El refranero español, rico en sabiduría popular, ofrece perlas de conocimiento encapsuladas en frases cortas y sentenciosas. Uno de estos refranes, profundamente arraigado en la cultura, es "Es de bien nacido ser agradecido". Este dicho, transmitido de generación en generación, destaca la importancia de la gratitud como una virtud fundamental del ser humano.
El refrán es "un dicho agudo y sentencioso de uso común" (Diccionario de la Real Academia). La informante de los refranes que inserto a continuación es Canuta Rodríguez Lobato, mi madre; a ella la dedico, con mucho cariño, este artículo, por cumplir ochenta y cinco años y por las muchísimas muestras de sabiduría popular con valor positivo que me ha enseñado, como: Es de bien nacidos, el ser agradecidos; Bocado comido no gana amigo; El trabajo nunca dejes, aunque no ganes lo que mereces; Dios acude siempre a la mayor necesidad; etc...
La importancia de la gratitud en la vida diaria #vidatv
Origen e Historia del Refrán
El origen exacto del refrán "Es de bien nacido ser agradecido" es difícil de precisar, como ocurre con la mayoría de los dichos populares. Sin embargo, su resonancia a lo largo del tiempo sugiere que la idea de la gratitud ha sido valorada desde la antigüedad.
En libro I, cp.XXI. pág. 272. La puntualización de D. Quijote sobre la naturaleza y contenido del refrán pone de manifiesto algo que atañe al discurso y al sujeto: La verdad y el saber. Son de estructura metafórica y construidos de manera impersonal. Es por lo que me he tomado la osadía de atribuir al refrán la cualidad de ser como portador de un saber de lo real.
Entre los más antiguos refraneros encontramos:
- Libro de los Proverbios. Atribuido a Salomón.
- Panchatantra, India.
- La Gnómica, Grecia.
- Dísticos latinos, Dionisio Cotón. S.III.
Como decía Cicerón: “la gratitud no es la virtud más importante, pero es la madre de todas las virtudes”.
Significado Profundo
El refrán "Es de bien nacido ser agradecido" implica que la gratitud es una característica propia de las personas con buenos sentimientos y valores. Ser agradecido no solo implica reconocer un favor recibido, sino también valorarlo y corresponder de alguna manera, demostrando aprecio y consideración hacia quien lo ha brindado.
El diccionario de la RAE define la gratitud como: “el sentimiento que nos obliga a estimar el beneficio o favor que se nos ha hecho o ha querido hacer, y a corresponder a él de alguna manera. Es una emoción que se traduce en el aprecio por lo recibido y el deseo de retribuir”.
El agradecimiento tiene su origen en el reconocimiento y la valoración de las cosas buenas que tenemos en nuestra vida, ya sean grandes o pequeñas, de ello depende nuestra felicidad. Además, nos llena de paz y alegría, ayudándonos a apreciar lo que realmente importa.
La gratitud, en realidad, puede considerarse tanto una cualidad natural, como una habilidad que se puede cultivar. Como seres humanos, tenemos la capacidad innata de sentir agradecimiento, especialmente ante momentos de bienestar o satisfacción. Aunque, también es cierto que esa capacidad puede desarrollarse o, en algunos casos, quedar más latente.
La práctica consciente, la reflexión y la atención plena nos ayudarán a fortalecer esa cualidad y a hacerla parte integral de nuestra forma de ser. Para no desperdiciar esta magnifica oportunidad de crecimiento personal basta recordar que todos los valores humanos que poseemos crecen a medida que los ejercitamos y que la gratitud se puede vivir en cualquier lugar y en cualquier momento.
Por ejemplo, al despertarnos, podemos agradecer el nuevo día; al compartir con otros una actividad, podemos agradecer su compañía; al contemplar un hermoso atardecer, podemos dar gracias por haber disfrutado de su belleza; (…).
Además, las tareas de cada día pueden llegar a pesar porque, con frecuencia, son consideradas como un deber pesado: debo ir a trabajar, debo ir a hacer la compra, (…), en lugar de verlas como un verdadero poder o un privilegio, puedo ir a trabajar, puedo ir a comprar, (…). De esta manera de enfocar nuestras tareas surgirá, de forma espontanea, el agradecimiento.
