Las garrapatas son parásitos externos que se alimentan de la sangre de otros animales. Se trata de un tipo de artrópodo mediano perteneciente, como las arañas y escorpiones, a la familia de los arácnidos.
Se conocen unos 850 tipos distintos de garrapatas y, aunque la mayoría son inofensivos, algunos de ellos pueden transmitir distintas enfermedades. De hecho, en Europa constituyen el primer transmisor o vector más frecuente de enfermedades en el ser humano y el segundo en el mundo, después de los mosquitos, según datos de la Fundación IO.
Es importante saber cómo tratar una picadura de garrapata para que no surjan complicaciones serias. La llegada del verano hace que la presencia de estos arácnidos aumente y, por este motivo, el Ministerio de Sanidad ha publicado la 'Guía de actuación ante la picadura de la garrapata'.
Una persona que ha sido picada por este insecto debe saber que el riesgo de contraer una enfermedad es bajo, pero que es recomendable estar en constante observación durante las cuatro semanas siguientes a la picadura.
Las enfermedades transmitidas por garrapatas más frecuentes en España son:
- La fiebre botonosa o exantemática mediterránea.
- La enfermedad de Lyme.
- El Debonel/Tibola: es la inflamación de los ganglios por picadura de garrapata.
Otras enfermedades menos frecuentes: la anaplasmosis humana o la babesiosis y, de forma esporádica, se han conocido casos de tularemia y fiebre de Crimea-Congo.
Los síntomas de algunas de estas enfermedades pueden llegar a ser muy graves, pero correctamente diagnosticadas son tratadas exitosamente con antibióticos y la mayoría de las personas acaban recuperándose por completo.
Esto es lo que debes hacer si te muerde una garrapata
Identificación y Riesgos
Su tamaño puede variar de tres milímetros hasta un centímetro, según factores tan distintos como la especie, el sexo -si es macho o hembra-, el momento de su ciclo biológico -que sea larva, ninfa o adulto- y de la cantidad de sangre que haya ingerido dicha garrapata de su inquilino, bien sea este un animal o un ser humano.
Ciclo de vida de la garrapata
¿Cuándo y dónde hay más riesgo de que piquen?
La época en la que existe mayor riesgo de picadura es de mayo a octubre, aunque algunas especies pueden picar también durante el invierno. Tienden a hacerlo durante el día.
Estos parásitos suelen encontrarse en zonas boscosas o de hierbas altas, aferrados a las ramas, arbustos o maleza espesa. También pueden estar adheridas a otros animales, alimentándose.
¿Cómo se produce la picadura?
Como hemos comentado, las garrapatas suelen permanecer agazapadas entre la maleza o los arbustos, a la espera de que pase un posible huésped sobre el que aferrarse. Al contrario de lo que a menudo se piensa, no lo hacen saltando ni volando, sino que suelen adherirse al paso del animal o persona, aunque también pueden desplazarse por el suelo hasta llegar a ellos. También puede ocurrir que el parásito pase de un huésped directamente a otro.
Una vez sobre él, buscan los lugares calientes y húmedos de su cuerpo. En humanos, normalmente son zonas de pliegues como las ingles, las nalgas, la parte posterior de las piernas, las axilas, el ombligo, la espalda, los genitales o detrás de las orejas. También pueden picar en el cuero cabelludo.
¿Cómo se detecta la picadura de una garrapata?
Cuando pica, la garrapata inocula con la saliva sustancias anestésicas que hacen que la picadura sea indolora, por lo que la persona o el animal afectado no suele notar nada, salvo, en ocasiones, un leve picor o enrojecimiento en la zona.
Por ello, es necesario revisarse el cuerpo con cuidado inmediatamente después de haber estado practicando actividades en zonas de riesgo. Si es necesario, se debe pedir ayuda o servirse de un espejo para controlar también aquellas regiones del cuerpo de más difícil acceso visual para uno mismo.
Cuanto más tiempo permanece el parásito sobre su huésped, mayor es el riego de que transmita una enfermedad.
Prevención de Picaduras de Garrapatas
Si, a pesar de las precauciones, nos damos cuenta de que hemos recibido la picadura de una garrapata, sigue estas medidas de actuación:
- Camina por el centro de los senderos. Cuando vayas al campo o zonas rurales, evita los paseos entre arbustos o vegetación alta, así como sentarte en zonas con mucha vegetación.
