La lactancia materna es una de las medidas que más reducen la morbimortalidad infantil, recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como parte esencial de todo programa de salud infantil. Sin embargo, muchas madres experimentan dolor en los pechos durante este período, lo cual puede llevar al destete precoz. Es crucial entender que amamantar no debe ser doloroso, y que un dolor intenso o persistente indica la necesidad de ajustes.
Las madres a menudo refieren cierto malestar la primera semana tras el parto. En ocasiones, una succión normal provoca cambios en los pezones que pueden ser identificados como molestia. No obstante, un dolor intenso o más persistente indica la necesidad de ajustes. Amamantar no debe ser doloroso.
Si bien hay que entender que el estímulo al que se somete al pecho durante la lactancia materna es intenso, eso no quita que vaya a ser doloroso. Hay una gran diferencia entre notar que el bebé se engancha y succiona del pecho (que lógicamente es algo que no pasa desapercibido), con notar que duele cada vez que el bebé se coge y mama.
Sentir dolor en la lactancia materna, ¿es normal? Es muy difícil contestar a esta pregunta, ya que el dolor mamario o mastalgia cuando se da el pecho puede deberse a múltiples causas y se presenta de manera muy variable en intensidad, duración y características.
¿Cómo lograr un buen agarre al pecho? Asesora en lactancia te guía
Causas Comunes del Dolor de Pechos Durante la Lactancia
El dolor mamario durante la lactancia puede deberse a múltiples causas, y se presenta de manera muy variable en intensidad, duración y características. Es un síntoma muy frecuente, que la mayoría de las madres experimenta en algún momento cuando amamantan a su bebé, y plantea en ocasiones un difícil reto diagnóstico por la especial fisiología de la lactancia: un delicado equilibrio entre la anatomía mamaria, la composición microbiológica y bioquímica de la leche humana (con componentes inflamatorios y antiinflamatorios) y el recién nacido.
Agarre Incorrecto del Bebé al Pecho
Es el principal problema de lactancia, lo más frecuente y el causante la mayoría de las veces del dolor durante la toma. Si el bebé no coge bien el pecho y solo agarra el pezón de forma superficial, el dolor está prácticamente asegurado. Situación frecuente al inicio de la lactancia, y que suele ser el origen de la mayoría de los problemas de lactancia que surgen durante los primeros días. El agarre incorrecto puede lesionar directamente el pezón, o bien impedir la adecuada transferencia de leche al recién nacido, produciendo acúmulo de leche en la mama y déficit de aporte al recién nacido, que puede llegar la deshidratación.
- Posición incorrecta: Una posición incorrecta provocará un agarre inadecuado.
- Agarre: Para un correcto agarre la nariz y barbilla deben estar pegados al pecho, y el pezón dirigido hacia el paladar. Los labios inferior y superior deben estar evertidos.
Estos problemas pueden venir derivados de la inmadurez del bebé (por ejemplo, en bebés que nacen prematuros) y también en bebés con retrasos del crecimiento (CIR) o pequeños para la edad gestacional (PEG). Es frecuente que el bebé nazca con problemas para succionar después de partos muy largos o instrumentados. A veces esto también sucede en bebés nacidos por cesárea tras una inducción fallida o después de pasar todo el embarazo de nalgas. En estos casos la recomendación será una vista a un fisioterapeuta pediátrico que tenga formación en lactancia.
Es muy frecuente que si no nos colocamos en una posición correcta, dar el pecho nos genere dolor. Ya no solo en el pecho (que también) sino en la espalda. Las malas posturas durante la lactancia materna tanto en la madre como en el bebé pueden llevar a que sea dolorosa, ya que normalmente una mala postura suele ir acompañada de un mal agarre.
Grietas en el Pezón
Son más frecuentes al inicio de la lactancia, y su causa suele ser un agarre incorrecto del bebé al pecho. Producen dolor intenso, que alcanza su máxima intensidad al inicio de la toma y se calma al finalizarla.
- Irritación del pezón: Debido a determinadas fibras de la ropa o por el uso de algunos detergentes y jabones. Tan sólo es necesaria la higiene de los pezones con agua y durante la ducha habitual. El jabón puede eliminar la protección natural del pezón y predisponerlo a la sequedad.
