Antonio Ordóñez: Un Mito del Toreo Nacido en Ronda

Este martes 19 de diciembre se cumplen 25 años de la muerte de un mito del toreo: Antonio Ordóñez, padre de las famosas Carmina la divina y Belén, y abuelo de Francisco y Cayetano Rivera. Encabezó una de las dinastías taurinas más importantes del siglo XX, pasando a los anales su famosa rivalidad en las plazas (y fuera de ellas) con su cuñado, Luis Miguel Dominguín, padre de Miguelito Bosé.

Los Ordóñez reinaban en los ruedos pero también en las crónicas de sociedad, ya que durante décadas coparon portadas por su amistad con celebrities como Ava Gardner, Hemingway, Picasso o el cineasta Orson Welles. En la actualidad permanecen en el foco mediático sus nietos Fran, que llegó a casarse con Eugenia, hija de la duquesa de Alba, de la que se divorció, y Cayetano Rivera, también separado de la ex miss España y presentadora Eva González.

Antonio Ordóñez era hijo y hermano de toreros, su padre fue el mítico "Niño de la Palma", que apadrinado por Belmonte, ascendió a la cumbre de la tauromaquia, siendo glosado por el poeta Rafael Alberti y por Hemingway en su novela Fiesta. Casado con la cantaora Consuelo de los Reyes, en 1932 nació en su finca de Ronda Antonio, tercero de sus vástagos, que tomó la alternativa en 1951 de manos de Julio Aparicio, manteniéndose activo 19 temporadas.

Pronto arrasó por la plasticidad de su toreo reposado, que unía por igual arte y valor, dando lugar a un estilo purista apodado "escuela rondeña". Su boda en 1953 con Carmen, hija de su apoderado Domingo Domiguín y hermana del torero Luis Miguel, a la que asistieron mil invitados, le catapultó a personaje del cuore. Alternaba sus éxitos en los ruedos con su estrecha amistad con leyendas como el cineasta Orson Welles, cuyas cenizas reposan en la finca rondeña de la dinastía Ordóñez El Recreo de San Cayetano, hoy convertida en hotel rural.

Y también con Ernest Hemingway, cuyas crónicas para la prestigiosa revista Life del sangriento duelo entre Antonio Ordóñez y Luis Miguel en 1959, en que alternaron diez tardes sufriendo tres graves cogidas cada uno, popularizaron mundialmente el mito de Antonio Ordóñez. La rivalidad data de la época en que Domingo, padre de Dominguín y amigo del Niño de la Palma, apoderó a Ordóñez y le colocó en los carteles aprovechando el tirón de su hijo en los ruedos, pero ante los desencuentros entre ambos, cesó su relación. En su lecho de muerte Domingo rogó a su hijo que volvieran a torear juntos, y así surgieron esos legendarios "mano a mano" de 1959.

Atractivo, elegante y carismático, la fuerte personalidad de Ordóñez traspasaba los ruedos. Prototipo de "señorito andaluz", sus paseos en coche de caballos en la feria de Sevilla con su elegante mujer y sus bellas hijas se convertían cada año en un espectáculo plástico. En familia también el diestro ejercía de marido y padre autoritario con su esposa, Carmen, y sus dos hijas Carmina y Belén.

Criadas como aristócratas, en su hogar servía la mesa un mayordomo con guante blanco, se educaron en el Liceo francés y viajaban a París o Londres en jet privado. Pero la excesiva disciplina paterna desató en ellas gran rebeldía, sobre todo en la primogénita Carmina, y las empujó a casarse muy jóvenes, con 17 y 18 años, con toreros. Seguramente pretendían así liberarse del yugo paterno, pero pronto se separaron, entregándose a una vida de descontrol que minó su salud y precipitó su muerte.

Carmina, un bellezón, se casó con otra gran figura, Paquirri, pero lejos del rol de esposa de torero, se dedicaba a ir de fiesta en fiesta y salir cuando le venía en gana. Algo que provocó la ruptura del matrimonio seis años después, y mientras Paquirri se casó con Isabel Pantoja, falleciendo de una cornada en la plaza de Pozoblanco en 1984, Carmina coleccionó amores frustrados, escándalos, adicciones y dos matrimonios más. En 2004, a punto de cumplir 50 años, la encontraron muerta en su bañera y en 2012, fallecería también de un enfisema pulmonar y en la más completa ruina su hermana Belén.

Sus polémicos comportamientos habían enfriado la relación con su padre, sobre todo después de que Antonio Ordóñez enviudara de su madre, Carmen Dominguín, que murió en 1982, y se casara con la funcionaria madrileña Pilar Lizcano, a la que nunca aceptaron.

Retirado definitivamente de los ruedos en 1970, el maestro Ordóñez, que recibió reconocimientos como la prestigiosa Legión francesa y la medalla de oro al Mérito de Bellas Artes, se volcó en su faceta de empresario de la plaza de Ronda, instaurando la famosa corrida goyesca, y en apadrinar la incipiente trayectoria taurina de su nieto, Francisco Rivera. El 19 de diciembre de 1998 fallecía en Sevilla por un cáncer de páncreas, cuya gravedad el diestro había afrontado con su habitual valentía. "Para este toro no hay sobrero", reconoció antes de morir.

