Semana 33 de Embarazo Gemelar: Síntomas y Cuidados Esenciales

En las últimas décadas, la probabilidad de embarazo múltiple ha aumentado considerablemente debido al retraso de la maternidad y al uso de las técnicas de reproducción asistida. Mientras que en el pasado la tasa de embarazo múltiple espontáneo se encontraba entre el 1-2%, hoy en día esta tasa se ha elevado a 1 de cada 45 embarazos. Los embarazos múltiples son considerados embarazos de riesgo tanto para la madre como para los bebés debido a las diversas modificaciones que sufre el organismo durante toda la gestación. Además, hay que tener en cuenta también el poco espacio que hay en el útero.

Por todo esto, las personas que vayan a someterse a tratamientos de fertilidad para poder ser padres deberían conocer todos estos riesgos antes de tomar cualquier decisión. En cualquier caso, cada vez son más los especialistas que optan por la transferencia de un único embrión para evitar las complicaciones que puede suponer un embarazo múltiple.

Si la embarazada se encuentra en la semana 33 de gestación, está inmersa en el tercer y último trimestre del embarazo. Por ello, su barriga tendrá ya un tamaño considerable que cada vez puede ir dificultando más realizar la rutina diaria. El bebé sigue creciendo y, a medida que pasan las semanas, tiene un espacio más limitado en el útero. Esto hace que sus movimientos sean percibidos por la madre con intensidad. Además, es posible que el bebé ya se haya dado la vuelta y se encuentre en presentación cefálica, con la cabeza hacia la pelvis materna, preparándose para el momento de nacer.

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¿Cómo es el bebé en la semana 33 de embarazo?

En la semana 33 de embarazo el aspecto del bebé ya es muy similar al que tendrá cuando la madre lo cargue en sus brazos y vea su carita por primera vez. Su longitud se encuentra ahora alrededor de los 43 cm y su peso es algo inferior a los 2 kg. Al bebé aún le queda crecer y aumentar su peso hasta que llegue el momento del nacimiento, a lo que contribuye la grasa que va acumulando debajo de la piel. Esta grasa le ayudará a mantener la temperatura de su cuerpo una vez haya nacido.

El bebé está dormido una gran parte del día y presenta fases de movimientos oculares rápidos (REM por sus siglas en inglés), por lo que podría, incluso, soñar. Sus pupilas ya reaccionan al cambio de luz si una fuente luminosa se acerca al vientre y, además, es capaz de escuchar, por ejemplo, la voz materna. Sus pulmones están preparándose para respirar en el ambiente exterior y ya están casi listos. La mujer puede sentir, incluso desde algunas semanas atrás, cómo el bebé tiene hipo dentro de su vientre como entrenamiento para la respiración.

Por otro lado, es habitual que en la semana 33 de embarazo el bebé ya esté en presentación cefálica, lo que quiere decir que ya se ha dado la vuelta y se sitúa con la cabeza hacia abajo en preparación para el parto. Si no es así y se presenta de nalgas, con el paso de las semanas irá siendo más infrecuente que se gire, aunque aún es posible. Lo cierto es que sus movimientos están cada vez más limitados por la falta de espacio en el útero. Sin embargo, la mujer debe notar cómo se mueve el bebé y, debido también a la falta de espacio, seguro que nota estos movimientos con gran intensidad.

Desarrollo del bebé en la semana 33 de embarazo.

Cambios, molestias y síntomas en la madre

En esta etapa del embarazo es frecuente que la embarazada sienta dolor de espalda, sobre todo, en la parte baja (zona lumbar), pero que puede extenderse a nalgas, muslo y pierna. Se trata de un efecto de que la curvatura de la espalda haya cambiado por el embarazo, lo que puede oprimir el nervio ciático y causar, así, ciática.

Además, el aumento de tamaño del útero puede producir en la mujer ciertas dificultades para respirar, que las digestiones sean más lentas y pesadas y un aumento en las ganas de orinar por la presión del útero sobre la vejiga. Por otro lado, otros síntomas comunes en la semana 33 de embarazo son:

  • Sequedad en la piel y picores por el gran estiramiento del abdomen.
  • Ardor estomacal y reflujo.
  • Estreñimiento y posible aparición de hemorroides.
  • Hinchazón, calambres y varices en las piernas.
  • Síndrome del túnel carpiano, ya que la hinchazón hace que los nervios queden presionados y que las manos se adormezcan.
  • Ombligo hacia fuera y línea alba más pigmentada.
  • Aumento de volumen en el pecho.
  • Posible secreción de calostro.
  • Contracciones de Braxton Hicks, en la que el vientre se pone duro. Son irregulares, indoloras (aunque pueden ser molestas) y no aumentan su frecuencia ni su intensidad, a diferencia de las de parto.

