Deficiencia de Hierro en Bebés Lactantes: Causas, Síntomas y Tratamiento

La deficiencia de hierro es el trastorno nutricional más frecuente a nivel mundial y la principal causa de anemia microcítica en la edad pediátrica. Afecta hasta un 42% de la población mundial con dos picos de prevalencia, el primero entre el primer y tercer año de vida, y el segundo durante la adolescencia. En países desarrollados, aproximadamente un 15% de los lactantes menores de dos años tienen ferropenia, y la prevalencia de la anemia por déficit de hierro en estas edades se estima en un 3%.

Es crucial entender las causas, síntomas y tratamientos de esta condición para asegurar un desarrollo saludable en los niños. La anemia infantil es un problema de salud frecuente que afecta a muchos niños en todo el mundo. A menudo se desarrolla de manera silenciosa, pero puede tener un gran impacto en el crecimiento y desarrollo de los más pequeños.

La anemia es el motivo de consulta hematológica más frecuente en Pediatría de Atención Primaria, siendo la ferropenia su causa principal. Aunque la mitad de los pacientes están asintomáticos, tenemos que sospecharla fundamentalmente en pacientes de riesgo o con factores predisponentes.

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¿Qué es la Anemia Infantil?

La anemia infantil es una enfermedad en la cual los glóbulos rojos (o hematíes) del cuerpo disminuyen por debajo del nivel normal para la edad del niño. La anemia se produce cuando los niveles de hemoglobina en la sangre están por debajo de lo normal. La hemoglobina es una proteína en los glóbulos rojos que se encarga de transportar oxígeno a las células del cuerpo. Para fabricar la hemoglobina y los glóbulos rojos, el cuerpo precisa del nivel adecuado de hierro, vitamina B-12 y ácido fólico.

Tipos de Anemia

Hay distintos tipos de anemia. La anemia ferropénica es la más frecuente y está causada por la falta de hierro. Otros tipos incluyen:

  • Anemia por deficiencia de vitaminas.
  • Anemia por enfermedad crónica.
  • Anemia aplásica, así como anemias relacionadas con problemas de la médula ósea.

Causas de la Deficiencia de Hierro

Las causas de ferropenia o anemia por déficit de hierro se pueden clasificar según el mecanismo de producción en tres grupos: aporte insuficiente, aumento de pérdidas, disminución de la absorción intestinal. Factores relacionados con la dieta integran la principal causa de anemia por déficit de hierro en la infancia.

En los primeros 12 meses de vida, son causas frecuentes de déficit de hierro: la lactancia materna exclusiva a partir de los 6 meses, sin introducir otros alimentos que aportan este mineral en cantidad suficiente; el consumo de preparados lácteos con escasa suplementación de hierro; o la introducción precoz de leche de vaca. El exceso de leche de vaca en la dieta (más de 600 ml) puede ser un factor de riesgo, debido a su bajo contenido en hierro y su escasa absorción.

Algunas situaciones afectan tanto a la madre como al feto (como hemorragias maternas o fetales, embarazos gemelares…) y pueden suponer un riesgo de anemia por déficit de hierro durante estos primeros meses de vida. La prematuridad y el bajo peso al nacimiento asocian ferropenia con frecuencia, debido a la disminución de la transferencia materna de hierro placentaria durante el último trimestre y las tasas de crecimiento aumentadas en estos recién nacidos.

Otras causas incluyen:

  • Deficiencia de Hierro: Es la causa más común.
  • Crecimiento Acelerado: Durante los primeros años de vida, el crecimiento rápido de los niños aumenta la demanda de hierro.
  • Pérdidas de sangre: Por ejemplo por una pérdida lenta en el largo plazo en las deposiciones, sangrados nasales muy frecuentes o bien por menstruaciones abundantes.
  • Mala absorción intestinal: El cuerpo no absorbe bien el hierro, el ácido fólico o la vitamina B12, que provienen de la dieta, por ejemplo, un niño celiaco.

Síntomas de la Deficiencia de Hierro

La ferropenia con o sin anemia suele ser una condición clínicamente silente. Más de la mitad de los niños con anemia son asintomáticos. Si el déficit de hierro es leve o moderado (hemoglobina de 8-10 g/dL) los mecanismos compensadores pueden ser tan eficaces que apenas se observen síntomas de anemia, más allá de una cierta irritabilidad.

Entre los síntomas de la anemia infantil, se puede encontrar la palidez en la piel de los menores, o bien, un cansancio, irritabilidad o debilidad extremos.

Reconocer los síntomas de la deficiencia de hierro en los niños es esencial para intervenir de manera oportuna:

  • Cansancio y fatiga: La fatiga constante es uno de los primeros signos de que un niño podría estar sufriendo una deficiencia de hierro.
  • Falta de apetito: Una disminución en el apetito es otro signo que puede indicar deficiencia de hierro.
  • Dificultad para concentrarse y bajo rendimiento escolar: El hierro es fundamental para la función cognitiva.
  • Infecciones frecuentes: El hierro es necesario para un sistema inmunológico fuerte.
  • Crecimiento más lento o problemas de desarrollo: El crecimiento y el desarrollo son procesos que demandan una gran cantidad de hierro.
  • Palidez de la piel y las mucosas: Especialmente la del interior de los ojos (esclerótica).
  • Irritabilidad.
  • Taquicardia y, en ocasiones, auscultarse soplos sistólicos en el corazón.

En los casos más graves:

  • Síndrome de piernas inquietas.
  • Dificultad para respirar.
  • Dolores de cabeza.
  • Frecuencia cardíaca rápida.
  • Mareos o desmayos.
  • Hinchazón o inflamación de las manos y de los pies.

