Doraemon, creado por Fujiko F. Fujio, nació como cómic manga en 1969, convirtiéndose rápidamente en un fenómeno global.
Tres años más tarde fue adaptado a serie de anime. Es sin duda una de las series de animación más exitosas y longevas de la cultura japonesa.
La trama que atrapó a generaciones
La historia sigue a Nobita Nobi, un niño común con desafíos cotidianos, que recibe la visita de Doraemon, un gato cósmico del siglo XXII enviado para ayudarlo.
Doraemon La Capsula de los 100 años
Doraemon en España: Un éxito duradero
Con su llegada a España en 1994, la serie se ha arraigado en el corazón de millones de fans, ganándose un estatus icónico en la cultura pop de nuestro país.
La serie se empezó a emitir a principios de 1994 en canales de televisión autonómicos como Televisión de Galicia, Canal Sur, Televisió de Catalunya, Canal 9 o ETB, cosechando grandes éxitos de audiencia.
En septiembre de 1999 dio el salto a la televisión nacional con su emisión en La 2 de Televisión Española.
Doraemon se ha convertido en un elemento clave de la infancia de varias generaciones, y muchos de los niños que vieron Doraemon en su infancia, ahora son padres y siguen disfrutando de sus aventuras en familia.
A lo largo de estos 30 años, Doraemon nunca ha dejado de emitirse en televisión en nuestro país, con más de 1200 episodios emitidos, y se han estrenado en cines 9 películas, la última de ellas en noviembre del año pasado.
Además, se han desarrollado un sinfín de productos licenciados de Doraemon, con marcas como Zara, Bershka, Epoch, Simba, Panini, Hachette o Frigo, y ha sido protagonista de un gran número de promociones, las más recientes el pasado año con Tosta Rica y con ColaCao y su emblemática «baticao».
Para conmemorar este aniversario significativo, Luk Internacional, la distribuidora de la serie en España, está planificando una serie de sorteos y acciones especiales.
Doraemon se adapta al "American Way of Life"
La serie será emitida en EE.UU. 13 may 2014 . Después de más de 2.000 episodios y 35 años en antena, a Doraemon no le va a quedar más remedio que adaptarse al american way of life.
La mítica serie de dibujos animados japonesa empezará emitirse en agosto en EE.UU. y lo único que han respetado es al gato cósmico.
Los demás personajes cambiarán de nombre para «ayudar a los espectadores de habla inglesa a familiarizarse con el anime», según explica TV Asashi, productora de la serie.
Así, el mejor amigo de Doraemon, Nobita, pasará a llamarse Noby; su amada Shizuka será Sue; y los compañeros de clase Giant (Gigante en España) y Suneo serán rebautizados como Big G y Sneech.
Aunque no habrá cambios en las tramas, todos los carteles y letreros en japonés serán reescritos en la lengua de Shakespeare, algo que no se había hecho nunca con esta serie exportada a 35 países de todo el mundo.
«Por primera vez las escenas serán ajustadas para reflejar la cultura local», indica Asashi.
Incluso, aquellas en las que los protagonistas aparecen comiendo con palillos, éstos serán sustituidos por los más occidentales tenedores.
La versión americana será emitida en Disney XD, un canal infantil de pago al que están abonados 78 millones de hogares, e incluirá 26 episodios.
El salto a la pantalla y el éxito continuo
En 1973 el personaje dio el salto a la pequeña pantalla en Japón, de la mano de Nippon Television, aunque solo se produjeron 26 episodios.
Seis años después la cogió Asashi y su éxito y popularidad fueron tales que llegaron a grabar 1.787 capítulos, manteniéndose en antena hasta el 2005.
Desde hace ya unas décadas, Doraemon se ha convertido en una presencia constante en la programación infantil de varias cadenas, y es todo un referente para varias generaciones.
Críticas y contexto cultural
La mayoría de estos artículos están plagados de una miopía cultural considerable.
No se tiene en cuenta el contexto, e incluso parece que sus autores tienen ciertas dificultades para comprender realmente la moraleja de muchos episodios de Doraemon (si es que la hay).
Pero me puedo imaginar fácilmente a un crítico aburrido, con poca inspiración, haciendo zapping, y encontrándose con un episodio de Doraemon (claro, los echan a todas horas), y así se le enciende la bombilla y ya ha encontrado tema, no hace falta pensar más (y esto último se sigue aplicando a la hora de redactar el artículo).
Nobita y los valores japoneses
La crítica más manida es la de Nobita como personaje vago e inútil (que lo es), y que todo lo soluciona pidiéndole a Doraemon uno de sus inventos.