- Lleva ropa discreta. La ropa llamativa atrae a las garrapatas, por lo que es mejor que no vistas ropa que sea brillante o tenga colores vivos.
- Lleva calcetines altos y mangas y pantalones largos. Otro truco para evitar que las garrapatas entren en contacto con tu piel es introducir la pernera del pantalón dentro del calcetín o, al menos, aseguramos de que este quede bien cubierto.
- Usa calzado cerrado. Protegerás tus pies de posibles picaduras.
- Aplícate un repelente adecuado. Es conveniente que contenga al menos un 20% de DEET (si se aplica sobre la piel) o permetrina (si se aplica sobre la ropa). En ambos casos, sigue las instrucciones del fabricante en su uso y recuerda que el uso de DEET está desaconsejado en menores de seis años y no debe utilizarse en menores de 2 meses.
- A la vuelta, revisa tu cuerpo en busca de garrapatas. Usa un espejo o pide ayuda a otra persona, si es necesario. Inspecciona también a tus hijos y mascotas.
- Dúchate tras cada salida. Hazlo tan pronto como sea posible y usa una toalla blanca o de color claro para secarte. Después, lava la ropa a temperatura elevada.
Picadura de garrapata
¿Qué hacer en caso de picadura de garrapata?
Si nos damos cuenta de que nos ha picado una garrapata, es primordial extraerla lo antes posible, puesto que, como sabemos, cuanto más tiempo pasa, mayor es la probabilidad de infección.
El parásito se debe extraer por completo, para lo que se debe aferrar el parásito lo más cerca posible de la piel usando unas pinzas de punta fina. Luego, se ha de tirar suavemente hacia arriba, sin girar ni retorcer la pinza. Hay que intentar no aplastar su cuerpo, para que su contenido no acabe expulsado a través del punto por que se adhiere a la piel.
No se han de usar remedios o productos caseros, como vaselina, esmalte de uñas o aceite, ni recurrir a fuentes de calor, como cerillas encendidas para intentar separar la garrapata. Estos métodos pueden provocar que el parásito se contraiga e inyecte más sustancia infecciosa en el cuerpo de la persona.
Tras extraer la garrapata, hay que limpiar el área con agua y jabón y aplicar un antiséptico. Luego hay que lavarse bien las manos con agua y jabón.
- Extrae la garrapata lo antes posible. Cuanto más tiempo pasa dentro del huésped, mayor es la probabilidad de infección. Con ayuda de unas pinzas, agárralo lo más cerca posible de tu piel y tira con suavidad hacia arriba, sin girar las pinzas y sin aplastarlo. No uses remedios caseros ni fuego para separar la garrapata de la piel, porque pueden hacer que se contraiga y te inyecte más sustancia infecciosa.
- Una vez fuera de tu piel, no la aplastes. Tras extraer la garrapata, en ningún caso la aplastes con los dedos o contra el suelo, sino que debes guardarla en un bote con papel húmedo.
- Limpia la zona de la picadura y acude al médico si quedan restos de la garrapata. Lávate exhaustivamente las manos tras limpiar la zona de la picadura.
Enfermedad de Lyme
La enfermedad de Lyme o borreliosis de Lyme es una infección que se contrae por la picadura de una garrapata infectada por bacterias del género Borrelia (principalmente por la especie Borrelia burgdorferi), tras picar a otros animales infectados como pueden ser vacas, ovejas o perros. Fue descubierta en 1976 y se le asignó este nombre al existir numerosos casos en la ciudad estadounidense de Lyme.
La picadura suele ser indolora y en un 60% de los casos puede aparecer una mancha característica varios días después de la picadura. Suele ser una mancha roja que crece lentamente (unos 5 cm), que se aclara en el centro (como una rosquilla) y rodeada a menudo por varios anillos de color rojo (como una diana).
La infección se trata con antibióticos, pero algunos síntomas como el dolor en las articulaciones puede persistir posteriormente, hasta 6 meses después de haber sido curada (síndrome post-Lyme).
Suele cursar en tres etapas, que van evolucionando si no se trata. En la etapa I aparece el eritema y un cuadro similar a una gripe. Si no recibe tratamiento, puede evolucionar en unos meses a la etapa II, donde puede aparecer afectación neurológica (como una meningitis) y más raramente afectación cardiaca. Si sigue sin tratarse, evoluciona a la etapa III con artritis y encefalomielitis.
