Nuestra sociedad actual difiere significativamente de la de nuestros padres o abuelos, donde era común que una mujer de 20 años estuviera casada o a punto de casarse, y que su primer hijo naciera antes de los 25. Hoy, vivimos en una realidad con cambios radicales, donde tener hijos antes de los 30 años es inusual, y la mujer alcanza los 40 años llena de vitalidad, con un excelente estado físico y diversas experiencias.
Sin embargo, la edad es la mayor enemiga de la fertilidad. La naturaleza es inexorable, y ni el deporte ni los innovadores tratamientos de belleza mantienen la fertilidad de los óvulos, que sufren un importante deterioro con el paso de los años. A medida que la mujer envejece, el número de óvulos y su calidad disminuyen, y como consecuencia, la fertilidad se ve alterada. Después de los 35 años, la reserva ovárica sufre un deterioro más acelerado.
La capacidad reproductiva tanto de hombres como mujeres va cambiando a lo largo de la vida. La sociedad occidental actual, por diversos motivos, ha incrementado considerablemente la edad a la que se inicia el deseo genésico, siendo uno de los principales motivos de infertilidad en nuestro medio.
Este compromiso de la fertilidad se explica porque a medida que avanza la edad, se produce una disminución en la cantidad y calidad de los ovocitos y, como si de un frutero se tratara, a lo largo de los años, las frutas (ovocitos) van siendo menos (reserva ovárica) y van estropeándose (calidad ovocitaria). Es importante en la transmisión de la información a las mujeres, que comprendan que la menopausia (cese completo de la función ovárica (tanto de las menstruaciones como de la fertilidad) y el fin de la fertilidad son conceptos complementarios, pero distintos.
Sin embargo, cuando hablamos de fertilidad y edad en varones, las cosas son diferentes, puesto que los hombres pueden producir espermatozoides útiles a lo largo de toda su vida. Su capacidad fecundante se deteriora discretamente a edades más avanzadas (55-60 años), y esto es fundamentalmente por oxidación espermática. Aun así, hoy en día todavía existe controversia sobre si los varones más añosos pueden transmitir más cromosomopatías a su descendencia.
Por otro lado, no podemos olvidar que las gestaciones en edades avanzadas están asociadas a la aparición de determinadas complicaciones obstétricas (diabetes gestacional o hipertensión inducida por el embarazo…) que pueden llegar convertirse en situaciones graves o muy graves, aumentando el riesgo de prematuridad, incrementando la tasa de cesáreas o partos instrumentales y otras complicaciones.
Hoy en día, en España no existe un límite legal en España para realizar un tratamiento de reproducción asistida, siempre y cuando no exista una situación médica que interfiera de forma grave sobre la gestante o sobre el desarrollo de la descendencia. Sin embargo, hace años que se estableció un consenso estable y riguroso entre los especialistas de reproducción asistida que limitan la edad recomendable a mujeres menores de 50 años, siempre y cuando cuenten con un buen estado de salud física y mental.
Cada vez más mujeres, retrasan sus planes de ser madres, pero lo cierto es, que tener una edad avanzada, es una de las principales causas femeninas de infertilidad. En España, la edad media con la que una mujer tiene su primer hijo, es alrededor de los 32 años.
Desde la incorporación de la mujer al trabajo y a la educación superior, la tendencia social a postponer la maternidad prevalece en los países más avanzados, donde la población tiene más asimilados los mecanismos de control de la natalidad y se da prioridad a alcanzar una estabilidad laboral y emocional antes de formar una familia. Este tema no suele plantear inquietud entre la población en edad fértil que, además, no siempre dispone de suficiente información sobre las posibilidades que ofrecen las técnicas de reproducción asistida para preservar la fertilidad.
La fertilidad es la capacidad que tiene la mujer para conseguir quedarse embarazada y ser madres. La fertilidad de las mujeres está estrechamente relacionada con la edad: la etapa de la vida en que la mujer es más fértil es a los 20 años y esta inicia su descenso a partir de los 35 años.
La edad es uno de los factores más determinantes en la fertilidad, especialmente en el caso de las mujeres. Comprender cómo varía la capacidad reproductiva con el tiempo es clave tanto para quienes buscan un embarazo de forma natural como para quienes consideran recurrir a técnicas de reproducción asistida (TRA).
