Los Emperadores Gemelos de Roma: Historia y Ficción en Gladiator II

Han pasado algunos años desde la muerte del emperador Cómodo (Joaquin Phoenix), el tirano que le hizo la vida imposible a Máximo (Russell Crowe) en la primera entrega de Gladiator. Ahora, la esperada secuela de la epopeya de Ridley Scott llega a los cines, retomando la historia unos 20 años después.

En Gladiator II, Lucio, el niño querubín de la primera película, ahora adulto e interpretado por Paul Mescal, ha cambiado la vida en la alta sociedad por una en los campos de Numidia, al norte de África. Sin embargo, los ejércitos de los coemperadores Caracalla (Fred Hechinger) y Geta (Joseph Quinn) invaden Numidia, y Lucio es capturado.

Pero, ¿quiénes fueron realmente estos mandatarios de Roma? ¿Cómo llegaron al poder? ¿Qué ha sucedido en la agitada política romana durante el periodo que media entre las dos películas?

De Cómodo a Caracalla y Geta: Un Periodo de Anarquía

Cómodo era hijo de Marco Aurelio, muy querido por el pueblo romano, pero padre e hijo no tenían nada en común. Tras su muerte, comenzó el 31 de diciembre del año 192 un “periodo de gran anarquía”. Los senadores eligieron como sucesor a Pertinax, quien no duró mucho en el trono. Luego, Didio Juliano, un banquero adinerado, compró el puesto de emperador, pero tampoco duró mucho.

Empezaron así la dinastía de los Severos y la historia de Geta y Caracalla. Septimio Severo, “un cincuentón robusto, excelente estratega, conversador ingenioso, comandante de una pieza”, fue un buen emperador. Se casó con Julia Donna, “una mujer siria, inteligente y culta, que reunió un salón literario y aportó las maneras de Oriente”. Antes de morir en Britania en el año 211, Septimio Severo dio un consejo a sus hijos y herederos: “No escatiméis el dinero con los soldados y burlaos de todo lo demás”.

Con era previsible, el bipartito no funcionó. Caracalla, once meses mayor que Geta, “estaba fastidiado por tener que compartir el poder con su hermano”. “Caracalla no era un chico incapaz, era, sencillamente, un amoral”, indica Montanelli. A Caracalla le interesaban más la diversión y la guerra que la política, así que dejaba los temas de Estado en manos de su madre, Julia, que era “quien despachaba la correspondencia y recibía en audiencia a ministros y embajadores”.

Decidido a emular a su héroe, el emperador “reclutó una falange armada y se fue a Persia, pero en los combates se olvidaba de ser general porque se divertía más haciendo de soldado y provocando al enemigo en luchas singulares cuerpo a cuerpo.

El apodo por el que se conoce al emperador Marco Aurelio Severo Antonino, Caracalla, nunca se usó oficialmente, ni durante el reinado de su padre, Septimio Severo, ni en el suyo propio. El mote se lo puso el pueblo romano de forma sarcástica, en referencia a una capa germana que se trajo de su campaña contra los alamanes y que él puso de moda. También se le conocía por el apodo de Tarautas, nombre de un gladiador de reducida talla, fealdad notoria y espíritu tan sanguinario como brutal.

Caracalla no se ofendió por ello; al contrario, permitía orgulloso que los griegos le llamaran "la bestia ausonia"(Ausonia era un nombre poético para Italia) y, seguro de su poder, un día le espetó al Senado: "Sé que no os gusta nada de lo que hago, pero para eso tengo yo armas y tropas: para que en ningún momento tenga que preocuparme de lo que digáis de mí". Le bastaba con el terror que infundía en sus adversarios y en todos sus súbditos.

Septimio Bassiano, como se llamó primero, nació en 188 en Lyon. Era hijo de Septimio Severo, un senador de origen africano que cinco años después sería proclamado emperador de Roma. Su madre era una siria llamada Julia Domna, hija de Julio Bassiano, sacerdote de Baal en Emesa, con la que Septimio Severo se casó porque su carta astral decía que sería emperatriz.

