Pólipos en el Embarazo: Riesgos, Diagnóstico y Tratamiento

¿Te han detectado pólipos en el útero y no sabes qué son o cómo actuar? En este artículo, te proporcionamos información detallada sobre los pólipos uterinos, sus riesgos durante el embarazo, síntomas, diagnóstico y las opciones de tratamiento disponibles.

¿Qué son los Pólipos Uterinos?

Los pólipos uterinos, también denominados pólipos endometriales, se producen porque una parte de tejido endometrial sobresale hacia la cavidad uterina. Los pólipos uterinos, son formaciones que se crean en la mucosa del cuello del útero o en su cavidad interior, denominada endometrio. De ahí que también reciban el nombre de pólipos endometriales. En la mayoría de los casos son benignos y asintomáticos, pero hay un pequeño porcentaje que pueden generar síntomas en forma de sangrado vaginal anormal.

En el 80% de los casos los pólipos en el útero son únicos, pero pueden ser múltiples. Su tamaño varía y pueden ser minúsculos, desde pocos milímetros, o llegar a medir varios centímetros. Aparecen en edades comprendidas entre los 12 y los 81 años, aunque el tramo más frecuente de aparición es entre los 40 y los 65 años de edad. Son extremadamente raros entre las adolescentes.

Suelen ser tumores benignos y en principio no revisten gravedad, si bien a este tipo de formaciones se las considera muchas veces como precancerosas, aun cuando únicamente en un 1% de los casos se llega a desarrollar un cáncer de endometrio. Su prevalencia es del 1-3% entre las mujeres de más de 40 años y aumenta con la edad. Después de la menopausia es un importante factor de riesgo de cáncer de endometrio.

TODO sobre los POLIPOS ENDOMETRIALES, por GINECOLOGA DIANA ALVAREZ

Síntomas de los Pólipos Uterinos

Lo habitual es que los pólipos en el útero no den ningún síntoma y por lo tanto la mujer no sepa que los padece. En sus fases iniciales, los pólipos en el útero no causan síntomas. Es muy habitual que los pólipos pequeños sean asintomáticos. Únicamente cuando alcanzan un tamaño significativo origina una hipermenorrea, es decir, un sangrado menstrual abundante.

Sangrado vaginal anormal es el síntoma más común y puede aparecer como menorragia (sangrado abundante durante la menstruación) o como un sangrado fuera del período menstrual o durante la menopausia. También se puede presentar sangrado después de mantener relaciones sexuales o un sangrado no relacionado con la menstruación. En ocasiones puede aparecer sangrado tras haber mantenido relaciones sexuales.

Otros síntomas incluyen:

  • Dolor abdominal.
  • Secreción vaginal de mucosidad blanca o amarilla.
  • Dificultad de la mujer de quedarse embarazada.

Puede ocurrir, aunque en casos excepcionales, que la mujer tenga problemas para quedarse embarazada o haya padecido episodios de abortos de repetición, pero, como hemos dicho son casos excepcionales.

Causas y Factores de Riesgo

No se conoce una causa específica que los provoque, por lo que no hay nada concreto que se pueda evitar para que aparezcan. A pesar de que se han propuesto varios mecanismos para la formación de los pólipos, las causas exactas no se conocen con exactitud. No obstante, hay factores que pueden aumentar el riesgo de padecer pólipos en el útero.

Existen una serie de factores que pueden incrementar el riesgo de tener un pólipo uterino. A continuación, se enumeran todos ellos:

  • Estrógenos: Es la hormona sexual femenina. Varía a lo largo de las etapas aumentando durante la menstruación, el embarazo o los meses previos a la menopausia. Concentración elevada de estrógenos.
  • Anovulación crónica, es decir, tener ciclos menstruales sin ovular.
  • Insuficiencia lútea o producción insuficiente de progesterona por el cuerpo lúteo.
  • Edad de la mujer, ya que hay mayor riesgo de desarrollar pólipos endometriales especialmente entre los 40 y 65 años.
  • Tamoxifeno: El Tamoxifeno es el modulador selectivo de los receptores de estrógenos. Se utiliza como tratamiento complementario para el cáncer de mama tras finalizar la cirugía y la quimioterapia.Uso de tamoxifeno, un fármaco utilizado en el tratamiento del cáncer de mama.
  • Inflamación crónica uterina.
  • Tratamientos hormonales en mujeres postmenopaúsicas.
  • Obesidad e hipertensión arterial.
  • Algunas enfermedades genéticas no muy comunes, como el síndrome de Lynch o el síndrome de Cowden.

