Una de las principales preocupaciones de los padres/madres primerizos/as referente a la alimentación de su hijo es cuánta leche tiene que tomar un bebé. Las preguntas planteadas siempre son: ¿Qué cantidad de leche debe tomar mi bebé? o ¿Cómo debe ser la cantidad del biberón para el bebé? ¿Toma suficiente? ¿Tendrá hambre? ¿Le estaré dando de más?
Esta es una duda habitual entre las madres primerizas. Sin embargo, no existe una cantidad establecida que el bebé deba tomar ni todas las tomas son iguales. Cada bebé es diferente, pero todos toman los ml de leche que necesitan cuando la demandan. Ofrécele alimento en cuanto dé señales de hambre, sin guiarte por intervalos regulares.
Para resolver estas inquietudes, te ofrecemos una guía completa sobre la equivalencia del cacito de leche de fórmula, las cantidades recomendadas según la edad del bebé y otros consejos útiles para una alimentación adecuada.
¿Cuánta Leche Debe Tomar un Bebé?
Muchas mamás se preguntan cuánta leche tiene que tomar un bebé recién nacido. Sin embargo, no existe una cantidad establecida que el bebé deba tomar ni todas las tomas son iguales. Cada bebé es diferente y toma los ml de leche que necesita cuando la demanda.
Aquí te ofrecemos algunas referencias generales, pero recuerda que siempre debes consultar con tu pediatra para determinar las necesidades específicas de tu bebé:
- Recién nacidos: Ofrécele alimento en cuanto dé señales de hambre, sin guiarte por intervalos regulares.
- De 2 a 4 meses: Observa si se acaba los biberones hasta la última gota.
- De 4 a 6 meses: Observa si se acaba los biberones hasta la última gota.
- A partir de los 6 meses: 4 tomas al día.
Otra referencia que te puede servir para saber si se queda con hambre, es controlar la cantidad de los biberones y ver si se los acaba hasta la última gota.
No te abrumes con todos estos datos, al final, tu instinto de madre/padre también te ayudará, y poco a poco irás conociendo más a tu bebé y sus necesidades.
Cómo preparar un biberón de forma segura
Preparación del Biberón: Paso a Paso
La preparación adecuada del biberón es crucial para asegurar que tu bebé reciba la nutrición necesaria de forma segura. Aquí te presentamos una guía paso a paso:
- Lave los utensilios que vaya a necesitar (biberón, tetina y rosca).
- Hierva agua y déjela enfriar hasta que esté templada, a unos 45º.
- Si en tu localidad hay buen control sanitario del agua para el consumo humano, tómala directamente del grifo al biberón. Si tienes dudas, emplea agua envasada, pero de bajo contenido en sales minerales (poco mineralizada).
- El método ideal para calentar el agua es “al baño maría” (sumergiéndolo, en parte, en agua caliente para que se caliente poco a poco el contenido del biberón).
- Echar el agua tibia hasta completar el volumen deseado y agregar los cacitos de polvo de leche (rasos y sin comprimir) en una proporción de un cazo por cada 30 cc de agua.
- Agita suavemente la mezcla hasta que se hayan desecho todos los grumos.
- Comprobar la temperatura de la leche, por ejemplo, en la mano o muñeca. No es necesario que la temperatura sea de 36-37ºC. Siempre mejor templada que caliente.
- Consumir inmediatamente después de la preparación del biberón.
Es importante recordar que no es necesario hervir sistemáticamente las tetinas ni los biberones si el agua corriente es apta para el consumo humano. Se recomienda limpiar biberones y tetinas con agua caliente, detergente y un cepillo adecuado.
Consejos Adicionales para la Alimentación con Biberón
- Pon al bebé en posición semiincorporada (ni sentado ni tumbado, sino recostado).
- El biberón se debe colocar de tal forma que la tetina esté siempre llena de leche, para que no ingiera aire.
- El contacto continuo de los dientes con bebidas azucaradas favorece la aparición de las llamadas “caries del biberón”. Por eso, cuando quieras dar líquido a tu hijo entre tomas, dale agua, no zumos u otras bebidas azucaradas.
Alergia a las Proteínas de la Leche de Vaca (APLV)
En el lactante en el que por su historia clínica se sospeche una alergia a proteínas de leche de vaca no IgE mediada, procederemos a retirar las proteínas de leche de vaca de su alimentación. La mejoría de los síntomas se va a producir en un corto periodo de tiempo, que va a ser variable en función de los síntomas que la alergia haya producido.
Por ejemplo, en el caso de sangrado digestivo, la mejoría suele producirse al cabo de 1-2 semanas mientras que en otras presentaciones como el estreñimiento o la afectación del estado nutricional, la exclusión debe prolongarse entre 2 y 4 semanas para la desaparición de la sintomatología.
La dieta de exclusión debe prolongarse el tiempo mínimo necesario para que los síntomas se resuelvan, durante un periodo no superior a las 6 semanas. En los casos leves, con síntomas exclusivamente digestivos, puede probarse la provocación en el domicilio con supervisión por parte del pediatra.
En lactantes alimentados con lactancia materna, se recomienda a las madres reintroducir de forma lentamente progresiva los lácteos a su dieta. En los bebés alimentados con lactancia artificial se sustituye cada día una medida (cacito) de fórmula hidrolizada por una medida de fórmula de inicio en al menos dos de las tomas del día hasta completar totalmente la reintroducción.
La prueba de provocación se considera positiva cuando se produce la produce la reaparición de la sintomatología inicial tras un periodo de observación de 2 a 4 semanas posteriores a la reintroducción.
Calcular la cantidad de fórmula en gramos de proteína y administrarla vía oral, repartida en 3 dosis separadas por intervalos de 30-45 minutos. La dosis total a administrar es de 0,06 a 6g por kg de peso -habitualmente 0,15-0,3g por kg de peso corporal-, hasta un máximo de 10g. En caso de tolerancia a la prueba, debe continuar en el domicilio con una toma al día de 150-200 ml de fórmula o leche de vaca durante 2 semanas.
Fórmulas Especiales para Cólicos y Estreñimiento
No te asustes si tu bebé tiene cólicos y/o estreñimiento. ¡Es mucho más común de lo que crees! Aunque no alivie pensar que casi la mitad de los bebés sufren estos leves trastornos digestivos, tenemos la fórmula infantil que te ayudará a mejorar los estos molestos síntomas. Con proteínas parcialmente hidrolizadas de suero: ayudando a hacer las digestiones más fáciles.
¿Qué hacer si decides relactar?
En cualquier caso, si por la razón que fuera, se administró un biberón de leche artificial a un bebé alimentado al pecho, no debe asumirse que necesariamente ha de ser la despedida de la lactancia natural. La forma de mantener la producción de leche materna es el vaciado del pecho, ya sea por succión directa del niño o por medio de un dispositivo “sacaleche” o de forma manual.
Por esta razón, siempre que sea necesaria la alimentación con biberón de un bebé amamantado hasta ese momento solo de forma natural, es muy recomendable comenzar en cada toma por ponerlo primero al pecho, con el biberón ya preparado al lado, y luego, tras una pausa, ofrecerle la leche artificial para terminar de saciar su apetito. Si notas que el niño toma poco biberón, es muy probable que le llegue con el pecho solo, ¡inténtalo de nuevo! Y, por último, si decides relactar o dar lactancia mixta, aunque en el momento actual tu bebé solo tome biberón, acude a la consulta de la matrona.
