La Biografía de Aaron Norris: Un Legado en el Cine y la Televisión

Aunque siempre en la órbita de la productora, fue a partir de 1997 cuando los hermanos Chuck y Aaron Norris tomaron un control completo de la serie "Walker, Texas Ranger". Aaron Norris, junto a su hermano Chuck, ha dejado una huella imborrable en la industria del entretenimiento, especialmente a través de su trabajo en la popular serie de televisión.

Chuck y Aaron Norris

"Walker, Texas Ranger": Un Éxito con Sello Propio

La serie "Walker Texas Ranger" (1993-2001) es una de las series más populares de la década de los noventa del siglo XX y su difusión no ha dejado de realizarse aún en la actualidad y en todos los países del mundo.

Producida por la CBS norteamericana con notables índices de audiencia, contó como protagonistas con Chuck Norris, el alma de la serie, Sheree J. Wilson en el personaje de una fiscal valiente e independiente, Clarence Gilyard jr (el “ranger “ recién ingresado en el cuerpo ) y Noble Willingham en el personaje del oficial retirado que ahora regenta un restaurante típico tejano.

Todas las preocupaciones de Chuck Norris brillaron en los episodios: patriotismo, fe, honestidad, solidaridad, valores positivos, artes marciales …y el “western “; en varios capítulos entre los que destaca de forma muy especial el de despedida en 2001.

El guión entremezclaba con la historia principal flashback con aventuras de uno de los fundadores de los Texas Rangers en plena época del Oeste americano. Todos los episodios poseen ritmo, fuerza y cercanía, pero los hay extraordinarios: el primero de todos ellos: Misión alto riesgo, una condena sin paliativos del terrorismo, el ultimo: Duelo final, impresionante en su acción y humana en el nacimiento del hijo de los protagonistas.

Y muchos más como Lucas, con Haley J. Osmont interpretando a un niño huérfano enfermo de Sida y que supone un auténtico canto a la solidaridad. La escena final en la que el propio Walker, siempre impertérrito, no puede evitar una lágrima es antológica. “Atrapados “, una revisitación de la Jungla de Cristal. Y abundaron detalles cinéfilos como ese sorprendente homenaje a “La mujer del cuadro “ (Fritz Lang ) y “Perdición” (Billy Wilder ) que es “Diamonds of blood”.

En este sentido es antológico “A matter of faith ”, historia en la Navidad en la que no solo se relata la regeneración de un grupo de jóvenes rescatados de las bandas, o se exalta el espiritu de la Navidad, sino que se describe un milagro explícito.

Varias acciones paralelas que se fusionan en torno a una estrella , a una oración, y al propio Walker deteniendo el enfrentamiento entre dos jóvenes mediante las palabras de Jesús en la Cruz sobre el perdón (Evangelio de San Lucas ). Este episodio que además gira en torno a los valores espirituales de la Navidad es uno de las películas más profundamente comprometidas con el misterio cristiano de la Navidad que se ha podido contemplar en una serie norteamericana generalista y de amplia difusión.

La serie se inició en 1993 bajo el auspicio de la Canon ( la mítica productora de cine de acción de los años ochenta ) y entre sus creadores figuraba el luego célebre Paul Haggis . Tras rodar “El mensajero del infierno “ en la que Chuck Norris compartía protagonismo con un policía negro y con una bella e inteligente mujer rubia (Sheree J. Wilson ), el protagonista de “Desaparecido en combate “ decidió aceptar la oferta.

“Walker “ se convertiría así en un western contemporáneo en el que Chuck Norris , progresivamente autor y responsable de la línea de la serie , iría volcando su personalidad . El valeroso Ranger es hijo de una mujer blanca y de un indio Cheroquee ( como Norris en la vida real ), fue educado por un jefe indio ( encarnado en la primera temporada por . Con estos elementos, unos guiones afilados y eficaces, el buen hacer de los actores , Clarence Gilyard (Trivette ), Sheree J.

Las vicisitudes no faltaron, cuando la Canon entró en suspensión de pagos la serie corrió peligro de ser cancelada, pero la propia CBS, la cadena distribuidora,segura del gancho comercial se encargó de la producción.

