La esquizofrenia es una enfermedad mental grave que afecta la forma en que una persona piensa, siente y se comporta. Aunque la mayoría de las personas creen que la esquizofrenia aparece en la adolescencia o en la edad adulta temprana, también se da en la infancia. La esquizofrenia de inicio en la infancia y la adolescencia es una entidad similar a la esquizofrenia de inicio en la edad adulta, pero es más infrecuente y presenta generalmente una mayor severidad.
Es vital detectarla lo antes posible para que el niño o niña pueda comenzar el tratamiento y mejorar su calidad de vida. Es una enfermedad médica que puede causar pensamientos y sentimientos extraños, así como un comportamiento poco habitual. Precisamente por su carácter deteriorante, y porque se observó que se iniciaba en edades muy tempranas, se la denominó «demencia precoz» durante un tiempo.
Luego se sustituyó esta denominación por la de Esquizofrenia, como la llamamos actualmente, y que etimológicamente significa “mente escindida”.
ESQUIZOFRENIA - Todo lo que necesita saber
¿Qué es la Esquizofrenia Infantil?
Aunque es poco habitual, la esquizofrenia infantil existe. Se trata de un trastorno mental grave en el que niños y niñas no son capaces de interpretar la realidad de forma normal.
Es un trastorno mental poco común y, por lo tanto, afecta a un porcentaje pequeño de niños/as y adolescentes. Comparte origen con la esquizofrenia en la edad adulta. Este debut precoz de la enfermedad va a afectar a los procesos cognitivos que se reflejarán en el comportamiento y las emociones. La enfermedad actúa de igual manera que en los pacientes adultos, produciendo alteraciones y daño a nivel cerebral.
La esquizofrenia infantil es un trastorno mental que afecta tanto a niños como a adolescentes menores de 18 años. Este trastorno, al igual que en la etapa adulta, se caracteriza por la presencia de delirios, alucinaciones, pensamiento y comportamiento desorganizado, así como síntomas negativos.
Sin embargo, la presentación de estos síntomas puede variar ligeramente por la etapa propia del desarrollo diferenciándose principalmente en el contenido de los síntomas y en las áreas de afectación.
La esquizofrenia tiene una prevalencia vital de aproximadamente el 1%. Sin embargo, la esquizofrenia infantil es una entidad rara; por lo general, se acepta que presenta una prevalencia de 1/10.000-30.000 para la esquizofrenia de inicio antes de los 13 años y de 1,4/10.000 para la de antes de los 15 años. La esquizofrenia infantil suele producirse más frecuentemente en varones.
La CIE, en su versión 10 (CIE-10), define la esquizofrenia como un trastorno en el que existe una distorsión de la percepción, el pensamiento y las emociones (embotamiento o falta de adecuación) con claridad de conciencia e intelecto conservados.
Causas de la Esquizofrenia Infantil
En la actualidad no sabemos la causa de este trastorno. Las investigaciones genéticas parecen confirmar que la esquizofrenia es un trastorno causado por la acción conjunta de varios genes. Existe una agregación familiar.
Esta patología presenta una clara vulnerabilidad genética, con un riesgo incrementado si hay familiares de primer grado diagnosticados de ella (un 48% en gemelos idénticos, un 13% en mellizos, un 9% en hermanos, un 15% en hijos de un progenitor esquizofrénico y hasta un 45% cuando los dos padres son esquizofrénicos).
La esquizofrenia es un trastorno heterogéneo, en cuya aparición no se identifica una única causa, sino múltiples factores implicados. Existen varios modelos hipotéticos de desarrollo de la esquizofrenia, en los que se ven implicados factores genéticos, orgánicos y ambientales.
En el modelo de neurodesarrollo de la esquizofrenia, el desarrollo de la enfermedad se postula con un inicio muy anterior a su expresión sintomática.
Aunque se conoce que la esquizofrenia tiene un fuerte componente genético, actualmente se desconocen las causas exactas de su aparición. En la actualidad, se conoce que la combinación entre factores tanto genéticos como ambientales pueden contribuir a la aparición de la esquizofrenia en la etapa infantil. Sin embargo, que existan estos factores no tiene por qué indicar que un niño/a vaya a padecer de esquizofrenia sino que aumentan el riesgo de padecerla.
- Complicaciones Prenatales y Obstétricos: estudios ha demostrado que la exposición prenatal a procesos infecciosos, como por ejemplo el virus de la rubeola, pueden aumentar el riesgo de padecer esquizofrenia.
- Aspectos Genéticos: los estudios evidencian que hay un componente hereditable muy significativo donde múltiples genes y mutaciones genéticas están presentes en la etiología de este trastorno. Además, hay evidencia de que tener antecedentes familiares con enfermedades mentales graves pueden aumentar la probabilidad de que sus descendientes desarrollen esquizofrenia infantil.