En definitiva, que Nobita es un mal ejemplo, porque no fomenta valores positivos, sino que utiliza argucias para salirse con la suya.
Lo que suelen olvidar la mayoría de estos críticos es que los inventos de Doraemon, al final, terminan creando más problemas que soluciones, y Nobita suele salir perdiendo (o al menos no obtiene la victoria que esperaba).
Y es que la idea del esfuerzo como camino para llegar al éxito es una idea muy arraigada entre los japoneses.
En comparación, nosotros somos mucho más deterministas, y solemos considerar que hay muchos factores (que no controlamos) que afectan nuestro destino (suerte, clase social, etc.).
Pero cuando los críticos hablan de Doraemon parece que no tienen en cuenta las enormes diferencias culturales que nos separan de los japoneses.
No solo eso, también se olvidan que el personaje nació en 1969 en forma de manga, su primer anime (prácticamente desaparecido) se estrenó en 1973, y el segundo y más longevo en 1979 (hasta 2005).
Es decir, que la historia y los personajes (que se han mantenido prácticamente inmutables) se crearon hace más de 40 años.
Estereotipos y sociedad japonesa
Otra de las críticas habituales se suele centrar en los padres de Nobita, como ejemplo de machismo recalcitrante.
Y sí, eso es totalmente cierto: la madre de Nobita es ama de casa y no hace más que limpiar, y encima parece una amargada que siempre está gritando y quejándose.
Además, el padre, el que trae el dinero, casi siempre aparece borracho y no hace absolutamente nada en casa.
En definitiva, estereotipos machistas.
Pero, ¿acaso no son fieles retratos de lo que pasaba en la sociedad japonesa de la época?
Es más, en el Japón actual, siguen siendo dos modelos bastante aceptados como “normales” (sí, Japón es un país muy machista todavía, puede que más que España).
¿Y acaso no encontraremos decenas de ejemplos contemporáneos de Doraemon en tebeos españoles donde se muestran exactamente las mismas cosas?
Insisto, es un reflejo de la sociedad y la época de donde proviene la obra.
¿Significa esto que se están defendiendo esos valores?
Pues esto sería mejor preguntárselo a los autores, pero describir una realidad no implica que se esté defendiendo o ensalzando.
Y esto es algo que podemos aplicar al resto de personajes, empezando por Nobita, Doraemon, Gigante o Suneo.
Cierto es que ninguno de ellos es un modelo a seguir, ¿pero por qué deberían serlo?
Tanto que nos gusta la figura del anithéroe, y somos incapaces de concebir que en una serie infantil también se presenten personajes así.
No, amigos críticos, Nobita no es un ejemplo a seguir para los niños japoneses, y ellos lo saben bien.
Dorami y la tecnología
Por cierto, parece que nadie menciona nunca a otro personaje de Doraemon, su hermana Dorami, que se muestra como un robot “mujer” mucho más avanzado, es la primera de la clase e incluso más fuerte que su hermano varón.
No solo eso, sabe manejar mucho mejor los inventos, y sería capaz de hacer el trabajo de Doraemon mucho mejor.
Y es que lo que también olvidan algunos (a pesar de sus indagaciones sobre los escandalosos orígenes de la trama), es que Doraemon es un robot defectuoso, y por lo tanto, es normal que la cague a menudo cuando le ofrece un invento a Nobita.
Y otra cosa que a muchos les pasa por alto es que la serie, en el fondo, sigue la estela de muchos mangas y anime que durante la década de los 50 y los 60 se dedicaban a ensalzar la tecnología y la ciencia (principales motores económicos del Japón de la posguerra), y en muchos casos, perseguían fomentar la vocación científica entre los espectadores.
Pero en el fondo, es puro entretenimiento, y no persigue más que la risa.
El alcoholismo y el contexto cultural
El “alcoholismo” del padre es otro tema que aparece de vez en cuando, algo que (¡ah, sorpresa!) veremos en otras series como Shin-chan, donde la figura paterna tiene muchos paralelismos; una vez más, porque surgen de una realidad concreta y contemporánea.
Y es un buen ejemplo de lo fácil que es malinterpretar un comportamiento, cuando no tenemos en cuenta el contexto cultural en el que se origina.
Lo que aquí tachamos rápidamente de “alcoholismo” (adicción al alcohol), en Japón se vive y se interpreta de forma muy distinta.
Es muy habitual que los oficinistas salgan casi a diario a cenar con sus compañeros de trabajo (no siempre con ganas, pero hay que hacerlo, especialmente si lo manda el jefe), y en estas cenas el alcohol tiene varias funciones: por un lado, romper el hielo, ya que las relaciones sociales en Japón suelen estar muy encorsetadas y regidas por un protocolo bastante estricto.