No faltaron críticas a la presunta violencia de las imágenes, algo falaz pues “Walker “ es una serie familiar, en la que se ensalza la lucha del bien contra el mal y en la que abundan los compromisos éticos y morales: los Rangers trabajan para los desfavorecidos de la sociedad, Walker promueve - como Norris en la vida real - la sociedad Kick Drugs out of America que recata a jóvenes en dificultades con el apoyo de las artes marciales, y se enaltecen los valores de la amistad, el orden, la justicia y la solidaridad.

Y desde que los Norris tomaron el control de la serie se hace mención explícita de fe cristiana con numerosos episodios que describen la fuerza de la oración, la acción de las parroquias en defensa de la convivencia e incluso los milagros de vida y amor gracias a la fe inquebrantable. En este sentido es antológico “A matter of faith ”, historia en la Navidad en la que no solo se relata la regeneración de un grupo de jóvenes rescatados de las bandas, o se exalta el espiritu de la Navidad, sino que se describe un milagro explícito.

“Walker “ fue modelando los personajes temporada a temporada. Walker y Alexandra mantienen una especial relación de amistad que con el paso del tiempo se transforma en amor. Habrá boda y embarazo de ella lo que humanizó de forma extraordinaria a sus protagonistas. Esta es una de sus principales notas, los personajes de Walker son seres humanos muy cercanos, hay episodios que narran sus vidas anteriores, su lucha por la superación personal, sus amores y desengaños.

En las temporadas 5 y 6 aparecieron dos jóvenes detectives nuevos: James Wleck y Marco Sandoval. Incluso llegaron a presentar una serie diferente: Sons of thunder, en la que Walker aparecía como artista invitado. En las temporadas 7 y 8 la serie se enriqueció con el dinamismo de Judson Mills, un joven Ranger destinado con Walker y Trivette, y la brillante Nia Pepples, experta en artes marciales y capaz de derrotar con sus manos y piernas a los más duros delincuentes.

En el primer tercio de la temporada séptima Noble Willingham abandonó la serie para presentarse como congresista republicano por Texas. No resultó elegido. Se emitieron 203 episodios en ocho temporadas (1993-2001), episodios de 45 /50 minutos, algunos de ellos divididos en dos partes. Si el primer piloto (1993) lo dirigió el veterano experto en lides televisivas Virgil Vogel ( que en sus años jóvenes había sido montador para Orson Welles ), en los siguientes el director más habitual fue Michael Preece.

LA serie se emitió en 100 países, entró en canales de redifusión. en España por ejemplo se emitió casi ininterrumpidamente entre 1995 y 2010, siempre con espléndidos índices de audiencia, incluso en sus múltiples repeticiones.

La autoría de Norris y su familia en los episodios se incrementó con el paso del tiempo, Chuck interpretaba el tema musical principal desde la mitad de la segunda temporada, intervino en varios guiones lo mismo que su hermano. Todas las preocupaciones de Chuck Norris brillaron en los episodios: patriotismo, fe, honestidad, solidaridad, valores positivos, artes marciales …y el “western “; en varios episodios y en el de despedida, el guión entremezclaba con la historia principal flashback con aventuras de uno de los fundadores de los Texas Rangers en plena época del Oeste americano.

Todos los episodios poseen ritmo, fuerza y cercanía, pero los hay extraordinarios: el primero de todos ellos: Misión alto riesgo, una condena sin paliativos del terrorismo, el ultimo: Duelo final, impresionante en su acción y humana en el nacimiento del hijo de los protagonistas. Y muchos más como Lucas, con Haley J. Osmont interpretanto a un niño huérfano enfermo de Sida. La escena final en la que el propio Walker, siempre impertérrito, no puede evitar una lágrima es antológica. “Atrapados “, una revisitación de la Jungla de Cristal. “Faith “ canto a la fe y la esperanza lleno de emoción , Campanas de boda, LA boda ( de Alexandra y Walker )y docenas de ellos más teñidos de esa magia especial del estilo clásico del cine pero inmerso en una trama contemporánea.

