¿Es Malo Cambiar la Leche a un Recién Nacido? Efectos y Consideraciones

La lactancia materna (LM) es el alimento de elección desde el nacimiento para un correcto crecimiento y desarrollo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses y, junto con la alimentación complementaria, hasta los 2 años de edad.

Además de los nutrientes, la LM contiene compuestos bioactivos responsables de una amplia gama de efectos beneficiosos, como la promoción de la maduración del sistema inmune, la protección contra infecciones y el desarrollo cognitivo, entre otras funciones. Sin embargo, existen situaciones donde la lactancia materna debe ser substituida o complementada por lactancia artificial con leches de fórmula.

Leches de Fórmula: Una Alternativa Nutritiva

El objetivo del desarrollo de fórmulas artificiales es reproducir, tanto la composición como los efectos funcionales de la lactancia materna. El Comité Científico para la Alimentación (CCA) de la Unión Europea dicta las normas para la industria farmacéutica (Reglamento UI 609/2013-reglamento UE 2016/127) de todos los alimentos para lactantes y niños de corta edad. Por tanto, todas las fórmulas que existen en el mercado cumplen las normativas europeas y son válidas.

Tipos de Fórmulas Artificiales

Existen 3 tipos de fórmulas artificiales: tipo 1 o de inicio, tipo 2 o de continuación y tipo 3 o de crecimiento:

  • Preparados para lactantes, de inicio o tipo 1: Se recomienda hasta los 6 meses. Puede utilizarse junto con la alimentación complementaria hasta el año de vida.
  • Preparados de continuación o tipo 2: Desde los 6 meses.
  • Leches de crecimiento o tipo 3: Como transición de fórmula adaptada a leche de vaca. Desde los 12 meses hasta los 3 años.

Se prohíbe la denominación de humanizado, maternizado o adaptada, porque podría llevar a confusión.

¿Cuándo Considerar Cambiar la Leche de Fórmula?

Cuando nuestro bebé toma leche de fórmula puede que tengamos que cambiar de leche de fórmula por varios motivos. Es importante consultar previamente al pediatra ante cualquier modificación que deseemos hacer en la dieta del pequeño. Si tu bebé presenta alguna de estas condiciones consulta con su pediatra para que te pueda asesorar de qué leche de formula escoger:

  • Estreñimiento
  • Regurgitación
  • Cólicos
  • Intolerancia o alergia

Si el médico ha recomendado finalmente cambiar la marca de leche del bebé, entonces puedes seguir algunos consejos para hacer esta modificación de manera correcta.

Componentes Clave en la Leche de Fórmula

Proteínas

La tendencia de las FA ha sido disminuir el aporte de proteínas hasta 1,8-2,5 g/100 kcal (1,2-1,7 g/100 ml). Los requerimientos de proteínas son altos en los primeros meses de vida (1,77 g/kg/día), pero van disminuyendo a partir del sexto mes (1,15 g/kg/día). Se ha demostrado que ingestas muy elevadas de proteína en los primeros meses de vida, promueven un crecimiento acelerado y un mayor IMC a partir de los 6 meses de edad, que se mantiene hasta los 6 años.

La proporción seroproteínas/caseína varía en la LM desde el calostro (80/20) a la leche madura (60/40). El lactosuero materno contiene: alfa lactoalbúmina (exclusivo en la LM), lisozima, lactoferrina e inmunoglobulinas (fundamentalmente IgA secretoria).

La alfa-lactoalbúmina es una proteína de alto valor biológico que representa el 20-25% del contenido proteico de la LM. Se compone de 63% de aminoácidos esenciales y es una fuente rica en triptófano, que es precursor de serotonina y melatonina, fundamentales en: desarrollo cognitivo, estado de ánimo y bienestar de los lactantes. Además, aporta otros aminoácidos esenciales (cisteína y lisina), tiene actividad inmunomoduladora, favorece la absorción de nutrientes (hierro, calcio y zinc), modifica de forma beneficiosa la microbiota, estimulando el crecimiento de bifidobacterias, y promueve una mayor saciedad.

Hidratos de Carbono

La lactosa debe ser el disacárido fundamental de las fórmulas artificiales. La lactosa (glucosa + galactosa) es el disacárido fundamental de la LA, siendo el contenido mínimo 4,5 g/100 kcal, excepto en las fórmulas sin lactosa.