A estas alturas del embarazo, es posible que la mujer ya tenga ciertas dificultades para dormir y descansar por la noche. Descansar los ratos que se pueda durante el día y utilizar varias almohadas para estar más cómoda durante la semana 33 de embarazo.

Riesgos del embarazo múltiple para la embarazada

Los embarazos múltiples son complicados debido al gran volumen que ocupa la gestación de más de un bebé. El útero soporta un exceso de peso y puede distenderse ejerciendo más presión sobre el resto de órganos. Gestar a dos o más bebés también significa una placenta mayor y un aumento de los niveles hormonales en sangre de la madre. En definitiva, el embarazo múltiple supone una mayor exigencia para el cuerpo de la mujer y pueden aumentar el número de complicaciones que se sufren en un embarazo normal. A continuación, vamos a comentar las más comunes.

Aumento de peso

En un embarazo único, lo normal es aumentar unos 11-13 kg en un embarazo único. En cambio, la gestación de gemelos o mellizos supone un aumento de unos 15-20 kg en la futura madre. Este aumento de peso supone una mayor incomodidad para la mujer, que puede ver limitada su capacidad de movimiento. Además, la madre presentará dificultad para dormir, mayor fatiga, etc. Es muy importante que la mujer controle su peso durante todo el embarazo, ya que el sobrepeso podría derivar en problemas mayores.

Aumento de peso durante el embarazo gemelar.

Preeclampsia

La preeclampsia o hipertensión arterial inducida por el embarazo ocurre en el 15-20% de las mujeres con gestaciones múltiples. Esto supone una frecuencia de tres a cinco veces mayor que en un embarazo de un solo bebé. Además, la preeclampsia suele aparecer de manera más precoz en los embarazos múltiples y también es más difícil de controlar.

Más síntomas

Debido al aumento de la producción hormonal en el embarazo múltiple, es normal que la mujer sienta más síntomas molestos durante el primer trimestre como, por ejemplo, náuseas, vómitos, acidez de estómago, falta de energía y somnolencia. También es más frecuente que la mujer sufra hiperémesis gravídica, una condición caracterizada por el exceso de vómitos intensos y persistentes durante el embarazo. Otra de las complicaciones que supone un embarazo múltiple para la embarazada es que puede presentar un déficit de hierro de manera moderada o severa, es decir, la madre tendrá anemia.

Complicaciones en el feto

Las complicaciones fetales y en los recién nacidos de embarazos múltiples se asocian a la prematuridad y al bajo peso, ya que a mayor número de fetos menor es la duración de la gestación y menor es su peso al nacer. A continuación, vamos a comentar los riesgos que supone la gestación múltiple para los gemelos o mellizos que se encuentran en el útero materno.

Síndrome del gemelo evanescente

Se trata de la pérdida de uno de los fetos durante las primeras semanas de embarazo, lo cual es bastante frecuente en los embarazos múltiples. En una primera ecografía, se observan dos o más fetos con latido cardiaco, pero al repetir la ecografía pasadas unas semanas, uno de los fetos ha desaparecido. Lo que ocurre es que este feto no es capaz de seguir creciendo, detiene su desarrollo y finalmente es reabsorbido por los tejidos maternos o por la placenta, sin dar lugar a ninguna complicación. Realmente, el síndrome del gemelo evanescente o desaparecido no supone ningún riesgo para el bebé que sigue con su desarrollo. Es más, se cree que es un mecanismo natural de defensa ante lo que podría ser un embarazo múltiple de alto riesgo.

Síndrome de transfusión feto-fetal

Esta alteración consiste en un trastorno de la placenta que se desarrolla únicamente en los gemelos idénticos que comparten la placenta, es decir, en las gestaciones monocoriales. Ambos fetos comunican sus vasos sanguíneos y puede ocurrir que uno de ellos reciba un exceso de sangre mientras que el otro sufre una deficiencia importante. En el peor de los casos, el síndrome de transfusión feto-fetal puede incluso causar una muerte fetal intrauterina, aunque afortunadamente existen varias técnicas para solucionarlo. Lo más importante es poder hacer un diagnóstico precoz a tiempo.

Defectos congénitos y retraso del crecimiento

Los bebés nacidos de embarazos múltiples tienen el doble de riesgo de sufrir anomalías congénitas como las siguientes:

  • Defectos del tubo neural como la espina bífida.
  • Defectos gastrointestinales.
  • Defectos cardíacos.

Si las condiciones placentarias no son las adecuadas, los bebés pueden sufrir un crecimiento intrauterino retardado (CIR). Éste ocurre en uno de los fetos en el 30% de los casos y en ambos fetos en el 15% de los casos. Además, muchos de los bebés de un embarazo gemelar nacen con un peso menor a lo normal.