Un torero en la sangre. La tierra que vio nacer el toreo a pie de la mano de la dinastía de los Romero tuvo que esperar hasta el siglo XX para hallar un nuevo apellido que llevara el nombre de Ronda a todos los confines de la Fiesta. El toreo rondeño retomaba la senda de la gloria con Cayetano Ordóñez Aguilera, a quien llamaron El Niño de la Palma porque su padre, Juan Ordóñez, tenía un comercio en Ronda con el nombre de 'Zapatería de la Palma'. Algo especial tendría ese Niño rondeño cuando se programaron novilladas en noviembre, diciembre y enero con el único objetivo de que los aficionados pudieran verle torear. Algo especial para que el crítico Gregorio Corrochano imprimiera un titular inmortal: "Es de Ronda y se llama Cayetano".

El Niño de la Palma también tuvo cinco hijos varones que seguirían la senda del progenitor, pero, al igual que sucedió con los Romero, sólo uno de ellos alcanzaría la cima del toreo: Antonio Ordóñez Araújo (Ronda, 1932). Otros dos, Cayetano, que se anunciaba en los carteles como 'Niño de la Palma hijo', tomó la alternativa en 1946, mientras que José lo hizo en 1954 de manos de su hermano Antonio, ya por entonces figura del toreo.

Para entender la grandeza de Antonio Ordóñez, que tomó la alternativa en Madrid el 28 de junio de 1951, basta decir que llegó a ser torero de toreros. Su empaque, su profundidad, su estética y su arte, su grandeza torera. siguen siendo referentes para los toreros de la actualidad.

Antonio Ordóñez Araújo se casó con Carmen González Lucas, entroncando con otra rama importante del toreo, la de los Dominguín. Ordóñez pasaba a ser cuñado de uno de sus rivales en la plaza: el carismático Luis Miguel Dominguín. No tuvo hijo varón, pero una de sus hijas, Carmen Ordóñez, se casó con el matador de toros Francisco Rivera Paquirri y dio continuidad a la saga torera de la casa cuando tuvo a su primogénito: Francisco Rivera Ordóñez. En el árbol genealógico de Francisco aparecen toreros por doquier.

Por la parte de los Dominguín, Rivera Ordóñez es bisnieto de Domingo Dominguín, creador de la saga, y sobrino nieto de Luis Miguel Dominguín y Pepe Dominguín. Pero recalemos un instante en su padre, Francisco Rivera Pérez, Paquirri, aquel que, como le decía su apoderado Camará, aprendió a ser yunque para luego ser martillo y mandar en el toreo.

Paquirri (Zahara de los Atunes, 1948) fue torero desde niño, inculcada la afición por su padre, Antonio Rivera, abuelo de Francisco, que también probó suerte como novillero. Paquirri tuvo su primer 'rival' en casa, su hermano José, Riverita en los carteles, por el que muchos aficionados apostaban más fuerte que por el propio Paquirri. El tiempo demostró que el llamado para la gloria torera era Paco, que se hizo matador de toros el 11 de agosto de 1966 y ocupó un puesto de privilegio en la fiesta desde 1969, después de salir tres veces por la Puerta Grande de Las Ventas.

Torero por todos los costados, Rivera ha tenido espejos de lujo en los que mirarse. ha sido educado en un profundo amor y respeto por el toreo. Y eso se nota. Rivera Ordóñez ha respondido con profunda responsabilidad y convicción al reto de ser hijo, nieto, bisnieto, y sobrino nieto de leyendas de la Fiesta. Un reto nada fácil.

Buen ejemplo el de Paquirri para generaciones venideras. Buen ejemplo para un hijo. Como torero, Francisco tiene de su padre la raza, la tenacidad y la disciplina, además de un sólido valor, pilar básico de su tauromaquia. De su abuelo hereda una personalidad fuerte dentro y fuera de la plaza, y el gusto de ser y sentirse torero. Nació en Ronda, la de los toreros machos y la plaza de piedra el 16 de febrero de 1932. Era el tercer hijo del matrimonio formado por el también torero, Cayetano Ordóñez, Niño de la Palma, y Consuelo Araujo.

Se puso el primer traje de luces a los 16 años en la plaza de Haro (Logroño). Por aquel entonces se presentaba como Niño de la Palma IV. Durante su primera temporada como novillero intervino en 76 corridas, una de ellas en Madrid, en octubre de 1949. Madrid fue la plaza de su alternativa en junio de 1951 con Julio Aparicio como padrino y Litri como testigo.

