La menopausia es una etapa en la vida de la mujer que trae consigo una serie de cambios físicos y hormonales. Es común experimentar dolores y molestias que pueden afectar la calidad de vida. Entre estos, los cólicos y el dolor pélvico son síntomas frecuentes, aunque no siempre bien entendidos.
El dolor pélvico se localiza en la parte baja del abdomen y suele ser punzante, agudo o presentarse de forma intermitente. El dolor lumbar también es muy frecuente, especialmente a partir de los 50 años con el consecuente debilitamiento de músculos y huesos.
¿Qué Sucede con los Ovarios en la Menopausia?
Durante la menopausia, los ovarios experimentan importantes cambios debido a la disminución de las hormonas sexuales, especialmente los estrógenos y la progesterona. Además de la disminución de la producción hormonal, que conduce al cese de la menstruación y marca el final de la etapa reproductiva de la mujer, los ovarios sufren cambios estructurales. Su tamaño se reduce debido a la reducción de la cantidad de tejido ovárico y a la pérdida de los folículos.
Estos cambios también pueden afectar la función ovárica y la salud de los tejidos que los rodean. Como resultado, podrías experimentar dolor pélvico y lumbar en la menopausia, que puede manifestarse como sensaciones punzantes, calambres intermitentes o molestias persistentes.
Causas del Dolor de Ovarios en la Premenopausia
En la premenopausia, los dolores en la zona pélvica pueden ser más comunes debido a los cambios hormonales que favorecen ciclos irregulares y la formación de quistes de ovario, que podrían torsionarse.
- Miomas: Tumores benignos en el tejido muscular del útero, más frecuentes durante la premenopausia debido a fluctuaciones hormonales. Pueden causar sangrado uterino anormal y dolor abdominal.
- Embarazo Ectópico: Aunque la regla sea irregular, todavía hay ovulación, lo que puede llevar a que bajar la guardia y a tener un embarazo no planificado. Si tienes actividad sexual, debes estar atenta a las complicaciones de un embarazo ectópico, que se produce cuando el óvulo fertilizado se implanta fuera del útero, generalmente en las trompas de Falopio. Esta condición podría generar dolor en el bajo vientre de la mujer menopáusica.
- Infección de Transmisión Sexual: La presencia de una infección de transmisión sexual (ITS) también podría causar dolor abdominal, que se intensifica con las relaciones sexuales. O incluso complicarse con un absceso ovárico o una enfermedad pélvica crónica.
- Endometriosis: Condición crónica en la que el endometrio crece fuera del útero, causando dolor pélvico intenso, especialmente durante el período menstrual.
- Enfermedad Inflamatoria Pélvica: Infección que afecta los órganos reproductivos femeninos, provocando dolor, molestias e inflamación de los ovarios.
¿Por Qué Tengo Dolor Pélvico y Lumbar en la Menopausia?
Una vez desaparece la regla en la menopausia, el dolor en la zona de la pelvis que se irradia hacia la columna puede deberse a cistitis e infecciones de orina. Recuerda que en la menopausia la caída de estrógenos hace que la vagina se seque y que sea más fácil tener infecciones vaginales y de orina.
También la artrosis y la artritis, al decaer los estrógenos, hacen su aparición. Pueden causar problemas de movilidad que se reflejen en dolores de espalda y de cadera, afectando a nuestra pelvis. Por supuesto, la temida osteoporosis facilita la aparición de pequeñas fracturas en los huesos vertebrales que favorece esos dolores por aplastamiento.
Si no tienes pareja estable y eres activa sexualmente, existe la posibilidad de que tengas una enfermedad de transmisión sexual que produzca abscesos ováricos y dolor abdominal, el cual puede hacerse más agudo cuando mantienes relaciones sexuales. Por otro lado, si durante tu vida fértil habías padecido de endometriosis hay más posibilidades de tener dolor pélvico crónico en la menopausia.
Pero la causa más temida, y por la que muchas mujeres acuden preocupadas a consulta (aunque afortunadamente es la menos frecuente), es la presencia de un tumor de ovario. Este tumor es difícil de detectar precozmente, salvo que haya sido visto por ecografía en una revisión de rutina. Pero sí es cierto que uno de sus síntomas más característicos es el dolor abdominal inespecífico acompañado de sensación de hinchazón, cansancio y pérdida de peso.