Y abundaron detalles cinéfilos como ese sorprendente homenaje a “LA mujer del cuadro “ (Fritiz Lang ) y “Perdición” (Bolly Wilder ) que es “Diamonds of blood”. Entonces Walker musita: todos los vuestros han ganado un Oscar …pero qué ha ganado Chuck Norris ¿…. A lo que Trivette responde: 6 campeonatos del mundo de karate.

A partir de 2007 el personaje de Norris experimentó una sorprendente revitalización gracias a Internet y a los miles y miles de leyendas que atribuyen al pesonaje poderes mágicos y sobrehumanos. Las mejores se han recopilado en libros y sus sentencias aún recorren todas las redes sociales.

Pero gracias a esa mitificación de su personaje, de su espejo público y por consiguiente a la revisión de sus series B más puras: Desaparecido en combate, Codigo de silencio, McQuade el lobo solitario, Invasión USA, El templo del oro - dirigida por el ilustre J. Lee Thompson - . Chuck Norris ha pasado a engrosar un lugar en la historia de los mitos del cine.

Casi ningúno de los críticos que siempre le negaron importancia y masacraron casi todas sus películas,se lo hubiera esperado. Sin embargo el cine tiene vida propia y depende en buena medida del impacto que causa.

“Walker Texas Ranger “ está editada en DVD en América y en casi toda Europa.

Elenco de Walker, Texas Ranger

Actor, artista marcial, educador y personaje público. Chuck Norris ha desarrollado diversas facetas en su vida que le han convertido en una de las celebridades más populares. Su imagen de tipo duro le ha acompañado durante toda su vida. Sin embargo, ha alcanzado gran popularidad estos últimos años gracias a una serie de chistes que circulan por la red.

Dejemos esos chistes a un lado y centrémonos en la figura de este gran luchador. Carlos Ray Norris nació el 10 de marzo de 1940 en Ryan, Oklahoma. Hijo de Wilma Scarberry y Ray Norris, por sus venas corre sangre irlandesa y cherokee. Su padre, mecánico y conductor de autobuses, tenía problemas con la bebida. Aunque Chuck le quería no se sentía a gusto con él porque nunca estaba cuando le necesitaba. Debido a esto, su infancia fue un tanto agridulce.

Chuck fue un niño debilucho, tímido y que no obtenía buenas notas en la escuela. A menudo sus compañeros de clase se metían con él debido a su mestizaje y él, en su interior, soñaba con darles una lección a todos. Al cumplir los dieciséis años sus padres se divorciaron. Como el propio Chuck diría más tarde respecto a su padre: «Yo no le odiaba, le quería. Simplemente él era así y yo le echaba mucho de menos».

Su vida daría un giro cuando en 1958 se alistó en la Fuerza Aérea como policía militar. Fue enviado a la base aérea de Osan, en Corea del Sur. Allí empezarían a llamarle «Chuck» y, sobre todo, fue el lugar donde descubrió las artes marciales. También ese mismo 1958 decidió casarse con su novia Diane Holechek. En Corea comenzó a practicar el Judo, llegando a conseguir el cinturón marrón, pero una fractura de brazo en 1960 le obligó a dejarlo temporalmente. Tras reponerse descubrió un nuevo arte marcial que le cautivó, el Tang Soo Do, una de las variantes del Taekwondo. Con perseverancia, y entrenando cinco horas diarias, logró alcanzar el cinturón negro. Además se convirtió en el mejor instructor occidental de este arte marcial. Poco se imaginaba que en el futuro obtendría el 8º grado de Taekwondo de Gran Maestro, siendo el primer occidental de la historia en conseguirlo.

Su dilatada experiencia en las artes marciales durante su estancia en Corea le llevaría años después a crear su propio estilo, el Chun Kuk Do. Tras su regreso a Estados Unidos fue destinado en la base militar de March. Pero en 1962 abandonó el ejército con la idea de hacerse policía. Al principio empezó a entrenar a sus hermanos y amigos. Poco a poco se fue dando cuenta de que lo que quería hacer era dedicarse enteramente a las artes marciales. Fue entonces cuando decidió abrir diversas escuelas en las que enseñar lo que sabía a los demás.

