Gabriel Escarrer Jaume (Palma, 1971), el menor de los seis hermanos Escarrer, dirige Meliá desde 2009, cuando asumió el cargo de consejero delegado y comenzó a consolidar un ambicioso proceso de internacionalización y modernización de la compañía.
Gabriel Escarrer Jaume. Fuente: Hosteltur
El fallecimiento de Ana María Jaume Vanrell, madre del presidente y consejero delegado de Meliá Hotels International, Gabriel Escarrer Jaume, ha marcado un nuevo capítulo en la historia de una de las familias empresariales más influyentes de España. La matriarca murió el pasado 25 de agosto, apenas nueve meses después de su esposo, Gabriel Escarrer Juliá, fundador del grupo hotelero. Su pérdida ha unido nuevamente a los seis hermanos Escarrer, Magdalena, Ana María, María Antonia, Mercedes, Sebastián y Gabriel, quienes crecieron en el seno de una familia clave para el desarrollo del turismo balear y español.
Formación y trayectoria profesional
Licenciado en Economía por la Wharton School de la Universidad de Pensilvania y con un MBA en ESADE, inició su carrera en banca de inversión en Nueva York antes de incorporarse a la empresa familiar en 1996. Bajo su liderazgo, la cadena ha reforzado su apuesta por la digitalización, la sostenibilidad y la diversificación, convirtiéndose en la mayor hotelera española con más de 350 hoteles en 40 países. Casado y padre de cuatro hijos, Escarrer ha sabido mantener el carácter familiar del grupo al tiempo que lo ha convertido en referente mundial en el sector.
El legado de Gabriel Escarrer Juliá
Con esta filosofía, Gabriel Escarrer Juliá fundó un grupo empresarial presente en 42 países, con más de 400 hoteles en su haber. Su nombre aparece ligado a 270 empresas, con cargos que van de consejero a socio y presidente honorífico. El fundador de la cadena Meliá fallecía esta semana a los 89 años, dejando un legado incalculable. Pero su herencia no es sólo económica: hombre hecho a sí mismo, deja un reguero de familiares, amigos y compañeros que seguirán su ejemplo y sus ideas.
Gabriel Escarrer Juliá. Fuente: Ultima Hora
Lo dijo él mismo cuando el rey Felipe VI le entregó VII Premio Reino de España a la Trayectoria Empresarial: “Mi legado marcará una senda que otros podrán seguir”. El menor de sus seis hijos, Gabriel, sin ir más lejos, lleva ya un tiempo al frente de las empresas familiares, designado por su padre después de años preparándose para el cargo.
Los inicios de Gabriel Escarrer Juliá: de "el extranjerito" a hotelero
La vida de Escarrer, daría para una película de Hollywood o para una novela. Nacido en una familia humilde en Porreres, pronto se mudaron a Palma de Mallorca, donde Escarrer era conocido como ‘el extranjerito’, por su pelo rubio y su afición por aprender idiomas. Era monaguillo de la parroquia del barrio y fue precisamente el párroco quien le avaló para alquilar su primer hotel, el germen de un imperio que nadie más que él imaginó que llegaría tan lejos. Tenía 21 años y el hotel que alquiló era de 60 habitaciones. Fue el primer Sol Meliá.
Escarrer no se podía costear los estudios universitarios y -como siempre tuvo claro que quería dejar huella en la vida- desde muy joven empezó a trabajar en el sector turístico. Con 17 años empezó sus estudios de Comercio en Palma, formación que compaginaba con un empleo en una agencia de viajes en la que hizo de todo. Cuentan cómo Escarrer llegó a hacer 134 horas extras en un mes, ejemplo de las ganas de trabajar y llegar lejos que tenía de joven. Uno de sus puntos fuertes, conoció el negocio desde dentro y algo más importante: las necesidades de los clientes.
Por las noches se esperaba en el puerto a la llegada de barcos turísticos y acompañaba a los viajeros a sus hoteles, lo que le sirvió para saber qué necesidades tenían. Así, por ejemplo, Escarrer ideó algo que no se había hecho nunca en un hotel y que ahora damos por sentado: el bufé libre en el desayuno.
