Cuando hablamos de fertilidad y embarazo, debemos tener en cuenta que existen dos ecosistemas microbióticos diferenciados entre el hombre y la mujer. La microbiota de los tractos urogenitales tanto masculino como femenino ejerce un efecto protector contra la infección de posibles microorganismos patógenos.
Sin embargo, el uso generalizado de antibióticos, el estrés u otros factores pueden modificar este ecosistema. Hasta el día de hoy, la información sobre la caracterización de la microbiota del tracto genital masculino es muy poca, aún está por definir cómo cambia ese ecosistema a lo largo de la vida.
En comparación con la microbiota vaginal, el semen parece tener una microbiota con más diversidad y presencia de Lactobacillus spp., Staphylococcus, Streptococos, bacterias corineformes y varios anaerobios. Sin embargo, en la microbiota vaginal se encuentran especies bacterianas implicadas en la salud sexual y responsables del éxito reproductivo.
Mujeres en edad fértil tienen una microbiota intestinal caracterizada por dos especies predominantes: Lactobacillus (L. crispatus, L. jensenii, L. gasseri y L. Iners), que ejercen un papel protector preservando el pH ácido vaginal que realiza un efecto protector contra bacterias patógenas como Gardnerella vaginalis, Mycoplasma hominis, Atobium vaginale, Mobiluncus curtisii...
En un principio se creía que la cavidad uterina era estéril, sin embargo, estudios recientes muestran la presencia de microorganismos semejantes a las presentes en la vagina: L. iners, L. crispatus, Prevotella spp., aunque en menor cantidad, unas 4 veces menos. Se postula que la microbiota uterina puede afectar a la fertilidad con la presencia de bacterias patógenas.
De hecho, una disminución de Lactobacillus parece estar asociada con el fracaso de la implantación o el aborto espontáneo en pacientes de reproducción asistida. Sin embargo, existen controversias sobre la determinación de la ratio de microorganismos asociados a salud/disbiosis.
En el semen también existen bacterias como la E. Coli uropatógena que induce a la activación de leucocitos, liberación de citocinas y especies reactivas de oxígeno, éste último induce a la peroxidación lipídica, movilidad, apoptosis, necrosis e incluso puede interferir en el índice de fertilidad. Se ha estimado que las infecciones del tracto genital superior masculino representan el 15% de la infertilidad masculina.
Durante el coito se produce un intercambio entre la microbiota vaginal y seminal que estará involucrada en el éxito reproductivo donde las especies bacterianas que habitan el flujo vaginal favorecerán e incluso contrarrestarán los efectos negativos de otras especies bacterianas patógenas presentes.
Infecciones Seminales y su Impacto en la Fertilidad
Las infecciones seminales son invasiones de microorganismos patógenos que se producen en algún punto del aparato reproductor y urinario masculino, por lo que pueden estar presentes en el líquido seminal. En el recorrido que deben seguir los espermatozoides y el líquido seminal para salir al exterior, se producirá un contacto con la zona infectada, pudiendo alterar la capacidad de los espermatozoides para fecundar el óvulo.
Habitualmente, las infecciones seminales no causan síntomas. Por este motivo, el varón puede presentar una infección seminal y que ésta permanezca sin ser detectadas durante un largo periodo de tiempo. Precisamente por ello, es decir, por no tratar las infecciones seminales lo antes posible, pueden derivar en infertilidad masculina.
Puesto que el hombre, en la mayoría de ocasiones, desconoce que tiene una infección, es muy común que se detecte tras acudir a consulta médica por infertilidad de la pareja.
No obstante, hay hombres con infecciones seminales que presentan ciertas molestias como las que se enumeran a continuación:
- Cambios en el semen, como por ejemplo en su olor y color.
- Irritación y comezón.
- Ardor al orinar.
- Secreción de líquido por la uretra.
- Sangre en el líquido seminal.
- Dolor inguinal o genital, ya sea de próstata, de testículos, etc.
En caso de que exista alguno de estos síntomas, es importante evitar las relaciones sexuales y consultar al médico inmediatamente para que solicite un análisis del semen y de la orina.
La prueba básica en el estudio de fertilidad masculina es el seminograma, también denominado espermograma. Se trata de un análisis del eyaculado para ver el estado del semen, analizando tanto el líquido seminal como los espermatozoides que contiene. Si en el resultado del seminograma se observa un alto número de leucocitos, un pH ácido o valores alterados en la bioquímica del semen, podría deberse a una infección seminal. Por lo tanto, habría que solicitar un cultivo de orina y semen para confirmarlo.
La primera valoración que se hace en el seminograma es un estudio macroscópico del líquido seminal. En esta parte, el estudio del pH nos puede indicar ya la posibilidad de infección en caso de ser ácido. El pH del semen debe ser superior a 7,2. En caso contrario, puede verse disminuida la movilidad y la capacidad fecundante de los espermatozoides.