Además del dolor de ovarios en la menopausia, es esencial saber que otros síntomas pueden presentarse durante esta etapa:
- Sofocos: Síntomas vasomotores que pueden ser disruptivos y empeorar la calidad de vida.
- Dolores Menstruales y Tensión Mamaria: Pueden aumentar durante la perimenopausia, incluso sin sangrado.
- Jaquecas y Migrañas: La perimenopausia puede iniciar un ciclo de migrañas más frecuentes.
- Dolores de Cabeza Tensionales: Pueden ser más recurrentes.
- Alteraciones del Sistema Nervioso Autónomo: Afecta la presión arterial, la respiración, el corazón y los vasos sanguíneos.
- Problemas Cognitivos: Olvido, cansancio y falta de concentración.
- Acúfenos: Sonidos internos en los oídos.
- Parestesias: Hormigueo debido a la afectación de la circulación vascular periférica.
- Cambios en el Olor Corporal: Alteración en la composición del sudor.
Fisioterapia del suelo pélvico durante la menopausia ¿qué nos ofrece?
¿Es Normal el Dolor de Bajo Vientre en una Mujer Menopáusica?
La respuesta es no. No es normal sentir dolor del bajo vientre si tienes la menopausia. Si tienes dolor en el bajo vientre en la menopausia, debes consultarlo con tu médico para detectar la causa. Para eso es muy útil analizar qué tipo de dolor tienes, cuándo aparece, si es continuo o tiene periodos de calma.
También debes prestar atención a si ese dolor en el vientre aparece con las relaciones sexuales o si se agudiza al orinar o defecar. Si se acompaña de fiebre, náuseas y vómitos o debilidad general, si lo toleras o si tienes que cesar tu actividad cuando parece, si has tenido o no operaciones abdominales previamente…. Como ves, hay muchos factores a valorar.
Dolores Menstruales sin Regla en la Menopausia y Premenopausia
Las mujeres solemos identificar el dolor abdominal con el dolor menstrual asociándolo a los ovarios. Pero ya te adelanto que, en situaciones normales, los ovarios no duelen (no tienen terminaciones nerviosas). Lo que nos suele doler son los signos indirectos de la ovulación, como el líquido que se libera al ovular y que cae en nuestra pelvis, creando en algunos casos inflamación y dolor.
Los dolores por cólicos abdominales los suelen producir las contracciones del útero que intentan expulsar el endometrio, la capa interna del útero que al no prepararse para el embarazo se expulsa con la menstruación. Esas contracciones colapsan los vasos sanguíneos, produciendo ese característico dolor en el útero.
Dicho esto, podemos entender que si no tienes la regla es difícil que ese dolor sea por un ovario, salvo que tengas un embarazo ectópico. Es decir, un embarazo situado en la trompa o el ovario, pero que es una situación algo menos frecuente a estas edades.
Esto explica que durante la premenopausia y menopausia los dolores abdominales sean de origen, sobre todo, intestinal. Bien sea por estreñimiento, malas digestiones, por la presencia de gases o incluso por ansiedad en el estómago. Exacto, la ansiedad te hace suspirar y tragar aire, y ese aire crea dolor en el abdomen.
¿Qué Puedo Hacer si Tengo Dolor Abdominal?
Primero tengo que decirte que permanezcas tranquila y te observes. A continuación, fíjate si el dolor aparece bruscamente, si no lo relacionas con nada, si te impide hacer tus tareas y, literalmente, si te tumba. Si fuera así, no le des más vueltas: deja de mirar en internet y acude a tu médico.
No obstante, voy a dejarte un par de consejos para que hagas un mejor autoanálisis de ese dolor abdominal en la menopausia:
- Si es un dolor abdominal periódico, observa cuál es el desencadenante: ¿una determinada comida? ¿Una actividad en concreto? ¿Tras mantener relaciones sexuales?
- Analiza si sólo es dolor abdominal o notas algo más: ¿estreñimiento, fiebre, dolor al orinar, náuseas y vómitos…?
- Localiza dónde está el dolor: por todo el abdomen, solo en un lado, en un punto en concreto, si se va hacia las piernas o la espalda…
Desde luego si no tienes un diagnóstico claro en el que sepas capaz de reconocer qué te produce ese dolor pelvico, debes acudir a tu médico y no automedicarte con pastillas para dolores en la menopausia. Y si ya tienes un diagnóstico como colon irritable, estreñimiento, gases… debes evitar todas las situaciones que te lo empeoran.