Expansión y legado
En 2021 publicó su biografía ('Mi vida', escrita por Isabel Durán) y con ese motivo concedió una entrevista a la Agencia Efe donde contaba sus inicios. Tras su paso por la agencia de viajes, logró unas prácticas en Londres en la agencia Thomas Cook, donde descubrió que el turismo era su futuro. Entonces, tras crear su primer hotel, decidió emprender más allá, consciente de que necesitaba venderse a un público europeo.
“Realmente tuve mucho valor y mucho espíritu de sacrificio para recorrer, durante varios meses cada año, media Europa cargando con maletones de 50 ó 60 kilos cargados de folletos de mis hoteles. En aquellos viajes todo era una epopeya: desde pasar las maletas sin pagar aduanas, hasta arrastrarlas por toda la ciudad. Una vez casi me congelo cuando, por ahorrar tiempo, me subí a un avión postal de carga. Recuerdo que le dije al piloto que estaba recién casado, para que tuviera más cuidado, pues aquello no me inspiraba demasiada seguridad”, recordaba.
El esfuerzo ha sido siempre marca de la casa Escarrer, algo que ha heredado también su hijo. “Hemos tenido que sufrir mucho, yo diría que sangre, sudor y lágrimas”, dijo en una ocasión. En la década de los 70 dio el salto a Canarias y en los 80, Meliá empezaba su expansión internacional, lo que convertía su empresa en pionera y líder turística en el mundo. “Llevo el turismo en la sangre y mientras el cuerpo aguante, estaré el pie del cañón”. Aguantó hasta 2023, cuando dejó la presidencia honorífica del grupo hotelero, cuya gestión había cedido a su hijo menor ya en 2016.
El matrimonio cumplió este año las Bodas de platino (65 años casados) y Gabriel jr lo celebraba. “Vaya maravilla, vaya lujo, no todo el mundo puede decirlo, papá, 65 años; una gran familia”, les decía a sus padres. Paseaban por el porche de su casa de Mallorca y la madre comentaba que “además de presumir de marido, presumo de hijos, de nietos, y hasta de una bisnieta.
Desde el programa comentan: “Orgulloso de ser su hijo se mostraba Gabriel Escarrer Jaume delante de las cámaras de la productora del programa. Considera que su padre fue un visionario y que pasará a la historia por ser un líder nato y un trabajador incansable”. Una de las frases que le definen la pronunciaba de manera habitual: “Mi gran pasión por la arquitectura hotelera; mi compromiso con la sociedad y el planeta; el valor esencial de las personas, capital humano de la empresa, y mi mejor obra, mi familia”.
Y su familia, que controla el 52% del grupo, mantiene ese espíritu hoy en día. Todo empezó con 100.000 pesetas prestadas y un anuncio por palabras en un periódico local. "Busco hotel para alquilar". Era 1956. Gabriel Escarrer Juliá tenía sólo 21 años y estaba poniendo así el primer ladrillo de un emporio hotelero que hoy, 68 años después, gestiona 357 hoteles en todo el planeta, emplea a 45.000 personas y está valorado en 1.500 millones de euros. Es la principal hotelera española y la tercera europea.
Gabriel Escarrer durante el funeral de Gabriel Escarrer Juliá. Fuente: Expansión
Escarrer procedía de una modesta familia de Porreres, un pueblo del interior de Mallorca en cuyas tierras sus antepasados cultivaban albaricoques, almendras y naranjas. Su padre se había mudado a la ciudad para trabajar en la empresa municipal de aguas, alejándose de los rigores del campo. Y el pequeño Gabriel, como una centella, empezó a olfatear oportunidades de negocio.
