La amenaza de aborto es una situación que genera gran preocupación y angustia en las mujeres embarazadas, pero conocer sus características, causas y tratamiento puede ayudar a enfrentarla con mayor tranquilidad y esperanza. Es importante comprender que “amenaza” significa precisamente eso: una advertencia, no un desenlace inevitable.
La amenaza de aborto es un estado de alerta que sugiere que puede ocurrir un aborto espontáneo antes de la semana 20 del embarazo. En esta situación, el cuello del útero permanece cerrado y el embrión o feto continúa viable dentro del útero, aunque se presenten señales preocupantes como sangrado vaginal o dolor abdominal.
Se define como aborto a la pérdida del contenido uterino que se produce antes de la semana 20 de gestación. El aborto espontáneo se define como la interrupción espontánea del embarazo antes de la semana 22. Clínicamente, se debe a la incapacidad del embrión o feto para desarrollarse adecuadamente, ya sea por factores genéticos, anomalías cromosómicas o afecciones maternas.
Aproximadamente el 15% del total de las gestaciones espontáneas acaban en un aborto y sus causas son muy variadas. Precisamente, los abortos espontáneos se producen cuando el embarazo no se desarrolla con normalidad desde un principio y suelen afectar a mujeres de mayor edad.
Es la pérdida espontánea del embarazo ó producto de la gestación antes de la semana 20 (la pérdida del embarazo después de 20 semanas se llama muerte fetal). Un aborto espontáneo también se puede denominar «aborto natural». Su proveedor de atención médica también puede usar el término «amenaza de aborto».
AMENAZA DE ABORTO, SANGRADOS EN PRIMER TRIMESTRE
La amenaza de aborto espontáneo termina al finalizar las primeras 20 semanas de embarazo.
Causas de la Amenaza de Aborto
En muchos casos es muy difícil identificar la causa exacta del aborto, pero sí que existen algunos factores de riesgo. Las causas de la amenaza de aborto son múltiples y, en muchos casos, no se puede identificar una razón específica.
La causa más frecuente de abortos son las malformaciones embrionarias o alteraciones cromosómicas. En aproximadamente el 50% de los casos de amenaza de aborto del primer trimestre, la causa subyacente son alteraciones cromosómicas en el embrión. Estas son errores en el número o la estructura de los cromosomas que ocurren durante la fecundación o en las primeras divisiones celulares, y no están necesariamente relacionadas con problemas en los padres.
Los factores hormonales también juegan un papel importante. Una producción insuficiente de progesterona, la hormona que prepara y mantiene el revestimiento del útero para el embarazo, puede provocar sangrado y amenaza de pérdida del embarazo. Esta hormona es fundamental durante las primeras semanas de gestación para mantener al embrión implantado y nutrido adecuadamente.
Alrededor de la mitad de los abortos espontáneos se deben a problemas cromosómicos en el feto como un déficit o exceso de cromosomas que impiden el desarrollo adecuado del feto.
Algunas causas que pueden contribuir a la amenaza de aborto son:
- Edad Materna: El factor de riesgo más importante es la edad materna.
- Abortos Previos: Los abortos previos pueden aumentar el riesgo de aborto posterior.
- Hábitos Nocivos: Algunos hábitos como el tabaquismo, la ingesta de alcohol y el exceso de café (más de 5 tazas al día) aumentan el riesgo de aborto.
- Patologías Maternas: Ciertas patologías maternas aumentan el riesgo de aborto, como malformaciones uterinas o alteraciones de la coagulación sanguínea.
Otros factores de riesgo que aumentan la probabilidad de experimentar amenaza de aborto incluyen:
- Edad materna avanzada: A partir de los 35 años, el riesgo aumenta progresivamente con cada año adicional.
- Antecedentes de abortos previos: Haber tenido dos o más abortos espontáneos aumenta el riesgo en embarazos futuros.
- Infecciones: Algunas infecciones del tracto genital o infecciones sistémicas pueden provocar complicaciones.
- Enfermedades crónicas maternas: Diabetes no controlada, trastornos tiroideos, enfermedades autoinmunes como el lupus o el síndrome antifosfolípido.
- Anomalías uterinas: Malformaciones congénitas del útero, presencia de miomas (tumores benignos) o adherencias intrauterinas.
