Eritromicina en el Embarazo: Riesgos y Beneficios en el Tercer Trimestre

El organismo femenino experimenta una serie de cambios relacionados con la gestación debidos, sobre todo, a las variaciones hormonales, endocrinas e inmunológicas que suceden en esos meses. Y como es lógico buena parte de esos cambios dejan una huella más o menos indeleble en la piel, el pelo y las uñas. Algunos de estos cambios son transitorios y revierten progresivamente después de dar a luz.

Por ello, cuidar la piel durante el embarazo es muy importante, pero no hay que olvidar que algunos fármacos, cremas y productos cosméticos están contraindicados durante esta etapa debido a que pueden ser perjudiciales para el feto. A continuación indicamos cuáles debes evitar y las principales alternativas para sustituirlos.

Antimicrobianos y Embarazo

Las infecciones son uno de los problemas más frecuentes durante el embarazo (p. ej., infecciones urinarias) y los antimicrobianos son medicamentos utilizados a menudo en el tratamiento de las infecciones en las mujeres embarazadas.

El embarazo es una situación especial, en la que se producen cambios fisiológicos en la mujer. Los cambios farmacocinéticos que ocurren durante el embarazo (volumen de distribución, metabolismo hepático, aclaramiento renal) pueden alterar los efectos farmacológicos y, además, también hay que tener en cuenta el posible riesgo teratogénico y la toxicidad de los medicamentos en el embrión y el feto.

En general, hay escasa información farmacocinética respecto al uso y la dosificación adecuados de los antimicrobianos en las mujeres embarazadas. A menudo se han utilizado los antimicrobianos en el tratamiento de las embarazadas, pero sin ensayos clínicos que hayan evaluado previamente su eficacia y su seguridad en esta población específica.

Aunque es poco probable que los antimicrobianos que ya han demostrado ser eficaces en el tratamiento de mujeres no embarazadas no lo sean en las embarazadas, los cambios fisiológicos en el embarazo hacen difícil definir la dosificación óptima de los antimicrobianos en ausencia de datos empíricos. Además, los cambios fisiológicos durante el embarazo varían mucho del primer al tercer trimestre del embarazo.

Por otra parte, la mayoría de antimicrobianos cruzan la barrera hematoplacentaria, pero los datos relacionados con el potencial teratogénico y la toxicidad embrionaria, fetal y neonatal de estos fármacos son limitados.

Esta escasa información se debe obtener a partir de diversas fuentes de información que tienen una fiabilidad variable. Frecuentemente, la información empírica acerca de los efectos teratogénicos de los antimicrobianos en las mujeres embarazadas proviene del análisis de series de casos o de estudios de casos y controles retrospectivos y, con menor frecuencia, de cohortes prospectivas, pero con un número reducido de casos y, por tanto, con un bajo poder estadístico. Además, en algunos casos la única información disponible sólo proviene de estudios en animales.

Por tanto, por todos estos motivos las mujeres embarazadas, desde un punto de vista terapéutico, se consideran una población vulnerable.

Categorías de Riesgo de la FDA

La Food and Drug Administration (FDA) clasifica los medicamentos según el riesgo que suponen durante el embarazo. A continuación, se muestra una tabla con las categorías de riesgo de varios grupos de antimicrobianos:

MEDICAMENTOS SEGUROS EN EMBARAZO | Ginecologa Diana Alvarez

Grupos de antimicrobianos Categorías de riesgo de los antimicrobianos según la clasificación de FDA
Antibióticos
  • Aminoglucósidos: C, D
  • Antituberculosos: B, C, D
  • Carbapenems: B
  • Cefalosporinas: B
  • Macrólidos y lincosamidas: B, C, D
  • Penicilinas, monobactams e inhibidores de betalactamasas: B
  • Quinolonas: C
  • Sulfonas, sulfonamidas y trimetoprim: B, C, D
  • Tetraciclinas: D
  • Otros antibióticos: B, C
Antifúngicos B, C, D
Antiparasitarios B, C, D
Antivirales B, C

Categoría A: Uso seguro durante todos los períodos del embarazo avalado por estudios en humanos.