Las fuentes confirman que, al principio, Caracalla tenía un buen carácter, quizá debido a la influencia de una niñera cristiana que tuvo en su infancia y que se cree que condicionó su relativa tolerancia hacia esta fe. Cuando su padre alcanzó el trono pasó a llamarse Marco Aurelio Antonino como homenaje al emperador Marco Aurelio, del que Septimio se había proclamado oficialmente hijo y heredero.

El nuevo soberano designó como sucesores a Caracalla y a su segundo hijo, Geta. Para afianzar la dinastía casó al primero con Plautilla, hija de Plautiano, prefecto del pretorio (jefe de la guardia pretoriana) y amigo del emperador.

Una Sucesión Fratricida

Aún en vida de su padre, Caracalla empezó a lamentarse del excesivo poder que acumulaba Plautiano y comenzó también a aborrecer a su esposa. Así, hizo creer que Plautiano estaba preparando un atentado contra él y su hermano Geta, y cuando Severo convocó al acusado a palacio, se abalanzó enfurecido sobre él para matarlo. Severo mandó ejecutar a Plautiano discretamente y recluyó a Plautilla en Lipari.

En el año 208, Septimio Severo partió a Britania con su familia para hacer frente a las incursiones de los montañeses de Escocia. Tenía la esperanza de que designando a Caracalla como su lugarteniente podría domar su rebelde carácter. Pero en febrero de 211, el emperador falleció en York.

Caracalla y Geta en el palco imperial junto a sus padres Septimio Severo y Julia Domna.

Tras ser proclamados emperadores por las tropas, Caracalla y Geta marcharon a Roma con el aparente designio de dividirse las zonas de influencia del Imperio. Sin embargo, una vez en la capital, Caracalla pidió reunirse con su hermano y su madre. Durante la entrevista, Caracalla lanzó a su guardia contra Geta y éste murió entre los brazos maternos, mientras exclamaba: "Madre, madre, que me diste el ser, madre, ayúdame, porque me matan".

Caracalla salió entonces corriendo del palacio y recorrió las calles de Roma gritando que se había salvado milagrosamente de un complot urdido por su hermano, al tiempo que se ganaba a los soldados con generosos donativos. Al día siguiente, en el Senado, dio la cínica explicación de que había actuado en legítima defensa y hasta se justificó con el ejemplo del legendario asesinato de Remo por Rómulo.

Tras matar a Geta, Caracalla salió corriendo del palacio y recorrió las calles de Roma gritando que se había salvado milagrosamente de un complot urdido por su hermano.

Siguió una matanza entre los partidarios de Geta y los que tuvieran alguna conexión con el poder imperial. Entre las víctimas se encontraban el jurista Papiniano, preceptor de Geta y Caracalla; la esposa de éste, Plautilla, y la única hija superviviente de Marco Aurelio, Cornificia, quien, tras recordar entre lágrimas la memoria de su familia, se cortó las venas ante Caracalla.

Gladiador II. Los verdaderos emperadores hermanos, Caracalla y Geta. [Crítica histórica]

Las Termas de Caracalla

Asentado en el trono mediante esta brutal purga, Caracalla inició un reinado que se caracterizó por las medidas populistas, especialmente favorables a las provincias. Con la Constitución Antonina del año 212 otorgó a todos los habitantes del Imperio la ciudadanía romana, reservada hasta entonces, fuera de Italia, a la élite provincial. También subió el salario de los soldados, erigió templos y costeó juegos, al tiempo que llevaba a cabo diversas campañas en Germania y Asia.

Sin embargo, estos fastos no podían ocultar la crisis que atenazaba al Imperio. La Constitución Antonina aumentó el número de contribuyentes, que soportaron las cargas fiscales del ciudadano romano libre, más onerosas que las del resto de la población.

