Mocos en Recién Nacidos: Causas, Alivio y Cuándo Consultar al Pediatra

Es común que los padres noten que su recién nacido tiene la nariz tapada o suelta mocos. La presencia de moco en un recién nacido es algo normal y forma parte del funcionamiento y desarrollo normales del sistema respiratorio. El moco ayuda a proteger al bebé de agentes externos como bacterias y virus, y también sirve para humidificar, calentar y filtrar el aire que respira el bebé. Es importante que los padres entiendan que la presencia de mocos en un recién nacido no es necesariamente un signo de enfermedad, sino más bien una respuesta natural del organismo.

En este artículo, abordaremos las causas de la presencia de mocos en los recién nacidos, cómo aliviarlos de manera segura y cuándo es necesario acudir al pediatra.

¿Por qué aparecen mocos en los recién nacidos?

Los bebés, especialmente en sus primeras semanas de vida, tienen un sistema respiratorio inmaduro y muy sensible al entorno. Entre las causas más frecuentes de la presencia de mocos en esta etapa se encuentran:

  • Sistema inmaduro: Las vías nasales son muy estrechas y producen moco para limpiarlas.
  • Adaptación al ambiente: El moco ayuda a filtrar, calentar y humedecer el aire que respira el bebé.
  • Regurgitaciones y llanto: El ácido del estómago y el llanto desconsolado pueden provocar o mover moco.
  • Infecciones leves o alergias: Pueden provocar una mucosidad más espesa o con cambio de color, como parte de los primeros síntomas de un resfriado.

En todos estos casos, la producción de moco es una defensa natural del organismo que actúa como barrera frente a gérmenes y agentes irritantes.

¿Cómo aliviar la congestión nasal en el bebé?

Cuando los mocos dificultan la respiración o la alimentación, es recomendable ayudar al bebé a expulsarlos utilizando métodos seguros y respaldados por profesionales sanitarios.

Cuando se trata de abordar el moco de las fosas nasales de un recién nacido, el uso de suero fisiológico puede ser muy beneficioso. Utilizando la solución salina de la forma adecuada, los padres pueden contribuir a mantener las fosas nasales despejadas, reduciendo el malestar potencial causado por la acumulación de mocos.

1. Lavados nasales con suero fisiológico

Los lavados nasales son el método más eficaz y seguro para eliminar el exceso de mucosidad. Se recomienda usar suero fisiológico con una jeringa especializada: pequeña (unos 3ml) y con nebulizador en la punta, esto introducirá suavemente el líquido en la nariz, ablandará el moco y facilitará su salida sin causar molestias.

Los lavados nasales con suero fisiológico son el método menos invasivo. Tumba al bebé boca arriba o boca abajo y gira su cabeza hacia el lado, sujetándole bien. Échale el suero en el orificio nasal que queda más arriba. Suele ser suficiente con unos 2 ml en cada fosa nasal. Si la nariz está muy obstruida, se puede echar un poco de suero, masajear para reblandecer y volver a echar más suero. Se recomienda realizarlo antes de dormir o antes de las tomas de leche.

2. Nebulización con suero fisiológico

La nebulización con suero es una técnica segura y eficaz que consiste en la inhalación de suero fisiológico a través de un nebulizador, lo cual ayuda a fluidificar la mucosidad de manera natural sin intervención directa. Esta práctica es ideal como paso previo a los lavados nasales, especialmente en casos de congestión persistente.

3. Humidificación del ambiente

El uso de un humidificador puede ser beneficioso para mantener el ambiente húmedo, especialmente en épocas de calefacción o en climas secos, ya que ayuda a evitar que la mucosidad se endurezca y facilite su expulsión. Sin embargo, su uso debe ser responsable. Si la humedad ambiental supera el 60%, aumenta el riesgo de proliferación de hongos, bacterias y ácaros. Además, si queda agua estancada en el depósito del humidificador, pueden generarse microorganismos que, al encender el dispositivo, serán inhalados por el bebé.

Por ello, se recomienda utilizar un higrómetro para mantener el nivel de humedad entre el 40 % y el 60 %, y limpiar el humidificador a conciencia después de cada uso, siguiendo siempre las instrucciones del fabricante.

4. Baños de vapor

Exponer al bebé a vapor durante unos minutos en un baño cerrado y cálido puede suavizar la mucosidad, facilitando su eliminación posterior. Esta técnica es natural y no invasiva.

