Helados de Leche Materna: Beneficios y Riesgos

Aunque pueda sonar raro o extravagante, los helados de leche materna son, a día de hoy, muy conocidos. Se trata de una idea genial para calmar, principalmente, las molestias de la dentición del bebé. Su fabricación es muy rápida y sus beneficios muchos. ¿Quieres saber un poco más?

¿Por qué es buena la leche materna?

Fuente: verywellfamily

El alimento básico de los bebés los protege de las infecciones del exterior y además aporta todas las vitaminas y nutrientes que su pequeño cuerpo necesita. La leche materna contiene todo lo necesario y en las dosis necesarias. Con este alimento, de fácil digestión y asimilación, crecerán y se desarrollarán rápido y sano.

La leche materna está compuesta de células vivas y este alimento es suficiente para permitir el buen desarrollo del bebé. Sus componentes básicos son proteínas, vitaminas, minerales, propiedades antiifecciones, antibacteriales y antivirales. Tiene lactoferrina (componente de hierro) y componentes bioactivos que mejoran el crecimiento y desarrollo de los bebés.

La leche de las madres también contiene ácidos grasos esenciales los cuales ayudan a mejorar la función cognitiva y la visión del bebé. Además ayuda al desarrollo del sistema nervioso central. Este alimento contiene también aminoácidos para el desarrollo del cerebro y del sistema nervioso.

¿Cuáles son los beneficios de la leche materna?

Fuente: babycentre

Este alimento está lleno de nutrientes, ácidos grasos, enzimas, multitud de tipos de inmunoglubulinas y todo esto pasa por el bebé, ayudando a este a su propio desarrollo. Además como es un alimento para los niños, es de fácil digestión.

La leche materna también contribuye a la prevención de ciertas enfermedades y sube las defensas. Alimentando al bebé de esta manera también aumentará su capacidad pulmonar, esta leche protege del asma, alergias e infecciones. Está comprobado que la lactancia disminuye el riesgo de contraer enfermedades respiratorias.

Los beneficios de este tipo de leche no son solo físicos, sino también psicológicos. La lactancia conlleva ventajas emocionales ya que cubre necesidades del bebé como calor, confort y alimento.

¿Hasta cuando podemos dar leche materna al bebé?

Fuente: medicaldaily

Quizás esta es la eterna y polémica pregunta, pero realmente tiene una respuestas muy fácil. Se puede estar dando el pecho al bebé hasta que queramos parar (las madres, el bebé o ambos). La lactancia continuada protege al bebé de innumerables cosas y es bueno que la tomen en la introducción a la alimentación secundaria.

¿Para qué es bueno el helado de leche materna?

Fuente: pregnantmamababylife

En la época en la que los bebés comienzan la dentición (la salida de sus primeros dientes) no lo pasan nada bien. Las encías se enrojecen, se hinchan y pueden doler mucho. Cada niño tiene su propio ritmo de desarrollo, pero los primeros dientes suelen aparecer entre el sexto y octavo meas de edad.

La dentición suele venir acompañada de molestias en las encías. Como he comentado, las encías se ven inflamadas, rojas y pueden provocar cierto dolor y malestar. En este sentido un helado hecho con leche materna, bien fresquito, va a ayudar al bebé a pasar por esta época. El contacto frío del helado con las encías inflamadas, va a generar un gran alivio para el pequeño y contribuye a desinflamar las encías tan congestionadas.

La receta de helado de leche materna es perfecta para calmar las encías tan molestas, en el proceso de dentición del bebé. Es blandito, es suave y es fresco. No obstante también podemos utilizar (o no) otro tipo de soluciones para aliviar el dolor del bebé, como: mordedores, geles u otros juguetes.

Otros fines, por los que podemos utilizar el helado de leche materna, son cuando el bebé rechaza el pecho de la madre o el biberón. Esta tercera opción (perfecta para el verano) es estupenda. También son una gran idea cuando no podemos estar un día con el bebé y se queda alguien a su cargo (sobretodo en verano); podemos tener unos cuantos helados de estos en el congelador. Por último, también podemos considerarlos una especie de golosina, una forma de tomar la leche de manera diferente que al bebé le va a encantar.

