Toxoplasmosis y Embarazo: Información Esencial para Futuras Madres

La toxoplasmosis es una infección causada por el parásito Toxoplasma gondii. En personas con defensas normales, la infección suele pasar inadvertida o manifestarse con síntomas leves. Sin embargo, puede tener consecuencias graves en personas inmunodeprimidas y en mujeres embarazadas, ya que existe riesgo de transmisión al feto.

Ante un diagnóstico de toxoplasmosis IgG positivo durante el embarazo, lo primero que se puede hacer es tranquilizarse. La mayoría de los adultos pasamos la toxoplasmosis sin darnos cuenta.

Toxoplasmosis en el embarazo | Maternar.co

¿Qué es la Toxoplasmosis?

La toxoplasmosis es una enfermedad parasitaria producida por el protozoo llamado Toxoplasma gondii. Los huéspedes preferidos de este parásito son los felinos. A través de las heces, los gatos infectados expulsan diariamente hasta diez millones de ooquistes (los huevecillos de este parásito).

Ciclo de vida del Toxoplasma gondii. Fuente: Wikimedia Commons

¿Cómo se Transmite el Toxoplasma gondii?

El humano puede adquirir la infección mediante diversas vías:

  • Ingesta de carne cruda o poco cocinada que contenga quistes del parásito.
  • Consumo de vegetales contaminados y mal lavados, que hayan estado en contacto con tierra contaminada.
  • Beber agua contaminada o leche cruda no pasteurizada.
  • Transfusión sanguínea desde un individuo infectado a otro sano.
  • Transmisión vertical: la madre gestante transmite por vía placentaria los parásitos al feto.

Los mininos también se contagian al beber agua contaminada o leche no pasteurizada y al comer carne cruda o de animales infectados.

Contrario a la creencia popular, la transmisión por contacto directo con gatos es poco probable, especialmente si es un gato doméstico. El parásito se transmite a través de sus heces. Por tanto, es importante que las mujeres embarazadas no manipulen los excrementos de sus gatos.

Síntomas de la Toxoplasmosis

Lo que llama la atención es que, en la mayoría de los casos, las personas infectadas no presentan síntomas. Algunas veces se pasa la infección como un cuadro catarral con un poco de fiebre y adenopatías. A pesar de la ausencia de síntomas, algunos infectados pueden desarrollar un cuadro similar al de la gripe (con dolores musculares, dolor de cabeza, fiebre, fatiga y ganglios inflamados).

Sin embargo, existen diferentes manifestaciones clínicas:

  • Sistema inmune intacto: La mayoría suele cursar de forma asintomática y autolimitada. Tan sólo un pequeño porcentaje de pacientes presentan febrícula, malestar general, cansancio y lo más frecuente la aparición de ganglios en la región cervical.
  • Inmunosupresión: En la mayoría de los casos se trata de una infección reactivada y suelen presentarse síntomas generales y sobre todo del sistema nervioso central como hemiplejia, hemiparesia, trastornos de la marcha y el equilibrio.
  • Toxoplasmosis ocular: Suele manifestarse como coriorretinitis y en la mayor parte de los casos es consecuencia de una infección congénita.
  • Toxoplasmosis congénita: Consecuencia de una primoinfección en la mujer embarazada. Puede ser patente ya en el momento del nacimiento con alteraciones neurológicas, lesiones cutáneas, aumento de tamaño del hígado y bazo; o bien tardar meses o incluso años en presentarse.

Diagnóstico de la Toxoplasmosis en el Embarazo

A toda embarazada se le realiza un análisis de toxoplasmosis en el primer trimestre. En este análisis se determinan los anticuerpos IgG. Si es positivo es que estás inmunizada y ya ha pasado la infección, por lo que no deberás preocuparte por las medidas preventivas antes expuestas.

