La lactancia materna es el mejor alimento para un recién nacido, especialmente de forma exclusiva hasta los 6 meses, y como alimento principal hasta el año de vida. Sin embargo, muchas madres se enfrentan a dudas sobre si pueden seguir amamantando cuando están enfermas. Afortunadamente, son pocas las madres que, deseando alimentar a su bebé con leche materna, no pueden hacerlo.
La lactancia materna a veces presenta dificultades, pero con el consejo experto adecuado y mucha paciencia y constancia por parte de la madre, suelen resolverse adecuadamente. Es importante que desde el comienzo te asegures de tener todo el apoyo y ayuda necesarios en caso de que se presente algún problema.
En este artículo, exploraremos las enfermedades más comunes que pueden surgir durante la lactancia materna, cómo manejarlas y cuándo es necesario buscar ayuda profesional. También abordaremos situaciones en las que la lactancia materna puede no ser aconsejable.
MASTITIS - Tratamiento para superarla + cómo prevenir que vuelva a aparecer
Problemas Comunes y Soluciones
Las complicaciones más frecuentes, como la ingurgitación mamaria, el dolor, las grietas en los pezones y las mastitis, suelen ser consecuencia de problemas con la técnica de la lactancia. Los problemas técnicos en la lactancia natural tienen un origen común: el vaciado incompleto del pecho por diversas causas(9).
Ingurgitación Mamaria
La ingurgitación mamaria puede aparecer a los dos o tres días del parto en ambos pechos, que se ponen tensos, hinchados y calientes. Suele generar mucha preocupación, porque los pechos están hinchados y doloridos, el bebé tiene dificultad para agarrarse y la madre se siente impotente al intentar vaciar el pecho sin conseguirlo. En realidad la ingurgitación no se debe a un acúmulo de leche, sino a la congestión de la glándula mamaria, es decir, a la inflamación debida a la dilatación vascular producida en la glándula que se está preparando para la lactancia.
¿Qué hacer?
Si tuvieras una ingurgitación es importante relajarse antes de la toma. Para ello puedes darte un baño o una ducha caliente, recibir un masaje agradable en hombros o espalda, oír música, etc. Unos minutos antes de poner al bebé al pecho realiza contacto piel con piel con tu bebé y aplica calor local para favorecer la salida de la leche.
Dolor y Grietas en los Pezones
Los primeros días es normal sentir una molestia en los pezones durante la toma, ya que el embarazo produce un aumento de la sensibilidad en los pezones que suele desaparecer poco después del parto. Sin embargo, un dolor intenso o persistente no puede considerarse normal y suele indicar que existe algún problema.
Lo más frecuente es que el dolor se deba a una compresión del pezón. Como consecuencia pueden aparecer grietas y además se dificulta el vaciado de la mama con riesgo de complicaciones como mastitis, disminución de la producción de leche, escasa ganancia de peso etc. Las grietas suelen ser el resultado de un problema de agarre que ocasiona un traumatismo en el pezón. La principal causa de las grietas es el agarre incorrecto.
¿Qué hacer?
- Si tienes grietas es importante que consultes con un profesional experto en lactancia para que identifique la causa y la trate.
- Tendrá que realizar una historia clínica adecuada, explorarte el pecho y al bebé y observar una toma.
- Te ayudará a mejorar el agarre del bebé, optimizando la postura o realizando un agarre dirigido, lo que suele proporcionar un alivio inmediato e importante.
- Si tienes un dolor intenso, las pezoneras pueden serte de utilidad de forma transitoria, siempre y cuando las coloques correctamente y hasta que se corrija la causa y se hayan curado las grietas.
- Existen diferentes tamaños, por lo que es importante que elijas aquella que se adapte al tamaño de tu pezón y a la boca del bebé. En caso de duda es mejor que optes por el tamaño más grande.
- Si las grietas tardan en curarse a pesar de haberse resuelto la causa que las provocó, hay que sospechar una sobreinfección bacteriana y puede ser necesaria la aplicación de una pomada antibiótica tras la toma. Esto lo decidirá el profesional sanitario experto en lactancia.
- Ten en cuenta que durante la lactancia las pequeñas glándulas que están en la areola proporcionan hidratación al pezón, por lo que no es recomendable que te laves los pezones antes y despúes de las tomas para evitar retirar esta protección natural.
