El embarazo es un período de transformación desde la concepción hasta el nacimiento del bebé. Aproximadamente, el período gestacional abarca 9 meses, aunque los especialistas prefieren contabilizar la gestación por semanas. Durante este tiempo, el óvulo fecundado se transforma en embrión y después en feto, a partir de la novena semana de gestación.
Puesto que se desconoce el momento exacto de la implantación del embrión en el útero, se considera que el embarazo se inicia con la última menstruación de la mujer. A partir de este momento, pasarán 40 semanas de desarrollo fetal hasta el parto. Durante todo este tiempo, la mujer experimentará numerosos cambios físicos y emocionales como consecuencia de las variaciones hormonales. Estos cambios darán lugar a diferentes síntomas en función de la etapa del embarazo.
Etapas del Desarrollo Prenatal
Durante el embarazo, el desarrollo del bebé pasa por distintas etapas que son fundamentales para su crecimiento y formación. A lo largo de este proceso, se utilizan términos como cigoto, embrión y feto, cada uno correspondiente a una fase específica del desarrollo.
Cigoto: El Comienzo de la Vida
El cigoto es la primera etapa del desarrollo embrionario. Es la célula que se origina de la unión del óvulo y el espermatozoide. Se forma cuando el espermatozoide fertiliza el óvulo, resultando en una célula única que contiene el material genético de ambos padres. En este momento, el cigoto empieza a dividirse para formar un conjunto de células, iniciando el proceso de desarrollo del futuro bebé.
El cigoto comienza su división celular al día siguiente de la fecundación. A las 30 horas pasa a ser un embrión de día 2 que ya cuenta con unas cuatro células. En un embarazo natural, la fusión de ambas células se produce en las trompas de Falopio, desde donde viajará hasta llegar al útero a la vez que se va desarrollando.
Embrión: La Formación de los Órganos
Tras la formación del cigoto, este comienza a dividirse y formar un embrión. En esta etapa, las células continúan dividiéndose y especializándose para formar los órganos y tejidos esenciales para el desarrollo del bebé.
El blastocisto es una etapa temprana del embrión, en la que las células del cigoto se organizan en una estructura hueca. Esto ocurre aproximadamente al final de la primera semana después de la fertilización, justo antes de la implantación en el útero.
El embrión surge de la división del cigoto en diferentes células. Durante el proceso de desarrollo del embrión, las células irán segmentándose en diferentes formas y el embrión recibirá diferentes nombres en función de la fase en la que se encuentre.
Desarrollo Embrionario: Primeras Semanas
- Alrededor del sexto día tras la fecundación: El embrión se implanta en la pared uterina; está constituido por un grupo de células.
- Tercera semana de gestación: Existe ya un esbozo de sistema nervioso y de la cavidad cardiaca, con latido.
- Semanas cuarta a octava: El embrión ya tiene aspecto humanoide.
Feto: Maduración y Crecimiento
A partir de la octava semana de gestación, el embrión se considera un feto. Durante esta etapa, el feto ya tiene la mayor parte de sus órganos formados, aunque aún en desarrollo. Durante la gestación, el embrión se desarrolla hasta convertirse en feto. Este proceso implica la formación de los órganos principales, la estructura ósea, y el sistema nervioso. A medida que se avanza hacia el tercer trimestre, el feto gana peso y se prepara para la vida fuera del útero.
Cuando el embrión llega a la semana 8, pasa a denominarse feto. La principal diferencia entre el embrión y el feto es el número de células. Durante la etapa fetal, hay un nivel de especialización celular más específico: se forman los tejidos y los órganos. Esta etapa conforma el periodo más largo durante el embarazo, ya que se utilizará el nombre de feto hasta el momento del nacimiento.
El periodo fetal se inicia a los 3 meses de gestación y finaliza cuando el bebé nace. En esta fase los órganos crecerán, madurarán y perfeccionarán su funcionamiento.