El diagnóstico clínico se basa en gran medida en los resultados de pruebas serológicas que detecten anticuerpos específicos anti-T.gondii (analíticas de sangre). Tanto las especificidades (capacidad para detectar el toxoplasma y no otras infecciones) como las sensibilidades (capacidad de detectar el toxoplasma frente a que no haya toxoplasma) de estas pruebas dependen fundamentalmente de los antígenos utilizados, es decir, se producen falsos positivos o falsos negativos más o menos a menudo según el tipo de análisis. La mayor parte de los kits comerciales están basados en lisados de antígenos de Toxoplasma.

En caso de que los anticuerpos de la toxoplasmosis salgan positivos, habiendo sido en los análisis previos negativos, se habla de SEROCONVERSIÓN. Lo primero que se realizará ante una seroconversión es un TEST DE AVIDEZ DE LA IgG. Si la avidez es alta, indica que la infección pasó hace tiempo (entre 20 y 40 semanas). Si la avidez es baja, indica infección reciente de menos de 12 semanas de evolución.

Si se detecta toxoplasma en líquido amniótico, indica que se ha producido infección fetal y se pondrá un tratamiento más específico. El hecho de que no se detecte nada en la ecografía no excluye que no pueda haber daño neurológico.

Cuando se detectan IgG e IgM positivas en una embarazada, el estudio de avidez de IgG es una herramienta clave para distinguir entre infección reciente y pasada.

Reporte/ Interpretación de resultados serológicosAcción Recomendada
Posible infección aguda o resultado IgM falso positivoObtener nuevo espécimen para examen de IgG e IgM
IndeterminadoIndeterminado
Posible infección aguda por ToxoplasmaObtener nuevo espécimen para examen de IgG e IgM
Infección por Toxoplasma por un periodo probable mayor a un año, o reacción IgM falso-positivoObtener nuevo espécimen para examen de IgM
Posible infección reciente dentro de los últimos 12 meses, o reacción IgM falso-positivo

Riesgos en el Embarazo y Posibles Complicaciones

Se habla de toxoplasmosis congénita cuando la infección de la madre ocurre justo antes o durante el embarazo, de manera que el parásito se trasmite al bebé a través de la placenta (aun si la madre es asintomática). El riesgo de infección es mayor durante el último trimestre del embarazo.

Si la mujer ha sufrido la toxoplasmosis entre 6 y 9 meses antes de quedar embarazada, ésta ya estará inmunizada y no habrá riesgo de transmisión al feto. Los problemas vienen cuando la mujer contrae la infección por primera vez durante el embarazo o unos pocos meses antes.

El pronóstico es diferente según el momento del embarazo:

  • Primer trimestre: Una infección por toxoplasma en el primer trimestre tiene un riesgo importante de provocar malformaciones graves e incluso un aborto. Sin embargo, la posibilidad de infección del feto es menor cuando la infección se ha producido en el primer trimestre y se inicia el tratamiento de forma temprana.
  • Segundo trimestre: Aunque el riesgo de malformaciones graves y de aborto es menor que en el primer trimestre, la posibilidad de infección del feto es mayor, y se suele recomendar una amniocentesis para confirmar o descartar el paso del toxoplasma a través de la placenta.
  • Tercer trimestre: El riesgo de malformaciones y aborto es mínimo, pero en cambio el riesgo de infección es máximo, con lo cual en todos los casos se recomienda combinar pirimetamina y sulfadiacina, con ácido folínico.

En caso de infección del feto durante el embarazo, las consecuencias pueden ser de leves a graves. En el primer trimestre podría tener lugar un aborto espontáneo y, en los casos más graves, la muerte del bebé antes de nacer o al poco tiempo del nacimiento.

Algunos bebés infectados con el parásito pueden desarrollar complicaciones mucho tiempo después del nacimiento. En algunos casos, incluso años después. Al llegar a la adolescencia o la edad adulta, pueden manifestar pérdida de la audición, infecciones oculares severas, ceguera o discapacidad mental.

¿Cómo Afecta al Bebé?