Categoría B: Uso seguro en animales (utilizando dosis superiores a las utilizadas en humanos). No hay estudios clínicos específicos en humanos. Se acepta su uso durante el embarazo.

Categoría C: Estudios en animales (utilizando dosis superiores a las utilizadas en humanos), han registrado efectos embriotóxicos o teratógenos en alguna o varias especies. No hay estudios clínicos específicos en humanos. Su beneficio terapéutico puede ser eventualmente superior a su eventual riesgo teratógeno, y puede estar justificado su uso en mujeres embarazadas bajo control médico.

Categoría D: Hay evidencias de riesgo para el feto humano. En ciertos casos el beneficio de su uso podría ser superior a su potencial teratogénico utilizado bajo un riguroso control médico.

Categoría E: Son medicamentos teratógenos y están contraindicados en el embarazo.

Eritromicina: Macrólidos y Lincosamidas

Las concentraciones plasmáticas de eritromicina en las mujeres embarazadas varían mucho en comparación con las de los varones y de las mujeres no embarazadas. La eritromicina cruza la placenta y las concentraciones plasmáticas fetales son alrededor del 5 al 20% de las concentraciones maternas.

En las mujeres embarazadas tratadas con eritromicina no se ha observado un aumento del riesgo de malformaciones congénitas. Sin embargo, no se recomienda el tratamiento con sales de estolato de eritromicina porque se ha observado que aumentan el riesgo de hepatotoxicidad en las mujeres embarazadas.

La claritromicina, la azitromicina y la roxitromicina cruzan la placenta y las concentraciones plasmáticas fetales son bajas (alrededor de un 6, 2,6 y 4,3%, respectivamente). A diferencia de eritromicina, los datos sobre el uso de estos macrólidos en humanos y sus efectos teratogénicos son muy limitados.

Se recomienda evitar el uso de telitromicina durante el embarazo porque se desconoce si telitromicina atraviesa la placenta, no hay experiencia de uso en mujeres embarazadas, y se han descrito casos de hepatotoxicidad grave en pacientes tratados con este antimicrobiano.

Consideraciones Adicionales

No se dispone de estudios adecuados y bien controlados en mujeres embarazadas. Por tanto, las mujeres que estén pensando quedarse embarazadas o que ya lo estén no deben usar eritromicina a menos que sea estrictamente necesario.

Eritromicina atraviesa la barrera placentaria en la mujer, pero los niveles plasmáticos fetales son generalmente bajos. Se ha comunicado que la exposición de la madre a antibióticos macrólidos en las 10 semanas anteriores al parto se puede asociar a un riesgo más alto de estenosis pilórica hipertrófica infantil.

Eritromicina se excreta en la lecha materna. Se debe decidir si es necesario interrumpir la lactancia o interrumpir el tratamiento tras considerar el balance beneficio-riesgo. Se ha publicado un informe de un lactante alimentado con leche materna que desarrolló estenosis pilórica que se cree asociada al uso de eritromicina por la madre.

Eritromicina se concentra en la leche materna y se han observado efectos adversos en lactantes amamantados cuyas madres estaban recibiendo eritromicina y por tanto se debe usar con precaución durante el periodo de lactancia.

Se ha identificado gran disparidad en las recomendaciones sobre el tratamiento antibiótico de la tosferina de la mujer embarazada, siendo, en general, los fármacos de elección azitromicina y eritromicina.

En España, la guía de terapéutica antimicrobiana del Sistema Nacional de Salud no hace una mención especial para el manejo de la tosferina en la mujer embarazada. En esta guía, para el paciente adulto son de elección los macrólidos y como alternativa (ante sospecha de resistencia, intolerancia o contraindicación para los macrólidos) el trimetoprim-sulfametoxazol (TMP-SMX). No obstante, en la mujer embarazada deberían tenerse en cuenta las categorías de la FDA (Food and Drug Administration) asignadas a cada antibiótico.

Azitromicina es el antibiótico de elección en la mujer embarazada según el sumario de evidencia (SE) de UpToDate sobre el manejo de la tosferina en adultos. Los CDC en el paciente adulto recomiendan macrólidos (azitro, claritro y eritromicina) como primera elección y TMP-SMX como alternativa, pero este último estaría contraindicado en la embarazada.

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