Es bien conocido que el alcohol es un teratógeno que puede producir una diversidad de efectos lesivos sobre el desarrollo cognitivo, físico y conductual del niño. La influencia del alcohol en el feto depende del patrón y cantidad de alcohol consumido, estadio del desarrollo del feto, y una serie de factores de riesgo socioconductuales, como una posición socioeconómica desfavorecida y el tabaquismo.
El término de trastornos del espectro de fetopatía alcohólica se usa para describir toda la variedad de efectos adversos relacionados con el alcohol. No obstante, el consumo de alcohol en dosis bajas puede dar lugar a una variedad de resultados menos graves, aunque a menudo clínicamente significativos.
El fenotipo completo del síndrome del alcoholismo fetal (SAF) o fetopatía alcohólica (FA) sólo se expresa en niños cuyas madres tienen antecedentes de alcoholismo crónico o alcoholismo agudo, intermitente y frecuente.
Se ha documentado que el deterioro del lenguaje es una característica clave de lesión neurológica en niños con SAF y trastornos del espectro de fetopatía alcohólica. Si el retraso se asocia con la exposición prenatal al alcohol, su presencia podría actuar como un indicador clave para que los médicos revisaran el consumo materno de alcohol durante el embarazo y efectuaran un cribado de los niños en busca de la presencia de otros problemas del desarrollo relacionados con la exposición a esta toxina.
Para los niños, el inicio del lenguaje es un hito significativo del desarrollo, y su retraso es un importante indicador precoz del desarrollo global del niño.
En función de los estudios epidemiológicos disponibles, lo que sigue por dilucidar es si la exposición prenatal al alcohol se asocia con retraso del lenguaje y, en caso afirmativo, cómo la dosis, frecuencia y momento de la exposición contribuyen al riesgo de este retraso en el inicio del lenguaje a los 24 meses.
Estudio sobre el Consumo Materno de Alcohol y el Desarrollo del Lenguaje
Para abordar estas cuestiones, describimos las estimaciones de la asociación entre el consumo materno prenatal de alcohol y el desarrollo ulterior del lenguaje del niño a los 2 años de edad, según lo evaluado mediante el Ages and Stages Questionnaire en una cohorte a gran escala, bien definida y basada en la población descrita de mujeres no indígenas de Australia occidental.
Los detalles de este estudio se han descrito previamente. En pocas palabras, a través de una carta remitida por correo a las 12 semanas del parto a una muestra aleatoria del 10% de todas las mujeres que, entre 1995 y 1997, dieron a luz en Australia occidental, se las invitó a participar en el Western Australian Survey of Health (conocido como estudio RASCALS), destinado a examinar las conductas relacionadas con la salud antes y durante el embarazo y en los primeros meses de vida.
Los cuestionarios de la encuesta remitidos por correo, completados a las 12 semanas del parto, permitieron obtener información sobre consumo materno de alcohol para el período de 3 meses antes del embarazo y para cada trimestre por separado. Para cada período, se preguntó a las mujeres si habían consumido alcohol alguna vez y, en caso afirmativo, con qué frecuencia bebieron (≥5, 3-4, o 1-2 días/semana; 1-2 días/mes; menos de una vez al mes; y nunca), y la cantidad consumida (p. ej., número de latas, vasos, botellas) en una ocasión corriente para cada uno de los cuatro tipos de bebidas alcohólicas (cerveza, vino/ champaña, aguardiente/licores y vinos fortificados).
El consumo materno de alcohol autorreferido se examinó para los 3 meses previos al embarazo y para cada trimestre individualmente. En función de los datos autorreferidos, se consideró que una bebida estándar equivalía a 10 g de alcohol. El consumo de alcohol se clasificó teniendo en cuenta la cantidad total consumida, cantidad por ocasión y frecuencia. Las categorías se clasificaron como ninguna, baja (≤20 g de alcohol por ocasión, con una frecuencia menor que semanal hasta 6 días/semana), moderada (10 g hasta < 50 g por ocasión, con una frecuencia que variaba desde menos que semanal hasta consumo diario), elevada (> 20 g a > 50 g por ocasión, con una frecuencia que variaba desde un día/semana hasta el consumo diario) y embriaguez (> 50 g por ocasión con una frecuencia que variaba desde menos que semanal hasta 2 días/semana) (tabla 1).
ALCOHOL DURANTE EL EMBARAZO: CONSECUENCIAS, CUÁNDO DEJAR DE BEBER, ALCOHOL EN LA LACTANCIA...
Para evaluar el desarrollo del lenguaje se utilizó la escala de comunicación del Ages and Stages Questionnaire. Esta escala forma parte de un instrumento de evaluación de los padres usado para el examen de cribado de los niños en busca de retraso del desarrollo. La escala de comunicación comprende seis ítems que evalúan las capacidades expresivas y receptivas emergentes del lenguaje utilizando tres categorías de respuesta: 1) “todavía no”, 2) “a veces”, y 3) “sí”.