Diagnóstico de la Deficiencia de Hierro

La anemia ferropénica se diagnostica mediante un sencillo análisis de sangre. Para hacer un diagnóstico, lo primero es hacer un examen físico seguido de un análisis completo de sangre en primer lugar por el pediatra de cabecera.

Para valorar la anemia, los médicos pueden solicitar:

  • Hemograma completo.
  • Frotis de sangre periférica.
  • Porcentaje de reticulocitos.
  • Amplitud de distribución eritrocitaria (ADE) o red cell distribution width (RDW).
  • Perfil hepatorrenal.
  • Ferritina.
  • Capacidad total de fijación al hierro (TIBC).
  • Índice de saturación de transferrina (ISTf).
  • Transferrina.

El reto fundamental a la hora de diagnosticar la ferropenia consiste en determinar qué parámetro es el más fiable para reflejar el estado real del hierro en el organismo. El descenso de la hemoglobina es un indicador tardío del déficit de hierro, ya que se produce en fases avanzadas de la ferropenia, por lo que su uso no está recomendado. Por el contrario, la ferritina es uno de los parámetros más usados, es muy específico, ya que refleja el estado de las reservas de hierro en el organismo y nos permite realizar un diagnóstico precoz de ferropenia. Una ferritina en suero menor de 10-15 ng/ml posee una especificidad del 99% para el diagnóstico de ferropenia.

Tratamiento de la Deficiencia de Hierro

Si sospechamos anemia ferropénica carencial, iniciaremos tratamiento con hierro oral. La anemia ferropénica generalmente es de origen carencial y precisará tratamiento con hierro oral, además de asegurar futuros aportes en la dieta.

La anemia ferropénica mejora notablemente con la administración de hierro en cuantía suficiente. A las 12-24 horas de haber iniciado el tratamiento se produce un alivio subjetivo de los síntomas, con una disminución de la irritabilidad y un aumento del apetito. La administración por vía oral de sales ferrosas simples es una medida eficaz y barata.

El tratamiento de la anemia por deficiencia de hierro incluye:

  • Suplementos de hierro: La dosis de hierro elemental recomendada es de 4-6 mg/kg/día repartida en 1-3 tomas diarias, preferentemente separado de las comidas y acompañado de algún alimento rico en vitamina C para favorecer su absorción.
  • Dieta rica en hierro: Aumentar el consumo de carne roja, lentejas, vegetales de hojas verde oscuro y los frutos secos.
  • Tratamiento parenteral: Se considera anemia grave cuando el paciente presenta repercusión hemodinámica o Hb < 7 g/dl. El tratamiento parenteral será exclusivamente hospitalario. Se administra en forma de hierro-dextrano en infusión intravenosa y es necesario vigilar posibles reacciones alérgicas.

Mientras se sigue el tratamiento con hierro, los padres deben ser informados sobre la dieta del paciente. El consumo de leche debe reducirse, ya que la leche impide la absorción del hierro.

Ante un paciente con sospecha de anemia ferropénica carencial que no responde al tratamiento con hierro oral es necesario revisar: dosificación y adecuación de la ingesta, cumplimiento del tratamiento, enfermedad sobreañadida o diagnóstico erróneo.

Prevención de la Deficiencia de Hierro

La anemia infantil es prevenible en la mayoría de los casos con una alimentación adecuada y algunos cuidados básicos. Se puede prevenir fundamentalmente a través de una alimentación equilibrada, ya que esta ofrecerá al menor las cantidades de hierro necesarias.

Para prevenir la deficiencia de hierro, es fundamental una dieta balanceada que incluya alimentos ricos en hierro como carne roja, lentejas y espinacas. En los primeros seis meses, la lactancia materna o fórmulas fortificadas cubren las necesidades de hierro, y a partir de los seis meses, se deben introducir alimentos sólidos ricos en este mineral. En ciertos casos, los pediatras pueden recomendar suplementos de hierro.

Algunas recomendaciones incluyen:

  • Dieta Equilibrada y Rica en Hierro: Introduce alimentos ricos en hierro como carnes rojas, legumbres, espinacas y cereales fortificados.
  • Lactancia Materna: Durante los primeros seis meses de vida, la leche materna es la mejor fuente de nutrientes para el bebé.
  • Evitar el Exceso de Leche de Vaca: A partir del año, muchos niños consumen grandes cantidades de leche de vaca, lo que puede interferir en la absorción de hierro. Se recomienda limitar su consumo y asegurar una dieta variada.
  • Suplementos de Hierro: En algunos casos, el pediatra puede recomendar suplementos de hierro, especialmente si hay factores de riesgo o el niño ha sido diagnosticado con anemia.

Estar atentos a cualquier signo de anemia en los pequeños es crucial. Si se sospecha que el niño puede estar anémico, es fundamental consultar con el pediatra para realizar un análisis de sangre y recibir el tratamiento adecuado. Recordemos que la anemia no es solo una cuestión de salud física, sino que también puede afectar el desarrollo emocional y cognitivo del niño.

Mantener una dieta equilibrada, estar atentos a los síntomas y realizar controles médicos regulares son pasos clave para asegurar el bienestar y el desarrollo óptimo de nuestros hijos. ¡Recuerda que una nutrición adecuada es la base para un crecimiento sano y feliz!

Tabla 1. Valores de serie roja específicos por edades.

Edad Hemoglobina (g/dL) Hematocrito (%)
Recién nacido 14-24 42-65
3 meses 9.5-13.5 29-41
6 meses - 2 años 10.5-14 32-42
2-6 años 11.5-15 35-45
6-12 años 11.5-15.5 35-45
Adolescentes 12-16 (niñas), 13-17 (niños) 36-48 (niñas), 39-51 (niños)

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