Si es por problemas osteoarticulares, aparte de la medicación recomendada te aconsejo que entrenes la fuerza y la flexibilidad. El yoga y el pilates pueden ayudarte mucho. Y si tu problema es la cistitis recurrente, debes continuar con la medicación que te haya aconsejado tu médico. También evita los estresantes de la vejiga como el café o el té, los picantes, el tabaco y el alcohol.
¿Debo Consultar al Médico por el Dolor de Ovarios en la Menopausia?
La respuesta es sí. Si experimentas dolor de ovarios durante la menopausia, debes consultar con un médico. Y es que aunque este dolor podría deberse a cambios normales en los ovarios, también puede ser un síntoma de otras condiciones médicas. Y ante la duda, lo mejor es que lo revises.
Al visitar a un especialista, este podrá evaluar tus síntomas, realizar exámenes y pruebas adicionales, y proporcionarte un diagnóstico preciso. Además, el médico te recomendará el tratamiento adecuado según la causa de tu dolor, ya sea mediante medicamentos, terapia hormonal u otras intervenciones.
Como ves, al final todo se reduce a observarte, escucharte, hacer una dieta saludable. Y por supuesto, evitar el tabaco y el alcohol e integrar la actividad física en tu rutina diaria.
La mayoría de mujeres que llegan a la menopausia experimentan algún síntoma relacionado con el síndrome genitourinario de la menopausia. Esto se debe a que el cese en la producción de estrógenos provoca que la mucosa vaginal se altere. La musculatura del suelo pélvico se debilita por factores como el embarazo, los partos y los deportes de alto impacto.
Cuando los músculos del abdomen y el suelo pélvico no son funcionales, la musculatura de la espalda debe trabajar más. La osteoporosis es una enfermedad silente. Es decir, se manifiesta sin síntomas aparentes en las fases iniciales.
Aunque no es normal que duelan las piernas en la menopausia, puede aparecer ciática cuando hay una protrusión o hernia discal lumbar. También con una estenosis de canal lumbar.
Más allá de estas causas de dolor pélvico y lumbar en la menopausia, hay otras condiciones que pueden cursar con este síntoma en la mujer. Otro aspecto clave es mantener una buena higiene postural para prevenir el dolor de espalda.
Paralelamente, hay otros consejos para prevenir y reducir el dolor articular que pueden ser de gran ayuda en el día a día. A este respecto, es habitual la duda de qué es mejor para la artrosis, si el frío o el calor.
Tratamientos y Consejos para Aliviar el Dolor
- Terapia Hormonal Sustitutiva (THS): Utiliza fármacos que contienen hormonas femeninas para sustituir la disminución hormonal. Es cierto que este tratamiento hormonal puede incrementar el riesgo de algunas enfermedades graves en algunas mujeres.
- Dieta y Ejercicio: Dejar de lado los productos ultraprocesados, y con exceso de azúcares, grasas trans o sal, para incluir en nuestra dieta frutas, legumbres, cereales integrales y verduras sin aditivos añadidos siempre es un acierto. Una buena dieta combinada con ejercicios de fuerza, cardiovasculares y de suelo pélvico no solo nos ayudarán a evitar aumentar de peso durante la menopausia, sino que evitarán la peligrosa pérdida de masa muscular y ósea asociada a esta etapa de la mujer.
- Hábitos Saludables: Abandonar hábitos poco saludables como el tabaco o el consumo excesivo de alcohol, y mantener una buena calidad del sueño que ayude a prevenir o combatir el insomnio, son también medidas importantes que podemos adoptar.
Este conjunto de síntomas, a pesar de no ser los más frecuentes, pueden tener un fuerte impacto en nuestra calidad de vida. Si son persistentes, la mejor opción es acudir a la consulta de un profesional especializado en menopausia y salud femenina.
Recuerda que mantener un estilo de vida saludable, que incluya una dieta equilibrada, ejercicio regular y la gestión del estrés, puede contribuir significativamente a reducir los dolores y molestias durante la menopausia. Siempre es recomendable consultar con un profesional de la salud para recibir un diagnóstico adecuado y un plan de tratamiento individualizado.
