Ginés Cartagena Hijo: Biografía y Legado de un Rejoneador de Élite

El mundo del toreo y del rejoneo se ha visto enriquecido por figuras que, con su arte y dedicación, han dejado una huella imborrable. Uno de estos nombres es el de Ginés Cartagena hijo, un rejoneador que ha sabido llevar el legado familiar a nuevas alturas.

Para entender la magnitud de su impacto, es esencial conocer los orígenes y la evolución del rejoneo en España. El rejoneo, tal como lo conocemos hoy, tiene sus raíces en la corrida caballeresca, cuyas primeras manifestaciones se remontan al siglo XIII, alcanzando su apogeo durante el reinado de Felipe IV. Sin embargo, esta tradición experimentó un declive en el siglo XVIII, coincidiendo con la disminución de la influencia de la nobleza, que era quien tenía el privilegio de montar a caballo.

La monta a la jineta, que permitía un mayor dominio del caballo, fue fundamental en el desarrollo de esta práctica. Las celebraciones de estas fiestas de toros estaban ligadas a eventos importantes como matrimonios reales y visitas de monarcas a las ciudades.

El rejoneo de antaño se basaba en la movilidad y la doma para sortear al toro y someterlo al castigo de los rejones y las banderillas. Con el tiempo, los caballeros fueron perfeccionando su técnica, dando lugar a una evolución constante del rejoneo.

Rejoneo en la plaza de toros de Las Ventas.

El Resurgimiento del Toreo a Caballo

El resurgimiento del toreo a caballo en España se debe en gran medida a Antonio Cañero, quien rescató la tradición del siglo XVII, conectándola con el rejoneo portugués y transformando la práctica campera en un espectáculo que integraba los tres tercios de la lidia a pie.

Cañero, un jinete cordobés, hizo su debut profesional en San Sebastián en 1923, adoptando el traje campero, una tradición que se mantiene hasta hoy, diferenciándose así del atuendo del rejoneo portugués. Con Cañero, el arte del toreo a caballo revivió, dando paso a una serie de grandes nombres en la historia del rejoneo.

En la década de los treinta, la presencia de jinetes en las plazas se hizo más común, aunque hasta los años sesenta era habitual que los rejoneadores participaran en carteles de corridas a pie, lidiando un único toro.

Los Jinetes de la Apoteosis

Durante la década de los sesenta, los rejoneadores comenzaron a destacar en los carteles, atrayendo al público a las taquillas. Ya no se trataba solo de completar los carteles de los toreros de a pie, sino de ternas y cuartetos de caballeros. Un ejemplo de ello fue el grupo conocido como "Los Jinetes de la Apoteosis", integrado por Ángel y Rafael Peralta, Álvaro Domecq Romero y José Samuel Lupi, quienes actuaron juntos en numerosas corridas, gozando de gran popularidad y dando origen a un nuevo tipo de festejo.

Caballo brillante de la cuadra torera del Rejoneador Andy Cartagena

La importancia de este cuarteto, impulsada por los éxitos de Ángel Peralta, la fuerza y el temple torero de Álvaro Domecq Romero, y los espectaculares quiebros de José Samuel Lupi, propició la celebración de corridas completas de rejones, dando origen a un nuevo tipo de festejo en el que participaban cuatro caballeros, actuando primero por orden de antigüedad y luego por parejas.

Aunque la costumbre de torear por colleras sigue vigente, cada vez es más común ajustarse a la fórmula tradicional de la corrida a pie, con tres caballeros y seis toros, lo que estimula la competencia entre los jinetes y permite al público disfrutar mejor de su arte.

El Auge en la Actualidad

En los últimos años, el arte del toreo a caballo ha experimentado una nueva explosión. La competencia entre los rejoneadores y sus habilidades han beneficiado a este arte, que cuenta con un público fiel que llena las plazas. La evolución en la lidia, la técnica, la plasticidad, el temple y la belleza de la doma de los caballos toreros han contribuido al esplendor de este espectáculo. Y qué duda cabe que una figura destaca sobre todas: Gines Cartagena, quien situó el rejoneo en una cumbre insospechada.

Rejoneadores destacados en los últimos años:

  • Pablo Hermoso
  • Leonardo Hernández
  • Fermín Bohórquez (hijo)
  • Luis y Antonio Domecq
  • Andy Cartagena
  • Paco Ojeda

Estos nombres, entre otros, han contribuido a mantener viva la llama del rejoneo, un arte que sigue emocionando y cautivando a públicos de todas las edades.

Además, Antonio Ignacio Vargas ha sido un gran caballero del campo andaluz que ha estado toda su vida entregado al mundo del campo, los toros y el caballo.

Antonio Ignacio Vargas Fernández de Estrada nació el 14 de junio de 1948 en la localidad sevillana de La Puebla de Cazalla.

Tras una preparación meticulosa, Antonio Ignacio se probó en la desaparecida plaza de toros de Alcalá de Guadaíra el 13 de junio de 1964, antes de su debut en público en Los Palacios el 16 de agosto del mismo año.

En sus comienzos popularizó un slogan que decía: Antonio Ignacio Vargas, el centauro de la otra Puebla.

La de 1968 es una temporada clave, puesto que en ella cosecha sus primeros triunfos en plazas de importancia, actuando un total de 20 tardes.

Pero sin duda, sus mejores años fueron los de 1979 y 1980.

Su última actuación en Sevilla tuvo lugar el día 11 de abril de 1999 en un festejo con reses de Luisa Albarrán en el que fue aplaudido.

Anduvo en activo más de treinta años toreando en las plazas de España, Francia y Portugal.

Fue un rejoneador muy vibrante, reivindicativo y con una gran imaginación que estuvo en los ruedos hasta el año 2000.

Estuvo casado con Mirna Girón, hija de gran matador de toros César Girón, y también nieta de Paul Ricard.

Apareció muerto el 18 de febrero del 2013 en su finca Puerta Príncipe, término municipal de Carmona (Sevilla).

Según las primeras noticias, la muerte se produjo por un tiro de escopeta.

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