La foca monje del Mediterráneo (Monachus monachus) es un mamífero carnívoro marino. Pertenece al grupo de los pinnípedos, que engloba a las llamadas ‘focas verdaderas’, a los otáridos y a los odobénidos.
Los pinnípedos (Pinnipedia) son una superfamilia del suborden Caniformia. Se trata de los únicos mamíferos adaptados a la vida acuática marina -junto a los cetáceos (ballenas y delfines) y los sirénidos (manatíes y dugones)-, pero todos llevan una vida anfibia: se alimentan en el agua y descansan y se reproducen en tierra. Esta superfamilia se divide a su vez, como hemos visto, en tres familias: los otáridos (osos, lobos y leones marinos), los fócidos (focas) y los odobénidos (morsas).
En general, los pinnípedos son mamíferos de cuerpo alargado y fusiforme (en forma de huso). La foca monje del Mediterráneo es un mamífero, del orden de los carnívoros, suborden canifornia, de la superfamilia de los pinnípedos, de la familia de los fócidos y del género monachus.
Los fócidos, también llamados ‘focas verdaderas‘ (Phocidae), se distinguen de los otáridos y obénidos en que sus extremidades posteriores están dirigidas hacia atrás y no intervienen en la locomoción terrestre: las focas verdaderas se desplazan con movimientos ventrales, pivotando sobre su vientre. Además, carecen de pabellón auditivo, no tienen orejas. Estas dos características son las que las diferencian claramente de sus parientes otáridos -también llamados ‘falsas focas’-, que son los osos, lobos y leones marinos. Éstos tienen extremidades dirigidas hacia delante, lo que les facilita moverse en tierra a cuatro patas. Los otáridos también tienen pequeñas orejas.
El nombre ‘foca’ deriva del vocablo latino phoca, que a su vez tiene su origen en el griego φώκη (phṓkē) con el que los helenos se referían a la foca monje del Mediterráneo, la única que poblaba la zona.
Las focas del norte: un grupo de diez especies que viven fundamentalmente en la zona ártica y subártica.
Las focas del grupo de los Monachinae: en él se agrupan las especies que viven en el Antártico y en las regiones subtropicales y donde se encuentra el género Monachus, al que pertenece la foca monje del Mediterráneo.
El género Monachus agrupa, desde el año 2015, a una única especie de fócido -la foca monje del Mediterráneo (Monanus monachus)- que, junto a las especies del género Neomonachus, se considera la más antigua de todos los fócidos conocidos. Así pues, hay catalogadas dos especies de focas monje en el mundo:
- Foca monje de Hawaii o Neomonachus schauinslandi: es la especie endémica de las islas de Hawaii. Se calcula que quedan unos 1400 individuos, aunque en los últimos años su población se ha reducido drásticamente.
- Foca monje del Mediterráneo o Monachus monachus: se calcula que la mitad de toda su población mundial habita en nuestra reserva Costa de las Focas. También hay grupos de foca monje en Madeira, Grecia, Turquía y Chipre, sumando entre todas estas localizaciones unos 700 animales. A pesar de su nombre, la especia habitaba masivamente tanto el Mar Mediterráneo como el Atlántico oriental.
La foca monje del Mediterráneo está considerada en peligro de extinción.
La foca monje es el fócido más grande después de los elefantes marinos (Mirounga). Suele ocurrir que al verlas en el mar o en fotografías -en las que no hay referencias para hacernos idea de su tamaño-, no nos damos cuenta de lo grandes que son. Los machos de foca monje pueden llegar a pesar 300 kilos y medir hasta 2,80 m. Las hembras son algo más pequeñas, pero las crías ya miden un metro aproximadamente al nacer.
Las focas monje del Mediterráneo vienen al mundo con un precioso lanugo negro. Es característico de la especie que nazcan con una mancha blanca en el vientre, que tiene una forma y un patrón de puntos negros único para cada animal (como las rayas de las cebras), y que además es diferente entre crías macho y crías hembra: la parte inferior de la mancha ventral es recta en las hembras y curva en los machos.
Las hembras de foca monje del Mediterráneo pueden llegar a tener su primera cría a los tres años de edad y tienen una sola cría al año. El periodo de cría en la colonia de Cabo Blanco comienza actualmente en el mes de marzo y termina en noviembre.
Las crías de Monachus monachus conservan su delicado pelaje negro solo hasta los dos meses de edad. Con su primera muda, el pelo pasa a ser de color gris y la mancha ventral queda enmascarada, solo se ven los lados. Si la foca es hembra, mantendrá su pelaje gris como adulta, pero si es macho volverá a tener el pelaje negro y recuperará el diseño de la mancha ventral.
Foca Monje del Mediterráneo (Monachus monachus)
Comportamiento Social y Alimentación
Las focas monje de la Colonia de Cabo Blanco se sienten seguras, por lo que son amistosas, curiosas y juguetonas. Son muy sociales y tienen frecuente contacto entre ellas, tanto entre focas adultas o focas jóvenes entre sí , como de focas jóvenes con focas adultas, generalmente para aprender de sus ‘mayores’.
Las madres y las crías se mantienen constantemente cerca en las cuevas de cría. También es frecuente ver a las focas jóvenes jugando a asustar a otras focas, sumergiéndose para pillar desprevenida a su ‘víctima’, a la que tocan o quizá muerden, para disfrutar después de un rato de juego.