5. Posición elevada al dormir

Elevar ligeramente la cabecera del colchón puede contribuir a una mejor respiración durante el sueño.

Métodos desaconsejados

Desde la práctica clínica en fisioterapia respiratoria infantil, hay algunos métodos que se desaconsejan de forma clara por los posibles riesgos que conllevan.

Aspiradores nasales

El uso de aspiradores nasales, especialmente aquellos que generan succión manual o mecánica, no está recomendado. Un uso inadecuado puede provocar presiones internas excesivas en las vías respiratorias del bebé, lo que podría llegar a afectar al oído medio y al tímpano. Además, la succión directa puede irritar las mucosas nasales, generar inflamación y aumentar la producción de moco como mecanismo de defensa, empeorando el problema a medio plazo. Por este motivo, se priorizan técnicas más fisiológicas como la nebulización con suero fisiológico y los lavados nasales con jeringas especializadas, que permiten una limpieza profunda sin generar presión ni dañar las fosas nasales.

Vicks Vaporub y productos similares

El uso de ungüentos mentolados como Vicks Vaporub está totalmente desaconsejado en bebés, especialmente en menores de dos años. Estos productos contienen sustancias como mentol, alcanfor o eucalipto, que pueden resultar irritantes para las vías respiratorias inmaduras. Su aplicación puede provocar aumento de la producción de moco, broncoespasmo o dificultad respiratoria, además de reacciones cutáneas si se aplican sobre la piel sensible del bebé. A pesar de la creencia popular de que “destapan la nariz”, en bebés pequeños pueden tener el efecto contrario y suponer un riesgo innecesario.

Lavado nasal para bebés y niños: guía rápida por una pediatra

Cuándo acudir al pediatra

En ciertos casos, la presencia de mocos puede indicar una afección más seria.

  • Dificultad para respirar: Presta atención si el bebé muestra signos de esfuerzo al respirar, como sonidos silbantes, ensanchamiento de las aletas de la nariz o un hundimiento del pecho.
  • Mucosidad persistente: Consulta al pediatra si los mocos del bebé no mejoran después de 10 días.
  • Cambios en la mucosidad: Presta atención a la textura y color.
  • Pérdida de apetito: Observa si el bebé rechaza la comida de manera persistente o muestra signos de deshidratación, como una menor cantidad de pañales mojados o labios secos.

Si a pesar de los lavados nasales tu bebé tiene problemas para respirar o, simplemente, si tienes alguna duda, es muy recomendable que acudas al pediatra. Además, es muy importante que vigiles la aparición de complicaciones. Algunos síntomas pueden indicar que el bebé tiene otitis, sinusitis, conjuntivitis purulenta o neumonía, unas enfermedades causadas por bacterias.

Medidas preventivas

Un aspecto importante de la atención sanitaria a un recién nacido, especialmente en relación con los mocos y el bienestar respiratorio, es la aplicación de medidas preventivas.

  • Para minimizar el riesgo de que el bebé se exponga a virus u otros patógenos que puedan contribuir a la formación de mocos y afecciones respiratorias, es fundamental evitar el contacto con personas que presenten síntomas de resfriado o gripe.
  • Además de minimizar el contacto con personas que se encuentren mal, también es importante que los padres y cuidadores sigan estrictas prácticas de higiene de las manos. Lavarse las manos de forma regular y minuciosa, sobre todo antes de manipular al bebé, preparar su comida o atender a sus necesidades de higiene, es una estrategia fundamental para reducir la transmisión de patógenos potencialmente peligrosos.
  • Dado que las manos y la saliva de las personas que manipulan o utilizan los juguetes y chupetes del bebé pueden servir de fuentes potenciales de contaminación, es esencial mantener una rutina regular de limpieza y desinfección de estos objetos. Esta práctica ayuda a disminuir la acumulación y transmisión de patógenos que podrían contribuir al desarrollo de mocos y problemas respiratorios asociados.

Resfriado común en recién nacidos

El resfriado en recién nacidos es bastante habitual, como bien sabrás si tienes un bebé, y es que los estudios indican que suele presentarse entre 6 y 10 veces al año. Este número es tan elevado porque los recién nacidos aún no han desarrollado inmunidad a muchas infecciones comunes. Además, si están en contacto con otros niños como pueden ser sus hermanos, o incluso si van a la guardería, este número puede aumentar, ya que estos virus se transmiten con mucha facilidad.