Mastitis
Si notas dolor y enrojecimiento en alguna parte del pecho, acompañado o no de fiebre y malestar general, puedes estar desarrollando una mastitis. Debes saber que la mastitis no siempre es infecciosa y que puede ser simplemente la consecuencia de una inflamación de una zona de la mama por un vaciado incompleto.
¿Qué hacer?
- Ante la sospecha de una mastitis es muy importante continuar con la lactancia aumentando la frecuencia de las tomas, o si esto te produce demasiado dolor, vaciando el pecho con sacaleches.
- Conviene que te asegures de que el pecho afectado se vacía adecuadamente, recurriendo al sacaleches o a la extracción manual si lo crees necesario.
- Para aliviar las molestias puedes aplicarte frío entre las tomas y tomar ibuprofeno por sus efectos antiinflamatorios.
- Si con todas estas medidas no observas una clara mejoría en 12 o 24 horas o si el dolor en la mama se acompaña de fiebre, de malestar general, escalofríos, dolores musculares, etc., es necesaria una valoración médica, ya que la mastitis puede ser infecciosa y además requerir un tratamiento antibiótico.
Aunque sufrir una mastitis puede resultar duro y además, en muchas ocasiones está precedida de otros problemas con la lactancia, debes de saber que con el tratamiento adecuado notarás una gran mejoría en 24 horas. No te desanimes.
Pezones Planos o Invertidos
El tamaño y la forma del pecho y de los pezones no tiene por qué ser un motivo de preocupación, a menos que tu bebé tenga dificultades para hacer un agarre adecuado. Los pezones planos no suelen ser un problema dado que para mamar de forma eficaz el bebé debe introducir en la boca no sólo el pezón, sino una parte importante de la areola.
Los pezones invertidos suelen deberse a unos conductos galactóforos cortos, que son los conductos que transportan la leche de los lóbulos mamarios al pezón. Esta situación mejora tras un periodo de lactancia. Las primeras tomas pueden ser dolorosas debido al estiramiento que la succión provoca sobre dichos conductos. Se ha comprobado que no resulta útil la realización de ejercicios de estiramiento de los pezones durante el embarazo ni el uso de escudos prenatales.
¿Qué hacer?
- Si tienes pezones invertidos te puede ayudar tratar de extraer el pezón con una jeringa o con el sacaleches, o bien estimularlo rotándolo o mojándolo con agua fría justo antes de la toma.
- Las pezoneras pueden resultarte muy útiles si con las medidas anteriores el bebé no consigue un buen agarre.
- Con las tomas los conductos se irán elongando y desaparecerá el dolor.
- Si tus pezones son grandes para la boca del bebé hasta que su crecimiento le permita conseguir un agarre adecuado puede ser necesario que te extraigas la leche con sacaleches y se la administres.
- También puedes probar el uso de pezoneras, teniendo en cuenta que sólo entrará parte del pezón o que estará muy comprimido y, por lo tanto, el vaciado del pecho no será adecuado.
Escasa Producción de Leche
Seguramente, en alguna ocasión, has dudado de tu capacidad para producir toda la leche que tu bebé necesita, o alguna persona de tu entorno te ha hecho dudar. Si tu bebé hace tomas frecuentes, no sientes dolor al agarre ni durante la toma, queda satisfecho y relajado, suelta espontáneamente el pezón, moja y ensucia pañales, está tomando suficiente leche. Si, por el contrario, tienes grietas o dolor, zonas induradas en el pecho, el bebé mama inquieto o se duerme en las tomas y “está todo el día colgado al pecho”, puede no estar tomando toda la leche que necesita.
Existen múltiples causas de escasa producción de leche. Ninguna de ellas se soluciona administrando exclusivamente suplementos de fórmula. Conviene que sepas que lo que mantiene la producción de leche es la estimulación que realiza la succión de tu bebé o del sacaleches y el vaciado adecuado del pecho. En la gran mayoría de los casos la hipogalactia es debida a escasa estimulación por tomas poco frecuentes, limitar su duración, ofrecer un solo pecho en cada toma y por dificultades en el agarre que conducen a un vaciado inadecuado.
¿Qué hacer?
- Independientemente de la causa de la hipogalactia, las primeras medidas a tomar serán aumentar la frecuencia de las tomas y ofrecer ambos pechos en cada una de ellas, comprimir el pecho durante la succión para facilitar la salida de la leche, permitir que sea el bebé el que suelte espontáneamente el pezón y completar, si es necesario el vaciado mediante la extracción manual o con sacaleches.