La edad en la fertilidad de la mujer es un aspecto muy determinante. Esta es la principal conclusión que se puede sacar de todo lo que hemos explicado. Aunque también es cierto que está en las manos de la mujer minimizar los posibles efectos adversos del paso del tiempo. La previsión es una variable muy importante, que puede facilitar mucho la futura fertilidad.
La fertilidad humana está estrechamente relacionada con la edad. Conocer cómo cambia la capacidad reproductiva a lo largo de los años es fundamental para tomar decisiones informadas sobre la maternidad o paternidad. La fertilidad de la mujer alcanza su punto máximo entre los 20 y los 30 años. Después de los 40 años: la posibilidad de embarazo natural es inferior al 10% por ciclo. 20 a 30 años: es el mejor momento biológico para concebir.
Conocer la tabla de fertilidad por edad es clave para entender el momento reproductivo de cada persona y valorar cuándo consultar a un especialista en reproducción.
Conceptos clave relacionados con edad y fertilidad
¿Cómo influye la edad en la fertilidad?
Para explicar cómo influye la edad de la mujer en sus posibilidades de quedarse embarazada hay que hablar de la reserva ovárica. Al contrario que el hombre, que no deja de producir espermatozoides durante toda su vida, la mujer nace con un número concreto de óvulos que oscila entre uno y dos millones. Precisamente, durante la pubertad comienza la menstruación y, con ella, cada mes la mujer conseguirá liberar un óvulo apto para ser fecundado, mientras que otros se perderán por el camino. Se calcula que en toda su vida fértil conseguirá madurar entre 400 y 500 óvulos aptos para ser fecundados y que las posibilidades de quedar embarazada durante un ciclo menstrual son del 20%.
La reserva ovárica, es decir, la cantidad de óvulos disponibles disminuye progresivamente con la edad. También lo hace la calidad de estos. Este proceso es natural y se acelera a partir de los 35 años, reduciendo notablemente las posibilidades de concebir tanto de manera natural como mediante técnicas de reproducción asistida.
En los hombres, aunque el impacto de la edad es menos drástico, también se observan cambios en la calidad del semen a partir de los 40-45 años, lo que puede influir en las tasas de fertilización y éxito del embarazo.
Con la edad la calidad de los óvulos va disminuyendo. A partir de los 38 años la fertilidad decrece de una forma muy acusada hasta los alcanzar los 44-45 años, edad en la que las posibilidades biológicas de un embarazo son muy bajas. En este periodo, y asociado a la edad, existen altas probabilidades de aborto por alteraciones en los cromosomas del embrión, así como complicaciones en el embarazo (hipertensión diabetes, etc.). En España, la edad media de la menopausia es sobre los 51 años pero se considera normal a partir de los 45 años.
A partir de cierta edad también se añade el riesgo de poder sufrir menopausia precoz (antes de los 45 años), que todavía dificulta más el proceso del embarazo. En este momento desaparece el período menstrual de la mujer y la producción de estrógenos experimenta un descenso importante. Hay varios síntomas que pueden servir de alerta, como ciertos cambios en el período, tanto de periodicidad como en el sangrado, calores y sofoques, dificultades para descansar, cambios de humor bruscos i alteración en la salud vaginal.
Más allá de todos estos aspectos ligados directamente con la edad, que son fáciles de prever, hay otras consecuencias del paso del tiempo más complicadas de detectar. A medida que la mujer cumple años también aumenta el riesgo de algunos problemas que pueden agudizar los problemas de fertilidad.
Para empezar, se incrementan las probabilidades de alteraciones cromosómicas que pueden provocar que el futuro bebé tenga afecciones como el síndrome de Down. Si bien es cierto que el porcentaje de casos tampoco es importante, hay más riesgo de que suceda una alteración de este tipo. Estas alteraciones también pueden ser la causa de abortos espontáneos o de que el desarrollo embrionario no sea correcto y se interrumpa el embarazo antes de finalizar.
Los fibromas uterinos también son más comunes a medida que la mujer se hace mayor, aunque esté en edad fértil. Son tumores no cancerosos formados por células musculares lisas, fibroblastos y otros materiales que crecen dentro o sobre la pared del útero o la matriz. Lo mismo pasa con las afectaciones relacionadas con las Trompas de Falopio, básicas en el proceso de ovulación y en el transporte de los espermatozoides hasta la fecundación.
La endometriosis es otra enfermedad que se agudiza con el paso del tiempo y que dificulta el objetivo de ser madre. Esta afectación provoca la creación de un tejido muy parecido al del revestimiento del útero en otras zonas del cuerpo.
