Cómo Tratar el Déficit de Atención en Niños: Tratamientos y Estrategias

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) puede presentar grandes desafíos para los niños y sus familias. Este trastorno es una condición neurobiológica que afecta principalmente a niños y puede persistir en la edad adulta.

Las características y síntomas más notables son las dificultades en la atención, la impulsividad y la actividad motora excesiva. El TDAH puede tener un impacto significativo en la vida diaria de los niños y sus familias. De hecho, se estima que en España el 6,8% de los niños lo padece, aunque a nivel mundial afecta a entre el 8% y el 12% de los niños. Básicamente, se trata de una alteración neurobiológica que se origina debido a la conjugación de factores de carácter genético, psicológico y social.

Subtipos de TDAH

¿Sabías que existen diferentes subtipos de TDAH? Cada uno de estos subtipos tiene sus propias características y síntomas distintivos.

  • TDAH Predominantemente Inatento: Los niños con este subtipo tienen dificultades principalmente en la atención y en la organización. Suelen tener problemas para prestar atención a los detalles, seguir instrucciones, mantener el enfoque en tareas largas. Además, suelen ser desorganizados y tienden a perder objetos con frecuencia.
  • TDAH Predominantemente Hiperactivo-Impulsivo: Este subtipo se refiere a los niños que son más nerviosos e inquietos y presentan una alta actividad motora con dificultad para controlar sus impulsos. Suelen ser niños inquietos que se mueven constantemente, hablan en exceso, interrumpen a los demás, les cuesta mucho esperar su turno y suelen actuar sin pensar en las consecuencias.
  • TDAH Combinado: Este subtipo se caracteriza por la presencia de síntomas tanto inatentos como hiperactivos-impulsivos.

No obstante, hay que tener en cuenta que los síntomas del TDAH pueden variar de una persona a otra y pueden manifestarse de manera diferente según la edad.

Este trastorno se caracteriza por un patrón persistente de desatención, hiperactividad, impulsividad o inquietud motora que afecta las actividades cotidianas del niño/a. La intensidad de los síntomas suele variar, desde leve y moderado hasta grave.

Causas del TDAH

El TDAH no está determinado por una única causa. Por ejemplo, se conoce que el consumo de sustancias tóxicas durante el embarazo y el bajo peso al nacer pueden actuar como desencadenantes del TDAH. Más concretamente, se han encontrado diferencias significativas en cinco estructuras del cerebro (núcleo accumbens, núcleo caudado, amígdala, hipocampo y putamen).

Por lo tanto, no cabe duda de que una de las causas fundamentales de este trastorno es la predisposición genética, responsable de alrededor del 76% de los casos de niños con TDAH. De hecho, se considera que los niños que tienen antecedentes genéticos del trastorno poseen 20 veces más probabilidades de desarrollarlo.

Los estudios demuestran que los pequeños cuyos padres y tíos padecen el trastorno, tienen un riesgo mayor de padecerlo. En este sentido, una investigación publicada en la revista Genes, Brain and Behavior ha desvelado una variante genética relacionada con el desarrollo del TDAH.

Otro estudio realizado en la Facultad de Medicina de la Universidad de Michigan ha encontrado además algunas alteraciones funcionales del cerebro, derivadas de lesiones frontales o de una conexión neural más lenta, que pueden incidir en la aparición del trastorno.

Síntomas Comunes del TDAH

Por lo general, a un niño/a con TDAH le delata su comportamiento inquieto, aunque a veces los padres y maestros pueden confundir este trastorno con la intranquilidad o las travesuras propias de la edad. De hecho, todos los niños/as que se muestran intranquilos/as no tienen TDAH, por eso es tan importante que el diagnóstico sea realizado por un profesional.

En el Prado Psicólogos realizamos una evaluación exhaustiva para asegurarnos de hacer un diagnóstico correcto, ya que esto es fundamental de cara al tratamiento.

  • Bajo rendimiento escolar: El TDAH se ha relacionado con un bajo rendimiento escolar. De hecho, no es extraño que los niños/as que sufren este trastorno tengan problemas en la escuela debido a su constante inatención e hiperactividad. Según han desvelado diferentes estudios, la mayoría de niños que padecen TDAH obtienen bajas calificaciones en los exámenes y en los test de inteligencia, aunque no se trata de un problema intelectual, sino de que le prestan poca atención a los detalles y suelen responder impulsivamente. Muchos de ellos suelen suspender algunas materias ya que olvidan completar sus tareas escolares o porque no las entregan a tiempo.
  • Problemas en las relaciones interpersonales: Los niños/as con TDAH suelen tener problemas con sus compañeros de colegio o con los amigos, ya que les cuesta seguir las normas o las reglas de los juegos y las actividades. El hecho de que responsan con impulsividad, a veces de forma agresiva, también contribuye a añadir más leña al fuego. Además, muchos de estos niños/as no cuentan con buenas habilidades sociales, por lo que a veces no saben cómo relacionarse con sus coetáneos y son rechazados o excluidos de los juegos y las actividades grupales.
  • Trastornos emocionales: El hecho de sacar bajas calificaciones en la escuela y de ser rechazados por sus compañeros de clase y amigos suele afectar profundamente la autoestima de los niños/as. Si a esto se le suma que los maestros y los padres no siempre saben manejar esta situación y les colocan etiquetas negativas, podemos comprender por qué estos niños/as tienen mayores probabilidades de tener una autoestima baja y mostrar una tendencia a la depresión.