- Ofrece a tu bebé después de una toma la leche extraída y consulta a un profesional.
- Si con estas medidas no aumenta la producción de leche y sigue siendo necesaria la suplementación con fórmula es recomendable consultar a un profesional experto en lactancia.
- Quizás sepas que también existen medicamentos para incrementar la producción de leche, llamados galactogogos. Estos fármacos deben ser siempre indicados por un profesional médico, despúes de haber investigado todas las posibles causas de hipogalactia.
Otros Problemas Comunes
- Algunos recién nacidos están muy adormilados durante los primeros días y no se despiertan para mamar. Conviene que le despiertes para que haga al menos 8 tomas al día.
- Otros recién nacidos maman con frecuencia pero no succionan de forma efectiva y suelen dormirse en el pecho.
- Los lactantes con frenillo corto pueden tener dificultad con el agarre y producir dolor durante la toma. Esta dificultad puede compensarse si se les ayuda a conseguir un agarre profundo, con lo que disminuye la compresión del pezón y el dolor. Además pueden necesitar más tiempo para mamar y puedes ayudarle comprimiendo el pecho durante la succión.
¿Cuándo NO se debe dar el pecho?
En algunas circunstancias puede no ser aconsejable alimentar al niño con leche materna. Aunque esta información ha sido redactada por un especialista médico, su edición ha sido llevada a cabo por periodistas, por lo que es un contenido meramente orientativo y sin valor de indicación terapéutica ni diagnóstica.
Hay muy pocas razones por las que la leche materna no se puede ofrecer al bebé. Suelen ser causas muy específicas. Son casos donde los riesgos son mayores que los grandes beneficios de la leche materna.
Existen motivos muy específicos donde los riesgos son mayores que los grandes beneficios de la leche materna:
- Niño con Galactosemia: El bebé no puede digerir la galactosa, lo que causa daño en el cuerpo. Es una enfermedad hereditaria rara. En ella, el bebé no puede digerir la galactosa. Es uno de los azúcares que forman la lactosa, junto con la glucosa. Se acumula entonces en el cuerpo. Y así, produce daño en diversas partes del cuerpo. Se detecta con el cribado metabólico que se hace en la prueba del talón al recién nacido.
- Madre infectada por el virus de la leucemia humana de células T: Este retrovirus puede pasar de madre a hijo a través de la leche. Se trata de un retrovirus, como el virus VIH (virus de la inmunodeficiencia humana). Puede pasar de madre a hijo a través de la leche. En España, la infección por este virus es muy poco frecuente.
- Infección materna por VIH: Se sabe que el virus del SIDA pasa a través de la leche materna. Por ello, en países desarrollados como el nuestro, se recomienda suspender la lactancia. Ya que hay alternativas seguras a la lactancia materna.
- En determinados casos, la lactancia materna no será posible, por precisar medicamentos citotóxicos o que presenten riesgo para la salud del recién nacido, como en el caso de padecer un cáncer que precise tratamiento quimioterápico, o una enfermedad grave que precise un medicamento no compatible con la lactancia, o que la propia situación materna no lo permita.
¿Qué cuidado hay que tener con los medicamentos?
A veces, la madre puede necesitar medicamentos. Es muy difícil saber la compatibilidad de todos ellos. Una buena fuente donde buscar información es la página web e-lactancia.org
Hay que saber que las drogas de abuso y los tratamientos contra el cáncer son incompatibles con la lactancia materna. Para el resto, mejor consultar en la web. La misma página puede ofrecer alternativas más seguras para aquellos casos de medicamentos que tienen algún riesgo.
Además, la web e-lactancia.org también da información sobre otros productos no medicinales. Por ejemplo infusiones, productos cosméticos y otras situaciones y problemas que pueden darse en una madre lactante.
Por último, conviene recordar que drogas legales como el tabaco o el alcohol también perjudican al lactante y a la madre, por lo que lo mejor es no consumirlos.
Enfermedades maternas en las que SÍ se puede dar el pecho
Se han estudiado muchos problemas que puede sufrir la madre y que no impiden dar el pecho de forma segura:
- Hepatitis A, B o C.
- Infección por citomegalovirus.
- Enfermedad de Chagas.
- Infecciones maternas agudas (resfriados, gripe, amigdalitis, gastroenteritis).
- Mastitis materna.
