La lactancia materna es la forma natural de alimentación de los lactantes y la leche humana es el alimento mejor adaptado a las necesidades nutricionales del bebé. Aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) y todas las sociedades científicas implicadas recomiendan, con claridad y evidencia científica, la alimentación con lactancia materna exclusiva (LME) durante los seis primeros meses de vida, las cifras publicadas en la mayoría de los estudios realizados no muestran que esta recomendación se cumpla.
Nadie discute las ventajas de la lactancia materna, pero las cifras se han estancado y no alcanzan los niveles deseados. Por ejemplo, según la Encuesta Nacional de Salud de 2017, en España la lactancia materna era la alimentación utilizada en el 73,9% de los lactantes durante las primeras 6 semanas de vida, cifra que descendía al 63,9% a los 3 meses y al 39% a los 6 meses.
Fuente: Breastfeeding Report Card 2020, CDC
Dadas estas cifras, es conveniente pararse a analizar los diferentes factores relacionados con el inicio y el mantenimiento de la LME, ya que tanto el inicio como el rápido abandono de la lactancia se relacionan con factores que actúan conjuntamente a nivel individual de la madre y a nivel socioeconómico y cultural. Algunos de estos factores serán imposibles de modificar, pero en otros se podría trabajar a fin de conseguir una mejor adherencia a la lactancia materna.
Por estos motivos, desde la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap), el grupo de trabajo PAPenRED diseñó el estudio LAyDI (Lactancia materna y desarrollo infantil), cuyo objetivo general fue describir las características de la población en relación con la lactancia materna, las cifras reales a nivel nacional y los factores que se asocian a su inicio y su mantenimiento para conseguir diseñar estrategias que favorezcan el uso de este tipo de alimentación.
Los objetivos específicos de este artículo han sido estudiar los factores socioculturales y perinatales asociados al inicio de la lactancia materna exclusiva a los 15 días de vida y al mantenimiento de la lactancia (exclusiva y no exclusiva) en el tiempo.
Factores socioculturales y perinatales asociados a la lactancia materna
Existen numerosos factores que influyen tanto en el inicio como en el mantenimiento de la lactancia materna. Entre los factores positivos, se encuentran la edad, la experiencia previa en lactancia, el nivel de educación, haber tomado una decisión sólida previamente al parto, la educación materna sobre los beneficios de la lactancia materna y el ambiente favorable hospitalario y posteriormente en el entorno materno. Entre los factores desfavorables se encuentran el tabaquismo, la incorporación de la madre al trabajo, las prácticas hospitalarias erróneas, el ofrecimiento precoz de biberones, el parto mediante cesárea, la enfermedad materna o neonatal, la prematuridad y el bajo peso al nacer.
Estudio LAyDI: Metodología
Se realizó un estudio longitudinal prospectivo de una cohorte de nacidos entre abril de 2017 y marzo de 2018 que acuden a la consulta de pediatras de atención primaria (AP) de AEPap, denominado estudio LAyDI. Se realizó un muestreo bietápico estratificado (comunidades autónomas y pediatras) en todo el territorio nacional.
La muestra inicial fue de 1.946 casos. Esta cifra fue disminuyendo debido a los abandonos, alcanzando los 6 meses 1.681 casos (abandono del 13% de la muestra inicial), a los 12 meses 1.496 casos, a los 18 meses 1.250 casos y a los 24 meses 1.076 casos (el abandono total fue del 44% de la muestra inicial a los dos años).
El tipo de alimentación se clasificó según el tipo de lactancia que hubiesen tomado hasta ese momento: 1) lactancia materna exclusiva (LME) si el caso no tomaba otra cosa que no fuera leche de su madre; 2) lactancia materna no exclusiva (LMNE) si tomaba lactancia mixta (materna y artificial); 3) lactancia materna total (LMT), que etiquetaba a cualquier tipo de LM (LME y LMNE), y 4) lactancia artificial (LA) si solo tomaba lactancia artificial.