Prebióticos y Probióticos

La LM no es estéril, es una de principales fuentes de bacterias (102 y 104 UFC/ml) y, además, es muy rica en oligosacáridos, siendo la mayoría no digeridos, actuando como “fibra dietética”. Tienen actividad antiinfecciosa, acidificando el medio a partir de su fermentación por las bacterias del colon, promoviendo el crecimiento de lactobacilos y bifidobacterias, como Bifidobacterium bifidum.

Los prebióticos se definen como oligosacáridos no digeribles, que pueden estimular y promover el crecimiento y/o metabolismo de bifidobacterias y lactobacilos. Únicamente, algunos oligosacáridos no digeribles cumplen con los criterios para poder ser considerados como prebióticos, entre ellos: los fructooligosacáridos (FOS) y los galactooligosacáridos (GOS). Para garantizar su función en las fórmulas artificiales, los FOS se combinan con los GOS en proporción de 9:1; y la suma de ambos debe ser de 0,8-1 g/dl. Producen aumento en el número de las deposiciones y alteración de la consistencia de las mismas, por lo que resultan beneficiosos para lactantes con estreñimiento.

En 2010, el Comité de Nutrición de la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica ha publicado una revisión sistemática en la que se considera que las fórmulas lácteas suplementadas con pro y prebióticos son seguras y han demostrado ser bien toleradas por los lactantes, no producen efectos adversos a corto plazo y no alteran el crecimiento.

La preocupación por la seguridad a largo plazo del empleo de microorganismos vivos, ha aumentado el interés por los microorganismos no viables o extractos de células microbianas, proponiendo un nuevo término “paraprobiótico”.

Grasas

4,4-6 g/100 kcal (2,9-4,1/100 ml). La absorción de la grasa de leche de vaca es mucho menor que la de la leche materna (60% frente al 90%).

Dentro de los AG poliinsaturados o AG esenciales, los más importantes son: ácido linoleico (15%) y ácido alfa-linolénico (1%), ya que son precursores de AG poliinsaturados de cadena larga o LC-PUFA, tales como: ácido araquidónico o ARA (omega 6) o ácido docosahexanoico o DHA (omega 3). Los LC-PUFA (ácido araquidónico y docosahexasenoico) son precursores de las prostaglandinas, leucotrienos y tromboxanos, teniendo un papel importante en la inmunidad.

El DHA o ácido docosahexanoico presenta un impacto muy positivo en la función cognitiva y visual del lactante, por ser componente fundamental de las membranas celulares, especialmente del SNC y fotorreceptores de la retina.

Los ácidos grasos (AG) predominantes en la leche humana se encuentran en forma de glóbulos grasos, constituidos por una triple capa de fosfolípidos que contiene proteínas, hidratos de carbono y lípidos, conocido como membrana del glóbulo graso (MFGM Milk Fat Globule Membrane). Además de su función nutricional, la MFGM está implicada en el desarrollo inmunológico y cerebral.

Fórmulas Especiales

Las fórmulas especiales deben reservarse para su uso en lactantes que presentan una patología que impide la utilización de una fórmula convencional. El estreñimiento, la regurgitación y los cólicos disminuyen el bienestar del lactante.

  • Fórmulas anti-cólicos: Para facilitar la digestión del lactante, estas fórmulas contienen proteínas séricas parcialmente hidrolizadas y menor cantidad de lactosa, la cual es sustituida por dextrinomaltosa.
  • Fórmulas anti-estreñimiento: Mejoran la proporción de B-palmitato, asemejándose a la leche materna. Por otro lado, estas leches aumentan la cantidad de lactosa, que es metabolizada por la flora anaerobia al llegar al colon, produciendo un efecto laxante osmótico al atraer agua al lumen intestinal.
  • Fórmulas anti-regurgitación: Incorporan dos tipos de espesantes, harina de algarrobo y almidones que aumentan la viscosidad de la leche.
  • Fórmulas sin lactosa: Indicadas en lactantes con intolerancia transitoria o secundaria a la lactosa o en casos de intolerancia congénita a la misma.
  • Fórmulas para prematuros: Destinadas a prematuros o con bajo peso al nacimiento (menor de 2.500 g), en los que la lactancia materna no es posible.
  • Fórmulas hipoalergénicas: Las leches de fórmula hipoalergénicas presentan un alto grado de hidrólisis, eso quiere decir que las moléculas se fragmentan y los péptidos tienen un peso molecular menos.
  • Fórmulas parcialmente hidrolizadas pueden utilizarse en lactantes con riesgo de atopia como prevención de alergia a las proteínas de leche de vaca.
  • Fórmulas extensamente hidrolizadas están indicadas en pacientes con alergia a las proteínas de la leche de vaca (APLV), en casos de malabsorción intestinal y en situaciones de afectación intestinal grave.
  • Fórmulas elementales: llevan en su composición: L-aminoácidos libres, dextrinomaltosa, e incluyen TCM. Su uso se encuentra limitado, dada la alta osmolaridad, el coste elevado y el mal sabor.
  • Fórmulas de soja Indicaciones: intolerancia primaria o secundaria a la lactosa y galactosemia, familias vegetarianas y APLV no mediada por IgE y no sensibilizada a la proteína de soja (tras tolerancia clínica).