Si quieres más información sobre otros aspectos que pueden provocar problemas de fertilidad femenina y las pruebas con las que el equipo médico puede detectarlos entra aquí.
Probabilidades de Embarazo Según la Edad
Las tasas de embarazo natural y con reproducción asistida varían significativamente según la edad de la mujer:
| Edad de la mujer | Probabilidad mensual de embarazo natural | Éxito con FIV (por ciclo) |
|---|---|---|
| < 30 años | 20-25% | 65-70% |
| 30-35 años | 15-20% | Hasta un 65% |
| 36-39 años | 8-12% | 35-40% |
| 40-42 años | 5-8% | 15-20% |
| > 43 años | < 5% | < 10% |
Estos valores son estimativos y pueden variar según la salud general, la causa de la infertilidad y otros factores individuales.
Fertilidad en Mujeres Menores de 30 Años
En esta etapa, la fertilidad se encuentra en su punto más alto. Las mujeres menores de 30 años suelen tener una buena reserva ovárica y óvulos de buena calidad. Las tasas de éxito, tanto en embarazos naturales como mediante técnicas como la inseminación artificial (IA) o la fecundación in vitro (FIV), son considerablemente altas.
Ventajas en esta franja de edad:
- Alta tasa de implantación embrionaria.
- Menor riesgo de anomalías cromosómicas.
- Mayor efectividad en tratamientos de baja complejidad como la inseminación artificial (IA).
Probabilidades Entre los 30 y 35 Años
A partir de los 30 años comienza una leve disminución de la fertilidad, aunque las probabilidades siguen siendo buenas. Es una franja en la que muchas mujeres deciden ser madres por primera vez.
Los expertos recomiendan:
- Si tras 6-12 meses de intentos no se logra el embarazo, es recomendable acudir a consulta.
- Las técnicas como la FIV tienen tasas de éxito todavía elevadas en este grupo.
- Durante esta franja de edad, si no hay un deseo claro de gestación, es recomendado preservar la fertilidad mediante la vitrificación de ovocitos.
Cambios Significativos Después de los 35 Años
Después de los 35, el descenso en la calidad y cantidad de óvulos se hace más notorio. Aumenta el riesgo de aborto espontáneo y de alteraciones genéticas.
En esta franja de edad resulta de gran importancia el diagnóstico precoz. Evaluaciones como la reserva ovárica (AMH, recuento folicular) ayudan a decidir el mejor enfoque. Las técnicas de reproducción asistida como la FIV con DGP (diagnóstico genético preimplantacional) pueden mejorar las tasas de éxito y reducir riesgos, sobre todo a partir de los 38 años.
Fertilidad a Partir de los 40: ¿Qué Esperar?
A partir de los 40 años, la probabilidad de embarazo natural se reduce considerablemente. En estos casos, la reproducción asistida se convierte en la principal vía para conseguir un embarazo.
Las opciones más habituales son:
- FIV con óvulos propios si la reserva ovárica lo permite.
- Donación de óvulos, con tasas de éxito cercanas al 65-70% por ciclo.
- Uso de óvulos vitrificados previamente para realizar una FIV.
¿Cómo Afecta la Edad a los Tratamientos de Fertilidad?
La edad no solo influye en la capacidad de concebir, sino también en la respuesta a los tratamientos de fertilidad:
- Menor tasa de éxito con óvulos propios en mujeres mayores de 38 años.
- Más ciclos necesarios para lograr un embarazo.
- Aumento del uso de técnicas complementarias, como el DGP y la donación de gametos.
- Mayor importancia del acompañamiento psicológico, ya que el proceso puede ser más largo y emocionalmente demandante.
Podemos considerar que la etapa más fértil de la vida de la mujer va de los 20 a los 30 años, ya que su reserva ovárica cuenta con una buena cantidad y calidad de ovocitos, y a nivel físico y mental está mejor preparada para sobrellevar un embarazo. De hecho, los especialistas en reproducción asistida recomiendan tener hijos lo antes posible, aunque reconocen que la sociedad no está preparada para ser padres en la década de los 20 años, momento que consideran ideal en términos biológicos.
Entre los 32 y los 38 años, es aconsejable analizar el estado de la reserva ovárica de la mujer que decide ser madre en esa etapa de su vida. Para ello, se hace un recuento de folículos antrales mediante ecografía y se lleva a cabo una analítica hormonal para conocer los niveles de hormona antimülleriana, FSH, LH y estradiol, cuyo papel es fundamental en la ovulación.