Tratamiento del TDAH

El tratamiento del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) puede involucrar diferentes enfoques. Los dos más comunes son la terapia cognitivo-conductual y la farmacología. El tratamiento del TDAH se enfoca en disminuir los síntomas y prevenir las consecuencias a corto y largo plazo del trastorno. Generalmente es necesario recurrir a un tratamiento multidisciplinar que incluya tanto la terapia psicológica y la orientación familiar como el uso de Neurofeedback o fármacos específicos y la intervención pedagógica.

1. Terapia Cognitivo-Conductual

Los psicólogos podemos optar por la terapia Cognitivo-Conductual para ayudar a los niños con TDAH a desarrollar habilidades y estrategias para manejar sus dificultades. Esta terapia puede ayudar a mejorar la organización, la planificación, el manejo del tiempo, el autocontrol y las habilidades sociales.

A través de técnicas como la modificación de conducta, el establecimiento de metas, la solución de problemas y la autorreflexión, la terapia cognitivo conductual nos brinda herramientas prácticas para superar los desafíos asociados con el TDAH. El tratamiento psicológico está orientado a equilibrar los aspectos conductuales, emocionales y sociales que se encuentran en la base del trastorno. Para conseguirlo ponemos en práctica un conjunto de técnicas que buscan eliminar los comportamientos disruptivos, establecer límites y desarrollar hábitos productivos en el niño/a.

Si es necesario, también podemos recurrir al entrenamiento en habilidades sociales, para enseñarle al pequeño a resolver conflictos de manera asertiva.

En muchos casos es fundamental la intervención psicopedagógica y la orientación familiar. Se trata de preparar a los padres para que establezcan límites y normas claras en el hogar, así como para que aprendan a planificar de manera detallada las tareas y actividades cotidianas del niño/a.

tdah: Trastorno por déficit de atención e hiperactividad

2. Tratamiento Farmacológico

En algunos casos, los medicamentos pueden ser recomendables para tratar el TDAH. Determinados estimulantes son los medicamentos más comúnmente recetados, ya que pueden ayudar a aumentar la concentración, reducir la hiperactividad y mejorar el control de los impulsos. Si los síntomas del TDAH afectan considerablemente el desempeño del niño/a y la dinámica familiar, en ocasiones es necesario recurrir al tratamiento farmacológico. De hecho, se trata de una solución efectiva en el 65% o el 75% de los casos.

Para la elección del fármaco debe tenerse en cuenta: comorbilidad psiquiátrica, efectos secundarios, probabilidad de cumplir el tratamiento, potencial de abuso de sustancias y preferencia de los padres/madres tras ser informados por el médico. Debe seleccionarse el fármaco que mejor se ajusta a las necesidades del paciente y de la familia.

Previamente a la instauración de un fármaco debe realizarse: historia médica completa, especialmente síntomas cardiovasculares. La medicación no es curativa pero mejora la hiperactividad, impulsividad, inatención, el funcionamiento ejecutivo e indirectamente también la Motivación y Autoestima.

Ante los posibles efectos secundarios hay que hacer un registro de frecuencia y momento en el que se presentan. La medicación no aumenta el riesgo de muerte súbita. El beneficio del tratamiento estimulante en los niños y adolescentes con TDAH es muy superior al riesgo.

Medicamentos Estimulantes:

  • Metilfenidato (Concerta®, Rubifen®, Medikinet®, Equasym®)
  • Lisdexanfetamina (Elvanse®)

Medicamentos No Estimulantes:

  • Atomoxetina (Strattera®)
  • Guanfacina
  • Bupropion, Modafinilo, Reboxetina (en casos especiales)

3. Neurofeedback

No todos los niños obtienen mejorías a través de los medicamentos estimulantes, por lo que teniendo en cuenta los efectos secundarios y, que entre un 25-35% no responden a dicha medicación, es aconsejable la posibilidad de plantear un tratamiento alternativo.

