Como padres, queremos lo mejor para nuestros hijos. Sin embargo, a veces es difícil saber si los cambios en su comportamiento son normales o si podrían ser un signo de algo más serio. Observar a nuestros hijos es fundamental para detectar a tiempo posibles problemas de salud mental.
Una de las tareas de los psicólogos infantiles es detectar cuándo los niños y las niñas pueden mostrar sufrimiento. Las formas más comunes que tienen los niños/as de manifestar su malestar son la de mostrar repentinos cambios de humor y de comportamiento. Si has detectado cualquiera de estos comportamientos en tu hijo/a, debes prestar atención y hablar para llegar al origen de su sufrimiento.
Depresión infantil, señales de alerta y posibles causas
Señales de Alerta en Niños y Adolescentes
A lo largo de su desarrollo, un niño puede mostrar ciertas señales de que puede necesitar apoyo psicológico. El tratamiento psicológico infantil suelen solicitarlo los padres al observar determinadas conductas o bien por consejo de los profesores o del médico.
En la Infancia
En edades tempranas, a los menores les puede resultar difícil explicar cómo se sienten. Es probable incluso que en muchos momentos lo expresen de forma contraria y que no entendamos qué les pasa. “El desarrollo emocional y el desarrollo del lenguaje no siempre avanzan al mismo ritmo”, explica Mariana Capurro. Esta psicóloga general sanitaria revela que, especialmente hasta que cumplen siete u ocho años, los menores pueden no saber cómo nombrar sus emociones, y muchas veces el idioma que utilizan es la conducta.
Aquí hay algunas señales a tener en cuenta:
- Volver a hacerse pis en la cama, hablar en lenguaje infantil o aumentar la necesidad de afecto.
- Cambios en el comportamiento que se mantienen en el tiempo.
- Ansiedad excesiva, miedos o fobias.
- Problemas de sueño o de eliminación (enuresis o encopresis).
- Hiperactividad o dificultades de concentración.
- Problemas en la relación con otros niños o con los adultos.
- Bajo rendimiento escolar no explicado por otras causas.
En la Adolescencia
La adolescencia es una etapa de la vida que conlleva numerosos cambios físicos y emocionales. Es un período en el que los jóvenes experimentan nuevas sensaciones, responsabilidades y desafíos. Sin embargo, estos cambios también pueden desencadenar problemas de salud mental. Identificar los signos de trastornos de salud mental en los adolescentes es esencial para proporcionarles el apoyo necesario.
Sin embargo, hay situaciones que superan el proceso normal de crecimiento y pueden requerir apoyo psicológico.
Algunas señales a tener en cuenta son:
- Es habitual que los adolescentes experimenten altibajos debido a las hormonas y a la evolución de su identidad.
- Cambios drásticos en el comportamiento: Si un adolescente pasa de ser extrovertido a aislarse o muestra una pérdida repentina de interés en actividades previamente disfrutadas, puede ser un indicio de un problema emocional.
- Cambios en el rendimiento escolar: Las calificaciones que caen repentinamente pueden ser un síntoma de estrés, ansiedad o depresión.
- Problemas de sueño: Los trastornos del sueño, como insomnio o exceso de sueño, pueden ser signos de problemas emocionales.
- Cambios en el apetito: La pérdida o el aumento de peso inusual pueden indicar trastornos de la alimentación o depresión.
- Incluye consumo de alcohol, drogas, conductas autolesivas o retiro social.
En la Etapa Adulta
En la etapa adulta, es habitual afrontar estrés, responsabilidades y cambios que pueden afectar nuestra salud mental.
Presta atención a estas señales:
- Sentirse permanentemente preocupado, con dificultad para desconectar o dormir, puede indicar ansiedad o estrés que afecta a tu bienestar.
- Disputas frecuentes, distanciamiento emocional o dificultades constantes para expresar y recibir afecto pueden reflejar dificultades en la regulación emocional o en la gestión relacional.
- Situaciones pasadas como accidentes, pérdidas o eventos dolorosos pueden resurgir con síntomas como flashbacks, evitación o malestar intenso.
- Hechos como perder el trabajo, una separación, un cambio de ciudad o encajar en un nuevo rol puede desestabilizar emocionalmente.
