Galactosemia en Recién Nacidos: Causas, Síntomas y Tratamiento

La galactosemia es un trastorno del sistema metabólico de los carbohidratos. Esta afección provoca una concentración elevada de galactosa en la sangre a causa de la falta de enzimas necesarias para metabolizar la galactosa. Es decir, no se metaboliza correctamente el azúcar y da lugar a una acumulación. La galactosa es un tipo de azúcar simple que se encuentra en los alimentos y el cuerpo produce.

Esta enfermedad rara es genética y tiende a diagnosticarse durante la infancia. Debido a su alto riesgo de padecer otras afecciones graves o la mortalidad, conviene tratarla cuanto antes. La comprensión de esta condición es fundamental para su identificación y manejo. Los niños afectados por la galactosemia no son capaces de descomponer el azúcar presente en la leche y otros productos lácteos. Esto puede resultar en la acumulación de azúcar en organismo, una cadena que puede dañar los ojos, el hígado, los riñones, e incluso el cerebro.

Con un diagnóstico adecuado junto a una dieta libre de lactosa y galactosa, los pacientes pueden convivir con esa enfermedad. Por otra parte, algunos medicamentos o suplementos pueden contribuir a la mejora del cuerpo para procesar este azúcar, pero estos tratamientos todavía se encuentran en fases experimentales. De esta forma, el diagnóstico es un proceso crucial de cara al manejo de esta enfermedad metabólica grave.

Metabolismo de la Galactosa.

¿Qué es la Galactosa?

La galactosa es un monosacárido obtenido a partir de la hidrólisis o rotura de otra molécula compuesta, la lactosa, que se encuentra presente en grandes cantidades en la leche y productos lácteos. Una vez absorbida en el intestino, la galactosa es transportada al hígado, donde se convierte en glucosa mediante una serie de reacciones enzimáticas.

La galactosemia es un trastorno genético del metabolismo de la galactosa que se caracteriza por la incapacidad del organismo para metabolizar adecuadamente este azúcar. Es una enfermedad hereditaria de herencia autosómica recesiva, lo que significa que una persona debe heredar dos copias defectuosas del gen, una de cada progenitor, para presentar la enfermedad.

La acumulación de galactosa y sus metabolitos tóxicos, como la galactosa-1-fosfato y el galactitol, puede causar daño en diversos tejidos si no se detecta y trata rápidamente, lo que resulta en daño hepático, insuficiencia renal, sepsis, edema cerebral, alteraciones neurológicas, retraso en el crecimiento y cataratas, entre otras complicaciones.

Tipos de Galactosemia

Existen tres trastornos principales en el metabolismo de la galactosa que causan galactosemia, todos ellos de herencia autosómica recesiva:

  • Galactosemia clásica: Es la forma más común y grave, causada por la deficiencia de la enzima galactosa-1-fosfato uridiltransferasa (GALT), debida a mutaciones en el gen GALT. Los recién nacidos con galactosemia clásica presentan síntomas graves desde los primeros días de vida. La mutación Q188R es la más frecuente en la población caucásica.
  • Deficiencia de galactoquinasa (GALK): Es menos frecuente y generalmente más leve, se caracteriza principalmente por el desarrollo de cataratas en la infancia. Las cataratas resultan de la acumulación de galactitol en el cristalino.
  • Deficiencia de UDP-galactosa 4-epimerasa (GALE): Puede presentarse en formas leves, limitadas a los eritrocitos y leucocitos, o en formas graves con afectación sistémica similar a la galactosemia clásica. Las formas más graves pueden incluir hepatomegalia, retraso en el crecimiento y problemas renales.

Intolerancia la lactosa en bebés

Signos y Síntomas

El cuadro clínico de la galactosemia clásica se manifiesta poco después del nacimiento e incluye:

  • Rechazo de la alimentación.
  • Vómitos.
  • Diarrea.
  • Ictericia.
  • Hepatopatía.
  • Cataratas.
  • Retraso del desarrollo.

Si no se trata, puede resultar en complicaciones graves como retraso intelectual y fallo ovárico en mujeres.

En las formas más leves (GALK y formas parciales de GALE), las cataratas son el síntoma principal y pueden desarrollarse en la infancia.

Sin embargo, debido a la muy temprana manifestación de los síntomas clínicos, existe controversia sobre la necesidad de realizar este cribado, por lo que muchos países no incluyen la galactosemia en sus programas neonatales, y la prueba es solicitada por el pediatra únicamente cuando un paciente presenta clínica compatible con esta deficiencia.