Se analizaron variables relacionadas con la gestación, el parto, el período neonatal, sociales, económicas y biológicas. Se recogieron los datos en las consultas de los pediatras en las visitas que se programaron: primera visita (antes de los 15 días de vida y las sucesivas en los meses 1, 2, 4, 6, 12, 18 y 24). Los cuestionarios fueron anónimos.
Resultados del estudio LAyDI
La muestra inicial analizada fue de 1.946 lactantes (50,1% varones), nacidos a una edad gestacional media de 39,3 semanas. El 90,7% habían decidido dar LM al nacimiento. En la siguiente tabla se puede leer la evolución de los porcentajes de LME, lactancia materna no exclusiva (LMNE) y lactancia artificial (LA) durante las visitas realizadas.
| Visita | LME (%) | LMNE (%) | LA (%) |
|---|---|---|---|
| 15 días | 66.4 | 24.3 | 9.3 |
| 1 mes | 57.5 | 29.8 | 12.7 |
| 2 meses | 48.7 | 32.4 | 18.9 |
| 4 meses | 38.5 | 34.3 | 27.2 |
| 6 meses | 35.2 | 26.5 | 38.3 |
La supervivencia de la LMT (cualquier tipo de LM) partiendo de los neonatos que estaban tomando lactancia materna en la primera visita (15 días de vida) presentó una mediana de 6,0 meses (IC95%: 6,0-6,1).
Curva de supervivencia de la lactancia materna total (LMT)
Las variables relacionadas con LME a los 15 días fueron: tener hijos previos, el nivel de educación de la madre, la ausencia de enfermedad durante el embarazo, la no separación madre e hijo al nacer, no utilizar chupete, no tener problemas en los pezones y el momento de la decisión del tipo de lactancia.
Las variables relacionadas con una mayor duración de LMT son: la relación mayor de 5 años de los padres, no usar chupete, colecho al mes de vida, decidir lactancia materna antes del embarazo, recibir información sobre lactancia durante el embarazo y utilizar apoyo de asociaciones.
El estado nutricional de la madre
Durante el embarazo el cuerpo de la futura madre se prepara para la lactancia, no sólo a nivel de la glándula mamaria, sino también almacenando nutrientes y energía extra para la producción de leche. Se recomienda un aumento de la energía consumida en ambas etapas. Al aporte energético recomendado según edad, peso, talla y actividad física se deben sumar 340-450 kcal/día en segunda mitad de la gestación y 500 kcal/día durante la lactancia aproximadamente.
Una multípara puede producir hasta 2 o 3 litros. Se estima que la energía necesaria para producir 1 litro de leche es de 700 kcal. Un tercio de este gasto extra proviene de la movilización de reservas. La producción de leche se puede ver afectada con una ingesta inferior a 1500 kcal, por lo que se recomienda evitar dietas restrictivas. La producción de leche depende fundamentalmente de la succión de la criatura, pero succionará menos eficazmente si gana menos peso.
Componentes de la leche materna y su relación con la dieta materna
- Agua: El componente fundamental de la leche materna es el agua. La cantidad de agua ingerida debe ser en respuesta a la sed que sienta la madre. Si se restringe la ingesta de agua se va a observar una disminución de la diuresis, no de leche.
- Lactosa: Es el segundo componente más presente en la leche materna tras el agua.
- Grasa: El porcentaje de grasa de la leche es el componente más variable con la dieta materna. Aun siendo así tendría que darse un estado de desnutrición severa para objetivar una disminución del porcentaje de grasa. Los lípidos aportan la mitad de la energía al lactante. La ingesta recomendada de lípidos en la madre lactante es igual a la población general. Los ácidos grasos “trans” consumidos por la madre pasan a la leche materna. Estos ácidos grasos son conocidos por su efecto inflamatorio favoreciendo la síntesis de prostaglandinas.