- Trauma o fuerte estrés: El abuso o la negligencia son ejemplos de factores ambientales que pueden aumentar el riesgo de padecer de esquizofrenia.
Síntomas de la Esquizofrenia Infantil
Los niños con esquizofrenia pueden empezar a mostrar los primeros cambios de comportamiento de forma lenta, en el tiempo, o de forma repentina. En los cuadros de esquizofrenia de inicio en el niño y el adolescente, cobra una gran importancia el conjunto de síntomas y signos que aparecen en la etapa prodrómica, que puede extenderse durante meses e incluso años antes del diagnóstico de esquizofrenia.
Como ya hemos comentado, los síntomas de la esquizofrenia infantil son similares a los síntomas que presenta una persona adulta con esquizofrenia. En la mayoría de los casos, la esquizofrenia tiene un inicio gradual por lo que en ocasiones, se puede confundir en un principio con problemas de atención o ansiedad. Incluso, puede pasar desapercibida dado que en esta etapa es común tener una gran imaginación, incluso hay niños/as que tienen amigos imaginarios en esta etapa y no tienen por qué indicar la presencia de un trastorno psicótico.
Muchos de los signos son muy similares a los del autismo. Por ejemplo, el gateo tardío, el retraso en el habla, en la edad en la que comienzan a caminar o la presencia de comportamientos motores poco habituales, como balancearse.
Una diferenciación que se realiza en la clínica de la esquizofrenia es dividir los síntomas en positivos y negativos. Esta terminología puede resultar confusa, ya que puede implicar que los síntomas positivos son buenos y los negativos malos. De hecho, «positivo» se refiere a la presencia de síntomas que normalmente no existen (p. ej., alucinaciones, delirio, trastorno del pensamiento, anomalías motoras), mientras que «negativo» se refiere a la reducción de las características que normalmente están presentes (p. ej., embotamiento afectivo).
Síntomas Positivos
- Alucinaciones visuales y auditivas (ver y oír cosas que no existen). Las alucinaciones son percepciones que se producen sin un estímulo desencadenante. Las alucinaciones auditivas son las más frecuentes en la esquizofrenia, ya que se dan en un 80% de los niños en quienes se sospecha un diagnóstico de esquizofrenia. Pueden aparecer como voces (que comentan o critican la conducta del sujeto, que le dan órdenes) o simples sonidos, ruidos o incluso música o tarareos. Con menos frecuencia se presentan alucinaciones visuales (percepción de formas, sombras o «ilusiones ópticas»), táctiles, gustativas y olfativas. También pueden aparecer alteraciones perceptivas, como sensación de cambios corporales o distorsiones perceptivas.
- Presencia de delirios, es decir, que aparezcan ideas basadas en situaciones que no son reales. Los delirios y las alucinaciones son síntomas positivos de la esquizofrenia que se presentan independientemente de la edad de inicio de la esquizofrenia. Las ideas delirantes más frecuentes son de tipo paranoide, autorreferenciales o de persecución. En menor frecuencia, también se presentan ideas delirantes de tipo extrañeza, enfermedad, megalomanía o de contenido místico-religioso.
- No ser capaz de diferenciar la realidad de la ficción.
- Discurso desorganizado (p. ej., disgregación o incoherencia frecuente). Estos trastornos se encuentran de manera frecuente en las psicosis de inicio temprano (hasta en un 40-80% de los casos). Pueden incluir diversas formas: pérdida de asociaciones (los temas están parcial o totalmente desconectados unos de otros), fuga de ideas (cambio rápido de temas), bloqueo del pensamiento (el discurso del niño o adolescente se interrumpe repentinamente y presenta dificultades para retomar el hilo de la conversación), neologismos, pensamiento ilógico, asociaciones laxas (las relaciones de las palabras se establecen mediante sonidos, más que por su significado), ecolalias, etc.
- Conducta motora anormal (movimientos extraños y repetitivos, catatonia). Pueden aparecer diversos trastornos motores, desde torpeza o movimientos estereotipados hasta estados de inhibición o agitación. La inhibición se asocia a un retraimiento y una gestualidad pobre, y si se agrava, pueden observarse actitudes catatónicas, a menudo transitorias. La inestabilidad y la agitación psicomotriz pueden presentarse como crisis de agitación aguda, auto/heteroagresividad, fugas, etc.
Síntomas Negativos
- Problemas para relacionarse socialmente. Estos pequeños se muestran retraídos y tímidos. Hay que prestar atención a su comportamiento, pues muchos pequeños que inicialmente no presentaban este problema, comienzan a vivirlo cuando aparece la enfermedad. El paciente presenta un aislamiento social, pierde interés e iniciativa para realizar actividades que antes llevaba a cabo, se muestra más retraído, inhibido e incluso frío y distante. Se observa una disminución en su actividad que puede llegar hasta la apatía y la abulia.