- Restregar o frotar: Especialmente con sustancias irritantes, puede llegar a producir heridas, especialmente en mujeres con piel sensible. Algunas cremas contienen ingredientes que pueden provocar una reacción en las madres de piel sensible. En estos casos, existe más riesgos con las pomadas que contienen varios ingredientes activos frente a las que sólo tienen uno.
Ingurgitación Mamaria
En los primeros días de lactancia tras el parto (aproximadamente al tercer día) se produce el fenómeno que denominamos subida de la leche que consiste en un edema vascular transitorio que favorece un aumento en la producción de leche y provoca aumento de tamaño, temperatura y consistencia de ambas mamas. Si durante estos días no se produce un vaciado eficaz de la mama, se producirá entonces el fenómeno de ingurgitación mamaria, con mamas muy endurecidas y aumentadas de tamaño, dolorosas y calientes. Consiste en la sensación de plenitud y dureza de las mamas, que se acompaña de sensibilidad o dolor. Puede afectar a toda la mama o solo a la zona de la areola.
Suele ocurrir en dos etapas bien diferenciadas: la ingurgitación de las mamas (IGM) primaria o precoz, que suele ocurrir entre los días tercero y quinto del posparto. Se debe a un edema intersticial cuando la mama empieza a producir leche, debido al descenso de los niveles de progesterona tras la salida de la placenta. A veces también se denomina "plétora".
La IGM secundaria, que puede ocurrir en cualquier otro momento, se produce cuando hay un desequilibrio entre la producción de leche y el vaciado de la misma. Esto puede ocurrir por estimulación excesiva, uso de extractores o por vaciado insuficiente, destete del bebé, separación temporal del bebé o enfermedad del mismo.
Obstrucción de Conductos
La obstrucción de conductos (OBS) es una forma localizada de estasis lácteo. Se percibe como un bulto palpable sensible o doloroso. No debe haber signos inflamatorios ni generales. No hay fiebre ni malestar. Entre las causas está la técnica incorrecta, la ropa apretada, el cese brusco de la lactancia, la ingurgitación y las infecciones bacterianas. El diagnóstico es clínico y/o ecográfico.
Mastitis
Es una inflamación del pecho que puede ir acompañada de infección o no. Hay que saber que no es lo mismo una obstrucción que una mastitis, aunque es cierto que las obstrucciones no resueltas pueden derivar a ella. Es un problema común entre las mujeres que amamantan. Es una inflamación localizada del pecho. Se asocia con fiebre, mialgias, dolor y enrojecimiento locales. Puede ser de causa infecciosa o no. Puede ocurrir en cualquier etapa de la lactancia, aunque es más frecuente en las primeras seis semanas posparto.
Suele ser el resultado de algunos problemas del pecho que causan retención de leche o ingurgitación. Si esto no se resuelve o se asocia la acción de patógenos, deja de ser un proceso inflamatorio y empieza a ser infeccioso. Cualquier factor que dañe el pezón puede convertirlo en una puerta de entrada de infecciones.
Dependiendo del tipo se pueden detectar una variedad de síntomas de mastitis. Suelen ocurrir por un vaciado del pecho insuficiente y producen inflamación y dolor.
- Mastitis aguda: Son las clásicas que producen inflamación local (con dolor, enrojecimiento, etc.) acompañada de síntomas de gripe (cansancio, dolor muscular, escalofríos, malestar general o incluso fiebre).
- Mastitis subaguda: Este tipo cursa con dolor, inflamación local (pero sin enrojecimiento), sensación de pinchazos en una mama o de escozor, sin síntomas de gripe y normalmente es otro tipo de mastitis sin fiebre. A veces no tiene ningún signo externo visible y esto dificulta su detección y otras veces la madre tiene un dolor moderado pero constante.
Otras Causas
- Perlas de leche: Se trata de un punto blanco en el pezón, que se produce debido a un tapón interno, que inflama un conducto, bloquea la salida de leche y se cubre por una fina capa de piel.
- Problemas dermatológicos: Eczema, dermatitis o impétigo pueden desarrollarse en el pezón. Como consecuencia de la aplicación de cremas irritantes.
- Hipersensibilidad: La sensibilidad de los pezones es a menudo el primer síntoma del embarazo y se debe a los cambios hormonales.