A continuación, se estudia el contenido del semen. Para ello se hace un estudio bioquímico (suele ser una prueba complementaria en el seminograma) para detectar las moléculas nutritivas presentes en el semen. Además, se lleva a cabo un análisis microscópico para analizar los espermatozoides y la presencia de otras células.
Uno de los componentes del líquido seminal son las secreciones de las glándulas accesorias del aparato reproductor masculiano. Gracias a este estudio bioquímico del semen, es posible analizar estas secreciones y diagnosticar alguna anomalías, ya sea en las glándulas seminales (próstata y vesículas seminales) y/o en el epidídimo.
Asimismo, si en el examen microscópico se encuentra una cantidad elevada de piocitos o leucocitos, es decir, más de 1 millón por mililitro, hay leucocitosis, lo cual indica la presencia de una infección y sería necesario hacer un cultivo.
El cultivo de semen o espermocultivo permite detectar microorganismos en el semen. En condiciones normales, el semen no debe tener ninguna bacteria u hongo. Si el resultado del cultivo de semen indica la presencia de algún microorganismo significará que existe una infección.
Normalmente, se recomienda que el varón mantenga un periodo de abstinencia de entre 3 y 5 días antes de realizarse un cultivo seminal. En caso contrario, el resultado del cultivo seminal podría ser erróneo.
Uno de los requisitos para hacer un cultivo seminal es que el varón obtenga la muestra espermática mediante masturbación. Además, es importante que el semen sea analizado antes de transcurrida una hora desde su obtención.
Por otro lado, el cultivo de orina, urinocultivo o urocultivo detecta microorganismos infecciosos en la orina, principalmente bacterias y hongos. En situaciones normales, la orina contiene microorganismos, pero si éstos están en cantidades elevadas pueden causar una infección de las vías urinarias.
Las infecciones pueden afectar a diferentes partes del tracto genital masculino, tanto en el aparato reproductor como en el urinario. Existen infecciones en la uretra, próstata, conducto eyaculador, vesículas seminales, conductos deferentes, epidídimos y testículos.
Si la infección afecta a las vías espermáticas, éstas podrían inflamarse y causar una obstrucción. Según el punto en el que se produzca la inflamación, la salida del eyaculado y/o de los espermatozoides podría estar impedida. Por esta razón, las infecciones seminales podrían ser el motivo de la infertilidad en el varón.
A continuación, se comentan algunas de las infecciones seminales:
Orquitis
La orquitis es la inflamación de uno o ambos testículos, generalmente debido a una infección testicular o del epidídimo (orquitis-epididimitis). El agente causante de la orquitis puede ser una bacteria o un virus. Entre las posibles infecciones bacterias destacan la gonorrea y la clamidia, enfermedades de transmisión sexual. En cambio, la causa vírica más común de la orquitis son las paperas.
Al inflamarse los testículos, aumenta su temperatura y provoca alteración en la producción de espermatozoides (espermatogénesis). Por tanto, la orquitis puede provoca dificultad en el varón a la hora de intentar un embarazo.
Epididimitis
La epididimitis es la inflamación del epidídimo, la estructura que conecta el testículo con los conductos deferente. Además, en el epidídimo es donde maduran los espermatozoides. Generalmente, este aumento del tamaño del epidímo está causado por la extensión de una infección bacteriana originada en la uretra o la vejiga.
Los microorganismos más comunes causantes de la epididimitis en hombres jóvenes son Neisseria gonorrhoea y Clamidia trachomatis. En cambio, en niños y en hombres de mayor edad, la Escherichia coli es el organismo más común de la inflamación del epidídimo.
No obstante, la epididimitis también puede estar causada por otros microorganismos como el ureaplasma o el Mycobacterium tuberculosis, así como por un medicamento llamado amiodarona.
Cuando se diagnostica en un hombre un caso de epididimitis, se procederá a su tratamiento. Lo más habitual es que el proceso de curación de la epididimitis conlleve una fibrosis y, por tanto, haya una obstrucción. En este caso, los espermatozoides no podrían salir al exterior y se produciría una azoospermia, es decir, ausencia de espermatozoides en el eyaculado.
Prostatitis
La prostatitis es un grupo de enfermedades que afectan a la próstata y que tienen síntomas similares. Entre ellos destacan el dolor o molestias en la región perineal y tracto genitourinario, problemas urinarios, turbidez en la orina, disfunción sexual, etc.
Esta dolencia no siempre está causada por una infección ni tampoco conlleva una inflamación de la próstata necesariamente. Por ello, la prostatitis se puede dividir en cuatro categorías:
- Prostatitis bacteriana aguda: se trata de una infección aguda de la próstata.
