Escaldar la Leche Materna: Beneficios y Consideraciones Importantes

Cuando se trata de padres y madres primerizos, la lactancia es una etapa llena de desafíos y preguntas. La leche materna no solo proporciona todos los nutrientes que tu bebé necesita para crecer sano, ya que también contiene anticuerpos que ayudan a reforzar su sistema inmunológico, protegiéndolo así de posibles enfermedades. Además, favorece el desarrollo cognitivo y emocional del pequeño.

Como mamá y asesora de lactancia, he visto que una de las mayores preocupaciones es cómo guardar de forma segura la leche extraída. Y es que, lo sabemos, la leche materna es oro líquido y su correcta conservación es fundamental para que mantenga todos sus beneficios.

¿Por qué es importante saber cómo conservar la leche materna?

La leche materna es rica en nutrientes y anticuerpos que ayudan a fortalecer el sistema inmunológico de tu bebé. Pero, si no se maneja correctamente, algunos de estos beneficios pueden perderse. Además, si no se conserva en las condiciones adecuadas, puede contaminarse y poner en riesgo la salud de tu bebé. Con una buena técnica de conservación, podemos asegurarnos de que la leche extraída siga siendo segura y nutritiva.

Antes de empezar a hablar sobre cómo guardar la leche materna, es importante tener una buena higiene durante la extracción:

  • Lava bien tus manos: Puede parecer obvio, pero a veces en el ajetreo diario lo olvidamos. Lava tus manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos.
  • Limpia los utensilios: Ya sea que estés usando un sacaleches manual o eléctrico, asegúrate de que todas las piezas que entren en contacto con la leche estén limpias y esterilizadas. Lo mismo aplica si decides extraer la leche manualmente.

¿Dónde almacenar la leche materna?

Lo primero que debes decidir es dónde guardarás la leche. Las opciones más comunes son:

  • Bolsas de almacenamiento: Especialmente diseñadas para este propósito. Estas bolsas son una opción conveniente porque ocupan menos espacio en el congelador. Puedes ver algunas que te recomiendo aquí.
  • Frascos de vidrio o plástico: Asegúrate de que sean aptos para almacenar alimentos. El vidrio es una excelente opción porque conserva mejor la leche, pero también puedes usar frascos de plástico libres de BPA.

Es importante que cada bolsa o frasco esté etiquetado con la fecha en que se extrajo la leche. De esta manera, puedes usar siempre la leche más antigua primero y evitar que se eche a perder.

Consejos para extraer la leche materna

¿Cómo conservar la leche materna a corto plazo?

Si tienes planeado usar la leche en las siguientes 24 horas, puedes guardarla en el refrigerador. Aquí algunos consejos importantes:

  • Temperatura ideal: La leche materna puede conservarse en el refrigerador a una temperatura de 4°C o menos. Es fundamental que la guardes en la parte más fría, que suele ser en el fondo y no en la puerta del refrigerador, ya que allí las temperaturas fluctúan más.
  • Duración: La leche puede mantenerse en el refrigerador por un máximo de 4 días. Después de este tiempo, deberás congelarla si no la has utilizado.

¿Cómo congelar la leche materna?

Congelar la leche es una excelente opción si quieres almacenarla por períodos más largos. Al congelar, los nutrientes se mantienen intactos, pero hay ciertos puntos a tener en cuenta:

  • Congela lo antes posible: Cuanto más tiempo permanezca la leche en el refrigerador antes de congelarla, más se pueden degradar sus propiedades. Si sabes que no la usarás pronto, es mejor congelarla de inmediato.
  • Porciones adecuadas: Congela la leche en pequeñas cantidades, lo que creas que tu bebé tomará en una toma. Esto te ayudará a evitar desperdiciar leche.
  • No llenes los recipientes al máximo: Deja un poco de espacio en la parte superior del recipiente porque la leche se expande cuando se congela.

¿Cuánto tiempo puedo conservar la leche materna según su lugar de almacenamiento?

Aquí tienes una tabla con los tiempos de conservación recomendados:

Lugar de Almacenamiento Tiempo de Conservación
A temperatura ambiente Hasta 4 horas
En el refrigerador (4°C o menos) Hasta 4 días
Congelador dentro del refrigerador Hasta dos semanas
Congelador de una puerta Hasta 6 meses
En el congelador (a -18°C o menos) Hasta 6 meses, idealmente dentro de los 3 primeros meses

¿Cómo descongelar la leche materna?

La forma en que descongeles la leche es crucial para mantener sus propiedades:

  • En el refrigerador: Si tienes tiempo, lo mejor es descongelar la leche en el refrigerador. Este proceso puede tardar varias horas o incluso toda la noche, por lo que es importante planificar con antelación. Para ello, coloca el recipiente o la bolsa de leche congelada en el frigorífico, preferiblemente en la parte posterior, donde la temperatura es más constante.
  • En agua tibia: Si necesitas la leche más rápido, puedes descongelarla colocando el recipiente sellado en un bol con agua templada (no caliente). Asegúrate de cambiar el agua cada cierto tiempo para mantener una temperatura constante.