- Fenómeno de Raynaud: Produce un cuadro clínico por la falta de aporte de oxígeno que se manifiesta con palidez, parestesias y dolor intenso de característica punzante.
Diagnóstico
La idea principal es que la lactancia no debe doler, y si duele, será necesario que un profesional de la salud entrenado revise la técnica de lactancia, para que pueda descartar cualquier alteración que esté causando el problema, tanto en la madre como en el bebé.
La primera valoración del profesional consistirá en realizar una adecuada y completa historia clínica preguntando acerca del tipo e intensidad de dolor, su tiempo de evolución, las características de la lactancia (mixta o exclusiva) y tiempo de duración, hábitos de lactancia, toma de medicamentos, etc... Esto nos dará mucha información para poder orientar el diagnóstico y tratamiento.
El primer paso sería hacer una valoración de la mama en busca de lesiones externas cutáneas o bien la presencia de erosiones, grietas o sangrado, así como posibles anomalías anatómicas del pezón. A continuación se procederá a una valoración de la toma.
Existen varias clasificaciones para valorar el frenillo: la de Coryllos establece cuatro grupos por sus características anatómicas; la de Hazelbaker, que tiene en cuenta los criterios tanto de apariencia como los de función; o la todavía más sencilla denominada BTAT5, que atiende criterios de apariencia de la punta de la lengua, inserción del frenillo en el reborde superior de la encía, elevación de la lengua con la boca abierta llorando y capacidad para protruir la lengua.
Tratamiento
Como ves, son varios los motivos que pueden llevar a que la lactancia materna no se disfrute, pero sin duda no debemos conformarnos con el dolor y se pueden (y deben) buscar soluciones hasta conseguir una lactancia exitosa. Atrás quedan mitos como que hay que “hacer callo en el pecho” o que “es normal que salgan heridas hasta que te acostumbras”.
Para la IGM se recomienda el vaciado frecuente por parte del RN, asegurar un buen agarre y la extracción manual inicial para facilitar que se ablande la zona de la areola. Es conveniente recomendar la técnica del bocadillo, comprimiendo el pezón entre el dedo pulgar y el resto de los dedos.
Existen fichas o protocolos que nos guían en la valoración de una toma como las que proporciona la iniciativa de Hospitales Amigos de los niños IHAN (Tabla 1).
| Problema | Recomendaciones |
|---|---|
| Agarre Incorrecto | Asegurar un buen agarre, posición correcta del bebé, revisar frenillo lingual. |
| Grietas en el pezón | Corregir el agarre, mantener higiene adecuada, evitar productos irritantes. |
| Ingurgitación Mamaria | Vaciado frecuente, extracción manual, compresas frías. |
| Obstrucción de Conductos | Masaje suave, compresas calientes, vaciado frecuente. |
| Mastitis | Antibióticos (si es infecciosa), antiinflamatorios, reposo, vaciado frecuente. |
Nuestra recomendación será no interrumpir la lactancia en la medida de lo posible, para mantener la producción y para entrenar la técnica de la lactancia, pero en ocasiones, el dolor interfiere tanto en la relación con el bebé, que puede ser una medida temporal, extraer la leche y ofrecerla al bebé, preferiblemente con un método que no interfiera en la lactancia materna.
Algunas mujeres refieren mejoría con el uso de pezoneras. Esto es algo que debe valorar cada madre. Puede ser útil si disminuye el dolor y permite continuar con la lactancia. Si éstas son finas y blandas, si se adaptan bien al pezón y permiten el máximo contacto, no interferirán con la producción de leche. Para colocarla correctamente se evertirán sus alas, y así hará vacío sobre el pezón. Utilizar la talla adecuada es fundamental para no dañar más. Cuando nos aseguramos de que el bebé no las necesita, podemos retirarlas de forma progresiva.
Si la madre tiene sensibilidad a algunos alimentos, puede aparecer un eczema o una reacción cutánea, si el bebé toma pecho tras haber comido el alimento sensibilizante. En estos casos puede ser necesario un tratamiento médico.
Si no es posible el agarre, pueden utilizarse pezoneras del tamaño adecuado y de silicona ultrafina hasta que el bebé tenga la boca más grande. Y si nada de lo anterior funciona, realizar extracción manual o mecánica de la leche.