- Prostatitis bacteriana crónica: se debe a una prostatitis aguda no tratada adecuadamente o a una infección urinaria recurrente.
- Prostatitis no bacteriana crónica o síndrome de dolor pelviano crónico: se presentan síntomas de prostatitis pero la causa no es una infección. Puede cursar con o sin inflamación.
- Prostatitis inflamatoria asintomática: ocurre infección e inflamación pero no hay síntomas.
En los casos en los que la prostatitis está causada por una infección bacteriana, el diagnóstico es sencillo y en su forma aguda el tratamiento es eficaz. Sin embargo, en las formas crónicas no bacteriana, el origen no está del todo claro. Por tanto, el diagnóstico y tratamiento de la prostatitis crónica no bacteriana es complicado.
Vesiculitis Seminal
La vesiculitis seminal es la inflamación de las vesículas seminales. Esta inflamación se debe a la extensión de una infección de otra zona del sistema genitourinario, como por ejemplo una prostatitis, una uretritis o una epididimitis. En muy raras ocasiones, la vesiculitis seminal es una enfermedad independiente.
Esta afección puede ser causa de esterilidad masculina, ya que puede afectar a la calidad del esperma. En ocasiones, los hombres no se enteran de este problema hasta que no llevan un año manteniendo relaciones sexuales sin lograr un embarazo.
Una infección en las vías y órganos reproductivos puede ocasionar una reducción de la fertilidad del varón por diversas causas. A continuación, se enumeran cada una de ellas:
- Impedir la formación de espermatozoides: si la infección afecta a los testículos, como ocurre con la orquitis, la espermatogénesis puede verse dificultada, causando oligospermia o azoospermia secretora.
- Obstrucción de las vías seminales: puede provocar oligospermia o azoospermia obstructiva al impedir la salida normal de los espermatozoides.
- Alteración de la movilidad espermática: los microorganismos pueden adherirse a los espermatozoides y causar astenozoospermia, por lo que su desplazamiento hasta el óvulo puede verse dificultado.
- Alteración de la morfología espermática: los espermatozoides se produce continuamente en el testículo mediante un proceso llamado espermatogénesis. La duración del mismo es de 60 a 75 días y, si existe una infección que afecte a la formación de espermatozoides, se puede producir una alteración en su forma (teratozoospermia). Las alteraciones en la forma pueden impedir si desplazamiento hasta el óvulo y la fecundación.
- Aumento de la fragmentación del ADN espermático: las cadenas de ADN que están muy compactadas en la cabeza del espermatozoide sufren pequeños cortes que al parecer inciden negativamente en la fecundación y la capacidad de implantación del embrión.
- Formación de anticuerpos antiespermatozoides: esto provoca la aglutinación de espermatozoides y reduce las posibilidades de fecundar el óvulo.
Asimismo, las infecciones del aparto genital masculino pueden propagarse a través del semen, por lo que pueden infectar los órganos reproductivos de la mujer y afectar a su fertilidad también.
En la mayoría de casos, las infecciones seminales pueden tratarse y curarse con antibióticos. También pueden administrarse antiinflamatorios para bajar la inflamación y analgésicos para aliviar el dolor.
Cuando se diagnostica una infección seminal, lo mejor es evitar las relaciones sexuales hasta completar el tratamiento y eliminar la infección. Si no se siguen las recomendaciones médicas, la infección puede volver a aparecer y provocar complicaciones en su salud reproductiva.
Cuando se inicia un tratamiento de fertilidad, y estos análisis dan positivo para alguna infección, es imprescindible detectar el agente infeccioso y eliminarlo antes de comenzar los procedimientos de reproducción asistida. Se debe esperar a que los niveles de leucocitos en semen vuelvan a los valores de normalidad antes de iniciar un tratamiento reproductivo.
Debido a que el organismo está padeciendo una infección, los parámetros seminales pueden verse afectados y no ser representativos, de manera que no se puede indicar la técnica de reproducción asistida idónea. Si no se recupera la fertilidad masculina, se pueden emplear la fecundación in vitro (FIV) o la ICSI.
El Rol de la Microbiota Vaginal y los Probióticos
La microbiota es el conjunto de microorganismos que habita en nuestro organismo. En el tracto genital femenino, la microbiota está compuesta principalmente por lactobacilos, bacterias beneficiosas que representan más del 90% del total cuando se mantiene un estado de eubiosis, es decir, una microbiota en equilibrio.
Las mujeres con antecedentes de disbiosis tienen mayores dificultades para conseguir un embarazo. Estudios recientes vinculan la disbiosis vaginal con un aumento de los casos de infertilidad de causa desconocida. En éste se analizaron las diferencias en la composición de la microbiota vaginal entre aquellas mujeres que lograron un embarazo a término y las que tuvieron fallos repetidos de implantación de causa desconocida.