✅ PRIMERA SEMANA DE GESTACIÓN | EMBRIOLOGÍA 📚
Desarrollo Fetal por Trimestre
Primer Trimestre
Durante el coito, los espermatozoides liberados en el interior de la vagina deberán pasar por el cuello del útero, atravesarlo, y subir por la trompa de Falopio hasta encontrarse con el ovocito. A lo largo de todo el trayecto se pierde un gran número de espermatozoides, llegando al ovocito únicamente algunas decenas (menos del 1% del total). A medida que se van produciendo las primeras divisiones embrionarias, el ovocito se transforma en blastocisto y desciende por la trompa hacia la cavidad uterina, llega al útero aproximadamente al cuarto día de haber sido fecundado, y entre el séptimo y el 14º día se produce la implantación.
En la séptima semana el embrión ha crecido unas 10.000 veces más que el óvulo fecundado. Ya todos los órganos fetales están prácticamente formados y empiezan a funcionar. A las 9 semanas los brazos y las piernas ya tienen sus tres partes: manos, antebrazo y brazo; y pie, pierna y muslo. Durante los 3 primeros meses el bebé se denomina “embrión” (palabra derivada del griego embrio, “semilla”) y experimenta un crecimiento muy rápido y cambios muy importantes en su forma externa.
Al principio del tercer mes, se diferencian los órganos sexuales. El cerebro del feto se recubre de huesos protectores, formándose el cráneo. Se observan primero los párpados y después las cejas. Los ojos se mantienen cerrados, gracias a que los párpados están fusionados entre sí.
El embrión pasa a denominarse feto exactamente a las 10 semanas, cuando mide unos 8 cm. Los genitales masculinos o femeninos se forman durante el tercer mes de gestación. No obstante, aún resulta difícil definir el sexo por ecografía y puede haber confusiones.
Segundo Trimestre
El desarrollo de las diversas partes del organismo del feto es cada vez más manifiesto. Los dedos de los pies y manos exhiben unos endurecimientos que darán lugar a las uñas. El hígado y el riñón, aunque rudimentarios, empiezan a actuar. El feto se mueve, pero de forma tan suave y delicada que su madre aún no puede percibirlo. No obstante, estos movimientos pueden seguirse perfectamente por ecografía. Se observa cómo el feto, si bien permanece inmóvil durante sus horas de descanso, se agita sin parar durante sus ratos de actividad.
La cabeza ya se puede distinguir perfectamente bien del tronco; y ya se pueden diferenciar sus ojos, nariz, boca y orejas. El feto empieza a moverse, abrir y cerrar las manos, bostezar...
Al llegar al cuarto mes el aparato digestivo (hígado, estómago, intestino) y urinario (riñón, vejiga), empiezan a funcionar claramente. En el intestino se acumula una sustancia verde, el meconio, formado principalmente por bilis. Los miembros, tanto superiores como inferiores, adoptan su posición definitiva, dirigiéndose los codos hacia atrás y las rodillas hacia delante.
Puesto que su musculatura se desarrolla rápidamente, a partir de los 4 meses es perfectamente posible que la madre perciba pequeños movimientos fetales. El sistema circulatorio fetal es cada vez más perfecto. Las cavidades del corazón están perfectamente delimitadas y éste late con fuerza creciente. El sistema nervioso no es aún muy perfecto, pero a medida que pasa el tiempo aumenta la coordinación de los movimientos, indicio de una progresiva maduración nerviosa.
El desarrollo de la piel le da al feto un cambio importante en su aspecto. Hasta el cuarto mes su piel es lisa y muy fina. Bajo la piel no existe todavía la grasa, por lo que el tronco, la cara y las extremidades son muy delgados. La grasa de debajo de la piel comienza a formarse a partir del quinto mes.
Por otra parte, el cuerpo del feto se adapta a los movimientos de la madre. Si ésta descansa, el feto aprovecha para moverse, pues entonces está sometido a menos presiones exteriores. Al llegar al segundo trimestre, las molestias que se presentaban en el primer trimestre desaparecen casi completamente. La gestante, que con frecuencia adelgaza en los primeros meses, ahora gana peso rápidamente. El abdomen aumenta visiblemente de volumen en esta época.