Cabe destacar que presentar alguna de las características comentadas anteriormente, no implica que la mujer vaya a tener pólipos endometriales. Únicamente significa que las probabilidades de desarrollar un pólipo uterino son más elevadas respecto de otras mujeres que carecen de estos factores.

Por otra parte, también parecen existir una serie de factores protectores que pueden disminuir la probabilidad de que se desarrollen pólipos debido a su efecto antiestrogénico en el endometrio.

Los anticonceptivos hormonales y los progestágenos puros son factores protectores que reducen el riesgo de que se desarrolle un pólipo uterino.

Diagnóstico de los Pólipos Uterinos

Como hemos visto en los síntomas, la mayoría de los pólipos en el útero son asintomáticos, aunque en ocasiones producen sangrado anormal. Los pólipos uterinos se suelen detectar en las revisiones rutinarias con el ginecólogo. Acudir al ginecólogo y contarle los síntomas, junto a una exploración física, es la manera de saber que se sufre esta patología.

Las técnicas de diagnóstico incluyen:

  • Ecografía vaginal: Es la principal prueba que se realiza, sobre todo cuando la paciente presenta síntomas. Lo conveniente es realizarla tras la menstruación ya que es cuando el útero queda vacío y la exploración es más fácil.
  • Histeroscopia: Es la prueba de confirmación. Se trata de introducir una cámara a través del cérvix uterino. De este modo podemos detectar cualquier anomalía, forma sospechosa o alteración en la cavidad uterina. No obstante, para confirmar la presencia de pólipos en el útero, en Equipo Juana Crespo realizamos una histeroscopia.
  • Histerosonografía: Mediante la inserción de una sonda o tubo en el cérvix uterino se inyecta suero fisiológico. Luego se realiza la ecografía. El líquido ayuda a ver los pólipos endometriales.

Tipos de Pólipos Uterinos

Los pólipos uterinos se pueden clasificar en diferentes tipos según su aspecto y composición:

  • Funcionales, funcionantes o típicos: presentan un aspecto similar al endometrio normal. Pueden presentar cambios proliferativos o secretores. En función de qué predomine en su composición (componente glandular o estromal), los subdividimos en glandulares, fibroglandulares y fibrosos.
  • Quísticos: surgen de la quistificación de los pólipos glandulares.
  • Hiperplásicos: tienen cambios similares a los de la hiperplasia endometrial. Los pólipos endometriales hiperplásicos sin atipias son benignos. Si presentan atipias, se consideran precancerosos.
  • Atróficos: son los que frecuentemente encontramos en las pacientes menopausicas.
  • Malignos: las células del pólipo pasan por un proceso de malignización y son cancerosas.

También se distinguen dos clases de pólipos en función de su forma, es decir, si son más planos o tienen relieve.

Por un lado, están los pólipos pediculados que tienen un tallo de implantación más estrecho. En cambio, los pólipos sésiles presentan una base de implantación más ancha, por lo que son pólipos más planos que los pediculados.

Tratamiento de los Pólipos Uterinos

Normalmente se realiza una polipectomía (extracción del pólipo) mediante histeroscopia, normalmente ambulatoria. El tratamiento de esta patología femenina es la práctica de una histeroscopia para proceder a la extirpación de los pólipos, si bien también se puede proceder a su eliminación mediante un raspado o curetaje. Es posible que en medio de tu lucha por lograr el embarazo te encuentres con el diagnóstico de pólipos endometriales.