Recomendaciones al Cambiar la Leche de Fórmula

Su sistema digestivo no está del todo desarrollado, por eso su alimentación ha de ser supervisada. De ese modo, el proceso que ha de llevarse a cabo debe ser observado para detectar cualquier tipo de alteración. Lo primero que debes hacer es informarte sobre los tipos y marcas de leche artificial.

Consejos para un Cambio Gradual

  • Cambia la leche de forma gradual: debes tener en cuenta que el cambio debe hacerse de forma gradual, incorporando un biberón con la nueva marca de leche en una toma e ir haciendo la sustitución progresivamente.
  • No hay que olvidar que cada marca y tipo de leche de fórmula tiene una consistencia y sabor ligeramente diferentes.
  • Las medidas de la fórmula deben ser específicas y correctas.

Es muy importante que no cambies bruscamente de la leche materna a la fórmula. Disminuye la leche materna lentamente para que tu cuerpo pueda reducir la producción de leche gradualmente. Elimina una sesión de lactancia materna a la vez.

Para comenzar la transición, empieza lentamente a reemplazar la lactancia materna con un biberón de leche materna. Esto ayudará a tu bebé a acostumbrarse a cómo se siente el biberón. Usa biberones de plástico o vidrio con una boca ultra ancha y una tetina similar al pecho para imitar la sensación del pecho y facilitar la transición.

Para el primer biberón de fórmula, elige un momento de alimentación en el que tu bebé esté menos interesado. Por ejemplo, puedes empezar amamantando por la mañana o por la noche y darle fórmula a tu bebé en medio del día. Si planeas amamantar y complementar con fórmula, es mejor esperar hasta que tu bebé tenga al menos tres o cuatro semanas de edad.

Consideraciones Adicionales

En primer lugar, es importante considerar que los bebés se sienten llenos tanto con la leche materna como con la fórmula. La diferencia se reduce a las diferencias en la digestión. Los bebés digieren la leche materna más rápido que la leche de fórmula, por lo que se alimentan más frecuentemente.

Mezclar Leche Materna y Fórmula

Sí, de hecho, algunas madres deciden combinar su leche y fórmula para aumentar las calorías que su bebé obtiene durante la hora de alimentación. Si decides mezclar leche materna y fórmula, primero prepara la fórmula según las instrucciones. No añadas fórmula en polvo directamente a tu leche materna.

Complementar uno o dos biberones a la semana no debería afectar el suministro de leche materna de tu cuerpo.

Higiene y Preparación

Las leches en polvo no son estériles. Las dos principales bacterias que se han relacionado con la contaminación de leches en polvo son: Enterobacter sakasakii, enterobacteria que puede infectar especialmente a los neonatos pretérmino, con bajo peso al nacer y a los inmunodeprimidos. Se la ha relacionado con brotes de meningitis y enteritis.

Medidas preventivas:

  • Limpiar y esterilizar bien todos los utensilios de preparación y alimentación del lactante.
  • Se puede utilizar agua del grifo, si es apta para el consumo humano.

¡Esta es la mejor leche de fórmula para tu bebé! #lactantes #lactancia


Tipo de Fórmula Indicación Principal Características Clave
Anti-cólicos Cólicos del lactante Proteínas parcialmente hidrolizadas, menor lactosa
Anti-estreñimiento Estreñimiento Mayor proporción de B-palmitato, mayor lactosa
Anti-regurgitación Regurgitación frecuente Espesantes añadidos (harina de algarrobo, almidones)
Sin lactosa Intolerancia a la lactosa Lactosa sustituida por otros hidratos de carbono
Hipoalergénica Riesgo de alergias Proteínas altamente hidrolizadas

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