La dieta diaria de una foca monje es lo que podríamos llamar coloquialmente ‘marino-variada’: incluye peces, crustáceos (langostas, cangrejos..) y cefalópodos (pulpos, calamares, sepias…). Las hembras ayunan únicamente durante los primeros días de vida de su cría, para después adentrarse de nuevo en alta mar en busca de alimento. Como todos los mamíferos, las crías de foca toman leche de sus madres, o de otras focas madre de la colonia, hasta que tienen cuatro meses de edad.
La dieta de la foca incluye peces, crustáceos y cefalópodos.
Hábitat y Distribución
Hace siglos, la foca monje del Mediterráneo poblaba por miles las playas del Mare Nostrum y del Atlántico oriental. Vivía en grandes colonias en bancos de arena y playas a cielo abierto . Sin embargo, debido a su persecución como presa de caza y a la ocupación humana de sus hábitats , hoy se refugia en cuevas inaccesibles y recónditas.
La foca monje del Mediterráneo vive actualmente en dos zonas claramente diferenciadas: la población que se distribuye en el Mediterráneo oriental -estimada en tan solo unos 350 ejemplares- y la población atlántica, que cuenta con unas 20 focas en Madeira y más de 360 en la reserva ‘Costa de las Focas’, en la península de Cabo Blanco. Esta última se considera que la población mediterránea está estable y que la atlántica está en crecimiento.
Es decir, quedan poco más de 700 focas monje en el mundo. Ellas son la esperanza de una especie clave para la biodiversidad y la salud de nuestros océanos.
Amenazas y Conservación
"Reserva costa de las focas" Conservación de la Foca Monje. CBD-Hábitat.
La foca polar, también conocida como foca Pía o foca de Groenlandia, es un mamífero originario del Océano Glacial Ártico y del Océano Atlántico Norte. Cabe reseñar que esta especie en primer término fue catalogada dentro de la familia Phoca con las otras especies, pero más tarde se la clasificó en el género Pagophilus, siendo la única especie de este tipo.
Aunque cabe destacar que las crías no nacen de este color, sino que lo hacen con un tono entre blanco y amarillento, que a los tres días se torna blanco. Después permanece blanco unos 12-15 días y a continuación comienzan a volverse poco a poco grises plata.
La foca polar es un animal que cuenta con diferentes depredadores naturales. Normalmente tienen más riesgos de ser atacadas en el agua, dónde pasan la mayor parte del tiempo, por animales como las orcas o el tiburón de Groenlandia, pero existen otros animales terrestres que también pueden atacarlas en condiciones de hambruna, como el oso polar.
Además, su mayor de depredador es el ser humano puesto que su piel se encuentra muy cotizada y suele producirse la caza furtiva de este tipo de ejemplares, amenazando la pervivencia de esta especie.
La caza furtiva y los depredadores naturales son amenazas para la foca polar.
Dónde viven las focas polares
El hábitat de las focas polares se suele distribuir en diferentes zonas o poblaciones. Para ubicar cada población se utiliza su zona de cría. La primera de las poblaciones y también la más numerosa se ubica en el Atlántico Norte Occidental, concretamente en la zona que abarca el este de Canadá, subdividiéndose así mismo entre la población presente en la costa del Labrador y la de cerca del Golfo de San Lorenzo.
Las focas polares abundan sobre todo en el Atlántico Norte. La otra población de focas polares se ubica en la zona occidental de Groenlandia y la tercera en la costa de Rusia, en el conocido como mar Blanco. Se trata de la especie de pinípedos más numerosa en el hemisferio Norte y la población más numerosa es la del Atlántico Norte.
Qué comen las focas polares
La alimentación de las focas polares pueden cambiar en muchos casos dependiendo tanto de la edad del animal, como de la subespecie de foca de la que se trate o de la zona en la que se ubiquen, así como también de la estación del año en la que se encuentren. Pero por lo general las focas polares son unos animales que suelen consumir hasta setenta especies de invertebrados diferentes y concretamente hasta sesenta y siete tipos de peces diferentes.
En la mayoría de los casos suelen consumir especies de peces pequeñas como el capellán, el bacalao del Ártico, el bacalao Polar y muchos invertebrados variados como por ejemplo el krill. No suelen comer peces que suelan consumir los humanos en abundancia, como el bacalao común.
Cómo nacen las focas polares
En lo referente a la reproducción de las focas polares cabe reseñar como estos animales se reproducen entre los cinco y los siete años, siendo los machos los que empiezan el cortejo en el hielo para después reproducirse en el agua. Un macho se puede reproducir con varias hembras y siempre serán los dominantes los que consigan hacerlo. Estos animales llegan a vivir hasta treinta y cinco años en condiciones de libertad.
Las focas polares nacen cubiertas con un pelo blanco. En cuanto a cómo nace la foca polar cabe reseñar como las crías normalmente suelen nacer cuando empieza el verano, aunque en esta especie en muchas ocasiones sucede en Febrero. Entonces, las hembras cavan en el hielo o en la nieve profundos huecos para protegerse y proteger a sus crías.
Al nacer, estos pequeños animales suelen pesar unos diez kilos y tienen el cuerpo cubierto de una capa de pelo blanca, que primero es amarillenta. Conforme van creciendo la capa blanca va desapareciendo, y en muy pocos días llegan a pesar doce kilos puesto que su madre los alimenta con leche grasa. Cuando desaparece la capa blanca ya pueden empezar a vivir en el agua y hasta los tres años seguirán creciendo hasta ser adultas.
Cría de foca polar, inicialmente con pelaje blanco amarillento.