Pruebas para la Detección de Galactosemia

En ese sentido, las pruebas de sangre y orina son los procedimientos estándar para medir los niveles de galactosa. La detección neonatal es la forma más común de detectarla e implica extraer una muestra de sangre del talón del recién nacido a través del conocido “cribado neonatal”. Recientemente, el Gobierno ha aprobado la ampliación de la cartera de servicios del SNS donde la galactosemia es objeto del cribado.

El Ministerio de Sanidad pretende, así, aumentar el número de enfermedades en la cartera básica de servicios del Sistema Nacional de Salud (SNS) y garantizar un diagnóstico precoz en determinadas enfermedades independientemente del territorio en el que residan. De momento, la galactosemia no entra entre las 23 enfermedades que formarán parte de dicha ampliación para principios de 2025, pero sí hay algunas CC,AA. especializados en salud y avalados por un comité de expertos de primer nivel.

1. Cribado Neonatal

El cribado neonatal es un programa de detección temprana que permite identificar trastornos metabólicos en los recién nacidos antes de la aparición de síntomas graves. El proceso para el cribado neonatal de galactosemia es el siguiente:

  • Toma de la muestra de sangre: Se obtiene una muestra de sangre del talón del recién nacido entre las 48 y 72 horas de vida, esta muestra es común para todas las pruebas que se hacen dentro del cribado neonatal.
  • Medición de la actividad enzimática o metabolitos: Se mide la actividad GALT o la concentración de galactosa o de galactosa-1-fosfato en sangre impregnada en papel, con el objetivo de determinar la deficiencia de de galactosa-1-P-uridil transferasa (GALT) o, más raramente, de las otras dos enzimas cuya infrecuente deficiencia causa también galactosemia (galactoquinasa y UDP-galactosa 4 epimerasa). Este análisis puede realizarse mediante métodos colorimétricos, fluorimétricos, cromatográficos o de espectrometría de masas en tándem.
  • Resultado positivo del cribado neonatal: Si el cribado neonatal indica una anomalía, no significa un diagnóstico definitivo, sino una sospecha de galactosemia. Los resultados anormales en el cribado deben ser confirmados mediante pruebas adicionales específicas.

2. Confirmación del Diagnóstico Después del Cribado Neonatal Positivo

Cuando un recién nacido presenta un cribado neonatal positivo para galactosemia, se procede con pruebas confirmatorias para establecer el diagnóstico definitivo:

  • Medición de la actividad enzimática en eritrocitos: Se realiza en una muestra de sangre venosa para confirmar la deficiencia de GALT. La actividad enzimática reducida es indicativa de galactosemia clásica.
  • Cuantificación de galactosa-1-fosfato en eritrocitos: Los valores elevados de galactosa-1-fosfato respaldan el diagnóstico, ya que indican una acumulación del metabolito debido a la deficiencia enzimática.
  • Análisis genético: Se estudian las mutaciones en el gen GALT para identificar aquellas mutaciones conocidas asociadas a la galactosemia. Esto no solo confirma el diagnóstico, sino que también permite el consejo genético a la familia.
  • Evaluación de otros enzimas (GALK y GALE): Si la actividad de GALT es normal pero la galactosemia se sospecha por otros motivos, se pueden realizar pruebas adicionales para evaluar la actividad de galactoquinasa (GALK) o UDP-galactosa 4-epimerasa (GALE), lo que ayuda a diferenciar los tipos menos comunes de la enfermedad.

3. Pruebas Diagnósticas Basadas en Signos Clínicos

Cuando no hay disponible cribado neonatal de la enfermedad, el diagnóstico del recién nacido que presenta síntomas compatibles con la enfermedad, depende de la sospecha clínica.

En este caso, el proceso diagnóstico se inicia con la realización de una anamnesis familiar y personal con búsqueda de síntomas y signos clínicos. Los signos y síntomas de la galactosemia clásica suelen manifestarse en los primeros días o semanas de vida e incluyen rechazo a la alimentación, vómitos, diarrea, ictericia, letargia, hepatomegalia, cataratas y, en algunos casos, sepsis por Escherichia coli. Las pruebas analíticas orientadas hacia esta sospecha clínica pueden incluir:

  • Medición de galactosa en sangre y orina: Los valores elevados de galactosa en sangre y la presencia de azúcares reductores en la orina pueden sugerir un defecto en el metabolismo de la galactosa.
  • Galactosa-1-fosfato en eritrocitos: La cuantificación de este metabolito en sangre proporciona una indicación directa de acumulación, típica en la galactosemia.