El rendimiento en la escala de comunicación se calibró utilizando un modelo teórico de respuesta y, como punto de corte de retraso del lenguaje, se utilizó -1,0 DE. La investigación previa de Zubrick et al ha demostrado que estos ítems son un instrumento válido y fiable lo suficientemente robusto de la aparición precoz del lenguaje en niños de 24 meses de edad, con una validez concurrente aceptable.
El consumo de alcohol no se obtuvo en el tercer trimestre para algunas mujeres que dieron a luz prematuramente (n = 27), y, para cada uno de estos casos, se asignó el consumo indicado para el segundo trimestre. La cantidad media de datos omitidos para otras variables fue reducida y varió desde la ausencia de datos omitidos para la edad materna, y el estado conyugal hasta el 3,8% de datos omitidos para los ingresos.
Aunque la principal variable pronóstica del presente estudio fue el consumo materno de alcohol, se incluyeron en el modelo diversas covariantes: factores maternos (edad materna, paridad, años de estudios, estado conyugal, tabaquismo para cada trimestre [ausente, ≤10/día o social, > 10/día]), consumo de drogas (ninguno frente a cualquiera) y depresión, ansiedad y estrés, según lo determinado por la escala Depression Anxiety Stress Scale [DASS]) y factores familiares (ingresos antes del embarazo, presencia de pareja en el hogar, capacidad de crianza y funcionamiento de la familia).
Los números del estudio son robustos para los niveles bajos o moderados-altos de exposición prenatal al alcohol. Contamos con una confianza del 95% y una potencia del 80% para detectar odds ratios (OR) de 1,6 para los niveles bajos de exposición prenatal al alcohol y OR de 1,8 a 2,0 para exposición moderada o alta.
Resultados del Estudio
La cantidad media de alcohol consumido a la semana disminuyó desde el período previo al embarazo (preembarazo) hasta el primer trimestre y desde el segundo al tercero para cada nivel de exposición al alcohol (tabla 1). La disminución mayor en la cantidad de alcohol consumido se observó para mujeres de la categoría de consumo bajo, con una reducción de un 40% durante el período de estudio, aunque la disminución de las cantidades mínimas y máximas consumidas fue mínima.
Para bebedoras moderadas y grandes bebedoras el nivel medio de consumo de alcohol disminuyó de manera continuada a lo largo del embarazo en alrededor del 33%. En mujeres de la categoría de consumo hasta la embriaguez no se identificó una disminución sistemática de la cantidad consumida a lo largo del embarazo.
El porcentaje de mujeres que se abstuvieron de consumir alcohol aumentó desde un 15,5% durante el período previo al embarazo.
| Clasificación del Consumo | Consumo Medio Semanal | Consumo Mediano Semanal | Consumo Mínimo Semanal | Consumo Máximo Semanal |
|---|---|---|---|---|
| Ninguna | 0 g | 0 g | 0 g | 0 g |
| Baja | Ejemplo: 10 g | Ejemplo: 8 g | Ejemplo: 2 g | Ejemplo: 20 g |
| Moderada | Ejemplo: 30 g | Ejemplo: 25 g | Ejemplo: 10 g | Ejemplo: 50 g |
| Elevada | Ejemplo: 40 g | Ejemplo: 35 g | Ejemplo: 20 g | Ejemplo: >50 g |
| Embriaguez | Ejemplo: 60 g | Ejemplo: 55 g | Ejemplo: >50 g | Ejemplo: 80 g |
El Alcohol y la Salud del Futuro Bebé
El alcohol ingerido por una mujer embarazada atravesará la placenta y llegará al bebé a través del cordón umbilical. Esto puede causar aborto o muerte del recién nacido. La secuela más grave de beber alcohol durante el embarazo es el "Síndrome Alcohólico-Fetal" (SAF). Este síndrome se caracteriza por los siguientes síntomas:
- Retraso de crecimiento antes y después del nacimiento (baja talla y bajo peso).
- Problemas del funcionamiento del sistema nervioso
- Malformaciones craneales (disminución del tamaño de la cabeza)
- Malformaciones faciales: cavidades oculares pequeñas, caída de los párpados, estrabismo, nariz pequeña con puente nasal ancho y labio superior fino.
Beber pequeñas cantidades de alcohol durante el embarazo también puede dar lugar al "Efecto Alcohólico Fetal" (EAF) una expresión incompleta del SAF, con síntomas comunes que revisten una menor gravedad, incluso existen casos en los que el bebé aparentemente no ha sido afectado.
Otros Efectos del Alcohol en el Desarrollo Fetal
El consumo de alcohol durante el embarazo puede tener efectos bastantes negativos sobre el desarrollo fetal. Además de los síntomas del síndrome anteriormente comentado y de los problemas físicos que supone, beber alcohol durante el embarazo también puede causar problemas en el desarrollo cognitivo y en la conducta del bebé.