Alrededor del cuarto o quinto mes la embarazada empieza a percibir movimientos fetales. Al principio son poco intensos, como un rozamiento suave, casi imperceptible, en el bajo vientre, que puede semejarse y ser interpretado como un simple movimiento intestinal.
Aunque el feto empieza a moverse dentro del útero en una etapa previa, la madre no podrá sentirlo hasta aproximadamente el cuarto mes de embarazo, momento en el que mide unos 15 cm. En el sexto mes, el feto alcanza los 32 cm, ya abre los ojos y puede percibir la luz. También aparece el cabello, así como los pelos de las cejas y las pestañas.
En este momento, el feto empieza a desarrollar un determinado patrón de actividad y sueño. La madre puede percibir como el feto responde a los ruidos fuertes y a la música, moviéndose con energía gracias al desarrollo de los músculos.
Tercer Trimestre
En los dos últimos meses el feto cambia de aspecto, pues adquiere ya la grasa bajo la piel, y ésta se pone más tensa y de color rosado. A partir de entonces, al piel empieza a ganar grosor y descamarse, y el feto se recubre de una sustancia untuosa blanquecina, principalmente en la espalda y los pliegues de las extremidades. Otro cambio de la piel es su revestimiento velloso, principalmente a partir del quinto mes. Así, en el séptimo el feto está recubierto de un vello tenue, de color rubio, llamado lanugo.
En el tercer trimestre el bienestar de la madre del trimestre anterior y la relativa ligereza que lo acompaña, disminuyen gradualmente. El útero ha aumentado notablemente para albergar al feto que crece cada día que pasa, así como el líquido que lo rodea y la placenta, cuyo desarrollo es también progresivo. La presión sobre los huesos de la pelvis provoca los dolores que en esta parte del cuerpo se experimentan. También, los movimientos del feto, que la embarazada nota desde meses antes, son ahora más potentes.
Pueden incluso ser dolorosos y a menudo son visibles, no solamente examinando el vientre desnudo, sino incluso con la ropa puesta. Se pueden notar sacudidas rítmicas que duran algo más de media hora; probablemente debidas a hipo.
Los pulmones se desarrollan por completo en el séptimo mes de embarazo. También se empieza a acumular la grasa en el feto, lo cual le permitirá regular su temperatura corporal de forma autónoma después del nacimiento. En el octavo mes, el feto aumenta su peso de forma considerable. Crece hasta los 42 cm y se limita su capacidad de movimiento. Además, se forman las neuronas olfativas en el cerebro y el feto comienza a percibir los olores fuertes.
En el último mes de embarazo, el feto desciende por la pelvis y encaja su cabeza en ella. Todos sus órganos ya funcionan de manera autónoma y se encuentra preparado para nacer.
Funciones Vitales del Feto
Líquido Amniótico
Protege al futuro bebé de golpes y ruidos, formando un almohadón líquido alrededor de él. También lo hace de los gérmenes que podrían llegarle de la vagina. La cavidad amniótica es hermética, y el líquido de su interior es absolutamente estéril. También aporta agua y sales minerales al feto, que las deglute. Ayuda al cuello a dilatarse en el momento del parto. La acumulación del líquido amniótico en la parte inferior del útero, al final del embarazo, forma la “bolsa de las aguas” que, al descender, contribuye a la dilatación del cuello. “Romper aguas” equivale a la ruptura de las membranas.
Placenta
La placenta es un órgano esencial, el intercambio orgánico entre la madre y el hijo. Es indispensable para el mantenimiento del embarazo y para el desarrollo del bebé, sirve a la vez de pulmón, riñón, intestino e hígado.
La placenta sirve de auténtico pulmón al bebé. El oxígeno de la sangre de la madre pasa a través de las paredes de las vellosidades y oxigena la sangre del feto. Esta sangre oxigenada irriga el hígado, el corazón, el cerebro y todos los demás órganos aún no funcionales del feto.