Pero ni la consiguiente subida de impuestos, ni las expropiaciones de las riquezas de senadores, ni las victoriosas campañas del emperador ayudaron a que el fisco se recuperara. El "antoniniano", un doble denario, tenía menos valor que el simple denario puesto que contenía menor proporción de plata que éste; era, por tanto, una moneda devaluada, pero eso el pueblo no lo sabía.

El Emperador Megalómano

De lo que el pueblo sí se enteraba era de las arbitrarias matanzas del emperador. El historiador Herodiano cuenta que Caracalla, cuando supo que las gentes de Alejandría se mofaban de él por haber matado a su hermano, viajó a la ciudad para vengarse.

Reunió en el gimnasio a todos los jóvenes, con la excusa de crear una falange macedónica, y a continuación lanzó a sus soldados sobre ellos y sus familiares para masacrarlos. En Partia engañó al rey Artabano IV con una propuesta de matrimonio con su hija. Caracalla viajó al reino para el enlace, pero en plena celebración sus soldados se ensañaron con la desarmada población local.

En su megalomanía, Caracalla se comparaba con Aquiles, cuya tumba honró al pasar por Troya durante un viaje. En su ansia de recrear un paralelo perfecto con el mítico héroe, decidió envenenar a su liberto favorito, Festus, para poder emular el funeral de Patroclo, el amigo de Aquiles.

Por otra parte, la pasión de Caracalla por la figura de Alejandro Magno llegó a tal punto que vistió el traje macedonio, fundó una división militar a la que llamó "falange macedónica" y pobló el Imperio de imágenes bicéfalas con los rasgos deAlejandro y los suyos.

Llegó a decir al Senado que Alejandro reviviría en él, y cuando visitó Alejandría abrió la tumba de su héroe y se despojó de sus ricos ropajes para vestir con ellos al soberano macedonio.

Sus continuas extravagancias le condujeron a una pronta e innoble muerte. El 8 de abril de 217, de visita a un templo local cercano a la ciudad de Carras, en la provincia de Asia, hizo detener a su séquito en medio del campo ante una urgencia intestinal.

Cuando todos se volvieron por respeto a su dignidad imperial, un soldado le apuñaló por la espalda, seguramente enviado por el prefecto del pretorio, Macrino, que sucedería a Caracalla en el trono. Así murió este hombre del que se decía que no poseía ninguna de las virtudes de las tres razas a las que pertenecía, y sí todos sus vicios: la temeraria cobardía de un galo, la crueldad y rudeza de un africano, y el insidioso carácter de un sirio.

Cruel, pero Sensible a la Cultura

Los historiadores posteriores presentaron a Caracalla como un emperador ignorante y corrupto, que descuidaba sus responsabilidades de gobierno para conducir cuadrigas, luchar con fieras salvajes y gladiadores, y llenar su corte de bailarines y mimos.

Pero las necesidades burocráticas del Imperio, especialmente tras la Constitución Antonina, no se habrían satisfecho si su padre y él mismo no hubieran incluido en el consejo imperial a juristas como Papiano y sus sucesores, Julio Paulo y Domicio Ulpiano, considerados "los príncipes de la jurisprudencia romana". Tampoco Caracalla era ajeno a toda actividad cultural.

Lucila en Gladiator II

Recordarás a Lucila de la primera película: la bella hija del emperador atrapada en un incómodo triángulo amoroso entre su hermano (Cómodo) y su antiguo amante (Máximo).

Primera discrepancia menor entre realidad y ficción: Lucila murió seis años antes de que naciera Caracalla.

Nacida en la púrpura de la Roma imperial, Lucila no era ajena al poder y los privilegios. Como hija del emperador Marco Aurelio, fue preparada para una vida de importancia política. A la edad de (ejem) unos 11 años, fue casada con el coemperador de su padre, Lucio Vero, de 29 años. Fue una unión diseñada para cimentar su alianza. Como emperatriz, disfrutó de las ventajas de su posición, pero el destino le tenía reservado un cruel giro.

La prematura muerte de Verus dejó a Lucila viuda, su poder e influencia disminuidos. Sin embargo, su linaje la convirtió en un valioso peón en el juego de los imperios. Se volvió a casar apresuradamente con un senador, pero añoraba el poder que una vez tuvo.