A partir de 1964 se centró en la competición amateur. Empezó a escalar posiciones en el ranking y ganó un total de 30 torneos nacionales e internacionales. Aunque sus primeros combates resultaron en derrota, sus habilidades fueron mejorando. Ya en 1967 era un ganador nato que se sentía preparado para dar el salto al mundo profesional. Sin duda había sido un lento ascenso, pero obtuvo su recompensa en 1968 ganando el Campeonato Mundial de Karate de los pesos medios. Un título que, según algunas fuentes, retendría hasta retirarse invicto en 1974, pero es difícil asegurarlo.

En 1969 había ganado casi todos sus combates. Este hito le proporcionó el título de «Luchador del año» de la prestigiosa revista «Cinturón Negro». Fue en esos tiempos cuando llegó a convertirse en instructor de celebridades como Steve McQueen, Bob Barker y Priscilla Presley. Y también cuando conoció a un fabuloso artista marcial que no necesita presentación, Bruce Lee, mientras se encontraba rodando ‘El avispón verde’.

El destino quiso que Chuck fuera contratado para trabajar como artista marcial en una película de Dean Martin, ‘La mansión de los siete placeres’ (Phil Karlson, 1968). Sin embargo, esta fue una experiencia que apenas le cautivó. Por entonces estaba muy centrado en su carrera de luchador, pero que con el tiempo tendría su repercusión.

En 1970 Chuck seguía cumpliendo con las citas profesionales que le imponía su condición de luchador. Ese mismo año su hermano Weiland murió en la guerra de Vietnam. Esto supuso un fuerte golpe para él y que le inspiraría en el futuro cuando rodara películas ambientadas en ese episodio bélico.

Durante una demostración de artes marciales en Long Beach, Bruce Lee le propuso participar en una película como el villano. Aunque se tomó el trabajo como un puro divertimento, ‘El furor del dragón’ (Bruce Lee, 1972) supuso un trampolín para Lee y marcó el inicio de la carrera interpretativa de Chuck.

Para ‘El furor del dragón’ tuvo que ganar unos cuantos kilos por exigencias del guión. En producción querían que pareciera más grande. Esto restó vistosidad a sus ataques: «Tuve que dejar de entrenar y empezar a comer hamburguesas y cerveza. Y claro, lo que gané era más grasa que músculo, así que subí casi a unas 180 libras de peso. Por eso no me vieron dar patadas con saltos, no podía levantarme del suelo».

Pero no todo eran buenas noticias, la cadena de escuelas que poseía no salió adelante y tuvo que afrontar numerosas deudas: «Pensé que quinientas escuelas eran mejor que seis. Bien, pues estaba equivocado. Dos años después lo había perdido todo.

En 1974, y tras años de apuros económicos, decide seguir el consejo de su amigo Steve McQueen y probar suerte con la interpretación. Para ello se retira del Karate a nivel profesional y se centra en su nuevo objetivo. Como apenas tenía dinero tuvo que buscar una escuela de interpretación que estuviera a su alcance y, finalmente, la encontró.

La primera película que estrenó en cines USA fue ‘El poder de la fuerza’ (Don Hulette, 1977), una modesta cinta de acción donde daba vida a un intrépido camionero. No obstante, los inicios eran difíciles. Como él solía decir: «Cuando acabé las clases salí a buscar trabajo como actor, pero estaba compitiendo contra tipos con años y años de experiencia. Me dije a mi mismo que no iba a funcionar».

En consecuencia, decidió escribir su propio guión y patearse todas las productoras hasta que lo vendió y en 1978 dio sus frutos. Era la primera película de acción donde realmente tenía un papel protagonista relevante, ‘Los valientes visten de negro’ de Ted Post. Su siguiente trabajo no se hizo esperar. Así, en 1979, rodaba ‘Fuerza 7’ (Paul Aaron), donde interpretaba a un veterano del Vietnam que debe instruir a un escuadrón de anti-narcóticos. Un año más tarde colaboró con el actor Lee Van Cleef en una película titulada ‘Duelo final’ (Eric Karson) que se adentraba en el mundo de los ninjas. Le siguió una colaboración con Christopher Lee en ‘Golpe por golpe’ (Steve Carver, 1981) y ‘Furia silenciosa’ (Michael Miller, 1982). Eran películas de bajo presupuesto, productos entretenidos y nada pretenciosos que le habían permitido entrar en la década de los ochenta.