A través de la placenta llegan al bebé, todos los nutrientes de base directamente procedentes de la degradación de los alimentos de la madre. El paso de agua, sales minerales y azúcares se realiza rápidamente. Algunos productos son almacenados para constituir reservas, como el hierro y el calcio, mientras que otros son transformados gracias a una actividad metabólica importante. El nivel de glucosa sanguínea fetal es regulado por la placenta, hasta que el hígado del bebé pueda asumir esta función, muy al final del embarazo.
La placenta asegura la transferencia de vitaminas, en especial las del grupo B, así como las vitaminas D y E. Considerada como una verdadera glándula, la placenta segrega sus propias hormonas, necesarias para su buena marcha del embarazo y para el correcto desarrollo del bebé. Estas hormonas tomarán el relevo de los ovarios a partir del cuarto mes.
La placenta detiene muchas bacterias o sólo las deja pasar más tarde, hacia el final del embarazo, cuando la pared de las vellosidades se vuelve extremadamente fina para aumentar aún más los intercambios entre la sangre materna y la sangre fetal. Los virus, por el contrario, la atraviesan con facilidad hasta la 20ª semana, período durante el que aparecen en el bebé sus propias inmunoglobulinas.
Cordón Umbilical
Es una especie de espiral blancuzca de 1 a 2 centímetros de diámetro, constituida a partir de las células del amnios. Flexible y elástico, el cordón difícilmente se comprime, lo que garantiza el transporte sanguíneo.
Tabla Resumen del Desarrollo Fetal
| Semana | Desarrollo Fetal |
|---|---|
| Semana 7 | El embrión ha crecido 10.000 veces más que el óvulo fecundado. Los órganos fetales están prácticamente formados y empiezan a funcionar. |
| Semana 9 | Los brazos y las piernas tienen sus tres partes: manos, antebrazo y brazo; y pie, pierna y muslo. |
| Semana 12 | Se diferencian los órganos sexuales. |
| Semana 16 | El bebé mide unos 11 cm y pesa entre 80 y 100 g. |
| Semana 20 | Se realiza la ecografía morfológica Doppler, la más importante del embarazo, para evaluar el desarrollo de los órganos. |
| Semana 26 | Inicio del tercer trimestre. |
| Semana 32 | Peso de 2 kg. |
| Semana 36 | Peso de 2,5 kg. |
Cuidados y Bienestar Durante el Embarazo
Los controles médicos a lo largo del embarazo tienen como misión el detectar y corregir alteraciones en el estado de salud de la madre que puedan tener consecuencias sobre el feto. Los hábitos saludables durante la gestación incluyen el eliminar el alcohol y el tabaco. Una de tus preocupaciones ahora que estás embarazada es el correcto desarrollo de tu bebé. Y en tu alimentación tienes una aliada. Ya sabes que todo lo que tú comas repercute en la salud de tu bebé, ahora y cuando sea mayor. Las investigaciones así lo aseguran.
Alimentación Durante el Embarazo
Es fundamental controlar la alimentación durante el embarazo para que el feto reciba los nutrientes necesarios y pueda desarrollarse con normalidad. La dieta debe ser variada y equilibrada. Además, es aconsejable que incluya alimentos como los siguientes:
- Leche y productos lácteos para el aporte de calcio.
- Frutas y verduras, crudas (lavadas previamente) y cocinadas, que aporten vitaminas como el ácido fólico.
- Pan integral y cereales ricos en fibra.
- Carnes y pescados con bajo contenido calórico, los cuales aportan hierro, ácidos grasos omega-3, etc.
Además, es recomendable reducir el consumo de productos con elevado contenido en grasas saturadas, bebidas gaseosas y cafeína. Quedan totalmente prohibidas las bebidas alcohólicas y otras sustancias nocivas como el tabaco, que podrían poner en riesgo el embarazo y/o afectar gravemente a la salud del futuro bebé.
Música y Estimulación Fetal
La ciencia ha demostrado que la música estimula las zonas creativas y motivadoras del cerebro, se ha comprobado que la música clásica estabiliza el ritmo cardiaco, lo contrario que sucede con la música rock. El feto también es muy sensible a la voz de su madre, especialmente a su timbre emocional.