Riesgos del parto múltiple

El parto pretérmino, antes de la semana 37 de embarazo, ocurre en más del 50% de los partos gemelares, en el 90% de los partos de trillizos y en todos los embarazos cuádruples. A continuación, vamos a comentar algunas complicaciones relacionadas con el momento de dar a luz. Éstas suelen ser más frecuentes cuando se trata de embarazos múltiples.

Placenta previa

Como consecuencia de la presencia de más de una placenta o una placenta de mayor tamaño, es posible que su posición no sea la correcta y se coloque en la parte baja del útero. Esta anomalía, conocida como placenta previa, ocluye el orificio del cuello del útero, lo que produce un sangrado vaginal. Todo ello hace que aumente el riesgo de parto prematuro.

Parto prematuro

La duración media de un embarazo gemelar es de 36 semanas, es decir, antes de término. Esto puede dar lugar a complicaciones en el feto al no haberse desarrollado completamente. En los casos más graves de prematuridad, cuando los bebés nacen antes de la semana 32 o con un peso inferior a los 1.500 gramos, existe un mayor riesgo de sufrir:

  • Síndrome de distrés respiratorio (RDS).
  • Hemorragia intracraneal.
  • Parálisis cerebral.

Control y pruebas médicas en la semana 33

Entre la semana 32 y la 36 de embarazo se suele realizar el control del tercer trimestre. Este control incluye, además del habitual registro de tensión arterial y peso, una analítica de sangre, una analítica de orina y una ecografía.

El análisis de sangre permitirá, entre otras cosas, ver si la mujer tiene anemia y necesita suplementos de hierro. Además, servirá para realizar las pruebas de coagulación de cara a una posible anestesia. Por su parte, la analítica de orina confirmará o descartará una infección urinaria y evaluará si hay proteínas en la orina (proteinuria), lo que podría ser indicativo de una complicación del embarazo llamada preeclampsia. La ecografía servirá para evaluar el crecimiento del bebé, su posición, la cantidad de líquido amniótico y la localización y estado de la placenta.

Recomendaciones

En primer lugar, es importante mencionar que en la semana 33 de embarazo sigue siendo necesario cuidar la alimentación para que esta sea saludable. Además, un adecuado aporte de fibra y una buena hidratación ayudarán a aliviar el estreñimiento y a prevenir la aparición de hemorroides.

Para reducir la acidez y el reflujo, será mejor hacer pequeñas comidas frecuentes y evitar los fritos y las comidas muy grasas o picantes. Si han aparecido molestias en las piernas e hinchazón, el ejercicio físico y mantenerse activa será de gran ayuda para aliviarlas (siempre que no lo haya contraindicado el especialista). Además, es recomendable mantener las piernas en alto siempre que sea posible.

En caso de dolor lumbar y ciática, el ejercicio también será un buen aliado. También puede aliviar el dolor poner calor en la zona. Si es muy intenso, se deberá consultar al especialista si es posible tomar paracetamol. Tampoco se debe olvidar el uso de una crema hidratante o aceite específico para evitar los picores y la aparición de estrías.

Finalmente, la mujer puede comenzar en esta semana a lavar la ropita del bebé y a preparar la bolsa que llevará al hospital en el momento de dar a luz.

Preguntas de los usuarios

¿Cómo son los movimientos del bebé a las 33 semanas de embarazo?

Los movimientos del bebé en la semana 33 de gestación pueden ser algo diferentes a los percibidos en semanas anteriores, ya que el bebé cada vez va teniendo menos espacio en el interior del útero materno. Por ello, es posible que se perciba menor libertad en los movimientos del bebé y que, por tanto, estos se sientan de una manera más intensa.

En cualquier caso, el bebé debe seguir moviéndose y la mujer debe controlar sus movimientos de la manera que le haya recomendado el especialista que esté llevando su gestación.

¿Se pueden tener relaciones sexuales a las 33 semanas de embarazo?

Sí, se pueden mantener relaciones sexuales durante la gestación siempre que sea un embarazo que esté evolucionando de manera normal, sin riesgos ni complicaciones. Por ello, hay algunas situaciones en las que será mejor evitar las relaciones sexuales estando embarazada.

¿A qué se deben los pies hinchados en la semana 33 de embarazo?

Tener los pies hinchados es una molestia habitual en las mujeres embarazadas. La circulación sanguínea y el retorno venoso se ve dificultado durante el embarazo por el aumento de presión que ejerce el bebé y el útero sobre los vasos sanguíneos de las piernas. Esto lleva a la retención de líquidos y, por tanto, a la hinchazón de tobillos, pies y piernas.

Pies hinchados en el embarazo.

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