Una de las principales preocupaciones de los padres, especialmente en invierno, es asegurar que su bebé esté cómodo y abrigado. Abrigar al pequeño en exceso es tan poco conveniente como no hacerlo lo suficiente, por lo que tener pistas acerca de su temperatura corporal sirve de gran ayuda. Es fundamental entender por qué mantener a nuestros pequeños abrigados es tan importante.
En los meses de otoño/invierno, sobre todo los padres primerizos, se preguntan por cómo saber si su bebé tiene frío. Los recién nacidos aún no han desarrollado adecuadamente la termorregulación corporal, lo que provoca que su producción de calor sea limitada y que se enfríen con facilidad. Sin embargo, cuando las temperaturas son elevadas, no son capaces de eliminar el exceso de calor.
¿Cómo saber si un bebé tiene frío?
La clave para saber si tu bebé tiene frío, es aprender a observar las señales que él mismo te da. Claro, no pueden decirnos con palabras si tienen frío, pero su comportamiento y su llanto nos dan pistas importantes. Si tu bebé llora mucho más de lo normal sin razón aparente, el frío podría ser la causa.
Para medir la temperatura corporal de un bebé no debes fijarte ni en sus manos ni en sus pies, pues estas extremidades suelen estar ligeramente más frías respecto al resto de su cuerpo. Aunque el pequeño tenga calor, lo más posible es que sus manos y sus pies estén fríos. Al no tener el sistema circulatorio completamente desarrollado, la sangre no llega correctamente a estas extremidades, ya que están muy alejadas del corazón y, por lo tanto, no alcanzan la misma temperatura que el resto del cuerpo, por lo que no son el indicador que estamos buscando.
Para saber si el bebé tiene frío debes revisar la temperatura de otras partes del cuerpo: la espalda, el pecho, el cuello o la nuca. Lo mejor es que toques su cuello, su nuca, su pecho o su espalda. Cualquiera de ellas, cercanas al corazón, pueden ayudarte a saber cómo se encuentra tu bebé. Si sientes que estas áreas están calentitas, ¡eso es una buenísima señal! Además, puedes prestar atención a los labios y mejillas. Si están muy sonrosados es posible que el bebé tenga calor, pero si muestran un tono azulado son un indicador de que tiene frío y, en casos extremos, puede ser síntoma de hipotermia.
También los bebés inquietos podrían estar intentando generar calor. Puede sonar extraño, pero el frío extremo también puede hacer que se sientan más soñolientos de lo normal. Sus manitas y piececitos a veces cambian de color cuando tienen frío. Si ves que están rojitos o pálidos, es hora de abrigarlos un poco más. También, fíjate en sus mejillas; si están rosadas, es señal de que podría tener calor.
Consejos para mantener a tu bebé abrigado
Para que puedas tener a tu bebé siempre correctamente abrigado durante el invierno, además de comprobar su temperatura corporal, es conveniente que le vistas por capas que puedas quitar y poner según la variación del frío, si estáis a cubierto o descubierto, etc. Es más conveniente ponerle varias capas de ropa fina que pocas capas pero con ropa gruesa. Si hace mucho frío, ponle manoplas y gorro. Ten especial cuidado con los cambios bruscos de temperatura.
Aquí viene una palabrita importante: TOG, que significa Thermal Overall Grade. Esto es una medida que nos dice cuánto calor retiene la ropa. No te preocupes, no es complicado.
- TOG 0.5: Este es genial para noches de verano o cuando la habitación está a unos 23 grados centígrados o más. Puedes usarlo con un pijama ligero o incluso solo con un body.
- TOG 1.5: Ahora, para primavera u otoño, cuando la habitación está entre los 20 y 25 grados centígrados, este es el indicado.
- TOG 2.5: Cuando llega el frío del invierno y la habitación está entre 17 y 20 grados centígrados, este es tu mejor aliado.