Con la mayoría de enfermedades comunes (resfriado, gripe, gastroenteritis…) se puede seguir dando el pecho sin problemas, incluso se pueden tomar bastantes medicamentos sin que afecte a la leche materna; solo debes saber cuáles se pueden tomar y qué indicaciones debes seguir.
Estos gérmenes no pasan a través de la leche. Y puede que la madre ya los haya trasmitido al bebé antes de notar la enfermedad. Además, con los síntomas de la enfermedad, la madre ya está creando anticuerpos. Estos sí pasan por la leche. Y pueden hacer que el lactante se proteja mejor.
¿Qué hacer ante una gastroenteritis?
Hay épocas en las que aparecen brotes de gastroenteritis aguda, que es frecuente que afecte a los bebés y a sus madres, debido a la escuela infantil, o bien a los hermanos mayores, u otras maneras por las cuales os podéis contagiar. La madre infectada puede seguir amamantando a su hijo, ya que a través de la leche no se contagia el virus de la gastroenteritis.
Si tienes muchos vómitos o diarrea es importante mantenerse hidratada, la recomendación es tomar un solo sorbo de agua cada 15 minutos, para que de esta manera se retenga el agua. Si después de unas horas vemos que retenemos el agua, podemos realizar un sorbo cada 5 minutos.
Si un bebé amamantado de manera exclusiva tiene gastroenteritis, sin duda debe seguir con la lactancia materna. La leche materna lo mantendrá nutrido e hidratado hasta que se recupere.
Gripe y lactancia
Es la época de los mocos, las toses y de patologías invernales como la gripe. Y por desgracia las madres lactantes no se libran de sufrir la gripe. El virus de la gripe tan solo se transmite a través de secreciones (estornudos, tos,…) de una persona infectada. A través de la leche materna no se contagia el virus de la gripe.
Lo que sí pasa a través de la leche son todas las defensas específicas que la madre, al estar enferma, desarrolla para luchar contra la enfermedad. Y es que a través de la leche le pasas defensas y anticuerpos específicos que le van a proteger de ambos procesos.
Medidas preventivas:
- Limpiar las superficies de cocina y comedor.
- Evitar toser o estornudar delante del bebé.
- Una buena fuente donde buscar información es la página web e-lactancia.org.
Además, algunos medicamentos usados para los virus respiratorios como la gripe p el resfriado contienen descongestionantes o expectorantes que pueden reducir tu suministro de leche.
Ni las radiografías ni otras pruebas diagnósticas como las ecografías, mamografías, resonancias… están contraindicadas durante la lactancia.
Recomendaciones adicionales:
- Cuídate mucho para poder recuperarte lo antes posible y cuidar de tu bebé.
- Extráete leche materna o usa la que ya tengas extraída para saltarte alguna toma y que se encargue de ella tu pareja con un biberón. Así podrás descansar más.
- Usa pañuelos desechables para estornudar y toser para evitar propagar los virus y lávate bien las manos después.
Si la madre padece alguna enfermedad crónica, lo más probable es que pueda dar lactancia materna a su bebé, ya que puede hacerse con la mayoría de ellas. Su médico deberá valorar si precisa alguna medicación durante este periodo, y si así fuese, también valorar el medicamento a pautar, para intentar que sea compatible con la lactancia materna.
Si comienzas con fiebre o con síntomas habituales de enfermedad (fiebre, tos, congestión nasal, diarrea, dolor de cabeza...), lo recomendable es que continúes amamantando a tu bebé con normalidad y te pongas en contacto con tu médico lo antes posible para que pueda valorarte.
La lactancia materna no se debe interrumpir si la madre decide continuarla y su situación clínica lo permite. El papel del pediatra es fundamental en el apoyo a la lactancia natural.
En nuestro medio, hasta un 30 % de mujeres sufren algún tipo de problema relacionado con la lactancia materna en las primeras semanas tras el nacimiento(1). Una intervención adecuada por parte del profesional sanitario ha demostrado ser positiva en la duración de lactancia materna en numerosos ámbitos(2,3). Se recomienda que esta evaluación sea estandarizada(4). La valoración estandarizada permite medir los resultados y ayuda a la transmisión de la información entre los distintos profesionales y niveles asistenciales. Con las escalas de valoración podremos identificar a las madres con riesgo de abandono temprano de la lactancia, reconocer precozmente obstáculos y prevenir posibles complicaciones asociadas.