- Factores del estilo de vida: El tabaquismo, el consumo de alcohol, el uso de drogas, el consumo excesivo de cafeína y la obesidad aumentan el riesgo.
- Traumatismos: Aunque es menos común de lo que se cree, golpes directos en el abdomen o accidentes pueden ocasionar sangrado.
- Estrés severo: Aunque controvertido, el estrés psicológico intenso puede influir en algunos casos.
Es fundamental aclarar que en la mayoría de los casos, la amenaza de aborto no es culpa de la madre ni resultado de actividades cotidianas normales como trabajar, hacer ejercicio moderado o tener relaciones sexuales durante un embarazo saludable.
Síntomas de la Amenaza de Aborto
La amenaza de aborto se define como el sangrado genital durante el principio de la gestación, con un cuello uterino no modificado, sin dilatación, y con una ecografía que corresponde con la imagen esperada en caso de normalidad. Una amenaza de aborto es una situación en la que se presenta un sangrado vaginal, generalmente escaso, durante las primeras 20 semanas de la gestación.
“La amenaza de aborto es la primera señal de que el embarazo se puede interrumpir de manera precoz. La experta destaca que “entre el 15 y 25 por ciento de las mujeres presenta una amenaza de aborto” y que en “más de la mitad de los casos el embarazo continúa con normalidad”.
Los síntomas de esta afección son cólicos abdominales con o sin sangrado vaginal. En la mayoría de los casos, el sangrado se acompaña de dolor en la zona baja del abdomen entre el pubis y el ombligo o en la región lumbar.
"Amenaza de aborto es un estado de alerta que indica que podría producirse un aborto, el principal síntoma es el sangrado vaginal. Tras un examen ginecológico se observa que la gestación sigue adelante, es decir, que encontramos un embrión con latido cardiaco presente. Otros síntomas que pueden aparecer asociados al sangrado vaginal es el dolor abdominal o lumbar". Dra.
Los síntomas o signos de amenaza de aborto son muy variados y, por ello, es importante que sea un médico, tras la valoración de la situación, quien determine si existe riesgo real de perder al bebé.
Entre los síntomas más comunes de amenaza de aborto se encuentran los siguientes:
- Sangrado Vaginal: Se trata de la principal evidencia de esta problemática y suele producirse durante las primeras 20 semanas. El sangrado es el síntoma más común y puede presentarse en diferentes intensidades. Puede comenzar como un manchado leve y progresar hasta convertirse en un sangrado abundante, similar al de una menstruación intensa. En algunos casos, el sangrado puede contener coágulos o fragmentos de tejido gestacional, lo cual indica que se está expulsando parte del contenido uterino.
- Cólicos Abdominales: Estos también pueden aparecer. Los cólicos abdominales, que suelen ser similares a los de la menstruación, pueden variar en intensidad, desde molestias leves hasta dolor severo. Este dolor generalmente se localiza en la parte baja del abdomen o en la región pélvica, y puede irradiarse hacia la espalda o las piernas.
- Expulsión de tejido o líquido: La expulsión de líquido amniótico o de fragmentos de tejido gestacional a través de la vagina es otro signo claro de aborto espontáneo.
- Dolor en la parte baja de la espalda: Algunas mujeres experimentan dolor en la zona lumbar, especialmente si el aborto se encuentra en curso o es inminente.
- Disminución o desaparición de los síntomas del embarazo: En algunos casos, las mujeres pueden notar una disminución repentina en los síntomas típicos del embarazo, como náuseas, sensibilidad en los pechos y fatiga.
- Aceleración del ritmo cardíaco o sensación de mareos: En casos de aborto espontáneo cuando se produce una hemorragia masiva, es posible que se experimenten síntomas como palpitaciones, mareos o desmayos.
- Fiebre y escalofríos: Aunque menos frecuente, la fiebre puede ser un síntoma de una infección asociada al aborto, especialmente en casos de aborto incompleto o séptico.
- Fatiga extrema o debilidad: La fatiga y la debilidad también pueden aparecer durante un aborto espontáneo, especialmente si se produce un sangrado en cantidad muy abundante.
Ante un sangrado vaginal durante el embarazo, la primera sospecha será una amenaza de aborto y se debe consultar inmediatamente con el médico especialista.
