A lo largo de su extensa carrera, el arqueólogo y paleontólogo Eudald Carbonell ha realizado numerosas excavaciones en yacimientos europeos y africanos. Esto fue en 1997, el mismo año en que Carbonell y su equipo recibieron el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica. Ahora Carbonell se acaba de jubilar, a los 71 años, después de más de 45 dedicados a la investigación en el yacimiento de Atapuerca, en Burgos.
Primero se despidió como profesor, y ahora lo hace de sus responsabilidades en los yacimientos de la sierra de Atapuerca. Lo que no dejará de hacer jamás será investigar y seguir pensando. Porque para él existir significa pensar. Por eso, seguirá desarrollando su teoría de la evolución social y humana hasta el final.
Eudald Carbonell en 2017.
Un Pensador Incansable
Carbonell se describe a sí mismo como un pensador. "Soy un pensador. Me conocerán muy bien. El salacot les indicará mi gran afición universal por la arqueología. Aparte de los arqueólogos, también lo llevan los exploradores. Pero, si recogiesen la biblioteca, verían que soy un arqueólogo, que ha pensado mucho".
Su enfoque no se limita a la excavación y el descubrimiento, sino que se extiende a la reflexión sobre el significado de estos hallazgos para comprender mejor la condición humana. "Los que nacemos investigadores, no dejamos de serlo jamás. El conocimiento y el pensamiento son mis herramientas de transformación y de vida. Lo dejaré si me pasa algo, naturalmente".
Ha dicho que ha investigado en Atapuerca para saber quién es. "No (se ríe). Ahora todavía lo sé menos. He aprendido que somos seres muy contradictorios y con la edad me he dado cuenta de que todo es muy relativo: las cosas que antes me parecían muy importantes, ahora no me lo parecen tanto. Y aquellas que no me parecían importantes, lo pueden ser para otras personas".
Relación con las Nuevas Generaciones
Carbonell siempre intentó romper el muro entre el profesor y el alumno. "No, yo siempre he conectado y he apostado por la gente joven. Lo he hecho todo por ellos y creo que lo he conseguido. De hecho, en mi última lección en la universidad, había muchísima gente joven escuchándome atentamente porque pensaban que lo que escuchaban era algo muy coherente".
En esta última lección te dirigiste a los jóvenes para decirles: “Tenéis que escuchar a los mayores, porque son nuestra memoria. Ahora, no les tenéis que hacer caso”. "¡Muy bien dicho, es exactamente lo que quería expresar (se vuelve a reír). Tenemos que aprender que ya somos mayores y que ha pasado nuestro momento".
Teorías sobre la Evolución Social y Humana
Ahora le ha llegado el momento de pensar. "Funciona pensando (vuelve a reír). Ahora estoy haciendo la teoría de la evolución social humana y trabajo a partir de las claves para entender el lenguaje. El lenguaje y la tecnología son lo que nos han hecho humanos. Ahora, persiguiendo las claves de este lenguaje, entenderemos la inteligencia artificial, que es lo que nos hará transhumanos".
La tecnología la necesitamos para seguir adelante, para vivir cada día. Es un error, por eso es importante reciclarse y estar al día. Precisamente, hay que ir a todo lo contrario. Estamos ante una nueva fase de la comunicación. Esta comunicación en masa hará que dejemos de ser humanos para ser transhumanos. La inteligencia operativa se impondrá. Es una barbaridad. La comunicación será de otra forma. No seremos humanos como ahora, sino transhumanos. Seremos una mezcla de biología y de tecnología.
En absoluto han de prohibir los móviles en las aulas, lo que hay que hacer enseñar la tecnología en las aulas desde el principio. Se les dan los aparatos teconológicos, pero no se les educa. Estos protocolos se tendrán que enseñar con inteligencia artificial porque los jóvenes saben más que los que en principio les tienen que enseñar. La inteligencia natural no funciona para enseñar estos conocimientos a un niño. Y esto se tendrá que hacer con niños de 4 y 5 años para que aprendan a interactuar. Será la nueva especie.
Excavaciones en Atapuerca, lugar clave en la carrera de Eudald Carbonell.
El Legado de Eudald Carbonell
La ilusión es un dogma para él, y la ha mantenido siempre intacta. Ahora mismo es seguir pensando trabajando la teoría de la evolución social y hacer un proyecto europeo de prospección e investigación de la especie que lo empezaré ahora. Me gustaría ser recordado por el conocimiento.
Víctor Fernández Correas es un escritor y periodista cuya trayectoria vital y profesional está marcada por la pasión por las letras y el compromiso con la historia. Duro porque casi toda la documentación reside en tesis doctorales de muchos de los investigadores o miembros del Equipo de Investigación de Atapuerca tanto actuales como pasados, así como publicaciones científicas o específicas y de restringido acceso. Pero también apasionante porque la elaboración de esta novela me permitió contactar y extraer conocimientos de personas de la talla de Eudald Carbonell, uno de los codirectores del Proyecto Atapuerca, y además prologuista de la novela, o Emiliano Aguirre, el considerado padre de dichos yacimientos, entre otros, que me ofrecieron toda su experiencia y consejos para escribir una novela como La tribu maldita. Simplemente por eso todo mereció la pena. Eso, y empaparte de la Sierra de Atapuerca y sus alrededores.
El propósito de esta novela es simplemente entretener. Pero sonrío cuando también alguien me dice que tiene un componente didáctico, porque entonces es cuando pienso que esta novela puede servir para mostrar una época, una forma de vivir, un tipo de homínido que nos antecede en la carrera de la evolución humana. Cuando la escribí sólo pretendía contar una historia, hacer pasar un buen rato al lector.
Evolución Humana
Su legado perdura a través de sus investigaciones, sus teorías y su influencia en las nuevas generaciones de científicos y pensadores.