Estudió idiomas, trabajó de aprendiz en la agencia de viajes Wagons-Lits y fue a Londres para convertirse, como él mismo decía, en "una enciclopedia teórica del turismo". Aquel chico al que en su barrio apodaban el extranjerito -por lo de los idiomas y por ser rubio y alto en aquella España tiznada de la posguerra- obtuvo respuesta a su anuncio por palabras. De esta forma se hizo con su primer hotel, el Altair, un caserón propiedad de una señora del barrio de Son Armadams de Palma, cerca del Paseo Marítimo, ese escaparate del turismo europeo que años más tarde él mismo iba a controlar, comprando sus principales hoteles. A esos establecimientos iba de joven como ordenanza, soñando que algún día fuesen suyos. Y lo acabaron siendo.
De allí expandió su compañía a medio mundo. Fue pionero en invertir en el sudeste asiático, con su apuesta por Bali. Luego desembarcó con fuerza en el Caribe, sumándose a la conquista de sus playas y ciudades, punta de lanza en la saga de hoteleros baleares que extendieron allí sus negocios. Liberal, trabajador incansable y duro competidor, Escarrer fue capaz de trabar amistad con el comunista Fidel Castro, abrir hotel junto al mítico malecón de La Habana y mediar entre el dictador cubano y Aznar.
Jugaba en el tablero global. Se codeaba con reyes y mandatarios. Felipe VI lo condecoró. Innovó y arriesgó (introdujo, por ejemplo, el bufé libre en los hoteles). Pero nunca abandonó su Mallorca natal, donde su compañía, Meliá, tiene sede principal, y donde siempre volvía para reunirse con su familia numerosa en su mansión. Una gran villa diseñada por Oriol Bohigas junto al exclusivo golf de Son Vida.
El pasado 26 de noviembre, Escarrer murió a los 89 años de edad. Dejó viuda, 20 nietos y seis hijos, cuatro de ellas mujeres con carreras labradas al margen de la hotelera.
El histórico empresario era una de las principales fortunas de Baleares y el hotelero español con mayor proyección internacional a través de su conocida firma y su don para los negocios, que le llevó recientemente a aliarse con el icónico Rafa Nadal. Con un patrimonio neto de 719 millones de euros en 2023, el linaje Escarrer es un fijo en el ranking de los 100 apellidos más ricos de España. Su compañía cotiza en Bolsa desde 1996 , donde hoy alcanza un valor de 1.484 millones de euros.
Su muerte ha dejado un vacío en la pléyade empresarial. Y también la incógnita por saber cómo sobrevivirá su legado, la marca que él sostuvo con su fuerte personalidad, su visión, su aura y su fijación por el detalle.
Meliá sigue siendo un gigante con alma familiar. En manos de la saga (aparte del family office) está más del 50% de las acciones. Sin embargo, está fuertemente profesionalizada, y sólo Gabriel Escarrer Jaume, el menor de los seis hermanos, tiene un cargo ejecutivo. La familia no trabaja en la compañía. Gabriel es el presidente y sucesor designado por su padre en 2016. Un empresario pragmático, cercano, de opiniones claras y gran peso en el lobby turístico.
Maria Antonia, Sebastián y Gabriel junto a su padre, Gabriel Escarrer Juliá, en 2007. Fuente: Diario de Mallorca
Su hermano Sebastián, con gran protagonismo en la empresa durante dos décadas, salió de ella en 2020, en un movimiento sorprendente, diseñado por su padre, y que generó una cascada de rumores en el sector. Fieles al hermetismo balear, un manto de silencio se tendió sobre cualquier fractura interna. El quinto hermano, primogénito varón, había sido el ejecutor de la apuesta bursátil. Mantuvo la discreción y dirigió su carrera a otra meta. Anunció que canalizaría su "energía a combatir la actual crisis social y de valores".
Escarrer llevaba años planificando su propia ausencia. Le desvelaba pensar que tras su muerte se pudiera romper la unión familiar y su legado. Por ello ideó un proyecto para atarlo todo, asesorado por expertos del IESE y el gurú de la empresa familiar John L. Ward.
"Las personas pasamos, nuestras obran perduran", dijo en uno de sus últimos actos públicos, en un lema de resonancias bíblicas.