La gran oportunidad le llegó en 1983 interpretando a un renegado ranger de Texas con métodos expeditivos en ‘McQuade, el lobo solitario’ (Steve Carver). En esta película contó con David Carradine, muy famoso en aquellos años por haber protagonizado la serie ‘Kung Fu’. Fue el espaldarazo definitivo que convertía a Chuck Norris en un icono para el cine de acción. Un tipo que además demostraba vender bien en taquilla. Su consagración llegaría tan sólo un año más tarde con ‘Desaparecido en combate’ (Joseph Zito), un clásico que aprovechaba el filón que había generado la guerra de Vietnam. A partir de entonces se convirtió en uno de los buques insignia de la productora Cannon Films.

1985 fue un año sumamente prolífico para el actor con ‘Desaparecido en combate 2’ (Lance Hool) y embarcándose sin apenas descanso en ‘Código de silencio’, un thriller policíaco puramente ochentero dirigido por Andrew Davis. Curiosamente el actor en quien se había pensado inicialmente era Clint Eastwood, pero al final el papel recayó en manos de Chuck que recibió excelentes críticas: «Fue probablemente la primera película donde los críticos realmente me alabaron. Dijeron que era el nuevo John Wayne».

Hay que resaltar que los ochenta fueron la época de la Guerra Fría y estaban muy de moda las películas con villanos rusos. Quizás por eso nuestro amigo probó suerte escribiendo el guión de ‘Invasión USA’ (Joseph Zito), inspirándose en un relato del Reader’s Digest que, a la postre, resultó ser una de sus películas más emblemáticas.

En 1986 ya era un actor rentable con un público fiel y alguien en quien las productoras confiaban. Prueba de ello fue ‘Delta Force’ (Menahem Golan), una película trepidante de acción que contó con estrellas como Lee Marvin, Martin Balsam o George Kennedy. No obstante, sus fans se quejaban porque veían que el luchador marcial había dejado paso a una especie de pistolero que repartía plomo en cada película.

También en 1986 se adentró en el género de aventuras en compañía de Louis Gosset Jr. para ofrecernos ‘El templo del oro’ (J. Lee Thompson), una digna y entretenida película que bebía directamente de personajes como Indiana Jones o Alan Quatermain. Fue una breve incursión en la comedia. No obstante, y según el actor: «No quería ser un cómico. Sólo me apetecía un papel más suave, y eso es lo que me gustó de ‘El templo del oro».

Durante los siguientes dos años realizó la tercera entrega de ‘Desaparecido en combate’ y un par de películas más que no fueron gran cosa y a las que la crítica dio bastante cera.

Parecía que con la década de los noventa, y el fin de la Guerra Fría, su tirón empezaba a desinflarse. Y quién mejor que la familia para echar un cable. De esta forma, su hermano Aaron Norris le dirigió en ‘The Hitman’ (1991), un thriller policiaco donde interpretaba a un policía dado por muerto que debía trabajar de espaldas a la ley. No fue una gran película, pero sí que contentó a sus fans. Su siguiente apuesta llegó al año siguiente con ‘Juntos para vencer’, película también dirigida por su hermano y muy en la línea de “Karate Kid”. Esta cinta tampoco cosechó demasiado éxito, pero se adaptaba a la labor social que realizaba con los niños. No era sorprendente el bajón, los ochenta fueron un reducto para los artistas marciales pero, a mediados de los noventa, el género empezaba a estancarse y muchos actores sufrieron la misma suerte.

Quizás por eso decidió embarcarse en un proyecto diferente, la serie televisiva ‘Walker, Texas Ranger’. Durante ocho temporadas (1993-2001) se estuvo emitiendo en la cadena CBS. De ahí dio el salto a otras televisiones de todo el mundo y renovó enormemente la popularidad perdida en sus últimos años. Aún así, en 1994 se adentró en el género sobrenatural con una película mediocre, también dirigida por su hermano y titulada ‘El mensajero del infierno’.