Los niños de madres que han consumido alcohol durante el embarazo pueden presentar retraso en el lenguaje y en las habilidades motoras, además de problemas en el aprendizaje y la atención.
Otros problemas que se asocian al consumo de alcohol durante la gestación son los asociados al comportamiento, ya sea desarrollando hiperactividad, impulsividad o dificultad en el control de las emociones.
Consumo de Alcohol y Lactancia Materna
No existe unas cantidades mínimas de alcohol durante el embarazo que sean seguras. Por tanto, no se puede tomar ni una copa de vino ni una cerveza mientras la mujer esté embarazada. Sin embargo, cuanto mayor sea la cantidad de alcohol ingerida, más graves serán los posibles trastornos.
Además, los efectos del alcohol también son perjudiciales durante la lactancia. Si la madre bebe alcohol durante la lactancia, este pasará a través de la leche y, por tanto, llegará al bebé.
Cabe destacar que hay algunas creencias acerca de posibles beneficios del consumo de alcohol durante la lactancia que son falsas. Por ejemplo, no es cierto que el alcohol incremente la producción de leche materna ni mejora su calidad.
Preguntas Frecuentes
¿Qué ocurre si tomo alcohol antes de saber que estoy embarazada?
Durante los primeros días de embarazo (antes de percibir la falta de menstruación), el embrión sufre rápidos cambios en su desarrollo hasta llegar a formar el blastocisto. Este periodo es especialmente sensible a cualquier tipo de tóxico, incluida la exposición al alcohol. Cualquier agresión podría alterar este proceso evolutivo del embrión y producir problemas en el mismo.
¿Qué bebidas se pueden beber estando embarazada?
Lo más recomendable es promover el consumo de agua durante el embarazo, evitando sustituirlo por bebidas azucaradas o edulcoradas. Por otro lado, el consumo de alcohol debe ser totalmente evitado en el embarazo, porque puede suponer riesgos para el bebé en desarrollo. De igual modo, debe reducirse el consumo de café y té. Los zumos naturales pueden ser una buena opción, aunque es más saludable tomar las frutas sin triturar. Las frutas y verduras frescas contribuyen a la correcta hidratación.
¿Se puede beber alcohol en la quinta semana de embarazo?
No. No es recomendable beber alcohol una vez que se sabe que la mujer está embarazada, ya que podría tener efectos perjudiciales para la madre y para el bebé. De hecho, lo más prudente sería no beber alcohol, incluso, mientras se está buscando el embarazo.
¿Cómo influye el entorno de la mujer embarazada en sus hábitos saludables y qué papel juega?
Un embarazo no supone un trastorno ni una alteración en la vida de una mujer y no es incompatible, salvo en el caso de un embarazo de riesgo así considerado por un facultativo, con la mayoría de actividades familiares, sociales y laborales que realiza cualquier mujer que no esté embarazada. En esta tarea resulta fundamental el apoyo y la solidaridad de su pareja, de los miembros de la familia, de los amigos/as y de sus compañeros/as de trabajo, que deben apoyar el mantenimiento de los hábitos saludables de la mujer durante todo el embarazo y la lactancia y favorecer, frente a opciones no beneficiosas y/o de riesgo, la elección de alternativas saludables.
¿Cuál es la opinión de los Órganos Internacionales con responsabilidad en los temas de salud sobre el alcohol? ¿Por qué actuar en estos momentos? ¿Cuál es el contexto internacional?
En este sentido, la estrategia mundial de la OMS sobre alcohol entiende como “uso nocivo del alcohol” un concepto amplio que abarca el consumo de alcohol que provoca efectos sanitarios y sociales perjudiciales para el bebedor, para quienes lo rodean (terceros) y para la sociedad en general, así como las pautas de consumo de alcohol asociadas a un mayor riesgo de resultados sanitarios perjudiciales. Es importante que los ciudadanos conozcan que el conocimiento científico nos informa que el riesgo cero no existe y que progresa en función del nivel de consumo, sin todavía llegarse a consensuar un dintel de validez y aceptación universal.
¿Hay una cantidad segura de alcohol que se pueda consumir durante el embarazo?
Ninguna. No existe un límite de consumo que sea seguro, por lo que el único consumo seguro de alcohol durante el embarazo es el consumo cero.
¿Cuánto alcohol es demasiado?
Sí, cuanto más alcohol se consume mayor es el daño que puede ocasionar. Las manifestaciones más graves de los niños afectados por la exposición prenatal al alcohol, se producen en hijos de mujeres que consumen grandes cantidades de alcohol de manera habitual. Sin embargo, el consumo ocasional de grandes cantidades, como el que se produce en los casos de borracheras o los consumos en atracón, aumentan también la probabilidad de que el desarrollo del bebé se vea seriamente afectado.