Existe una extensa bibliografía de estudios, artículos e investigaciones en relación al tratamiento de Neurofeedback aplicado al TDAH. Hay estudios donde se compararon los resultados del tratamiento de Neurofeedback con los efectos de la medicación de estimulantes (metilfenidato), obteniéndose los mismos resultados en la mejoría de síntomas, mejorando la atención, impulsividad, procesamiento de la información y otras variables (Applied Psychophysiology and Biofeedback, vol.28, No. 1, March 2003).

Para que el tratamiento resulte eficaz, es necesario que previamente se haya elaborado un correcto diagnóstico. Por ello, la mayoría de las investigaciones han utilizado el qEEG o mapa cerebral, que permite una medición precisa y cuantificada del funcionamiento de la actividad cerebral.

Tabla Resumen de Tratamientos para el TDAH

Tratamiento Descripción Objetivos
Terapia Cognitivo-Conductual Técnicas para mejorar organización, planificación y autocontrol. Desarrollar habilidades para manejar dificultades asociadas al TDAH.
Farmacología Uso de estimulantes para aumentar concentración y reducir hiperactividad. Disminuir síntomas del TDAH, mejorar concentración e impulsividad.
Neurofeedback Alternativa para pacientes que no responden bien a los estimulantes. Mejorar la atención, impulsividad y procesamiento de la información.
Intervención Psicopedagógica Orientación familiar para establecer límites y normas claras. Preparar a los padres para manejar las actividades diarias del niño.

Apoyo en Casa y en la Escuela

Sea cual sea el tratamiento, los padres en casa y los profesores en el colegio pueden ayudar a que los niños con TDAH puedan enfrentarse los desafíos del día a día.

  • Minimizar las distracciones: Si hay muchos juguetes, ruido u otra clase de distracciones, esto puede afectar al nivel de atención del niño.
  • Fomentar la motivación: La motivación es la clave para la enseñanza y aprendizaje. Por tanto, trata de motivar a tu hijo con premios que podrá conseguir si hace bien la tarea.
  • Refuerzo positivo: También es esencial que reconozcas y refuerces sus logros y comportamientos positivos. Celebra sus éxitos, incluso los pequeños. El refuerzo positivo les brinda motivación y refuerza su autoestima. Por tanto, utiliza el elogio y las recompensas para fomentar hábitos positivos y un buen comportamiento. Es importante destacar que los niños con TDAH tienen una especial dificultad para demorar el refuerzo, es decir, pierden la motivación ante premios que no pueden conseguir de manera inmediata.
  • Verbalizaciones en positivo: Trata de realizar verbalizaciones en positivo.
  • Rutina estructurada: Todos los niños, y especialmente aquellos con TDAH, se benefician de una rutina estructurada y predecible. Es por eso esencial que el niño siga unos horarios regulares para las comidas, el sueño, las tareas escolares y las actividades de juego y disfrute.
  • Comunicación abierta: Trata de dedicar tiempo para hablar con tu hijo. Ayúdale a modelar sus palabras y a construir frases correctas. Anímalo a hablar sobre sus sentimientos, preocupaciones y desafíos relacionados con el TDAH. Escucha atentamente y valida sus experiencias.
  • Instrucciones claras: Cuando le presentes una tarea a tu hijo con TDAH no des por hecho que sabe hacerla si no le explicas previamente en qué consiste. Así que es mejor que especifiques la tarea, que sea corta y concisa, y te asegures de que lo ha entendido.
  • Establecer metas realistas: Ayuda a tu hijo a establecer metas cortas, realistas y alcanzables. Divide las tareas en pasos más pequeños y establece recompensas por cada logro.
  • Colaboración con la escuela: Trabaja en estrecha colaboración con los profesores y personal escolar. Comunica los desafíos específicos de tu hijo y busca estrategias de apoyo en el entorno educativo.
  • Información sobre el TDAH: Aprender todo lo posible sobre el TDAH te ayudará a comprender mejor las características y necesidades de tu hijo. Investiga sobre los síntomas, tratamientos, estrategias y recursos disponibles.

Si sospechas que tu hijo puede tener TDAH, es recomendable buscar una evaluación y un diagnóstico adecuados por parte de profesionales de la salud, como médicos o psicólogos especializados en salud mental infantil.

El TDAH necesita tratarse sólo cuando genera un déficit funcional en la persona que lo padece, es decir, le repercute en su rendimiento diario y le genera problemas y limitaciones. Pero, a veces, los síntomas pueden estar presentes sin causar ningún tipo de déficit funcional. El tratamiento puede resultar positivo porque disminuye los síntomas mejorando el rendimiento del individuo, o puede atacar directamente al factor de riesgo para el trastorno.

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