La infección suele producirse al aire libre en zonas boscosas, de pastizales altos o donde haya ganado y principalmente en primavera y verano.
¿Cómo se transmite la enfermedad de Lyme?
La enfermedad de Lyme es una infección que transmiten las garrapatas del género Ixodes ricinus (no todos los géneros la transmiten ni todas las del género Ixodes están infectadas), al portar y transmitir con la picadura la bacteria Borrelia, a las que, por su forma de espiral, se les denomina espiroquetas. Las garrapatas transmisoras han picado anteriormente a animales -vacas, ovejas, caballos, ratones y animales domésticos, perros…- infectados con la enfermedad.
La infección se contrae por la picadura de la garrapata. Por eso es más frecuente cuando se realizan actividades que supongan un mayor riesgo de entrar en contacto con garrapatas y que éstas se fijen en nuestra piel, por ejemplo, trabajar o disfrutar de ocio en áreas boscosas o convivir con animales o mascotas.
Cabe destacar que la enfermedad de Lyme solo puede contraerse si la garrapata permanece durante al menos veinticuatro horas adherida a la persona y no se transmite entre personas.
Las picaduras son más comunes a finales de primavera, durante el verano y a comienzos del otoño.
Eritema migratorio en la enfermedad de Lyme
¿Cómo se detecta y cuáles son sus principales síntomas?
Dado que muchos de sus síntomas son similares a los de otras dolencias, la enfermedad de Lyme no es fácil de detectar. De hecho se le suele llamar “la gran imitadora”. Por ello, es importante saber si se ha estado en un área donde exista la enfermedad, en contacto con animales o si se ha sufrido la picadura de una garrapata previamente.
El periodo de incubación de esta infección dura de tres a treinta y dos días. Posteriormente, los síntomas se desarrollan a lo largo de tres fases diferentes, que suelen estar separadas por periodos asintomáticos:
- Etapa I o temprana localizada. No todos los pacientes la presentan (un 60%). Comienza con una gran mancha roja en el lugar de la picadura, que suele localizarse en el muslo, la nalga, el tronco o la axila, aunque puede estar ubicada en cualquier lugar del cuerpo donde haya picado la garrapata. Suele aparecer entre tres y treinta y dos días después de la picadura en, aproximadamente, el 60-80 % de las personas infectadas, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) estadounidenses. Esta mancha, llamada eritema migratorio, se va extendiendo lentamente hasta alcanzar de cinco a cincuenta centímetros de ancho. Suele tener un área clara en el centro, aunque también puede tener un punto central de color rojo que aparece rodeado de anillos que se van aclarando, lo cual le otorga un aspecto de diana. El eritema puede sentirse caliente al tacto, pero rara vez causa picazón o dolor. Habitualmente, desaparece después de tres o cuatro semanas. Con más frecuencia que el eritema, suelen aparecer síntomas similares a los de la gripe (síndrome pseudogripal) como fiebre, escalofríos, dolor de cabeza, fatiga, ganglios linfáticos inflamados y dolores musculares y de las articulaciones. Es importante, si se ha detectado una garrapata adherida a la piel y se observan síntomas, que se acuda al médico para realizar el diagnóstico e iniciar el tratamiento y evitar el paso a la etapa II. Pero en ocasiones se puede no ser consciente de ello ya que la picadura es indolora y la garrapata se ha desprendido o no se ha detectado. Por esa razón, la prevención de la picadura es nuestro mejor aliado.
- Etapa II o diseminada temprana. Si la enfermedad no se ha detectado y tratado en la etapa I, se puede pasar a la etapa II. Esta fase tiene lugar cuando las bacterias se han diseminado por todo el cuerpo, días o semanas después de la picadura por una garrapata infectada. Pueden aparecer síntomas similares a una meningitis: cansancio, escalofríos y fiebre, cefalea intensa, rigidez en el cuello, dolor muscular y parálisis facial. De manera menos frecuente, pueden aparecer alteraciones cardiacas similares a una pericarditis y alteraciones del ritmo cardiaco y del electrocardiograma. Aunque la mayoría de los síntomas aparecen y desaparecen, el malestar y el cansancio pueden durar semanas.