- Síntomas «negativos», como apatía marcada, empobrecimiento del lenguaje, embotamiento o incongruencia afectiva.
Otros Síntomas
- Trastornos del lenguaje. Pueden aparecer mutismo secundario, laleo, neologismos o manierismos verbales, ecolalias…, así como incoherencias o discordancias en el discurso.
- Alteraciones del estado de ánimo. Son frecuentes las alteraciones del humor, sea con síntomas depresivos (en cuyo caso hay que estar atentos a la presencia de ideas suicidas) o con hiperexcitación o ansiedad.
- Alteraciones neurológicas (neurological soft signs). Incluyen déficits sutiles en la integración sensorial, la coordinación motora y la secuenciación de actos motores complejos, y son más frecuentes en los pacientes con esquizofrenia que en los controles sanos9. El 67% de los niños con esquizofrenia infantil presentan alteraciones previas en el ámbito social, motor o del lenguaje10.
- Ajuste premórbido. En la dimensión social/relacional se producen alteraciones en el funcionamiento social, la relación con iguales y las relaciones psicosexuales.
- Alteración de las funciones neurocognitivas. Déficit de atención. Es una dificultad para responder apropiadamente a los estímulos, incapacidad para realizar un buen filtro de información… Se pueden diferenciar dos modelos: hipocinético, en el que el paciente se muestra perseverativo, sin poder elaborar nuevas respuestas, e hipercinético, en el que aparecen respuestas de forma anticipada, impulsividad, hiperactividad y agitación.
- Funciones ejecutivas. Comprenden la capacidad de anticipación y de solucionar problemas, el juicio, la planificación y las conductas dirigidas a un fin. Entre ellas cabe destacar la memoria operativa o de trabajo, que es la que permite mantener la información durante cortos periodos, mientras se transforma o coordina con otras funciones. El paciente esquizofrénico tiene problemas para mantener un apropiado autocontrol, el cuidado de sí mismo, realizar un trabajo independiente y mantener relaciones sociales normales.
Diagnóstico de la Esquizofrenia Infantil
La esquizofrenia infantil es muy difícil de diagnosticar, en etapas tempranas, debido a que los síntomas se pueden confundir con otro tipo de trastornos.
Tal y como hemos comentado con anterioridad, la esquizofrenia infantil puede ser especialmente difícil de detectar debido a que los síntomas pueden confundirse con comportamientos típicos de la etapa infantil, como la imaginación y la creatividad. Por lo tanto, hay niños/as que debido a su imaginación puedan verbalizar que ven cosas que no están, que escuchan voces, etc. ya que a menudo inventan historias y tienen creencias fantásticas, pero no necesariamente indican la presencia de un trastorno mental sino que están dentro del propio desarrollo normal. Estos aspectos hacen que la esquizofrenia en la etapa infantil sea difícil de diagnosticar.
En los niños en edad preescolar es preciso distinguir las alucinaciones de posibles fenómenos no patológicos, como amigos imaginarios, fantasías o fenómenos relacionados con el sueño (alucinaciones hipnagógicas o hipnopómpicas). En los niños de edad preescolar pueden darse alucinaciones transitorias en momentos de estrés y ansiedad, que son relativamente benignas (alucinaciones visuales o táctiles, que suceden con más frecuencia durante la noche). Sin embargo, conforme avanza la edad, las alucinaciones son más estables y tienden a asociarse a trastornos más graves, no sólo a situaciones de estrés.
El estudio de la etapa premórbida permite intuir el cuadro clínico en sus inicios, registrándose cambios en la conducta externa que pueden corresponderse con cambios en la experiencia interna del sujeto, que precederían a la aparición de la sintomatología psicótica.
Es frecuente que aparezca el miedo a que cataloguen a nuestro hijo con una enfermedad mental.
Aunque la esquizofrenia infantil es difícil de detectar, los médicos saben hacerlo. Cuanto más pronto nos demos cuenta, más fácil será que nuestro pequeño disfrute de un desarrollo y de una vida plenos.
Se deben realizar entrevistas con el niño o adolescente y su familia, explorando acontecimientos pasados y cambios relevantes. Las causas médicas que puedan generar síntomas psicóticos deben ser descartadas. Las condiciones orgánicas potenciales que deben tenerse en cuenta incluyen la intoxicación aguda, el delirio, las lesiones del sistema nervioso central, los tumores o infecciones, los trastornos metabólicos y los trastornos convulsivos.
Es necesario efectuar una exploración minuciosa del estado físico del paciente.