Los bebés que nacen con la infección padecerán lo que se conoce como toxoplasmosis congénita. Algunas de las alteraciones asociadas a esta patología son las siguientes:

  • Bajo peso al nacer.
  • Prematuridad.
  • Alteraciones visuales o ceguera.
  • Disminución de la capacidad auditiva.
  • Hidrocefalia.
  • Ictericia (piel y ojos amarillentos).
  • Erupciones en la piel.
  • Aumento de los ganglios linfáticos.
  • Anemia.
  • Trastornos motrices.
  • Retraso mental.
  • Epilepsia.
  • Problemas de aprendizaje.
  • Ataques de apoplejía.

La mayoría de bebés con toxoplasmosis congénita no presentan ninguno de estos síntomas al nacer, sobre todo los infectados en la última etapa del embarazo. No obstante, los problemas graves pueden aparecer meses o incluso años después del nacimiento del bebé.

Tratamiento de la Toxoplasmosis en el Embarazo

En caso de que, una vez realizadas las pruebas durante la gestación, el médico detecte presencia de toxoplasma, se pondrá en marcha un tratamiento para la toxoplasmosis con el fin de evitar el contagio del bebé y minimizar las posibles secuelas.

Los esquemas terapéuticos dependen del momento de la gestación, de la confirmación o no de infección fetal y de las características de cada paciente.

El tratamiento en el primer trimestre suele ser espiramicina, a partir de la semana 14, se rotará a pirimetamina+ sulfadiacina+ ácido folínico. Si hay intolerancia a alguno de los antibióticos, el tratamiento alternativo es clindamicina.

En el segundo trimestre, si en la amniocentesis no hay toxoplasma, se puede tratar a la embarazada con espiramicina, o un tratamiento combinado de rotación por semanas, una semana de espiramicina, otra de pirimetamina + sulfadiazina + ácido folínico.

En el tercer trimestre, en todos los casos se recomienda combinar pirimetamina y sulfadiacina, con ácido folínico. En el tercer trimestre se recomienda la amniocentesis para comprobar si hay infección placentaria, ya que si no la hay, es posible evitar la prueba en líquido cefaloraquídeo (punción lumbar) al recién nacido.

El tratamiento de los niños con toxoplasmosis congénita incluye clásicamente pirimetamina, sulfadiazina y ácido folínico durante un año.

Medicamentos Utilizados

  • La espiramicina: Este medicamento es muy útil durante las primeras semanas de embarazo para disminuir el riesgo de transmisión vía transplacentaria.
  • La sulfadiazina y la pirimetamina: A diferencia del primero, estos medicamentos pueden atravesar la placenta para tratar al feto. Se utilizan combinados con ácido folínico cuando se ha confirmado la infección fetal.

Prevención de la Toxoplasmosis Durante el Embarazo

Todas las medidas que puedas tomar para prevenir la infección son sumamente importantes, sobre todo si estás embarazada, tienes gatos en casa y no has entrado en contacto antes con la enfermedad.

La prevención incluye medidas higiénicas adecuadas y una correcta manipulación de alimentos.

Medidas para prevenir la toxoplasmosis. Fuente: CDC

Medidas Higiénicas

Las pautas a seguir durante toda la gestación, sobre todo a la hora de cocinar, son las siguientes:

  • Lavarse las manos con jabón antes y después de toda manipulación de alimentos, sobre todo carne cruda.
  • No tocarse los ojos, la nariz o la boca con las manos sucias.
  • Lavar con agua caliente y jabón los mostradores de la cocina, tablas de cortar y todos los utensilios utilizados después de haber estado en contacto con carnes, aves y mariscos crudos.
  • Evitar trabajos de jardinería por el contacto con la tierra, donde es posible que haya defecado un gato infectado. A la hora de trabajar en el huerto o jardín, la embarazada debe usar siempre guantes, y lavarse las manos después del trabajo.
  • Utilizar guantes desechables si hay heridas en las manos para cocinar o entrar en contacto con otra posible fuente de exposición.
  • Mantener la comida alejada de las moscas.