- Proteínas: El aumento de las necesidades proteicas es mínimo. Un aumento en la ingesta de proteínas en la dieta aumenta el volumen, pero no el contenido proteico total. La presencia de proteínas en la leche de madres desnutridas es alta, ya que, si el consumo calórico es bajo, las proteínas se utilizan para producir energía. La taurina es el segundo aminoácido libre más presente en leche materna. Está más presente en la leche de madres que consumen productos de origen animal, pero también lo está en las que no los consumen.
- Vitaminas: La presencia de vitaminas en leche materna sí se ve afectada por la dieta, especialmente las hidrosolubles. Los requerimientos de vitamina C aumentan en periodos de estrés, incluida la lactancia, y se sabe que la presencia de vitamina C es mayor en el organismo del neonato que en cualquier otra época de la vida. Las vitaminas del complejo B también se ven afectadas por la dieta de la madre. Quienes lleven una dieta vegetariana estricta precisan de suplementación de vitamina B12 tanto en el embarazo como durante la lactancia.
- Minerales: Durante la lactancia la masa ósea se moviliza y se da una mayor absorción de calcio. No hay evidencia para suplementar a las madres lactantes con calcio de forma universal, pues se elimina en orina. Está aconsejado suplementar con hierro a las madres que lo necesiten por pérdidas sanguíneas durante el parto. Las mujeres que amamantan tienen amenorrea fisiológica durante varias semanas o meses, por lo que la lactancia ayuda a reponer los depósitos de hierro materno y previene la anemia.. En nuestro medio el aporte en la dieta cubre alrededor de la mitad de las necesidades, por lo que está recomendada la suplementación en embarazo y lactancia (200 microgramos al día).
En líneas generales, no existe ningún alimento específico que se deba evitar durante la lactancia. Se recomienda que los alimentos ingeridos sean de calidad, especialmente grasas y proteínas. Se desaconseja el consumo de alcohol y tabaco. Se dan situaciones especiales en las que cambian los requerimientos y deberán ser valoradas individualmente: por ejemplo, las madres adolescentes necesitarán mayor cantidad de hierro y vitamina A.
Recomendaciones para mejorar la producción de leche materna
Es normal encontrar mujeres que dicen tener poca leche, aunque en la mayoría de ocasiones es consecuencia de una técnica de lactancia inadecuada. No tener una buena frecuencia en dar de comer al bebé. Lo mejor es contactar con un grupo de lactancia, la matrona o el médico, pues son los más indicados a la hora de informar sobre cómo aumentar la producción de leche materna.
- No demorar dar el pecho tras el parto: Lo ideal es hacerlo, aproximadamente, una hora después del nacimiento.
- Utilizar un sacaleches: Cuanta más leche se extraiga, más se produce. A las mujeres que trabajan se les recomienda sacarla cada pocas horas durante unos 15 minutos. Además, si se hace de las dos mamas a la vez con un extractor doble, se ahorra algo de tiempo.
- Dar de mamar con frecuencia: Alimentar al recién nacido entre 8 y 12 veces diarias o ayudarse de un sacaleches entre las tomas es de gran utilidad.
- Buen agarre al pezón: Los bebés han de agarrarse bien y tragar al mamar.
- Contacto piel con piel: Otro de los métodos para conseguir una mejor producción de leche para alimentar a los bebés pasa por tener un mayor contacto piel con piel. Esto se hace antes y durante las tomas para estimular la oxitocina, la hormona responsable de que se lleve a cabo este proceso.
- Técnicas de relajación: Del mismo modo, se pueden usar técnicas de relajación con las que mantener alejados el estrés y la ansiedad.
- Extracción manual de leche: Utilizar los dedos para sacar la leche y el pulgar para comprimir el pecho durante unos segundos. Volver a extraer la leche manualmente o con ayuda de un extractor.
Con todo esto, ya hemos respondido de varias formas a cómo aumentar la producción de leche materna. En caso de necesitar más información, lo mejor es consultar con un profesional sanitario para que este proceso sea más cómodo.