Realmente, el hombre moderno piensa con facilidad que es autosuficiente y merecedor de su vida, de sus éxitos y de todo cuanto le rodea, olvidando cuánto de lo que tiene, como la vida misma, es un regalo que no puede dar por sentado.
Quizá un genetista vería con buenos ojos el afirmar que el agradecimiento es una cualidad que está en el ADN de todos los seres humanos, de todas la épocas y de todas las culturas.
La gratitud esta inscrita en nuestra propia naturaleza ya que presupone el convencimiento de que, desde que nacemos hasta que morimos dependemos de otros, no somos islas, dar gracias nos conecta tanto con el pasado como con el futuro, por aquello que hagamos hoy y que otros podrán agradecer y de lo que no nos enteraremos.
El agradecimiento arranca de lo más profundo del corazón del ser humano y es un indicador de la nobleza de corazón que nos hace mejores personas, por eso, dar gracias no es un mero formalismo social.
Ayuda mucho sentirnos agradecidos, porque nos motiva a seguir haciendo lo que toca, y lo que no toca, por los demás. Aunque, a veces, es necesario hacerle saber a los demás cuánto nos gustaría que se nos reconociese lo que hacemos para no sentirnos menospreciados.
Todos hemos oído y repetido el refrán popular: “Es de bien nacidos ser agradecidos”, pero el agradecimiento no se produce en modo automático hay que prestar atención para apreciar el favor recibido, y corresponder a él de alguna manera.
Sin duda, el agradecimiento nos ayuda a fijarnos en lo positivo, a su vez, aumenta nuestra felicidad al disfrutar más del presente y reducir los sentimientos de insatisfacción.
Cabe recordar a Chesterton, quien afirmaba: “(…) la gratitud es la felicidad duplicada por la admiración”.
La receta para ser felices es clara, dar gracias por todo y no ser necios de creer que todo lo merecemos o lo podemos exigir.
Mi deseo es que nunca nos cansemos de dar gracias por lo grande y lo pequeño de nuestra vida incluso en medio de las desafíos del mundo moderno.
El Valor de la Gratitud en la Sociedad Actual
En un mundo cada vez más individualista y materialista, el refrán "Es de bien nacido ser agradecido" cobra aún mayor relevancia. La gratitud fomenta la empatía, la generosidad y el reconocimiento del valor de los demás, contribuyendo a construir una sociedad más justa y solidaria.
Sin embargo, parece que el hombre moderno se siente menos agradecido o le resulta difícil mostrarse agradecido por varias razones. La primera de ellas, podría ser, el constante bombardeo de información, metas y expectativas que le hacen fijarse en lo que le falta o en lo que quiere conseguir, en lugar de valorar lo que ya posee.
Otra razón, el acelerado ritmo de la vida y las presiones diarias que le impiden apreciar las pequeñas cosas y los momentos susceptibles de gratitud.
Al hombre moderno para ser agradecido le sería útil recordar, con humildad, que no todo en la vida es mérito propio, sino que muchas cosas le son dadas.
La época estival, en la que podemos estar más en contacto con la naturaleza, familia y amigos, puede ser un buen momento para darnos cuenta de todo lo que se nos regala: la propia vida, el aire que respiramos, el sol y las estrellas, el mar, la comida y sobre todo el cariño de nuestros seres queridos.
Jesús García, escritor y periodista, afirmaba que el hombre podría definirse como un ser capaz de agradecer.
Muchos damos gracias a Dios, a nuestros padres, maestros y a todos los que con pequeños detalles nos hacen cada día la vida más fácil. En definitiva, el agradecimiento es una demostración de que nos sentimos queridos, apreciados o tratados dignamente.
Aplicando la Gratitud en la Vida Diaria
Cultivar la gratitud es un proceso continuo que requiere atención y práctica. Algunas formas de incorporar la gratitud en la vida diaria incluyen:
- Llevar un diario de gratitud: Anotar diariamente aquellas cosas por las que nos sentimos agradecidos.
- Expresar agradecimiento verbalmente: Agradecer a las personas que nos ayudan o nos brindan su apoyo.
- Realizar actos de bondad: Ayudar a los demás sin esperar nada a cambio.
- Reflexionar sobre las bendiciones: Tomarnos un tiempo para reconocer y valorar las cosas buenas que tenemos en nuestra vida.