Por el contrario, las participantes con disbiosis vaginal presentaban un microbioma más diversificado, con predominio de bacterias asociadas a infecciones ginecológicas.
Disminuyen la inflamación del tracto urogenital: clave para reducir el riesgo de infecciones recurrentes. Además, la inflamación crónica en el tracto urogenital puede alterar el ambiente cervical y vaginal, que afecta a la capacidad de los espermatozoides para llegar al óvulo.
Restablecen el pH vaginal: evitan la proliferación de bacterias patógenas y de esta forma protegen frente a infecciones.
La mayoría de ensayos clínicos sobre prebióticos, fertilidad y microbiota se realizan mediante administración oral. Cada vez existe más evidencia de los efectos beneficiosos de la suplementación con probióticos orales en modulación de vaginosis, síndrome ovario poliquístico, mastitis, etc.
No obstante, también se pueden administrar por vía vaginal. La administración de Lactobacillus por vía vaginal ayuda a la recolonización vaginal sin tener que pasar por el tracto gastrointestinal, además de ser eficientes en la restauración de la microbiota en vaginosis bacteriana.
Investigación sobre la Interacción de Espermatozoides con Bacterias
Los espermatozoides viajan por el tracto reproductivo femenino en búsqueda del oocito con el fin de fecundarlo. En su recorrido interactúan con diferentes sustancias y microorganismos que alteran la biología espermática, interfiriendo con el éxito reproductivo.
Los espermatozoides interactúan y transportan las bacterias. En conjunto, los lavados y el tratamiento con tripsina causan una disminución estadísticamente significativa de unidades formadoras de colonia para E. faecalis ATCC 29212, E. faecalis ATCC 51299 y E. coli ATCC 25922.
Los espermatozoides humanos crean interacciones fuertes con las bacterias E. coli y E. faecalis favoreciendo su difusión en el tracto reproductivo femenino.
En este estudio se analizó la interacción de los espermatozoides seleccionados empleando la técnica de gradiente, con las bacterias E. coli y E. faecalis. La selección con gradiente facilita la obtención de espermatozoides móviles, pero se observó que no elimina los microorganismos unidos a estas células espermáticas.
En este estudio observamos que los tratamientos en conjunto de lavados y tripsina disminuían de forma estadísticamente significativa la interacción bacterias-espermatozoides. La tripsina es una enzima peptidasa que rompe los enlaces peptídicos de la membrana espermática principalmente en las cabezas de los espermatozoides, la debilita y por tanto modifica su interacción con las bacterias empleadas en el estudio.
Microorganismos y su Impacto en la Calidad Seminal
Las infecciones urogenitales constituyen causas comunes de infertilidad masculina. Este tipo de infecciones incluye la orquitis, la epididimitis, la prostatitis, la vesiculitis y la uretritis.
El seminograma refleja su presencia debido al cambio en las características seminales por el establecimiento de los microorganismos en el tracto genital y su multiplicación. La espermatogénesis, la maduración y el transporte del espermatozoide por la vía seminal pueden ser afectados por la infección.
No solamente el sitio de infección sino también el tipo de microorganismo causante de la infección urogenital es importante para el diagnóstico y el tratamiento.
A continuación, se presenta una tabla con algunos de los patógenos involucrados en las infecciones del tracto genitourinario y su impacto en la calidad seminal:
| Patógeno | Impacto en la Calidad Seminal |
|---|---|
| Escherichia coli | Inhibición de la movilidad espermática, daño a la membrana espermática, apoptosis |
| Enterococcus faecalis | Impacto negativo en la movilidad y morfología espermáticas |
| Mycoplasma hominis | Afecta la concentración y morfología espermática |
| Ureaplasma urealyticum | Adhesión masiva al espermatozoide, afectando la movilidad |
| Chlamydia trachomatis | Disminución de la movilidad espermática, aumento de la muerte celular |
Enfermedades de transmisión sexual y Fertilidad
Recomendaciones Finales
Se necesitan estudios más heterogéneos ya que los resultados de las bacterias presentes en el semen son controvertidos y no se sabe con exactitud la evolución de este ecosistema a lo largo de la vida.
Además, las técnicas de identificación de microorganismos presentan dificultades de cultivo. Sin embargo, los nuevos métodos moleculares evitan estas dificultades, pero tiene límites en cuanto al tipo de reactivo, la posibilidad de contaminación y la capacidad de distinguir entre bacterias vivas activas y muertas inactivas.
Por otro lado, se han visto resultados positivos con la administración de probióticos vía oral o vaginal para asegurar la estabilidad de microbiota genital femenina, lo que asegura un buen funcionamiento del sistema inmune de mucosas y una menor inflamación.
Lo que está claro es que nos queda todavía un mundo por descubrir y que poco a poco va asomando el gran poder que tiene la microbiota para tratar de una manera integral la salud de las personas.