Una evaluación intelectual puede estar indicada cuando hay evidencia clínica de retrasos en el desarrollo, ya que éstos pueden influir en la presentación y la interpretación de los síntomas.
Criterios Diagnósticos
Los criterios para el diagnóstico de esquizofrenia de inicio temprano son los mismos que los utilizados para el diagnóstico de esquizofrenia en la edad adulta, recogidos en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE) y el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM).
Criterios del DSM-5:
A. Dos (o más) de los síntomas que se reflejan a continuación. Cada uno de ellos ha de estar presente durante una parte significativa de un periodo de 1 mes (o menos si se trató con éxito).
- Delirios.
- Alucinaciones.
- Discurso desorganizado (p. ej., disgregación o incoherencia frecuente).
- Comportamiento muy desorganizado o catatónico.
- Síntomas negativos (es decir, expresión emotiva disminuida o abulia).
B. En la mayoría de las áreas importantes, el nivel de funcionamiento se encuentra claramente por debajo del nivel alcanzado antes del inicio (o, cuando el inicio es en la infancia o la adolescencia, fracaso para alcanzar el nivel de funcionamiento interpersonal, académico o laboral esperado).
C. Los signos continuos del trastorno persisten durante un mínimo de 6 meses. Este periodo ha de incluir al menos 1 mes de síntomas (o menos si se trató con éxito) que cumplan el criterio A (es decir, síntomas de fase activa), y puede incluir periodos de síntomas prodrómicos o residuales, periodos en los que los signos del trastorno se pueden manifestar únicamente por síntomas negativos o por 2 o más síntomas enumerados en el criterio A presentes de forma atenuada (p. ej., creencias extrañas, experiencias perceptivas inhabituales).
D. Se han descartado el trastorno esquizoafectivo y el trastorno depresivo o bipolar con características psicóticas, ya sea: 1) no se han producido episodios maníacos o depresivos mayores concurrentes con los síntomas de fase activa; o 2) si se han producido episodios maníacos o depresivos mayores, han sido de una duración total breve en relación con la duración de los periodos activo y residual de la enfermedad.
E. El trastorno no se puede atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia (p. ej., una droga o un medicamento) u otra afección médica.
F. Si hay antecedentes de trastorno del espectro autista o de un trastorno de la comunicación de inicio en la infancia, el diagnóstico adicional de esquizofrenia sólo se hace si los delirios o las alucinaciones se mantienen durante al menos 1 mes (o menos si se trató con éxito).
Tratamiento de la Esquizofrenia Infantil
Si a su hijo se le diagnostica esquizofrenia, necesitará tratamiento por el resto de su vida. El pronóstico depende de la instauración precoz del tratamiento.
Tratamiento Farmacológico: a través de los fármacos antipsicóticos se puede controlar los episodios de alucinaciones, delirios, paranoia, pensamientos intrusivos o creencias extrañas del niño. Estos medicamentos son del mismo tipo que se utilizan para los adultos con Esquizofrenia, aunque las dosis empleadas suelen ser menores. Su médico puede tardar un tiempo en determinar qué medicamento (o combinación de medicamentos) funciona mejor y en qué dosis. Los antipsicóticos tienen posibles efectos secundarios y riesgos para la salud. Su médico controlará los efectos secundarios de ciertos medicamentos.
Se diferencian dos tipos de antipsicóticos: los clásicos (como la clorpromazina, el haloperidol o la tioridazina) y otros más recientes que se llaman neurolépticos atípicos (clozapina, risperidona, olanzapina, ziprasidona o quetiapina).
En una cuarta parte de los casos se obtiene una remisión completa de los síntomas aunque hay que conservar el tratamiento varios años para evitar recaídas.
Existen otros tratamientos que también pueden mejorar la vida de su hijo.
- Terapia Cognitivo-Conductual: Un tipo de terapia que es buena para tratar la esquizofrenia es la terapia cognitivo-conductual. Puede ayudar a su hijo a sobrellevar las alucinaciones y los delirios, así como también a trabajar en los comportamientos.
- Grupos de Apoyo: tanto para pacientes como para familiares.
- Estrategias Educativas Específicas: estos niños suelen mostrar retrasos en las adquisiciones educativas propias de su etapa madurativa debido a las perturbaciones que los síntomas ejercen sobre ellos.
Es vital detectar la esquizofrenia lo antes posible para que el niño o niña pueda comenzar el tratamiento y mejorar su calidad de vida. Recuerda que en muchas ocasiones es fácil confundir algunos síntomas de la esquizofrenia con aspectos normales del desarrollo del niño/a.
Si estás preocupado por la salud mental de tu hijo, no dudes en consultar a un profesional de la salud. Un diagnóstico y tratamiento tempranos pueden marcar una gran diferencia en su calidad de vida.