Ante cualquier anomalía en su menstruación o durante la menopausia acude a tu doctor. Cuando la mujer está en tratamiento con tamoxifeno tiene que ser controlada y los casos deben ser tratados de forma individual. Como ya hemos visto el tamoxifeno es un fármaco utilizado en el tratamiento contra el cáncer.

En todas las mujeres que se van a someter a un tratamiento de reproducción asistida, es recomendable la extirpación del pólipo antes de comenzar con el tratamiento.

La histeroscopia es una técnica ambulatoria que consiste en introducir una lente a través del cuello del útero para visualizar la cavidad uterina. Al extirpar el pólipo no queda marca ni lesión porque está en una capa del endometrio que la mujer recambia en cada ciclo con la regla.

Por lo tanto, es un tejido que cicatriza muy bien y se regenera por completo. No obstante, esto también depende de la técnica quirúrgica utilizada para su extirpación. Si se hace con un bisturí eléctrico puede quedar huella si se realiza demasiado corte.

Pólipos Uterinos y Fertilidad

Esta patología femenina es la causa del 15-25% de los casos de infertilidad. Los pólipos pueden ser una causa de esterilidad e infertilidad en la mujer, impidiendo la implantación del embrión o bien provocando abortos espontáneos. Y ello por varias razones: por un lado, puede dificultar el camino de los espermatozoides hacia el óvulo, por otro supone un obstáculos para la implantación del embrión en el endometrio y, finalmente, constituye un factor de riesgo de aborto espontáneo.

La medida en que dificulta el embarazo depende esencialmente del tamaño de los pólipos, que puede alcanzar hasta los 5 cm. Cuando son inferiores a 2 cm. En las clínicas de reproducción asistida es, de hecho, una de las primera pruebas que se practica a la mujer para conocer la causa de su infertilidad.

Esta alteración del endometrio suele ser benigna, pero puede dificultar la implantación del embrión. Como decimos, los pólipos pueden ser una causa de infertilidad en la mujer. Su presencia en el endometrio impide la implantación del embrión o bien provoca abortos espontáneos. Esto se debe a que el pólipo es un cuerpo extraño que deja menos espacio para que el embrión pueda implantarse en el útero y tenga lugar el embarazo.

Normalmente en una paciente joven que aún no quiere tener hijos, controlamos y revisamos su crecimiento porque no es necesario operar con urgencia.

Riesgos de los Pólipos en el Embarazo

Aunque la mayoría de los pólipos son benignos, existen ciertos riesgos asociados con su presencia durante el embarazo:

  • Complicaciones mecánicas: si el pólipo es grande, mayor de 1 cm, como hemos comentado anteriormente, o está ubicado cerca del lugar de implantación, podría comprimir el tejido circundante o provocar contracciones uterinas, dificultando el desarrollo adecuado del embarazo.
  • Alteración de la implantación embrionaria: los pólipos teóricamente podrían dificultar que el embrión se implante adecuadamente en el endometrio debido a cambios en la arquitectura y receptividad del tejido endometrial. Esto sería debido a la alteración del flujo sanguíneo y la producción de factores moleculares necesarios para la adhesión del embrión. Técnicamente no sería exactamente un motivo de aborto, sino de no implantación, es decir, no consecución de embarazo.
  • Inflamación local: los pólipos pueden desencadenar una respuesta inflamatoria crónica en el endometrio. Este estado inflamatorio podría generar un ambiente hostil para el embrión, aumentando el riesgo de pérdida gestacional.
  • Producción anómala de hormonas y citocinas: la presencia de pólipos podría interferir en la regulación hormonal del endometrio y alterar la secreción de citocinas y factores de crecimiento esenciales para la comunicación entre el embrión y el útero.

Tabla Resumen: Pólipos Uterinos y Embarazo

Aspecto Descripción Impacto en el Embarazo
Tamaño Varía de milímetros a centímetros Mayor riesgo si es mayor de 1 cm
Síntomas Sangrado anormal, dolor abdominal, infertilidad Puede dificultar la implantación y aumentar el riesgo de aborto
Tratamiento Polipectomía (histeroscopia) Mejora las tasas de embarazo y reduce el riesgo de aborto

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