Emma Vilarasau, una de las grandes actrices del teatro catalán, ha dejado una huella imborrable en el mundo de las artes escénicas. Su talento y dedicación la han convertido en una figura clave en Cataluña, y su influencia se extiende también a su familia, con sus hijos siguiendo sus pasos en el mundo del arte.
Una Carrera Brillante en Teatro, Cine y Televisión
A sus 61 años, Emma Vilarasau es una actriz consagrada, llena plateas solo con su nombre. Ha sido distinguida con la Cruz de San Jordi (2015) y con el Premio Nacional de Cultura 2017. Su carrera incluye participaciones en numerosas obras de teatro, series de televisión y películas. Durante diez años perteneció a la compañía del 'teatre Lliure' de Barcelona donde trabajó con directores como Fabià Puigserver, Lluís Pasqual y Sergi Belbel.
Emma se hizo muy popular en Cataluña gracias al personaje de Eulàlia Montsolís en la serie Nissaga de poder (1996-98), donde compartió reparto con su marido, Jordi Bosch.
Recientemente, Vilarasau ha sido premiada por 'Casa en flames', la película que le dio su segunda nominación a los Goya y por el que ha ganado el premio Feroz como mejor actriz protagonista. Emma Vilarasau se ha alzado ya con los premios Gaudí y Días de Cine, además, está nominada a los premios Goya.
En noviembre de 2023 fue nombrada Académica de Honor por la Academia de las Artes Escénicas de España.
El Legado Familiar: Jordi y Marc Bosch Vilarasau
Los hijos de Emma Vilarasau y Jordi Bosch, Jordi y Marc, han heredado el don por el arte de sus padres. Ambos dedicados al mundo del arte, son los dos grandes tesoros de Emma Vilarasau: Jordi y Marc.
Jordi Bosch Vilarasau: El Músico
El primogénito, Jordi Bosch Vilarasau de 29 años, es músico. El otro es músico, muy bien también, es batería, él se marchó a estudiar a Londres y si ha quedado, lo que pasa es que recondujo su carrera porque de batería, ganarse la vida es como muy difícil, y es sound designer de videojuegos, es muy feliz ahora, le gusta mucho.
Vive a caballo entre Barcelona y Londres completamente dedicado a ella.
Marc Bosch Vilarasau: El Actor
El pequeño, Marc Bosch Vilarasau, de 26 años es uno de los que pudieron estrenar la que tenía que ser la obra de la temporada, Justícia en el TNC, que tendrá que volver. El actor es una mezcla de sus famosos progenitores.
Una representación que tenía entre sus protagonistas un nombre que sonará: Marc Bosch Vilarasau. Los que han visto Justícia, pocos, aseguran que es la obra del año y que Marc Bosch está como el resto del reparto: espléndido.
Emma Vilarasau hablaba hace unos días en el diario El País, por teléfono confinada en casa con su marido y Marc, el hijo pequeño (el mayor tiene 28 años, es músico y vive en Londres): "Ellos van a ser los grandes afectados del sector, las jóvenes generaciones. Para los que llevamos años en esto es un paréntesis, pesado y molesto, y triste, pero para los que acaban de arrancar es mucho peor".
Colaboraciones con Jordi Bosch
Hacía 20 años que Emma Vilarasau y su marido, Jordi Bosch -dos de los actores más requeridos de los telones-, no coincidían sobre las tablas. «La última vez fue en 1994, en El barret de cascavells, de Pirandello, en el Lliure», recuerdan. Cuando sus dos hijos eran pequeños, preferían trabajos alternos. Ahora, dos décadas después, Sergi Belbel los ha reunido en la comedia Caiguts del cel, del francés Sébastien Thiéry, con la que debutan en el Teatre Condal a partir del 4 de septiembre. También debutan como matrimonio en la ficción escénica, aunque ya los vimos liados, y con familia numerosa, en la sitcom de TV-3 Majoria absoluta.