No uses el microondas: como hemos dicho justo arriba, el microondas puede crear puntos calientes y destruir nutrientes importantes. Una vez descongelada, la leche materna debe almacenarse en el frigorífico en recipientes limpios, esterilizados y etiquetados con la fecha en que la has descongelado. La leche materna fresca puede durar entre 3 a 5 días en el frigorífico si se almacena correctamente en un recipiente limpio y cerrado.

Una vez descongelada, la leche debe usarse dentro de las 24 horas si se mantiene en el refrigerador, y no debe volverse a congelar.

¿Qué pasa si la leche tiene diferentes colores o texturas?

Es completamente normal que la leche materna cambie de color o que se separe en capas (con la crema flotando en la parte superior). Esto no significa que esté mala. Simplemente agita suavemente el recipiente y la leche volverá a mezclarse.

Si notas que la leche tiene un olor rancio o agrio, seguramente sea por la lipasa. Esta es una enzima que ayuda al bebé a que sea más digerible. Cuando la grasa de la leche materna se degrada adquiere un sabor rancio muy marcado. Este sabor no indica que la leche esté mala o no pueda ser consumida y, de hecho, hay bebés que la aceptan sin problemas. Algunos bebés la rechazan y, en este caso, se puede escaldar para conseguir inactivar la lipasa de la leche materna.

La lipasa y el sabor rancio

Hay madres que tienen más cantidad de lipasa en su leche, por lo que al extraerse leche, la presencia de niveles más altos de lipasa aumenta la degradación de la grasa en la leche extraída, siendo la causa de ese olor y sabor a rancio, y la razón de que algunos bebés se nieguen a tomarla, lo cual no quiere decir que este mala ni sea perjudicial para la salud del bebé, sino que la rechazan por su sabor.

Una forma de prevenirlo es calentar la leche sin que llegue a hervir (hasta que empieza a formar burbujitas en los bordes del recipiente), la dejamos enfriar, estando de este modo lista para congelar. Desactivamos así la lipasa y no tendrá ese olor a rancio, porque una vez que la leche coja ese olor no podemos hacer nada para evitarlo. De esta manera prevenimos correr el riesgo de tener cantidad de leche congelada y nos libramos de tirarla porque el bebé no la quiera tomar.

Si tienes planeado usar la leche en las siguientes 24 horas, puedes guardarla en el refrigerador. Para calentar la leche materna descongelada, evita el microondas y el agua hirviendo. En su lugar, coloca el recipiente con la leche en un bol con agua caliente del grifo (no hirviendo, pues el calor extremo hace que la leche pierda sus propiedades nutricionales). Otra técnica es usar un calentador de biberones que tenga control de temperatura.

Consejos adicionales para conservar la leche materna

  • Etiqueta siempre los envases: Esto te ayudará a controlar qué leche usar primero. Apunta la fecha y la cantidad extraída.
  • No mezcles leches de días diferentes: Aunque puede parecer tentador juntar diferentes extracciones, es mejor mantener cada porción separada.
  • Transporte seguro: Si tienes que llevar la leche a otro lugar, como la guardería, asegúrate de mantenerla en una bolsa refrigerada con acumuladores de frío para mantenerla en buen estado.

Consideraciones sobre la alimentación materna

La OMS, en sus recomendaciones señala que el apoyo a la madre es esencial. El estado nutricional de la mujer, antes, durante y después del embarazo, contribuye a su propio bienestar general, pero también al de sus niños y los demás miembros de la familia. El campo de la nutrición materna focaliza la atención a las mujeres como madres siendo el vector directo hacia el bienestar de los niños que engendra y su capacidad de amamantarlos, nutrirlos y cuidarlos. Por lo tanto la salud y el bienestar de la madre no se pueden descuidar.

La función dual de las mujeres como madres y trabajadoras productivas se ve afectada por dietas deficientes y por ende hay mayor probabilidad de tener una salud deficitaria, que podría verse reflejada en toda la familia. La carga excesiva de trabajo puede llevar a la mujer con bajo consumo de alimentos, al borde de la malnutrición.

Las primeras semanas tras el parto es un periodo crítico en el que aparecen problemas que pueden ocasionar el abandono de la lactancia o la introducción de sucedáneos. Grietas, sensación de hipogalactia, síntomas de ansiedad materna o depresión postparto a los que se añaden la reincorporación al mundo laboral o incluso recuperar la figura lo antes posible, son factores que deben ser detectados y corregidos adecuadamente, mientras se refuerza la confianza de la madre y la de su familia, en la lactancia materna.

En este sentido una alimentación rica en vegetales, cereales, legumbres y frutas debe ser la base de la dieta, pero con un correcto lavado para minimizar la carga tóxica de los químicos medioambientales. Por último conviene saber que los tóxicos ambientales son liposolubles y se bioacumulan y se biomagnifican en los tejidos grasos de la cadena trófica, cuya cima es el hombre.

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