Embarazo y Verrugas en los Senos: Causas, Diagnóstico y Tratamiento

La aparición de un bulto en el pecho puede ser motivo de gran preocupación para la mujer, quien automáticamente lo relaciona con un posible cáncer. Sin embargo, existen diversas causas benignas que pueden originar estos cambios, especialmente durante el embarazo.

Más del 70% de la población mundial sexualmente activa tiene, al menos, un subtipo del virus del papiloma humano (VPH). Es importante realizar pruebas a las mujeres que han tenido varias parejas sexuales, que son las más propensas, para diagnosticar el virus con antelación, antes de que aparezcan las lesiones y verrugas.

¿Cuándo pueden aparecer las verrugas por VPH durante el embarazo?

La infección por el VPH es más común durante el embarazo ya que el sistema inmunitario se debilita en las mujeres gestantes. Sin embargo, en la mayoría de mujeres no supondrá ninguna complicación.

Las mujeres que tienen antecedentes de verrugas genitales (condilomas) o pruebas de VPH positivas deberían hablarlo con el ginecólogo antes de quedar embarazadas para realizar un control durante toda la gestación.

Existe una vacuna contra algunas variantes del virus del papiloma, pero la Comisión de Salud Pública del Sistema Nacional de Salud recomienda no vacunar a las mujeres ya embarazadas. La vacunación debería ser, por tanto, anterior al embarazo.

El embarazo puede provocar que aparezcan nuevas verrugas y que crezcan y se desarrollen rápidamente. Sin embargo, desaparecerán tras el parto ya que se observa que unas semanas después comienzan a desaparecer por sí solas.

Contagio del VPH durante el parto

Es poco probable que el virus cause problemas en la gestación aunque existe un pequeño riesgo de que la madre pueda contagiar el virus al bebé durante el parto.

El bebé puede tragar algunas células vaginales que contengan el virus del papiloma durante el parto y es posible que afecte a las cuerdas vocales del recién nacido. Lo más frecuente es que el organismo erradique el virus y que no tenga consecuencias.

Las mujeres que tienen el VPH pueden tener partos vaginales normales, pero aquellas que tengan una gran cantidad de verrugas que obstruyen la vagina pueden recurrir a un parto por cesárea.

En las mujeres, el mayor pico de presencia del virus del papiloma humano se registra en la franja de edad entre los 18 y los 24 años (28,8%). Según el estudio Cleopatre sobre prevalencia del VPH en España, también afecta a un 13,4% de las mujeres entre 26 y 45 años, y a un 7,9% de las españolas entre 46 y 65 años.

Existen diferentes virus del papiloma humano. Las variantes VPH 16, 18, 31, 33, 45, 52 y 58 se consideran de alto riesgo (también llamadas oncogénicas) porque originan lesiones precancerosas y cáncer. El signo más evidente de la presencia de VPH es la aparición de verrugas en los órganos genitales (vulva y vagina y cuello del útero).

Existen vacunas que pueden prevenir los VPH de alto riesgo y aquellos que causan verrugas genitales. Respecto a las personas que ya se han infectado, el virus del papiloma humano puede desaparecer espontáneamente, gracias al sistema inmunitario.

Por otra parte, se recomienda no vacunar a las mujeres embarazadas contra el papiloma humano.

¿Puedo contagiar de VPH a mi bebé si estoy embarazada?

Las posibilidades de transmitir el virus a tu hijo/a son muy bajas. El caso más grave es la papilomatosis respiratoria, que se produce cuando el bebé se contagia del VPH por la garganta y desarrolla verrugas en la zona. La infección en el canal del parto también puede generar una infección laringea (condilomatosis laringea).

Papiloma Intraductal: Un Tumor Benigno

El papiloma intraductal es un tumor benigno (no canceroso) que se puede asemejar a una verruga que crece dentro de los conductos lácteos de los senos. En función de cómo se presente, pueden existir varios tipos.

Si el papiloma intraductal aparece de forma aislada en los grandes conductos lácteos, entonces se trata del papiloma intraductal solitario. Éste aparece como un pequeño bulto cercano al pezón y puede ocasionar secreción (y a veces sangrado), pero no está asociado a un mayor riesgo de padecer cáncer de mama.