En Caiguts del cel interpretan a un matrimonio de clase media -él, médico y ella, directora de un parvulario- al que un acontecimiento inexplicable alterará sus vidas. En el comedor de su casa empiezan a aparecer billetes. Dinero, caído del cielo. La mujer de la limpieza ucraniana (Anna Barrachina) y un vecino inquietante (Carles Martínez) se sumarán a una trama que, ácido varapalo a la codicia humana, parte del absurdo y se enreda en la comedia de bulevar.
Traducida al catalán por Josep Maria Pou, La cabra, o qui és Sylvia? aterriza en La Villarroel (hasta el 10 de enero) en un montaje dirigido por Iván Morales y protagonizado en un intenso duelo por Jordi Bosch y Emma Vilarasau.
Compromiso Social y Reflexiones Personales
La interprete catalana está muy concienciada en la lucha contra el edadismo y ha aprovechado el altavoz público que supone alzarse con un premio para pronunciarse a este respecto en su discurso. Lo hizo el pasado 16 de enero tras obtener el premio Días de Cine, agradeciendo al director de la película gracias a la que lo consiguió, Daniel de la Orden, que le hubiera ofrecido el papel: "Una mujer de más de 60 años que ni está enferma, ni necesita que la cuiden", reivindicando así una mirada hacia la etapa madura de la vida fuera de estereotipos.
La artista aprovechó su micrófono para reflexionar sobre el concepto que se tiene de este periodo vital y sobre cómo se representa en el cine: "La vejez no puede ser tan terrible", apuntó. "El periodo más difícil de la vida, que es la vejez, siempre se ha mantenido oculto en la sociedad, y esta no puede permitirse perder la mirada de estas mujeres que han llegado a mayores". Acto seguido proponía: "Envejecer no puede ser tan terrible, si el cine lo normalizara, mostrando una vejez luminosa, alegre, digna, tal vez las mujeres dejarían de agredir su cuerpo para retrasar esa vejez".
El matrimonio de actores conviene que «todo son ventajas» a la hora de trabajar juntos. «Después del estreno ya veremos», bromea, o no, Vilarasau. También para Belbel, de quien partió la idea de reunirlos, su relación ha resultado muy ventajosa. «Cuando dos actores deben interpretar a una pareja hay que trabajar para hacerlo creíble. Aquí no ha sido necesario, además, como en la ficción, llevan 20 años juntos y han aportado algo de su experiencia a la obra».
De otro desenlace, el de la independencia de Catalunya, hablan abiertamente Bosch y Vilarasau. «En el futuro la historia se preguntará por qué no nos dejaron responder, como en Escocia. Cuando hay tanto interés en que no haya una respuesta te preguntas el por qué», razona el actor. «No sé si económicamente viviremos mejor -tercia la actriz-, pero así no podemos continuar. Es una cuestión de dignidad».
A pesar de ello, la actriz también explica la otra cara que han vivido sus hijos, y toda la resta de profesionales que se dedican al mundo del arte: "Lo ha pasado mal porque son mundos difíciles, también aprendes.
En el quinto programa de Pla seqüència, ha sido el turno de Emma Vilarasau, una de las grandes actrices del teatro catalán, santcugatenca de toda la vida, a quien recientemente su municipio le ponía su nombre al Teatre Auditori de la plaza Victòria dels Àngels de la ciudad.
Allí es cuando Emma Vilarasau empieza el repaso cronológico de su vida como niña, hija, hermana, pareja, madre y, evidentemente, como actriz. Emma Vilarasau mira maravillada todos los detalles de la iglesia donde ha vivido tantas celebraciones familiares, pero, nada más empezar, le confiesa a Jordi Basté que no es creyente, ni se ha casado, y que hizo la comunión en Montserrat. Su madre la llamaba La dulce Emma por muchos motivos, era buena niña, era la hermana del medio, la más pacífica, la encargada de poner paz. Desde muy pequeña iba a misa cada domingo, pero a medida que se hacía mayor, se dio cuenta de que le gustaba más ir al vermú.
La conversación avanza hasta llegar a la adolescencia, y es en ese momento cuando Emma Vilarasau se confiesa sobre un detalle muy íntimo, que también viven muchas mujeres: la presión estética. La actriz se autodenominaba que había sido una chica más bien gordita, y explicaba así cómo lo vivía desde casa: "Mi hermana era una princesa, mi hermano era un príncipe y yo era, la del medio.