La siguiente temporada fue arrolladora con actuaciones en Sevilla y Madrid. Actuó en más de mil corridas y estoqueó más 2000 reses bravas. Antonio Ordóñez se cortó la coleta el 12 de agosto de 1971 en el coso de San Sebastián, aunque ya había anunciado casi diez años antes su retirada en Lima El diestro estuvo tres años sin torear para reaparecer en su localidad natal de Ronda. A partir de entonces toreó en su corrida Goyesca, a la que le dio una categoría de acontecimiento.

Todos los caminos del toreo convergían en Ronda en septiembre para ver torear a Antonio Ordóñez. Reapareció en 1981 pero fue algo fugaz. Apenas dos corridas de toros. Sus lesiones le impedían tener la forma física adecuada. Antonio Ordóñez ha sido uno de los toreros más completos de la historia.

En su figura convergen el arte más grande con el valor más sincero. Por ello, durante sus años en los ruedos recibió muchas cornadas. A Ernest Hemingway conoció siendo niño. El escritor se hizo amigo de su padre, Niño de la Palma, cuando éste toreaba en una de las corridas de las fiestas pamplonicas de San Fermín.

Murió prematuramente de una enfermedad maligna el 19 de diciembre de 1998 en Sevilla. Fue empresario, apoderado y ganadero, pero siempre torero. Sus hijas emparentaron con gente del toro. Carmina se casó con Paquirri y de este matrimonio nacieron Francisco y Cayetano, toreros en la actualidad.

Reconocimientos Póstumos

Antonio Ordóñez Araujo

  • Fecha de Acuerdo del Nombramiento: 20 de octubre de 1998
  • Fecha de Entrega: 12 de marzo de 1999
  • Lugar de Entrega: Real Maestranza de Ronda

Legado Familiar

El torero Antonio Ordóñez natural de la localidad de Ronda, nació el 16 de febrero de 1932. Fue el tercero de los cinco hijos del matador de toros Cayetano Ordóñez.

Con tan sólo 16 años comenzó a torear, y debutó en 1948 en La Rioja. En 1951, toma la alternativa en Las Ventas, de manos de Julio Aparicio.En 1962 adquiere su primera ganadería. Además, fue empresario de la plaza de toros Real Maestranza de Ronda, una de las más antiguas de España. Encargándose de organizar los prestigiosos Festejos Goyescos de esa misma ciudad.

Recibió la distinción Legión de Honor, concedida por el gobierno francés en 1995.

Árbol Genealógico de la Dinastía Ordóñez

  • Cayetano Ordóñez "Niño de la Palma", fue el principal creador de esta dinastía rondeña. Rafael Ordoñez y Aguilera, nació en Ronda en el año 1.906.
  • Cayetano Ordóñez Araujo, nació en Dos Hermanas (Sevilla) el año 1.928, tomando el sobrenombre de su padre "Niño de la Palma".
  • Juan Ordóñez Araujo, "Juan de la Palma", nació en Sevilla en el año 1.930. Comenzó como novillero, pero termina de banderillero en las cuadrillas de sus hermanos y en alguna más.
  • Antonio OrdóñezAraujo, nació en Ronda en el año 1.932. Ha sido, después de su padre, el que más fama diera a la dinastía. De los hijos del gran Cayetano, es el único nacido en la Ciudad del Tajo. Su toreo fue de gran calidad artística, que ya, de novillero, se dejaba adivinar, como sería, uno de los mejores toreros de la historia. En el año 1.951, tomó la alternativa en Madrid de manos de Julio Aparicio. Antonio no fue un torero que dividiera a los aficionados, todo lo contrario, había unanimidad al calificarlo como la figura indiscutible de su época.
  • José Ordóñez Araujo, nació en Madrid en el año 1.935. Pasa varios años de novillero, actuando por toda España. En 1.953 recibe dos cornadas, una en Barcelona y otra en Ronda (9, septiembre).
  • Alfonso Ordóñez Araujo, nació en Sevilla en el año 1.938.

Antonio Ordóñez es vecino de Algatocín y natural de Ubrique, un hombre que ha dedicado su vida al trabajo artesanal de la marroquinería. Ordóñez, que lleva 60 años ligado de una u otra forma al noble oficio del petaquero, ha recordado que con 10 o 12 años comenzó a hacer “correíllas”, elementos que sirven para cerrar las carteras o billeteros. De ahí en adelante aprendió a hacer todos los procesos inherentes al trabajo en la piel para confeccionar cualquier tipo de artículo. Además, en su dilatada trayectoria como artesano ha ideado y diseñado piezas que han salido directamente de su imaginación.

Al volver del servicio militar obligatorio, con 23 años, decidió marchar junto a un grupo de compañeros a Alemania, donde demandaban marroquineros expertos para crear diferentes productos. Aquel empleo no cumplió sus expectativas, por lo que decidió regresar 18 meses después a su pueblo natal para continuar desarrollando su labor para grandes empresas de la piel. A los 27 años, en 1975, se planteó hacer un cambio en su vida y se trasladó a Algatocín, desde donde durante un tiempo trabajó para importantes fabricantes.

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