Frenillo Lingual en Bebés: Información Detallada para Padres

El frenillo lingual es una pequeña membrana que une la lengua a la base de la boca. Todos lo tenemos, no es algo «malo». Los problemas surgen cuando es restrictivo, bien porque sea más corto o por ser menos elástico. Esta situación limita los movimientos de la lengua (anquiloglosia), lo que puede traducirse en dificultades para el amamantamiento o la pronunciación de algunos fonemas cuando sean más mayores.

En la práctica, ambos conceptos apuntan a la misma estructura. No obstante, en textos médicos o estudios científicos, el término frenillo sublingual suele usarse para resaltar su ubicación anatómica y diferenciarlo de otros tipos de frenillos (como el labial superior o inferior).

¿Qué es el Frenillo Lingual Corto?

El frenillo lingual corto es una condición en la que el frenillo, el pliegue de tejido que conecta la punta de la lengua con el maxilar inferior, es anormalmente corto o tenso. El frenillo corto se caracteriza por un frenillo más tenso o más corto de lo normal, restringiendo el movimiento de la lengua, especialmente en su punta.

Anquiloglosia significa literalmente lengua atada o anclada. Algunas teorías apuntan que en etapas embrionarias y durante la separación de los músculos hiogloso y geniogloso de la lengua, esta se produce de manera incorrecta (o es un defecto a nivel genético), quedando así el frenillo fuera de la lengua y “atándola” al suelo de la boca de manera excesiva, lo que impide los movimientos de protusión, elevación, lateralización y acanalamiento.

En los últimos años, ha aumentado la tasa de lactancia materna y esto hace que se detecte más porque, en ocasiones (no siempre), un frenillo lingual restrictivo puede hacer más difícil el agarre al pecho. La lengua también puede tener limitada la movilidad por otras causas sin que haya un frenillo restrictivo. Cada frenillo es un mundo y, de hecho, hay una gran variabilidad entre los frenillos considerados normales.

El frenillo lingual corto en los bebés ¿qué puede causar? ¿Qué hacer?

Tipos de Frenillo Lingual

Cuando hablamos de tipos no hablamos de gravedad, los tipos nos sirven para tener una referencia y poder disponer de una descripción común y entender de qué tipo de frenillo hablamos.

  • Tipo 1 anterior: la inserción del frenillo se produce en la punta de la lengua.
  • Tipo 2 anterior: la inserción del frenillo se produce unos milímetros más atrás que el tipo 1.
  • Tipo 3 posterior: este tipo de frenillo, al igual que el tipo 4, tiene lo que llamamos un componente submucoso.
  • Tipo 4 posterior: no hay frenillo visible. Por el contrario, se observa la lengua completamente anclada al suelo de la boca.

Es importante señalar que sufrir un tipo u otro de anquiloglosia no supone, a priori, mayor o menor dificultad para mamar. Sin embargo, esta clasificación nos permite entender de qué tipo de frenillo hablamos.

Impacto y Consecuencias del Frenillo Lingual Corto

El conocimiento sobre el frenillo lingual ha cobrado especial relevancia en los últimos años debido a su relación con problemas de lactancia, retrasos en el desarrollo del lenguaje o alteraciones en la oclusión dental. Las consecuencias de una alteración en el frenillo de la lengua varían en función de la edad y de la severidad de la restricción.

En bebés, una alteración del frenillo puede causar dificultades para succionar, lo que afecta la lactancia materna y puede generar bajo peso o frustración al alimentarse. En niños, puede interferir en el desarrollo del lenguaje o dificultar la higiene dental. Es importante tener en cuenta que no todas las limitaciones anatómicas generan síntomas funcionales.

Además, un frenillo corto puede afectar la capacidad para masticar de forma eficiente o para tragar correctamente. Algunas personas adaptan su deglución a una técnica menos eficiente, como la deglución atípica, en la que se empuja la lengua contra los dientes frontales.

La lengua juega un papel crucial en la formación del paladar durante el desarrollo del niño. Cuando la lengua no puede moverse correctamente debido a un frenillo corto, esto puede llevar a un desarrollo incorrecto del paladar, provocando un paladar estrecho.

Síntomas y Detección

Detectar un frenillo lingual corto a simple vista no siempre es fácil. En muchos casos, los primeros indicios aparecen durante las tomas, cuando el bebé presenta dificultades para mamar o alimentarse. Uno de los síntomas más comunes es la succión ineficaz.

Si el bebé no logra alimentarse de manera eficaz, puede no ganar el peso esperado a pesar de mamar con frecuencia. Los padres suelen notar que el bebé se queda dormido al pecho, necesita muchas tomas seguidas o no parece saciarse. Un indicio visual característico del frenillo corto es la lengua con forma de corazón al intentar sacarla o elevarla.

