega, hijo de Apolo y la ninfa Cirene. Su leyenda se desarrolla en las llanuras de Tesalia, donde Apolo raptó a Cirene. Mercurio confió a Aristeo al cuidado de las ninfas y de Vesta, quienes lo alimentaron con ambrosía, otorgándole la inmortalidad. Aristeo creció en Tesalia, cuidando ganados al pie del monte Othrys y en las márgenes del río Apidanos.

Apolo

Aristeo: Divinidad Agreste y Celeste

Aristeo es una divinidad agreste a quien eran afectos los sonrientes valles y las campiñas fértiles. Además, se le consideraba una divinidad celeste y astronómica, de carácter bienhechor, que protegía a los mortales de los furores de Sirios. En Ceos, se le confundía con Júpiter Aristeo, un dios bienhechor que templaba el calor del cielo.

Según la fábula, Sirios abrasaba las Cícladas, exponiéndolas al hambre y a la peste. Aristeo salvó a las islas de estas calamidades, y en cumplimiento de las órdenes de Apolo, levantó un altar al padre de los dioses y ofreció sacrificios a Sirios en la cima de las montañas. Estos actos de piedad bastaron para que los vientos estesianos refrescaran el Archipiélago durante cuarenta días. A partir de entonces, los sacerdotes de Ceos ofrecían anualmente sacrificios expiatorios antes de la aparición de la constelación del Perro.

Aristeo

La Vida y Aventuras de Aristeo

Desde Tesalia, Aristeo se trasladó a Beocia, donde se casó con Autonea, hija de Cafnos, y de esta unión nació Acteón. Posteriormente, fue a las Cícladas, donde realizó sacrificios para conjurar los ardores caniculares. Según otras leyendas, estuvo en Libia, Sicilia y Cerdeña, enseñando a los hombres los trabajos campestres. En Tracia, se contaba la fábula de su amor por Eurídice, quien murió al huir de él por la mordedura de una serpiente.

Las Horas y el Cuidado de Aristeo

Las Horas son divinidades menores, asociadas frecuentemente a las Cárites. En Homero, se presentan como las guardianas de las puertas del cielo y al servicio de Hera. Según Hesíodo, las Horas son hijas de Zeus y Temis: Eunomia, Dice e Irene, que velan sobre los trabajos de los humanos. A ellas fue confiado Aristeo, el hijo de Apolo y Cirene.

Las Horas son divinidades de la naturaleza, simbolizando los dones de la humanidad distribuidos en épocas regulares, y divinidades morales, que hacen reinar entre los hombres la justicia y la equidad. Este concepto de las Horas se transformó en la época helenística, personificándose en las estaciones, cada una con atribuciones distintas y limitadas.

Aristeo y la Apicultura

Entre las flores de lima, las abejas recolectan una sabrosa cosecha, y su zumbido suena como el oleaje en un arrecife. Aristeo, mientras escuchaba el zumbido de las abejas entre el tomillo silvestre, tuvo la idea de domesticarlas y hacer de su trabajo su ganancia. Sabía que los árboles huecos o un agujero en una roca podían ser almacén de su tesoro, por lo que les entregó casas que sabía que codiciarían, y cerca de ellas colocó toda la comida que pudieran desear.

Pronto, Aristeo fue conocido como un domador de abejas, e incluso en el Olimpo hablaban de su miel como algo que era comida para los dioses. Aristeo enseñó a los hombres que de las pequeñas abejas que zumban por doquier entre las flores pueden ser sus sirvientas, para que les lleven las más dulces riquezas que se pueden arrancar a la naturaleza.

MITOS... QUE SON VERDAD - Mito 029 - El Arrepentimiento de Aristeo

La Tragedia de Eurídice y el Castigo de los Dioses

Todo podría haberle ido bien a Aristeo, si no le hubiera llegado el funesto día en que vio a la hermosa Eurídice y con ello perdió la razón. Ella huía ante las feroces proclamas de su amor y pisó una serpiente, cuya mordedura la llevó al Hades. Los dioses estaban furiosos con Aristeo y, como castigo, mataron a sus abejas. Sus colmenas se quedaron vacías y en silencio.

Orfeo y Eurídice

La Búsqueda de la Redención

Bajo las raudas aguas de un profundo río, la ninfa Cirene, madre de Aristeo, estaba sentada en su trono. Aristeo llamó a su madre con voz lastimera y le contó su penosa historia: había llevado dos grandes presentes a los hombres: el cultivo de las aceitunas y la apicultura. Pero ahora, su ejército de laboriosas trabajadoras estaba arruinado.

Cirene le habló de Proteo, el que conduce los rebaños del ilimitado mar, y le dijo que solo él podría revelarle mediante qué arte podía recuperar las abejas. Cirene le indicó que debía atrapar a Proteo por la fuerza mientras dormía y mantenerlo prisionero sin amedrentarse por las diversas formas en las que tenía la capacidad de metamorfosearse.

El Encuentro con Proteo

Cirene roció a su hijo con el néctar de los inmortales dioses, y en el corazón de Aristeo nació un noble coraje. Lo llevó a la cueva donde Proteo vivía. Aristeo se ocultó tras las rocas repletas de algas, y cuando Proteo se durmió, lo ató con grilletes. Proteo se transformó en un feroz jabalí, un tigre, un dragón, un león, fuego y agua, pero Aristeo lo sujetó sin amedrentarse. Finalmente, Proteo volvió a su forma original y le habló a Aristeo.

Proteo le reveló que por haber enviado a Eurídice a la tierra de las sombras y haberle roto el corazón a Orfeo, las abejas habían dejado vacías y en silencio las colmenas. Le indicó que debía encontrar cuatro toros y cuatro vacas de igual belleza y construir en una tupida arboleda cuatro altares, rindiendo honras funerarias a Orfeo y Eurídice para apaciguar su resentimiento. Al pasar nueve días, debía regresar y ver qué le habían enviado los dioses.

El Perdón y la Restauración

Aristeo llevó a cabo su juramento con rigor. Al noveno día, regresó a la arboleda del sacrificio y escuchó el murmullo de innumerables abejas que salían del cuerpo de uno de los animales ofrecidos en sacrificio. Aristeo se llenó de gozo al saber que le habían perdonado su insensatez, y que por siempre le pertenecería el orgullo de dar a los hombres el poder de domar a las abejas.

Tabla Resumen de la Leyenda de Aristeo

Personaje Rol
Aristeo Hijo de Apolo y Cirene, dios de la apicultura
Apolo Dios del sol, padre de Aristeo
Cirene Ninfa, madre de Aristeo
Eurídice Amada de Orfeo, su muerte causa la pérdida de las abejas de Aristeo
Proteo Dios del mar, revela a Aristeo cómo recuperar sus abejas
Orfeo Músico, esposo de Eurídice

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