A menudo al aborto le precede una amenaza de aborto: cuando aparece los síntomas de aborto (sangrado y dolor abdominal) pero la situación todavía es reversible ya que en la ecografía se ve latido cardiaco embrionario o fetal.
Tipos de Aborto
El aborto en curso se diagnostica cuando la mujer presenta sangrado, dolor abdominal y dilatación del cuello uterino. El útero está produciendo contracciones que llevarán a la expulsión del embrión inevitablemente.
Si la expulsión del material gestacional se produce en su totalidad (comprobado por ecografía) se diagnostica de aborto completo sin precisar tratamiento posterior.
Si por el contrario no se ha expulsado todo el tejido gestacional se trata de un aborto incompleto y es necesaria la realización de un legrado posterior para evitar la hemorragia.
El aborto diferido es aquel en que no se expulsa tejido gestacional por vagina pero se constata una interrupción de la gestación por ecografía. El tratamiento en estos casos suele ser la realización de un legrado uterino o bien puede ser expectante, aunque esta última opción suele ser difícil psicológicamente para la mujer y con cierto grado de riesgo de alteración de la coagulación.
El huevo huero o gestación anembrionada es una entidad en la que se observa el saco gestacional en la ecografía pero sin visualizarse el embrión ya que este se ha detenido muy precozmente o bien no se ha desarrollado. A partir de un saco gestacional de 15-20 mm sin embrión en su interior debe sospecharse un huevo huero.
Diagnóstico de la Amenaza de Aborto
Ante la aparición de cualquiera de estos síntomas, es fundamental acudir al médico de inmediato. No todos los casos de sangrado o dolor abdominal finalizan en un aborto, pero siempre es recomendable realizar una evaluación médica para determinar la causa y evitar complicaciones.
En primer lugar, se lleva a cabo una exploración física para valorar la cuantía de la hemorragia y el estado del cuello del útero, que debe estar cerrado y acompañado del tamaño idóneo para la edad gestacional.
Es importante descartar mediante atención sanitaria que no se trate de un embarazo ectópico -desarrollo del óvulo fecundado fuera de la placenta-, ya que sus síntomas son similares y es potencialmente peligroso.
Cuando se produce una amenaza de aborto, la primera decisión que tomará el médico será realizar una ecografía vaginal o abdominal para comprobar la cantidad de sangrado, el desarrollo del bebé y su latido cardíaco. Además, el especialista evaluará el cuello uterino a través de un examen pélvico.
Otra de las pruebas ante de una amenaza de aborto será un análisis de sangre a la embarazada para determinar:
- El nivel de beta-hCG durante unos días o semanas para confirmar que la gestación sigue.
- El conteo sanguíneo completo (hemograma) para saber la cantidad de sangre que se pierde.
- El nivel de progesterona.
- La medición de glóbulos blancos para averiguar si existe infección.
En función del resultado obtenido en cada una de estas pruebas, el especialista tomará la mejor forma de proceder en cada situación.
Las ecografías permiten valorar los siguientes parámetros:
- Latido cardíaco del feto.
- Desarrollo fetal.
- Viabilidad del embarazo.
En los resultados del análisis de sangre se podrán valorar los siguientes aspectos:
- Niveles de hormona gonadotropina coriónica humana, también conocida como hormona del embarazo o HCG.
- Niveles de progesterona.
- Cantidad de anticuerpos en la madre.
- Cantidad de sangre perdida.
En base a estas pruebas y su posterior valoración médica se puede diagnosticar la amenaza de aborto y actuar en consecuencia, teniendo en cuenta los protocolos pero individualizando también a cada mujer.
Tratamiento y Recomendaciones
Tan solo se demanda a la paciente que realice reposo relativo y cese la actividad sexual hasta que haya cedido el sangrado. Para aliviar el dolor, en ocasiones, se administran relajantes uterinos. El uso de progesterona vía oral o vaginal no está validado para la amenaza de aborto.
El tratamiento de la amenaza de aborto, en ausencia de factores de riesgo, es el reposo relativo y la abstinencia sexual.
En los casos de amenaza de aborto, el médico explicará a la paciente las pautas que debe seguir. Algunas recomendaciones cuando existe riesgo de aborto espontáneo son:
- Evitar mantener relaciones sexuales.
- Reposo relativo o absoluto, según la gravedad de los síntomas.