Trastornos Psicológicos Más Frecuentes en la Infancia y Adolescencia
Los adolescentes pueden experimentar una variedad de trastornos de salud mental, pero algunos son más comunes que otros. Los siguientes son algunos de los trastornos más frecuentes en esta etapa de la vida:
- Depresión: La depresión es un trastorno del estado de ánimo que puede manifestarse en adolescentes como sentimientos persistentes de tristeza, desesperanza y falta de interés en actividades que antes disfrutaban.
- Ansiedad: Los trastornos de ansiedad, como el trastorno de ansiedad generalizada o el trastorno de pánico, pueden afectar a los adolescentes y manifestarse en síntomas como preocupación excesiva, nerviosismo y ataques de pánico.
- Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH): El TDAH es común en la infancia y la adolescencia. Los adolescentes con TDAH pueden tener dificultades para concentrarse, seguir instrucciones y controlar su impulsividad.
- Trastornos de la alimentación: La anorexia, la bulimia y otros trastornos alimentarios a menudo comienzan en la adolescencia y pueden tener graves consecuencias para la salud.
- Miedos y fobias.
- Trastornos de ansiedad, en especial la ansiedad por separación, exclusiva de la infancia.
- Trastornos de eliminación: enuresis y encopresis.
- Problemas de conducta y dificultades en el control de la conducta.
- Problemas de habilidades sociales en niños y adolescentes.
¿Cuándo Buscar Ayuda Profesional?
En el momento en que las dificultades que presenta un niño afectan por su gravedad, frecuencia, intensidad o duración a su vida cotidiana o a la de su entorno, es el momento de plantearse una valoración profesional.
Algunas situaciones en las que se debe considerar la consulta a un psiquiatra incluyen:
- Pensamientos suicidas o autolesiones: Si un adolescente expresa ideas suicidas o se autolesiona, se debe buscar ayuda de inmediato.
- Cambios drásticos en el comportamiento: Si los cambios en el comportamiento son graves y persistentes, un psiquiatra puede ayudar a evaluar la situación.
- Síntomas graves de trastornos de salud mental: Cuando los síntomas de depresión, ansiedad u otros trastornos afectan significativamente la vida del adolescente, es recomendable una evaluación psiquiátrica.
Si observas cambios significativos en el comportamiento de tu hijo o si te preocupa su bienestar emocional, es importante buscar ayuda profesional. Ir al psicólogo no es un signo de debilidad, sino un paso responsable y positivo hacia el autocuidado.
¿Qué Pueden Hacer los Padres?
Independientemente de lo que suceda o de las sospechas o diagnósticos que tu hijo pueda tener, hay algunas cosas que puedes hacer siempre y que le van a ayudar a tener una mejor estabilidad emocional.
- No te olvides de validar sus sentimientos, reconoce y valida sus emociones, aunque no estés de acuerdo con ellas, sin juzgar, no critiques ni culpes a tu hijo por sus sentimientos.
- Enseña habilidades de afrontamiento: técnicas de relajación, respiración profunda y resolución de problemas.
Como padre, puedes implementar algunas estrategias en casa para favorecer una convivencia positiva y ayudar a tu hijo a superar sus dificultades:
- Establecer reglas claras y coherentes: Los niños necesitan estructura para sentirse seguros y entender los límites.
- Reforzar los comportamientos positivos: En lugar de enfocarte solo en lo negativo, premia y elogia las buenas actitudes.
- Evitar castigos extremos: Opta por consecuencias lógicas y proporcionales que ayuden a tu hijo a aprender.
- Mejorar la comunicación: Habla con tu hijo de manera calmada y muéstrate disponible para entender sus emociones y preocupaciones.
- Fomentar buenos hábitos: Dormir bien es clave para el equilibrio emocional, así que intenta aplicar técnicas para mejorar el sueño de tu hijo y asegurarte de que tenga rutinas saludables.
¿Cómo Diferenciar un Comportamiento Normal de un Problema de Conducta?
Todos los niños pasan por etapas en las que pueden mostrar comportamientos desafiantes. Actuar rápidamente puede evitar que los problemas se agraven y afecten la vida futura del niño.
Un psicólogo infantil puede ayudar a evaluar la situación de tu hijo y determinar si necesita un tratamiento específico.