ASÍ SE HACE: HELADOS - Telefe Noticias

Receta de helado de leche materna

Fuente: busymommymedia

Ingredientes

  • Leche materna
  • Molde para helado
  • Palito redondeado

Elaboración

La receta es extremadamente sencilla de hacer en casa. Para comenzar, basta con extraer la leche y colocar ésta en un molde apto para helados o polos. Luego metemos el molde (s) en el congelador y dejamos que se congele.

En el caso de no disponer de moldes podemos utilizar el espacio de la cubitera. Aquí podemos colocar un palito que no tenga puntas en sus extremos. Por último, los cubrimos con film transparente, dejando que el palito atraviese la protección. ¡Listos para disfrutar!

Consejos

  • Para preparar estos agradables y ricos polos o helados, primero debemos lavarnos muy bien las manos con agua y jabón.
  • Luego verificamos que los moldes o recipientes que vamos a utilizar estén limpios y sean aptos para conservar alimentos correctamente.
  • Cuando le hayamos dado al bebé el helado, debemos controlar el palito para quitárselo y evitar accidentes. Otro consejo es utilizar palitos redondeados que no supongan ningún riesgo para el niño.
  • Por último, conviene utilizar uso de moldes con formas pequeñas, para que al bebé le resulte más fácil comerlos y no se le derrita en sus pequeñas manos. Además, debemos tener en cuenta congelar la leche una sola vez, no se puede congelar dos veces.
  • La leche materna, una vez extraída, se debe mantener en la nevera. Si queremos congelar la misma no puede pasar más de 24 horas desde su extracción. Una vez en el congelador se debe consumir antes de 6 meses.
  • Como apunte final, a partir de los 6 meses de edad podemos hacer esta receta de helado de leche materna con un poco de fruta, para darle más sabor y para que forme parte de la dieta del bebé.

Otras maneras de aliviar las molestias de la dentición

Fuente: todaysparent

Otras formas de aliviar las molestias, durante la dentición, son: realizando un masaje en las encías del bebé, con ayuda de una gasa fría o un gel de dentición; también podemos darle algún alimento que sirva como mordedor, por ejemplo trozos de manzana o un mordedor comprado (que no sea tóxico).

Helados caseros de leche materna: Consejos adicionales

  • Los helados caseros de leche materna son recetas que todas las madres y padres deberíamos conocer. Garantizan la seguridad de vuestro bebé ya que solo es vuestra leche.
  • Ofrecedle al bebé un molde adaptado a vuestras manitas y su motricidad fina.
  • El helado casero no debe ser demasiado líquido para evitar que se rompa en pedazos.
  • Quedaos siempre al lado del bebé cuando come, incluso si es una receta a la que está acostumbrado.
  • Para un bebé alimentado exclusivamente con leche materna, ofrecedle helado de leche materna sin otros ingredientes.
  • Para un bebé diversificado, podéis darle la receta de helado con frutas mixtas, o cualquier otra variante gourmet.
  • El bebé también debe ser capaz de sostener un objeto solo en sus manos y mostrar interés en los alimentos «sólidos».
  • Los helados caseros de leche materna son imprescindibles cuando se trata de recetas lácteas. También os permitirá variar los gustos para una exploración gustativa diversificada, especialmente si queréis preparar una receta con frutas como piña, albaricoque, fresa, cereza… ¿Lo mejor? ¡Que no tienen aditivos!

¿Desde qué momento se le puede dar helado a un bebé?

Con el calor veraniego a todos nos apetece tomar alimentos fresquitos y el helado es uno de ellos. Pero ¿desde qué momento se le puede dar a un bebé? ¿Qué características ha de cumplir para que nutricionalmente sea aceptable?

Hemos recurrido a la Dra. Silvia Luque, pediatra.