Si el papiloma intraductal aparece en los conductos que están más alejados del pezón, su manifestación se hace en forma de papilomas múltiples, en grupos de pequeños tumores. Se ha observado un ligero aumento en el riesgo de cáncer de mama en mujeres con esta variante.

La característica principal en el papiloma intraductal es la aparición de un bulto de un tamaño de 1 a 2 centímetros de ancho cerca del pezón. Pero hay que tener en cuenta que el tamaño del bulto depende del conducto donde se encuentre, lo que puede provocar que a veces que no se pueda notar.

Otros síntomas del papiloma intraductal son el agrandamiento del seno y la secreción por el pezón de un líquido de color claro o sanguinolento. También se presentan molestias en los senos.

Cuando la mujer nota los síntomas referidos anteriormente, debe acudir al médico para someterse a una revisión y confirmar si se está o no ante un papiloma intraductal. Por lo general, el especialista solicita una ecografía de mama para confirmar el diagnóstico.

Cuando hay secreción del pezón, también se puede realizar un examen microscópico en busca de células con algún rasgo de malignidad. Se puede utilizar también un ductograma, que es un tipo de radiografía para determinar la causa que hay detrás de la secreción del pezón. Se realiza inyectando un medio de contraste en los conductos mamarios para que se puedan visualizar posteriormente por el médico con mayor facilidad.

Para esta patología mamaria, el tratamiento estándar es la cirugía para extirpar el tumor y un segmento del conducto mamario donde se encuentra. Es decir, se realiza una lumpectomía, donde se extrae solamente la lesión y el tejido que la rodea, conservando la mama.

La cirugía se realiza con anestesia general, en quirófano. Tras la intervención, tan sólo queda una pequeña herida de haber realizado la incisión, generalmente cerca del pezón.

No hay formas de prevenir este tipo de patología.

Tipos de papiloma intraductales

  • Papiloma intraductal solitario: Este tipo es la variante más común, representando aproximadamente el 80% de los casos. Se caracteriza por la presencia de un único tumor en un conducto mamario grande, generalmente cercano al pezón.
  • Papilomas intraductales múltiples: En contraste con la variante solitaria, este tipo se distingue por la presencia de múltiples papilomas en diferentes conductos mamarios. Aunque menos frecuentes, representan alrededor del 10-15% de los casos.
  • Papiloma intraductal central: Este tipo de papiloma se desarrolla en un conducto mamario grande, justo debajo del pezón. Aunque menos común, comparte características con el papiloma solitario en términos de tamaño y síntomas.
  • Papiloma intraductal juvenil: Exclusivo de niñas y adolescentes, este tipo de papiloma intraductal es de tamaño reducido y no presenta un aumento en el riesgo de cáncer de mama. A pesar de su rareza, se manifiesta con síntomas similares a los tipos más comunes, incluyendo secreción por el pezón y bulto palpable.
  • Papiloma intraductal masculino: Aunque es muy poco frecuente, este tipo de papiloma intraductal puede llegar a ocurrir en hombres. Al igual que en las mujeres, suele presentarse como un tumor pequeño con síntomas de secreción por el pezón y un bulto palpable.

Causas de papilomas intraductales

Las causas exactas del papiloma intraductal aún no se conocen del todo. Sin embargo, se han identificado algunos factores que pueden estar relacionados con su desarrollo:

  • Los cambios hormonales, especialmente durante la pubertad, el embarazo y la menopausia, pueden aumentar el riesgo de desarrollar papilomas intraductales.
  • Se ha observado una mayor incidencia de papilomas intraductales en mujeres que usan terapia hormonal sustitutiva (THS).
  • En algunos casos, el papiloma intraductal puede tener un componente genético. Las mujeres con antecedentes familiares de papilomas intraductales o cáncer de mama suelen tener un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad.
  • Se ha observado una mayor incidencia de papilomas intraductales en mujeres que fuman.
  • El consumo excesivo de alcohol también puede aumentar el riesgo de desarrollar papilomas intraductales.