Pero además, el alcohol, en el contexto empresarial también sirve para que los comensales puedan hablar sobre temas que en la oficina no se pueden abordar de una forma sincera y directa (tampoco nos pondremos ahora a definir todo el tema honne/tatemae, buscadlo).
En definitiva, no es tanto una cuestión de alcoholismo, sino que podríamos decir que forma parte de su trabajo.
Por cierto, un artículo criticó duramente un episodio en el que Doraemon se saca del bolsillo un invento que permite que cualquier bebida tenga los mismos efectos del alcohol.
Como es de esperar, se escandaliza porque Doraemon está alcoholizando a los niños, pero como ocurre casi siempre, se olvidan de contar todo lo que viene a continuación, sin llegar a intentar comprender qué se está mostrando, por qué, y qué consecuencias tiene.
Y precisamente es un episodio que está explicando justamente qué efectos tiene el alcohol en las personas, e incluso, porqué los adultos JAPONESES beben en ciertas circunstancias.
De hecho, es curioso (y molesto), que este ejercicio de se venga haciendo desde hace décadas con todo lo que viene de fuera, y pocas veces esa misma mirada crítica se aplique a uno mismo (eso tan español de la paja en el ojo ajeno).
Quizás sea porque es mucho más fácil demonizar lo que viene de fuera, porque es más difícil de comprender.
En cambio, esas mismas críticas sobre machismo o alcoholismo se podrían aplicar a decenas de tebeos españoles publicados durante las mismas fechas en que se creó Doraemon y a lo largo de varias décadas.
¿Por qué no se hace?
Quizás porque somos más capaces de contextualizarlo y entenderlo, y en definitiva, disculpar aquellos defectos que responden a una época concreta.
Y volviendo de nuevo a Shin-chan, que ya recibió su buena dosis de críticas en su momento (aunque ahora parece superado).
Para aquellos que puedan creer que todo el mundo interpreta las cosas de la misma manera, les explicaremos que lo que escandalizaba aquí de la serie eran todas las bromas sexuales que hacía Shinnosuke.
Mientras que en Japón, que también tenía un punto de polémico, lo que más cejas levantaba era que tratase de tú a su madre, o la llamara por el nombre (algo que aquí no le importaba a nadie).
Muchos estarán pensando que Doraemon sigue al pie del cañón hoy en día, con nuevas producciones anuales, y que sigue pecando de los mismos defectos de épocas pasadas.
Y sí, probablemente el machismo sigue imperando, los roles se mantienen, pero como decía antes, ¡es que Japón apenas ha cambiado en ese sentido!
Es un país muy conservador, y a pesar de su facilidad para adaptarse a ciertos cambios, hay cuestiones profundas que pueden parecer casi inmutables.
Además, hay algo que muchos nunca tienen en cuenta, y es que la inmensa mayoría de mangas y anime se dirigen siempre a un público japonés, y ni por un momento se plantean qué van a pensar los guardianes de la moral occidental de sus producciones.
Y que nadie se confunda, no estoy diciendo que no se pueda/deba criticar según qué actitudes, aunque abogo hasta cierto punto por el relativismo cultural, no veo problema en qué se critiquen cuestiones éticas que claman al cielo.
Pero siempre debería hacerse desde una buena comprensión de la realidad de lo que se critica, y esto es algo que no he visto en ninguna de las críticas hacia Doraemon.
¿Qué saben del machismo en Japón?
¿Qué saben de cómo se bebe alcohol o de cómo se vive la sexualidad en dicho país?
Y los niños tampoco, cierto.
Pero parece bastante claro que los niños son bastante más inteligentes que muchos adultos (quizás es una de esas cosas que se van perdiendo con la edad), y son más capaces que algunos de disfrutar de según qué cosas sin tomárselo al pie de la letra.
Hay muchos niños que disfrutan de las aventuras de Doraemon y Nobita, sabiendo que Nobita hace las cosas mal, que Doraemon es un vago y Gigante un abusón… quizás el otro problema es que algunos creen que los niños son unos sujetos totalmente pasivos, unas esponjas sin criterio, y al final unos monos que imitan todo lo que ven.
Pero es que estos discursos los llevamos padeciendo en distintos ámbitos culturales desde hace décadas, y no parece que la música, los cómics o el anime hayan hecho incrementar la delincuencia o los asesinos en serie como algunos han ido pregonando.
Los que creen esto quizás también son los que piensan que la educación de sus hijos depende de lo que ven en televisión.
No, amigos, depende de sus padres y de su comunidad, y de muchísimos más factores antes que la televisión.