Medidas Alimentarias

Las embarazadas deben llevar una dieta especial y cuidar de su alimentación durante toda la gestación para el correcto desarrollo del bebé, pero también para evitar la toxoplasmosis. A continuación, vamos a comentar algunas recomendaciones alimentarias:

  • Cocina muy bien la carne antes de su consumo, calentándola hasta 60º. Es conveniente evitar comer carne cruda y cocinar bien todos los productos cárnicos.
  • Congelar la carne unos días antes de cocinarla.
  • Lavar con agua y vinagre las frutas y vegetales que se vayan a ingerir crudos. Debe lavarse bien la verdura, sobre todo si se adquiere directamente de una huerta. La fruta debe pelarse o lavar adecuadamente. De ahí la recomendación de lavar bien las verduras, y de consumir la mayoría cocinadas y no crudas.
  • Usar agua caliente para enjuagar la tabla de cortar y los utensilios de cocina, especialmente si estás trabajando con carne cruda.
  • Evitar la carne curada en sal o ahumada, como el jamón o el salami. Esta recomendación no se aplicaría al jamón serrano, ya que la concentración de sal que tiene el jamón es capaz de eliminar cualquier posible contaminación por toxoplasma (es decir, las embarazadas pueden comer jamón serrano).
  • Es conveniente evitar comer carne poco hecha (calentándola hasta 60º) o congelando los alimentos correctamente.

Precauciones con Gatos

De ahí la recomendación de que las embarazadas no se acerquen a los gatos. Pero realmente lo único infectivo son las heces, con lo cual bastaría con recomendar que las embarazadas no manipulen heces ni arena, ni siquiera de los gatos conocidos.

Si el gato está sano, es importante que a partir de ahora su alimentación sea exclusivamente a base de comida especial para gatos y asegurarse que no come carne cruda.

También sería ideal que otra persona se encargada de la limpieza del gato, sobre todo de la caja de excrementos. Ésta debe vaciarse a diario porque los quistes del parásito en las heces son infecciosos a partir de las 24 horas.

Es muy poco probable que el gato tenga parásitos en su pelo. No obstante, es conveniente lavarse las manos siempre después de jugar con él y sobre todo antes de manipular comida.

Por último, es importante evitar que el gato entre dentro de la cocina o del salón en las horas de la comida.

Recuerda: no debes regalar a tu minino ante la llegada de un bebé.

Preguntas Frecuentes

¿Qué riesgos puede tener detectar toxoplasmosis en el embarazo?

La toxoplasmosis es un protozoo llamado toxoplasma gondii que puede afectar por vía transplacentaria al recién nacido. Dependiendo de la fase en la que se produzca la infección, así serán sus consecuencias. En caso de que la mujer se infecte de la toxoplasmosis durante el embarazo hay más posibilidades de que se transmita la infección al feto cuanto más avanzada se encuentra la gestación. Aún así si la transmisión del parásito se produce durante el primer trimestre del embarazo, las consecuencias son más graves.

¿Existe algún tratamiento para la toxoplasmosis durante el embarazo?

Sí. En mujeres embarazadas infectadas con toxoplasmosis, se administra Espiramicina para disminuir el riesgo de transmisión al feto. Si se confirma que el feto también está afectado, el tratamiento indicado consiste en Pirimetamina y Sulfadiazina, con el objetivo de minimizar el daño al bebé. Tras el nacimiento, el recién nacido deberá continuar con la medicación durante al menos un año para asegurar el control completo de la infección.

¿Cómo es el diagnóstico de la toxoplasmosis en el feto?

Para determinar si el feto ha contraído la infección por el parásito causante de la toxoplasmosis, será necesario realizar una amniocentesis, siempre y cuando sea posible. Además, se realizarán múltiples controles ecográficos para evaluar el desarrollo del feto y detectar posibles anomalías relacionadas con la infección.

¿La toxoplasmosis es una causa de aborto recurrente?

En el pasado, se pensaba que ciertas infecciones podían estar asociadas con abortos de repetición, pero actualmente la toxoplasmosis ya no forma parte de la batería de pruebas rutinarias para el estudio de la infertilidad. Es cierto que una infección por Toxoplasma Gondii puede provocar un aborto espontáneo o muerte fetal. Sin embargo, una vez que la mujer ha desarrollado inmunidad, no representa un riesgo para embarazos posteriores.

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