Finalmente se debe demostrar el defecto enzimático de GALT (o de los otros enzimas) midiendo la actividad enzimática de la enzima correspondiente en los eritrocitos. El estudio genético de las mutaciones en el correspondiente gen completa el estudio.

Si un paciente tiene un cuadro clínico sugestivo de galactosemia es importante tener en cuenta que si se le ha retirado la galactosa de la dieta, no detectaremos galactosa en plasma ni en orina, y por lo tanto tampoco será positivo el análisis de cuerpos reductores en orina. También es importante tener en cuenta que si se han realizado transfusiones sanguíneas, las mediciones en los eritrocitos pueden resultar modificadas durante 3-4 meses.

Tratamiento

El tratamiento es fundamentalmente dietético y consiste en una dieta libre de galactosa, sin leche ni productos lácteos, con la que se normalizan los síntomas agudos.

El tratamiento debe instaurarse lo más precozmente posible y mantenerse de por vida. El cumplimiento debe controlarse de forma rigurosa. Para ello es aconsejable valorar periódicamente la galactosa-1-fosfato y/o el galactitol. Estos metabolitos, aunque disminuyen notablemente con la dieta, nunca se normalizan y conviene que su concentración se mantenga lo más baja posible.

Una vez instaurado el tratamiento, el cuadro clínico grave revierte, y en muchos casos las cataratas desaparecen. Sin embargo, en la galactosemia clásica, estudios de pacientes tratados muestran que, en cierto número de casos, la dieta exenta de galactosa no es capaz de prevenir totalmente un cierto daño neurológico y que la mayoría de las mujeres afectas presentan fallo ovárico. La aparición de esas patologías a largo plazo parece ser independiente de la precocidad de la instauración del tratamiento.

Recomendaciones Dietéticas para la Forma Clásica

  • Alimentos permitidos:
    • En el recién nacido:
      • Leches derivadas de la soja.
      • Leches elementales basadas en aminoácidos.
    • A lo largo de la vida pueden comer:
      • Leches de soja.
      • Leches elementales basadas en aminoácidos.
      • Frutas y vegetales y sus zumos.
      • Todas las legumbres.
      • Alimentos basados en soja y no fermentados.
      • Caseinato de sodio y calcio.
      • Quesos añejos: Parmesano que tenga más de 10 meses, Emmental, Gruyere...
      • Cacao y derivados excepto los que contengan leche.
      • Ingredientes añadidos: saborizantes naturales y artificiales.
      • Todos los chicles.
  • Ingredientes y alimentos restringidos:
    • Leche de la madre.
    • Fórmulas lácteas basadas en leche.
    • Alimentos basados en leche. Excepto los caseinatos y quesos añejos indicados mas arriba.
    • Todos los quesos y alimentos basados en los mismos salvo los de la lista anterior.
    • Derivados de la soja que han sido fermentados.
    • Salsa de soja fermentada.

Es prácticamente imposible conocer la cantidad de galactosa libre o ligada de la mayoría de los productos comestibles manufacturados de un modo artesanal. Debe desconfiarse de cualquier receta no preparada en casa y con productos básicos bien conocidos. Los manufacturados de un modo industrial tampoco son fiables. Las normas legales que regulan el etiquetado permiten que puedan pasar desapercibidas cantidades indeterminadas de galactosa (lactosa), especialmente en forma de saborizantes o edulcorantes artificiales. Muchos derivados lácteos se añaden a productos manufacturados como galletas, postres, pasta y algunos panes.

Por otro lado, hay palabras que nos pueden confundir y nos pueden hacer pensar que la leche es un ingrediente de la dieta cuando realmente no lo es:

  • Derivados no lácteos, y permitidos: ácido láctico E270, lactato sódico E325, lactato potásico, E325, lactato cálcico E327.
  • lactitol, lactoalbúmina, lactoglobulina, licasina, lactilatos,, lactosa-glucona-delta, glutamato monosódico, mantequilla de coco, crema no-láctea

¿Es necesario suplementar la dieta con calcio? Si. Algunos también con Vitamina D y K.

¿Debemos realizar seguimientos de la enfermedad? Se deben realizar controles periódicos clínicos y analíticos, en sangre y orina. La frecuencia de los controles dependerá de la forma clínica de la enfermedad.

¿Debemos advertir la enfermedad en la escuela, campamentos...? Si. Para evitar la ingesta de alimentos no convenientes.

¿Y la familia? Deben ser estudiados para consejo genético.

En los cuadros agudos, los síntomas desaparecen con rapidez en cuanto se ha instaurado la alimentación sin galactosa.

En algunas poblaciones se llevan a cabo programas de detección temprana de galactosemia en recién nacidos.

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