- Etapa III o tardía. Si no se trata la infección inicial, meses o años después aparecen nuevos síntomas como artritis permanente, sobre todo con manifestación en las rodillas. Suele cursar en brotes de 1 a 2 semanas con periodos de mejoría. En determinados casos, algunas personas sufren alteraciones relacionadas con el cerebro y el sistema nervioso. La afectación del SNC aparece meses o años después del inicio de la enfermedad y consiste en una encefalomielitis progresiva que provoca afasia (trastorno del lenguaje), disartria (debilidad de los músculos relacionados con el habla), pérdida de memoria, depresión, ataxia (falta de control de movimientos voluntarios) así como del estado de ánimo, el habla, la memoria y el sueño. También pueden producirse hormigueos o dolores fulgurantes en la espalda, las piernas y los brazos.
El diagnóstico de la enfermedad de Lyme es fácil si se piensa en ella: si hay antecedente de picadura de garrapata, si además la picadura se ha producido en una zona donde la enfermedad de Lyme existe y si aparece el eritema migratorio. Pero de no ser así, esta enfermedad puede simular otras como la fibromialgia, síndrome de fatiga crónica o esclerosis múltiple. Ante la sospecha, el diagnóstico se realiza por métodos de laboratorio
¿En qué consiste su tratamiento?
El tratamiento de la infección se basa en la administración de antibióticos durante varias semanas para aliviar los síntomas y, si se administran precozmente, contribuir a evitar complicaciones. Igualmente, los antibióticos pueden ayudar a tratar la artritis y la mayoría de las alteraciones neurológicas y cardiacas que genera la enfermedad de Lyme y evitar su progresión en etapas.
Es conveniente acudir al centro de salud para que retiren correctamente la garrapata evitando aplastarla.
A su vez, lo antiinflamatorios no esteroideos (AINE) como el ácido acetilsalicílico o el ibuprofeno pueden contribuir a aliviar el dolor de las articulaciones inflamadas.
Tras el tratamiento, puede quedar cansancio y dolor muscular y de las articulaciones, por lo que, mientras desaparecen los síntomas, es importante guardar reposo y evitar el ejercicio físico.
Cómo prevenir la enfermedad de Lyme
El método más eficaz para evitar la enfermedad de Lyme es tomar las siguientes precauciones que te ayudarán a evitar y/o detectar la picadura de garrapata:
- Sé precavido al caminar por zonas boscosas o pastizales. No salgas de los senderos y emplea ropa que cubra la totalidad de la piel: manga y pantalones largos, calcetines y zapatos cerrados. Si es posible, introduce los pantalones por dentro del calcetín. Emplea ropa de colores claros que ayuda a ver las garrapatas si se han depositado en la ropa. Evita sentarte en el suelo especialmente si hay vegetación.
- Emplea repelentes contra insectos que contengan DEET (N,N-Dietil-meta-toluamida) al 20-30%. Aplícalos sobre la piel limpia y seca y siguiendo las instrucciones del envase.
- Cuando vuelvas del campo, revisa tu cuerpo cuidadosamente. Inspecciona tu piel en busca de posibles garrapatas, especialmente en las axilas, ingles, el cabello y detrás de las rodillas. Puedes aprovechar el momento de la ducha cuando la piel esté expuesta. Haz lo mismo con tus hijos y revisa también a tus mascotas en profundidad.
- Revisa y lava la ropa que has llevado en el campo a sesenta grados. De esta manera, eliminarás las garrapatas que han podido permanecer ocultas en ellas. También puedes secarla en la secadora a la misma temperatura.
- Si encuentras alguna garrapata, retírala inmediatamente si es posible. Es importante retirarla con pinzas romas y tirando suavemente de ella en sentido perpendicular a la piel. Si no dispones de este tipo de pinzas, puedes tirar suavemente de ella pero sin aplastarla. En ese caso, es mejor que acudas a tu centro de salud donde saben retirarlas adecuadamente. El motivo es evitar que la garrapata regurgite al retirarla. Desinfecta la zona de la picadura y mantén la calma. Contacta con tu centro de salud y si puedes guarda la garrapata en un bote para que puedan ver de qué especie se trata. No emplees gasolina, petróleo, aceite o calor para retirarla.
- Mantén siempre tus mascotas sanas, revisadas y siguiendo las recomendaciones del veterinario para antiparasitarios. Hoy en día existen pastillas y collares que evitan que las mascotas (especialmente las que nos acompañen al campo) contraigan garrapatas. Consulta con tu veterinario para que te informe adecuadamente.
Es muy importante saber cómo tratar una picadura de garrapata para que no surjan complicaciones serias.