Emma Vilarasau narra sus inicios como actriz en el Institut del Teatre, las primeras anécdotas y proyectos y, evidentemente también menciona a todos los profesionales que confiaron en ella y la introdujeron en una rueda de obras, bolos que hicieron relucir su talento, también repasa sus grandes papeles como el de Nissaga de poder, la película Los sin nombre, y un largo etcétera.
De camino al teatro con su propio nombre, la conversación acaba llevando a hablar de los dos grandes tesoros: Jordi y Marc, sus dos hijos, ambos dedicados al mundo del arte.
La conversación acaba en otro rincón que la actriz conoce muy, muy bien, seguramente, es una de las personas que más lo domina: el escenario, y no uno cualquiera, el escenario del Teatre-Auditori Emma Vilarassau de Sant Cugat, donde la han aplaudido tantas veces y donde continuarán haciéndolo por mucho tiempo más.
El estreno de La cabra o ¿quién es Sylvia? conmocionó en 2002 la escena neoyorquina. La obra del dramaturgo estadounidense Edward Albee ganó aquel año el Tony y el resto de premios que se entregan en la ciudad de los rascacielos. Es un clásico que sacude al espectador, un drama sobre la confusa naturaleza del amor y el deseo, los celos y la envidia, la hipocresía y la tolerancia, la soledad y la búsqueda de la felicidad. Los ingeniosos diálogos, las bromas y las réplicas brillantes del principio dejan paso con certero pulso a la creciente violencia de un huracán emocional en que las palabras reflejan sarcasmo, dolor y patetismo.
Emma Vilarasau va destapando todas las capas emocionales y temperamentales de Stevie con una fuerza demoledora. Salta como una fiera del ingenio y el fino sentido del humor de la escena inicial al grito de rabia, dolor e impotencia de una mujer que ve destruidos los cimientos de su vida por el amor (monstruoso, en apariencia) que siente Martin por una cabra. Forma con Bosch una espléndida pareja protagonista que defiende el colosal duelo teatral con gran oficio, talento e inspiración.
Lo más devastador de La cabra es que, a partir de una situación absurda, irracional y provocadora, nos pone frente a un espejo muy negro donde vemos secretos íntimos e inconfesables; nos habla de la transgresión de los límites y los riesgos que entraña vivir en peligro y, lo más trágico, de la imposibilidad de seguir viviendo tras desvelarse ese secreto como si nada hubiera pasado. ¿Qué harías al descubrir que tu marido se folla una cabra? A partir de esa provocativa frase Albee construye un milagro teatral.
En esta cinta, Emma Vilarasau interpreta a Montse, una madre ilusionada por pasar un fin de semana con toda su familia en su casa de la Costa Brava. Es una mujer divorciada, su exmarido tiene una nueva novia y sus hijos han crecido y hacen su vida en la que ella tiene poca presencia.
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'La casa en llamas' es una de las películas que más suenan para la temporada de premios cinematográficos. Una de sus protagonistas, Emma Vilarasau, nominada en la categoría de Mejor Actriz Protagonista en Películas, finalmente se ha llevado el premio Feroz.
Más allá de esto, la actriz está casada con su compañero de profesión Jordi Bosch con quien tiene dos hijos, Jordi y Marc a quien ambos les han transmitido su pasión por el arte.
La estirpe de poder teatral más potente vuelve a escena. El matrimonio de Emma Vilarasau y Jordi Bosch llenarán, en tiempo de pandemia, La Villarroel con una obra imprescindible: La cabra, o quien es Sylvia.
Hermanos de culebrón, matrimonio en la obra, química en antena. Los invitó el programa de TV3 Tot es mou donde el nunca bien ponderado Lluís Marquina les preguntó por el teatro. Del hecho de ser pareja el guion no decía nada. Lástima.
Emma Vilarasau y Jordi Bosch contribuyeron a hacer el Tot es mou líder de su franja con un 13,7% superando a Sálvame (13,3%).