"Si se trata de un helado comercial, que normalmente viene cargado de azúcar y grasas saturadas, sabemos que ninguna cantidad de azúcar es segura ni conveniente hasta los 2 años, así que hasta esta edad no deberíamos ofrecerlos", advierte la experta. A partir de los dos años, el máximo razonable está en una ración a la semana.

Hay que tener en cuenta que el máximo de azúcar recomendado a los dos años son 25 gramos al día, una cantidad que se suele sobrepasar ampliamente, incluso en invierno, pues muchos de los productos manufacturados contienen una gran cantidad de azúcares. Esto significa que, desde los dos años, se les puede ya ofrecer helados, pero con mucha moderación.

"Así, a partir de los dos años, el máximo razonable está en 1 ración a la semana (máximo 2)", destaca.

Otra circunstancia muy distinta es si el helado es totalmente casero. "Si hacemos los helados en casa, eligiendo opciones saludables, como la fruta o la leche materna o de fórmula, podríamos ofrecerlos desde el momento en que el bebé esté preparado para iniciar la alimentación complementaria, que normalmente es alrededor de los 6 meses. Si añadimos yogur o nata tendríamos que esperar un poco más (se pueden introducir pequeñas cantidades de lácteos a partir de los 9-10 meses)", comenta la Dra. Luque.

Desde los dos años de edad, "si elegimos alternativas caseras y saludables podríamos ofrecer 2-3 raciones a la semana". Y es así porque debe imponerse la moderación: "No tiene ningún sentido hacer un esfuerzo en no ofrecer azúcar a nuestros hijos menores de 2 años y tomar una actitud de 'nada importa' una vez cumplen los 2 años", subraya la especialista.

¿Puede ser un helado una merienda a tener en cuenta?

En algunas situaciones, los padres optan por un helado como postre o merienda. ¿Es una elección adecuada para el niño desde el punto de vista nutricional?

"Si estamos hablando de helados comerciales, definitivamente no porque, aunque lo hiciese, el precio a pagar en aporte de azúcares y grasas saturadas hace que la sustitución no merezca la pena", alerta la pediatra.

Sin embargo, elegir un helado casero, a base de frutas, avena, leche o yogur (de origen animal o vegetal), crema de cacahuetes (o cualquier otro fruto seco) sí sería una adecuada sustitución puntual para una merienda.

Los helados elaborados en casa siempre deberían ser la primera opción a tener en cuenta, ya que permiten no añadir azúcar al aprovechar la fructosa procedente de la fruta que, aunque es mejor comerla a bocados, en este caso, comparando con un helado comercial, sale ganando claramente. Esa cantidad de fructosa se puede controlar de manera que "seamos capaces de convertir lo que no es saludable en algo decente o conveniente a nivel nutricional".

¿Pero y si la opción es un helado comercial? ¿Cómo saber cuál elegir?

Para la Dra. Luque, los más aconsejables son los de heladerías tradicionales "que siempre van a estar menos procesados". Además, hay que considerar la posibilidad de que se produzca una urticaria a frígore, "en la que van a aparecer síntomas cutáneos (ronchas, inflamación, picor) en áreas expuestas al frío", añade la Dra.

Mitos sobre la lactancia materna:

La lactancia está llena de mitos y de consejos erróneos que en vez de ayudar ponen trabas a las madres que desean amamantar. Te hacemos una lista de los que nos hemos encontrado.