Es preferible que en lugar de ponerle a tu pequeño una sola prenda gruesa, le vistas con varias capas finitas. Esto crea una especie de capa aislante y te permite controlar mejor su temperatura. Si tu bebé duerme en el cochecito durante los paseos, ten en cuenta que ya estará cubierto con una manta, un saco de silla polar o un saco capazo. Así que no es necesario abrigarlo con más ropa extra que lo haga sentir demasiado calor.
Asegúrate de que la temperatura en la habitación donde duerme tu bebé esté entre 20 y 24 grados centígrados. Los sacos de dormir son fantásticos para mantener a tu bebé abrigado sin riesgo de que se destape durante la noche. Mantén a tu bebé bien hidratado durante el día, especialmente si está amamantando. Recuerda que menos es más. Evita ponerle demasiadas capas de ropa, ya que podría sentir demasiado calor y sudar en exceso. Mantén el entorno de tu hijo libre de humo y ventila la habitación con regularidad. Y si en algún momento tienes dudas o preocupaciones, ¡no dudes en hablar con el pediatra o un profesional de la salud!
Cómo tomarle la temperatura a un recién nacido
Aquí hay algunos consejos adicionales:
- Viste al bebé por capas.
- Viste a tu pequeño con las mismas capas que te vistes tú.
- Olvídate de medir la temperatura tocando las manos o los pies del bebé, ya que suelen estar más frescos de lo normal debido a la inmadurez de su sistema circulatorio. La mejor forma de saber si tu bebé tiene frío es tocando su nuca o su espalda.
La importancia de una temperatura adecuada en la habitación del bebé
Para que tu pequeño duerma bien, ya sea durante el día o la noche, la temperatura de la habitación es un factor clave y, poder medirla, te permite vestir a tu bebé con la cantidad de capas adecuadas para que, así, no pase ni frío ni calor. Los bebés duermen mejor en ambientes frescos, ni muy fríos ni muy calurosos, siendo la temperatura ideal entre los 18º y 21º. Para esto, existen monitores de bebé con los cuales puedes ver la temperatura ambiental, aunque suelen ser un poco imprecisos y, casi siempre, muestran una variación entre uno y dos grados.
No es recomendable el uso de mantas en la cuna de tu bebé, especialmente cuando son muy pequeños, ya que son inseguras, incómodas e ineficientes. Entonces, si al verificar el pecho y la espalda de tu bebé notas que tiene frío, es más seguro y confortable agregar capas de ropa así como vestirlo con un saquito de dormir. Si tienes un recién nacido, puedes usar un swaddle en lugar de un saquito de dormir.
Un bebé incómodo por el frío puede tener dificultades para dormir. Esto no solo afecta su sueño, sino que también puede influir en su comportamiento y desarrollo cognitivo. Cuando tienen frío, nuestros bebés necesitan gastar más energía para mantener su temperatura corporal adecuada.
El frío puede resecar la piel de los bebés, causando irritación y afecciones como piel seca y eccema.
Es importante mantener una ventilación adecuada en casa para renovar el aire y reducir la concentración de virus y bacterias. Además, es clave mantener una temperatura regulada y estable dentro del hogar, evitando contrastes bruscos con el exterior. La temperatura ideal en la habitación del bebé suele situarse entre 20 y 22°C.
Aunque haga frío, es importante mantener una ventilación adecuada en casa para renovar el aire y reducir la concentración de virus y bacterias. Además, es clave mantener una temperatura regulada y estable dentro del hogar, evitando contrastes bruscos con el exterior. La temperatura ideal en la habitación del bebé suele situarse entre 20 y 22°C.
Aquí te dejamos una guía para que se haga más fácil abrigarlo según la temperatura de la habitación:
| Temperatura de la Habitación | Recomendaciones de Vestimenta |
|---|---|
| 23°C o más | TOG 0.5, pijama ligero o body |
| 20-25°C | TOG 1.5 |
| 17-20°C | TOG 2.5 |