A pesar de que este número tan elevado de resfriados pueda alarmarnos, afortunadamente, la mayoría desaparecen por sí solos y no tienen consecuencias mayores.

Diferencias entre resfriado y gripe

Confundir estas dos enfermedades es bastante común, sin embargo, no son lo mismo. A continuación, te resumimos sus principales diferencias:

  • Están originadas por virus distintos: aunque las dos patologías son víricas, el tipo de virus que las causa es distinto. De este modo, el virus de la gripe se llama “influenza”, mientras que el virus que origina el resfriado suele ser el “rinovirus”.
  • Frecuencia: en un año, la gripe suele darse solo una vez, mientras que el resfriado puede aparecer en varias ocasiones.
  • Intensidad de los síntomas: aunque los síntomas en ambas son muy similares, en el caso de la gripe son bastante más intensos y suelen estar acompañados de fiebre durante aproximadamente 3 días, dolores musculares que pueden ser moderados o intensos y fatiga. Normalmente todos sus síntomas aparecen de forma súbita y pueden prolongarse hasta dos semanas. En el caso del resfriado los síntomas son más leves, suelen presentarse de manera gradual y tienen una duración más corta que los de la gripe. Además de los síntomas que comparte con la gripe, el resfriado presenta síntomas adicionales como estornudos. La fiebre que se produce en estos casos suele ser baja e incluso en ocasiones puede ser que no se presente.
Característica Resfriado Gripe
Virus Rinovirus Influenza
Frecuencia Varias veces al año Una vez al año
Fiebre Baja o ausente Alta (aprox. 3 días)
Dolores musculares Leves Moderados o intensos
Estornudos Común Raro

Tratamiento para el resfriado en recién nacidos

En primer lugar, debes saber que no existe ninguna cura para el resfriado, que suele tener un periodo de incubación de 1 a 5 días, y desaparecer por sí solo a los 7 o 10 días. Sin embargo, mientras dura, sí que puedes tomar algunas medidas para aliviar sus molestos síntomas.

En el caso de bebés y niños, es muy importante no medicarlos sin consultar previamente al médico, pues los fármacos sin receta para el resfriado pueden tener efectos adversos, como ya lo alertó la FDA (Agencia de administración de alimentos y medicamentos de los Estados Unidos). En este comunicado advierten que el uso de medicamentos como antitusivos, descongestionantes o antihistamínicos en niños menores de dos años puede tener graves consecuencias.

Sin embargo, sí que puedes seguir los siguientes consejos para aliviar los síntomas de resfriado en tu recién nacido:

  • Hidratar bien al bebé, que en el caso de los lactantes sería asegurándonos de que realizan todas sus tomas y en ellas ingieren la cantidad suficiente de leche.
  • Evitar las altas temperaturas dentro de casa.
  • Por supuesto, evitar que el niño esté en contacto con humo de tabaco.
  • Ventilar diariamente la habitación del bebé.
  • Realizar lavados nasales para facilitar la expulsión de los mocos. Para los lavados nasales existen diferentes métodos, como utilizar ampollas de suero fisiológico o incluso existen perillas de goma con las que se pueden aspirar los mocos. Estos lavados nasales se recomiendan sobre todo antes de las tomas y antes de acostar al bebé, para que así pueda alimentarse y descansar mejor.

¿Por qué no funcionan los antibióticos?

Como te hemos explicado, el resfriado es una infección causada generalmente por el virus “rinovirus”. Los antibióticos son medicamentos que combaten enfermedades causadas por bacterias, no por virus, por este motivo, no tiene sentido administrarlos si la patología tiene un origen vírico.

¿Tiene algo que ver el frío con los resfriados en recién nacidos?

Que los resfriados están causados por el frío, es uno de los mitos más populares relacionados con esta enfermedad que, como estamos viendo, tiene un origen vírico y, por tanto, se transmite por contagio. Uno de los motivos por los que esta creencia está tan arraigada es porque los resfriados aumentan en otoño y en invierno. Sin embargo, esto no se debe al frío en sí mismo, sino a que este, en combinación con la falta de humedad, favorece la sequedad de las fosas nasales, que se vuelven más susceptibles al virus del resfriado. Además, en esta época del año los niños pasan más tiempo en lugares cerrados, en el colegio o en casa, por lo que el contagio resulta más fácil.

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