Aunque su atención ya estaba centrada en la serie televisiva, y en otros asuntos de los que luego hablaremos, en 1995 rodó una película con un perro como acompañante. Hablamos de ‘Top Dog, el perro sargento’ (Aaron Norris), para hacernos una idea es como aquella película de James Belushi titulada ‘Superagente K-9’ pero en malo, ¡que ya es decir! En 1996 se atrevió con ‘El guerrero del bosque’ (Aaron Norris), otro producto infumable directo a videoclub que no le reportó ningún éxito.

En 1998, diez años más tarde de haberse divorciado de su primera mujer, se casó con la ex-modelo Gena O’Kelley. Y ya hasta el año 2003 no protagonizó ninguna película más, probablemente por falta de tiempo.

Sus últimas aportaciones al cine han sido ‘Las campanas de la inocencia’ (Alin Bijan, 2003), un bodrio paranormal con demonios que rodó en compañía de su hijo Mike Norris, y ‘El mediador’ (Bill Tannen, 2005). Pudiera parecer que todo ha acabado para este rocoso actor, pero lleva ocupado mucho tiempo en tareas de distinta índole. Aún así, en el año 2012 acudió a la llamada de Sylvester Stallone para participar en su franquicia «mercenaria» en ‘Los mercenarios 2’.

Ha llovido mucho desde que Chuck Norris comenzara su andadura en las artes marciales. Y aunque su trabajo como actor se ha convertido en lo más destacado para la mayoría de gente, como él suele decir: «La interpretación es mi profesión, pero las artes marciales son mi vida». Por ello no es de extrañar que, tras sus años como militar destacado en Corea y su experiencia compitiendo en tatamis de todo el mundo, decidiera crear un estilo propio que comenzó a gestarse en los años setenta. Al final obtuvo una mezcla de Tang Soo Do con elementos propios del Taekwondo, el Jiu-Jitsu brasileño y el karate Shotokan. El nombre elegido para este nuevo estilo de lucha fue Chun Kuk Do, que traducido viene a significar «el camino universal». Un camino que le ha ayudado en su intento de ayudar a los más jóvenes.

Y es que los niños siempre fueron una preocupación para él. Por eso creó en 1990 «Kick Drugs Out of America» (o «KickStart»), una fundación de ayuda a niños con problemas. En palabras del propio fundador: «Tenemos más de 4000 niños en el programa, muchos de ellos han llegado a cinturón negro. Tratamos de dar cobijo a niños con problemas. Sólo queremos apoyar a cuantos más mejor, ayudarles a volver al camino correcto y alejarlos del crimen y las drogas».

Y ha sido Chun Kuk Do uno de los aglutinadores que han servido para sacar a estos niños de la calle.En diversos centros de Estados Unidos, y otras partes del mundo, se adentra a los chicos en las artes marciales y se les orienta para que vivan de acuerdo a valores tan sanos como son la familia y la amistad. De hecho, en 2005, el actor creó la World Combat League, una competición de full-contact por equipos basada en las artes marciales. Y, precisamente, una parte de los beneficios que produce van dirigidas a la fundación «KickStart».

Tampoco podemos dejar de banda su faceta de escritor. En 1988 publicaba su primer libro: una autobiografía titulada ‘The secret of inner strenght’. Este es un libro que según el propio autor tiene como prioridad hacer que el lector crea en sí mismo. Pocos años después escribía el segundo: ‘The secret power within’, de nuevo buscando ayudar a los demás a superar sus problemas y lograr sus objetivos en la vida. No contento con lo hecho prefirió sacar una segunda autobiografía, esta vez centrada exclusivamente en su vida: ‘Against all odds, my story’.

1977.-Breaker!

2012.-Los mercenarios 2.

«Si quieres alcanzar algo en la vida, no puedes sentarte y esperar que ocurra.

¿Qué Tan Letal Fue Chuck Norris En Competencias Realmente?🥋🥊

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