  • Amamantar con horarios, a pesar de que hay bebés que se alimentan así y consiguen ganar peso, es la manera más sencilla de que la lactancia se vaya al traste.
  • Los bebés lloran. Llorar es la única manera que tienen de comunicarse con el adulto y la única manera de conseguir que su cuidador no se aleje demasiado. Los bebés lloran por muchas cosas y no siempre es por hambre. Por otro lado, si pensamos que el bebé no come suficiente, el llanto no es un buen sistema para averiguarlo.
  • El dolor es una de las principales causas por las que las madres abandonan la lactancia. El pensar que es normal que amamantar duela hace que las madres no pidan ayuda o que esperen demasiado en buscar ayuda especializada. Amamantar no duele; es un mito que el dolor forme parte de la lactancia.
  • Un mito muy extendido cuenta que no es necesario despertar al bebé para que mame, que si tiene hambre ya se despertará. Este mito causa que haya bebés que tengan una pérdida excesiva de peso los primeros días de vida. Son catalogados como “niños buenos” que duermen muchas horas y no lloran nada, y casi no comen.
  • Los chupetes parecen formar parte de los bebés, cuando no son más que una simple y básica imitación de una madre. El chupete no es una necesidad del bebé, es una necesidad de los padres. La frase que el bebé usa el pecho como chupete es totalmente inadecuada, los bebés tienen diferentes tipos de succión: la nutritiva y la afectiva.
  • Si estás amamantando, ¡¡ni se te ocurra ponerte enferma!! No te van a querer dar ni un triste analgésico. Las madres lactantes se ponen enfermas, y las madres pueden someterse a la mayoría de pruebas diagnósticas igual que otras personas. Y, por supuesto, la mayoría de enfermedades comunes no suponen un problema para seguir con la lactancia.
  • Los bebés tienen que empezar a recuperar el peso del nacimiento a partir del quinto día de vida, y recuperar todo el peso del nacimiento sobre los 15 días de vida. Deben ganar peso sí o sí. La lactancia materna es el mejor alimento para los bebés, sin ninguna duda, pero los bebés tienen que crecer.
  • La cantidad que sacas con el sacaleches no es nunca indicativo de la cantidad de leche que produces. El sacaleches, por muy bueno que sea, nunca tendrá la capacidad de succión que tiene un bebé.
  • A no ser que exista una indicación médica fundada (ejemplo: una alergia del bebé a algún alimento concreto) no es recomendable que la madre lactante siga una dieta estricta y mucho menos que se eliminen grupos de alimentos de un día para otro. En resumen, por si no ha quedado claro: no hay que seguir una dieta especial, exenta de muchos alimentos.
  • No, no hay alimentos ni bebidas que aumenten la producción de leche. La única manera de conseguir aumentar la producción de leche es estimular el pecho y sacar la máxima cantidad de leche del pecho y esto se consigue ofreciendo más el pecho a tu bebé.
  • Este mito viene a decir que si bebes agua mientras amamantas, la leche se volverá aguada o producirás un exceso de leche. Evidentemente, no tiene ninguna base este consejo. Para aumentar la producción de leche, lo que hay que hacer es estimular el pecho poniendo al bebé a mamar más veces.
  • Para que esto sucediera, el gas tendría que estar en la sangre de la madre y en el caso que esto ocurriera, le produciría una embolia que le causaría la muerte.
  • Los alimentos que contienen vitamina C son ácidos al paladar de quien los consume y si mezclamos en un vaso leche de vaca y zumo de limón la leche se va cortar y va a formar grumos.
  • En muchos casos, la lactancia fluye y todo va genial, ¡ideal! Pero la lactancia no es instintiva, hay que aprender a dar el pecho y es necesario entender y saber qué está pasando en cada momento.
  • Otro mito que no tiene sentido es que el color de los ojos no es definitivo hasta el destete. El color de los ojos se determina por la genética. Igual que las demás características físicas.
  • ¡¡¡Ohhh milagro!!! La leche ya no es leche, se transforma en agua. Es cierto que gran parte de la leche materna es agua, y eso es así siempre, pero nunca deja de alimentar.
  • Hablar mal delante de los hijos no es buena idea, ya que ellos copian todo lo que hacemos y deberíamos ser un modelo a seguir ante la vida. ¡Eso lo sabemos todas! Pero de ahí a pensar que la leche se estropea o se vuelve agria, hay un gran paso.
  • Las retenciones de leche u obstrucciones se producen por vaciar poco la glándula mamaria, pero no porque el bebé haya soplado. Este es otro mito bastante extendido.
  • La leche dentro del pecho solo se puede congelar si se congela a la madre entera. Pero el frío exterior no es suficiente para estropear ni cortar la producción de leche.
  • Y para terminar: el mito de la leche y el sol. La leche dentro del pecho no se puede estropear, es perfectamente posible tomar el sol.

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