- Evitar comer embutidos o alimentos cárnicos no procesados.
- No tomar medicamentos no prescritos por el médico.
También es recomendable que la embarazada lleve un estilo de vida saludable, con una alimentación variada que aporte todos los nutrientes necesarios. La mujer debe evitar el consumo de drogas, alcohol y tabaco durante el embarazo.
Una amenaza de aborto no significa que éste se vaya a producir. Por tanto, es fundamental estar tranquila y relajada. El apoyo emocional en estos momentos es muy importante, así como seguir las indicaciones del médico.
El tratamiento de la amenaza de aborto va a depender de la causa o factor de riesgo que se haya podido establecer, aunque en ocasiones no va a ser necesario realizar ningún tratamiento específico, sino seguir las recomendaciones higiénico-dietéticas que nos brinde el equipo médico.
Veamos algunos ejemplos de los tratamientos farmacológicos que pueden emplearse ante una amenaza de aborto:
- Cuando existen problemas con la proteína sanguínea Rh por incompatibilidad, siendo la madre Rh negativo y el bebé Rh positivo, se procederá a una inyección de inmunoglobulina Rh.
- Insuficiencia luteínica: Si se detecta una insuficiencia se puede administrar hormona gonadotropina coriónica humana o HCG para evitar un aborto espontáneo. También puede utilizarse progesterona en dosis muy controladas pero este uso es controvertido porque no se ha comprobado totalmente su utilidad.
- Enfermedad autoinmunitaria con presencia de anticuerpos antifosfolipídicos: En el caso de que la madre padezca esta enfermedad, se optará por el uso de corticoesteroides para suprimir la respuesta inmune así como de ácido acetilsalicílico.
Tras el diagnóstico de amenaza de aborto se realizará un seguimiento médico de forma constante donde se valorará el estado de salud de la madre así como la viabilidad del embarazo y el desarrollo fetal.
Pronóstico
Ocurre en un 20-25% de las gestantes y si se observa latido cardíaco en la ecografía en más de un 90% de casos el pronóstico es bueno. Este sangrado no aumenta el riesgo de malformaciones fetales.
El pronóstico depende del grado de desprendimiento que se observe en la ecografía, es decir, de cuánto se haya separado el embrión de la pared del útero. Cuando el desprendimiento es pequeño el pronóstico suele ser bueno y el embarazo continúa su curso.
Prevención
Al igual que sucede con los propios abortos espontáneos, la amenaza de aborto no puede prevenirse, ya que no tiene una causa identificable más allá del propio hecho de gestar un ser vivo. Únicamente las mujeres con alguna patología previa que predisponga a las pérdidas gestacionales pueden hallar motivo a estos sucesos.
De esta forma, al resto de mujeres se recomienda mantener un estilo de vida saludable y alejarse de factores de riesgo. Por ejemplo, no fumar, ingerir alcohol, cafeína u otras drogas, así como asegurar una adecuada alimentación. También es recomendable acudir a controles prenatales regulares y tratar de forma adecuada cualquier enfermedad preexistente.
Es recomendable conocer y tratar los problemas de salud antes de quedar embarazada. Barbero también ha recomendado realizar un control correcto de las enfermedades crónicas, en caso de sufrirlas, para tener un embarazo exitoso.
Aunque no siempre es posible prevenir un aborto espontáneo, hay medidas que pueden reducir el riesgo. Estas incluyen mantener un estilo de vida saludable, seguir las indicaciones médicas y evitar el consumo de sustancias nocivas como el alcohol y el tabaco.
No cabe duda que la perdida de un bebé es un episodio triste para la mujer, es por esto que es necesario que se de un tiempo para superar la pena y asumir la pérdida.
La recuperación emocional tras un aborto espontáneo es un proceso complicado. Es fundamental contar con apoyo emocional y no dudar en buscar ayuda psicológica cuando sea necesario.
Siempre debe recordarse la administración de la gammaglobulina antiD en las pacientes Rh negativas que sufren un aborto. Tras un aborto, tanto sea completo como tras la realización de un legrado, se recomienda un periodo de unas 2-3 semanas de abstinencia sexual, evitar baños y el uso de tampones.
Si todo evoluciona correctamente se puede buscar un nuevo embarazo pasados al menos unos dos meses.