Esto me lleva a pensar en las películas de Torrente, para que tengamos un referente que algunos puedan comprender.
Me imagino a un crítico de cine de Estados Unidos, o cualquier otro país, poniendo a parir la película porque el protagonista es un tío asqueroso, facha, racista, pervertido y tantas otras lindezas que definen al personaje, en definitiva, un mal ejemplo (¡y una mala influencia para los espectadores, pobres ovejitas!).
DUH.
Y sí, tendría razón, como tienen razón los que dicen que Nobita es un vago, Suneo un cabrón, etc.
Pero insisto, ¿significa eso que se crearan estos personajes para convertirse en modelos de comportamiento?
¡Claro que no!
Es más, el manga humorístico está plagado de antihéroes, de protagonistas que son imbéciles rematados (desde Bakabon hasta Senbei Norimaki).
Doraemon: Embajador cultural
Doraemon es, desde hace años, Embajador Cultural de Japón.
Está claro que estos locos japoneses quieren convertirnos a todos en unos pedófilos, pervertidos, alcohólicos y machistas.
Hay robots fabricados para ayudar al ser humano, otros diseñados para luchar y salvar al mundo… y luego está Doraemon, que ha sido programado para tener paciencia con Nobita.
Cualquiera que haya leído sus historias o visto su serie ha pensado alguna vez que el pobre gato cósmico se merece un dueño mejor, más maduro y que le dé menos problemas.
Pero de ser así… ¿dónde estaría la gracia de sus aventuras?
Aquí donde le veis este robot azul y blanco, con forma de gato sin orejas y un bolsillo en la tripa que supera en capacidad al bolso de Mary Poppins nació en Japón el año 1970 de la mano de los dibujantes de manga Hiroshi Fujimoto y Motö Abiko, que por aquel entonces trabajan con el nombre conjunto Fujiko F. Fujio.
En un principio fue un personaje de manga (cómic japonés), pero se hizo tremendamente popular en los siguientes cuatro años que dio el salto a la televisión.
El primer capítulo de Doreamon se emitió el 1 de abril de 1973.
La historia de la serie es la misma que la de los manga: Sewashi, el nieto de Nobita, manda a su gato robótico del siglo XXII al siglo XX con una complicada misión: corregir los errores de su abuelo para evitar que sus descendientes vivan en la pobreza.
Si sois seguidores de la serie sabréis que no lo tiene nada fácil: Nobita es mal deportista, mal estudiante y mal trabajador; su única preocupación en la vida es huir de Gigante y de Tsuneo (que siempre le meten en problemas) y tratar de conquistar a Shizuka, la chica de la que está enamorado.
Doraemon trata de corregirle haciendo uso de los más curiosos y extraños objetos futuristas, pero Nobita siempre los acaba usando en beneficio propio… lo que le ocasiona más problemas.
Como os hemos dicho antes, afortunadamente Doraemon tiene más paciencia que un santo.
Y prueba de ellos son los 2163 episodios que la serie lleva hasta ahora.
Sí, 2163 episodios y la cosa no tiene pinta de acabar.
El final de Doraemon: ¿Mito o realidad?
Porque os vamos a decir una cosa (que seguro que estabais esperando que comentáramos): Doreamon no tiene episodio final.
Ni siquiera en su versión manga, que dejó de editarse en 1996: al morir ese año uno de sus creadores, Hiroshi Fujimoto, sin dejar indicaciones sobre el final de la historia se decidió que el manga no tendría un episodio conclusivo, aunque hay que reconocer en 1971 y 1972 sí hubo un par de intentos de darle una conclusión.
Sin embargo debido al éxito del manga la historia volvía a retomarse tras estos capítulos.
Así que nos alegramos de deciros que ese rumor según el cual el último episodio de Doraemon contaba cómo Nobita realmente era un niño hospitalizado y sin amigos que había soñado todas sus aventuras es falso.
Este rumor, ya que estamos os lo contaremos, fue iniciado en Japón y debidamente desmentido por la propia productora de sus aventuras.
Así que si algún día un compañero de clase o algún primo se pasa de listo, por favor, decidle que a Doraemon todavía le queda batería para mucho tiempo.
No exageramos: su energía no se agota.
No sólo es uno de los dibujos más animados japoneses más conocidos, también ha sido nombrado embajador de la cultura japonesa, ha participado en obras de caridad… ¡Y hasta ha sido proclamado el héroe más "mono" de toda Asia!
Y todo pese a los problemas en los que le mete Nobita… ¿Eso de que le dé tiempo a todo será cosa de una de sus máquinas?