Según un artículo sobre infertilidad femenina publicado por la revista Offarm, del Grupo Elsevier, el efecto negativo de la edad sobre la fertilidad se traduce, en primer lugar, en alteraciones cromosómicas de los embriones que pueden acabar en aborto o embarazo con embrión afecto de alguna alteración genética como el síndrome de Down.
Cuando una mujer de más de 35 años de edad lleva durante 6 meses de relaciones sexuales sin métodos anticonceptivos, sin conseguir embarazo, se considera motivo de derivación a un especialista en reproducción asistida. Si a los 30 años una mujer tiene un 75% de posibilidades de quedarse embarazada en circunstancias normales tras 12 meses de relaciones sin protección anticonceptiva, con 35 años, el porcentaje desciende al 66%.
Otras dificultades para quedar embarazada y que están asociadas a la edad son los miomas uterinos, que son más habituales cuanto mayor es la mujer. Por otra parte, siempre pueden surgir imprevistos que trunquen nuestros intentos de ser madres justo cuando consideramos que ha llegado el momento oportuno. Esperar a la pareja adecuada, también puede agravar el factor edad.
Los avances en la medicina reproductiva permiten no renunciar a ser madres a una edad avanzada usando nuestros propios óvulos. La vitrificación o congelación de óvulos permite conservarlos con todas sus funciones biológicas a -196ºC en nitrógeno líquido durante un tiempo indefinido. Esto permite conservar al óvulo intacto, por lo que cuanto más joven sea la mujer en el momento de la vitrificación, mejor material genético dispondrá en el futuro.
Se vitrifican tantos óvulos aptos para su fecundación como se hayan extraído del aparato reproductor de la mujer, mediante punción folicular y tras un proceso de estimulación ovárica controlada. El objetivo es utilizar los ovocitos más adelante, en el marco de una fecundación in vitro (FIV) mediante inyección intracitoplasmática (ICSI). Como los óvulos ya no han de ser extraídos, esto simplifica el procedimiento y el precio.
Según la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), las tasas de embarazo mediante ICSI son del 44% en mujeres menores de 35 años, del 35% en mujeres de entre 35 y 39 años, y del 21% en mujeres que superan los 40 años.
En cualquier caso, una vez logrado el objetivo, la decisión de sobrellevar un embarazo a una edad avanzada conlleva una serie de riesgos que conviene tener presentes. Las mujeres embarazadas de 35 años o más tienen mayor incidencia de cesárea, de prematuridad y un 7% más de probabilidades de sufrir diabetes gestacional.
La edad fértil de una mujer comienza con su primer periodo, en la pubertad. Esto sucede debido a la disminución de la reserva ovárica finita con la que nace cada mujer. Es decir, la cantidad de óvulos al principio de la vida, alrededor de un millón, desciende hasta aproximadamente la mitad en la adolescencia y tan solo 400-500 ovocitos llegan a la ovulación con cada ciclo menstrual.
Por tanto, la edad es un elemento fundamental a la hora de tener un hijo. A pesar de ello, en España se ha incrementado la edad media en que las mujeres tienen su primer hijo hasta los 32 años, siete más con respecto a 1980, cuando se situaba en los 25.
No obstante, la edad no es el único factor. Es fácil comprobar que la probabilidad de conseguir el embarazo es menor conforme avanza el tiempo. No obstante, en la actualidad, existen técnicas como la congelación de óvulos o vitrificación ovocitaria que permiten la preservación de la fertilidad. Mediante esta técnica se pueden guardar los óvulos maduros de una mujer para emplear en el futuro con la misma probabilidad de embarazo que había en el momento en que se hizo ese tratamiento.
Si una mujer tiene previsto retrasar el proyecto de la maternidad, lo mejor que puede hacer es vitrificar sus óvulos. De esta manera puede conservar la calidad de sus óvulos en su mejor momento, pudiéndolos usar posteriormente con un tratamiento de fertilidad, multiplicando las opciones de éxito.
La disminución de la capacidad fértil de la mujer a partir de los 35 años es constante, y como más tiempo pase las posibilidades de quedarse embrazada de manera natural se minimizan. Tanto es así que, a partir de esta edad se reduce a la mitad el tiempo que los médicos dan de margen para intentar conseguir el embarazo de manera natural.