Signos de Alerta

  • Dificultades para succionar
  • Succión ineficaz
  • Bajo aumento de peso
  • Lengua con forma de corazón al intentar sacarla
  • Dolor en el pecho de la madre al amamantar

Uno de los síntomas más frecuentes es la dificultad para articular determinados sonidos, especialmente los que requieren movimientos linguales finos o elevación del ápice (como la “r”, la “l”, la “d” o la “t”).

Diagnóstico del Frenillo Lingual

El diagnóstico lo realiza un odontopediatra, un logopeda o un cirujano maxilofacial, mediante una exploración visual y pruebas de movilidad lingual. Se puede realizar por un pediatra o un dentista, quien evalúa la movilidad de la lengua del paciente. En los bebés, esto suele ocurrir cuando se presenta dificultad para la lactancia materna.

Tratamiento: Frenotomía

El tratamiento para un frenillo corto generalmente consiste en un procedimiento quirúrgico sencillo conocido como frenectomía, que consiste en cortar el frenillo para liberar la lengua y permitir su movimiento adecuado. La frenotomía puede realizarse desde los primeros días de vida, siempre que el especialista lo considere necesario y seguro.

No siempre que se diagnostica una anquiloglosia es necesario recurrir a la intervención quirúrgica (frenotomía) o a otras medidas extraordinarias. A veces, simplemente mejorando la técnica de agarre es suficiente para compensar la menor función de esa lengua y que la transferencia de leche sea la adecuada para asegurar la ganancia de peso.

La frenectomía se realiza bajo anestesia local y tiene una recuperación rápida. Para los bebés, el procedimiento puede realizarse incluso en las primeras semanas de vida. Después de una frenectomía, es importante seguir las indicaciones del especialista para asegurar una recuperación sin complicaciones.

Los tipos 1 y 2 se seccionan mediante un ligero corte ambulatorio. El cirujano protege la lengua con una sonda acanalada que deja visible el frenillo y realiza un corte sobre el mismo con unas tijeras romas. El corte apenas sangra, ya que el frenillo apenas está irrigado.

En el caso del Hospital del Mar, se lleva a cabo utilizando aceite esencial de lavanda, que reduce las manifestaciones de dolor de los recién nacidos, según un estudio anterior del mismo Servicio de Pediatría.

Estudio del Hospital del Mar

Según un estudio del Hospital del Mar, en el 93,1% de los casos en los cuales se sometió al niño o a la niña en la intervención, se mantenía la lactancia materna a la hora de dejar el hospital, por el 76% entre los no intervenidos.

En los bebés, se puede retomar la lactancia materna casi de inmediato, aunque algunos niños pueden necesitar ajustes en el proceso de succión.

Cuidados Posteriores a la Frenotomía

Tanto si el frenillo se ha tratado mediante frenotomía como si se ha optado por un seguimiento conservador, el acompañamiento en casa y el apoyo profesional son fundamentales. Después de una frenotomía, algunos especialistas recomiendan realizar ejercicios de movilidad lingual para favorecer una correcta cicatrización y evitar que el tejido vuelva a adherirse. Estos ejercicios son suaves, breves y se adaptan a la edad del bebé.

Tras el diagnóstico o la intervención, la lactancia puede requerir un periodo de readaptación.

El Frenillo Labial

En concreto en la boca, existen tres frenillos diferentes: el frenillo labial superior, el labial inferior y el lingual. En general, el del labio superior es el que produce más alteraciones.

El frenillo labial superior une el labio superior con la mandíbula superior. Si levantamos el labio superior de un niño veremos que hay una estructura membranosa que fija el labio hacia la parte superior de las encías. Existe el llamado Test de Graber, consistente en estirar el labio hacia arriba para ver si las encías que están encima de las dos paletas se blanquean (encía isquémica).

El frenillo también se operará quirúrgicamente si produce mucha separación de los dientes incisivos, aunque generalmente no se hace cuando los incisivos son de leche sino cuando han salido los definitivos, hacia los cinco o seis años de edad. Tras la operación, posiblemente habrá que ayudar a juntar ambos dientes mediante la aplicación de técnicas de ortodoncia.

El frenillo labial inferior une el labio inferior a las encías de la mandíbula inferior y es mucho más pequeño que el del labio superior. En general, el frenillo del labio inferior no produce patología. En ocasiones aparecen las llamadas recesiones gingivales: como el frenillo está demasiado cerca la encía se retrae y deja al descubierto la raíz del diente. La encía puede inflamarse (gingivitis) ya que la limpieza no se realiza de forma correcta.

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