Cuando su hermano Cómodo ascendió al trono, Lucila vio con consternación cómo su errático gobierno amenazaba con deshacer el legado de su padre. Movida por la ambición y el deseo de proteger a Roma, se vio envuelta en un audaz complot para asesinar al emperador. Sin embargo, la conspiración fue frustrada y Lucila se enfrentó a la ira de su hermano.

Exiliada a la pintoresca isla de Capri, el destino de Lucila estaba sellado. Aislada y deshonrada, encontró su fin a manos de un asesino enviado por Cómodo.

Lucio, la Gran Licencia que se Toma Gladiator II

Probablemente la mayor libertad creativa, dado que el verdadero Lucio murió antes de que Cómodo se convirtiera en emperador. Su nombre completo era Lucio Vero II, hijo de Lucila y Lucio Vero (co-gobernante de Marco Aurelio). Tenía dos hermanas: Aurelia Lucila y Lucila Plautia y un hermano pequeño llamado Pompeianus del segundo matrimonio de su madre.

Lucio y sus dos hermanas murieron todos en la infancia, probablemente de enfermedad, algo habitual en los niños de la época. Pompeyo, sin embargo, sobrevivió a la infancia para convertirse en soldado y, más tarde, en senador. Tenía cinco años cuando ejecutaron a su madre y treinta cuando fue asesinado por unos bandidos por orden del emperador Caracalla.

Mapa del Imperio Romano en su máxima extensión.

Macrino, el Noble que se Convirtió en Emperador

El ganador de dos Oscar, Denzel Washington, interpreta a Macrino, un noble de descendencia africana que consiguió la ciudadanía romana e incluso se convirtió en emperador. Nació en Caesaria, un antiguo puerto situado en el reino de Mauritana, territorio que hoy es conocido como Argelia. Pertenecía a la nobleza local, pero no tenía grandes medios económicos.

Fue el primer emperador que no procedía de la clase senatorial, debido a su ascendencia africana. Macrino era considerado un hombre muy fiable y de gran sentido común. Por ello, influyó el sentimiento revolucionario en su ejército para que lo apoyasen a derrocar a los hermanos y así ascender al trono. Fue emperador del 12 de abril del año 217 hasta el 8 de junio de 218.

La situación se agravó cuando Vario Avito Bassiano, más conocido como Heliogábalo, el presunto heredero de Caracalla, se presentó en Roma con catorce años. La crisis por las malas gestiones del emperador y la aparición de un heredero de sangre que podía optar al trono hicieron que, en la mañana del 16 de mayo de 218, las legiones romanas proclamaron a Heliogábalo como emperador. Ante esta situación de tensión, Macrino reaccionó proclamando a su hijo Diadumeniano como Augusto, sin embargo, eso no calmó la situación y ambos tuvieron que huir de la ciudad.

El motivo de su caída fue durante la batalla de Antioquía entre sus tropas y las de Heliogábalo, ya adulto. En esa guerra que enfrentó al emperador del momento, Heliogábalo, contra Macrino, este último fue derrotado y, en un intento de huida de Roma, se dice que se afeitó la barba para evitar ser reconocido sin suerte, ya que terminó siendo capturado en Calcedonia y ejecutado en Archelais (ambas zonas son conocidas como Turquía actualmente).

El Imperio Romano en el Cine

El Imperio romano ha sido un tema muy utilizado en el cine: desde clásicos como Quo vadis? hasta adaptaciones contemporáneas de la Biblia como La pasión de Cristo, pasando por géneros animados como Astérix y Obélix contra César. La antigua Roma ha sido representada en diferentes películas con más o menos veracidad. Una de las más conocidas, Gladiator, estrenada en el 2000, es considerada una obra maestra dentro de este contexto.

Veinticuatro años más tarde, Gladiator II llega a los cines liderada por el director de la original, Ridley Scott, y protagonizada por el actor Paul Mescal.

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