Síntomas de papiloma intraductales

Los síntomas del papiloma intraductal llegan a variar significativamente según diversos factores, como el tipo de papiloma, su tamaño y su ubicación dentro de la mama. Sin embargo, existen manifestaciones clínicas comunes que pueden alertar sobre la presencia de esta afección.

  • La secreción del pezón es el síntoma que se destaca como el más predominante del papiloma intraductal. La secreción puede variar en tonalidad, desde clara hasta sanguinolenta, marrón o verdosa, y puede manifestarse espontáneamente o al presionar el pezón.
  • Bulto en la mama que se puede sentir perfectamente, firme y móvil, generalmente cerca del pezón. A menudo, este bulto es indoloro, aunque en ocasiones puede causar molestias.
  • Dolores en pezones o molestia en la mama que llega a ser tanto intermitente como constante.
  • Cambios en la piel del pezón, como enrojecimiento, descamación u otras anomalías visuales.
  • Retracción del pezón, que puede manifestarse como una apariencia hundida o invertida del mismo.
  • Agrandamiento perceptible de la mama, este agrandamiento no siempre es perceptible por la persona, muchas veces es el profesional de la salud el que lo nota.

¿Cómo se diagnostica los papilomas intraductales?

El diagnóstico preciso de los papilomas intraductales requiere una evaluación exhaustiva que incluya varias pruebas específicas para identificar la presencia del mismo y caracterizar sus propiedades. Actualmente, el proceso de diagnóstico puede llegar a incluir los siguientes pasos y/o estudios:

  • Examen físico de la mama
  • Mamografía
  • Ecografía mamaria
  • Ductografía galactofórica
  • Biopsia

Tratamiento del papiloma intraductal

El tratamiento del papiloma intraductal en la mama es altamente variable y se adapta a las necesidades individuales de cada paciente, considerando factores como el tamaño del tumor, su ubicación y las preferencias personales. Las opciones terapéuticas disponibles son:

  • Cirugía
  • Observación
  • Medicamentos

Otros Nódulos Benignos Durante la Gestación

Los principales nódulos benignos detectados durante la gestación en la mama son los quistes simples y los fibroadenomas. En general, ante un nódulo palpable en una mujer gestante o lactante, es necesario acudir a un facultativo especializado.

Los quistes simples se presentan como nódulos ovalados o redondeados, lisos y firmes, a veces ligeramente dolorosos. Su contenido es líquido y se forman en la unión ducto-lobulillar. No aumentan el riesgo de cáncer de mama, y se consideran cambios fibroquísticos de la mama que ocurre en el 60% de las mujeres premenopáusicas.

La actitud ante los quistes simples en las gestantes (al igual que en las mujeres no embarazadas) es conservadora, es decir, no es necesaria la cirugía. Durante el embarazo hay que tener en cuenta que la PAAF debido a los cambios gestacionales que sufre el pecho podría dar lugar a falsos positivos de atipia citológica (resultado citológico del aspirado del quiste atípico).

Los fibroadenomas aparecen en mujeres jóvenes, y aunque puede presentarse en todas las edades, es más frecuente su aparición antes de los 30 años. Su nombre se lo debe a que está formado por dos componentes (bifásico): componente glandular y epitelial.

Aunque la mayor parte de ellos son múltiples y asintomáticos, en caso de presentar síntomas pueden ser la aparición de un nódulo palpable, dolor o cambio en la morfología de la mama (en caso de ser muy superficiales o voluminosos). Generalmente se presentan como nódulos móviles, bien delimitados y no adheridos a planos profundos.

Las pruebas de imagen a realizar en la gestante en primer lugar es una ecografía mamaria, donde los fibroadenomas se presentan como imágenes nodulares sólidas, hiperecoicos y homogéneos y de contornos regulares. La biopsia del nódulo (análisis histológico) es el método diagnóstico definitivo, es lo que se denomina la BAG ( biopsia con aguja gruesa), que puede ser realizada bajo control ecográfico.

La mamografía no es la primera prueba de imagen ante una embarazada con un nódulo mamario no sospechoso de entrada.

Tipos de fibroadenomas:

  • Fibroadenomas simples: Pueden presentarse en todas las edades, pero es más frecuente su aparición alrededor de los 30 años. No suele sobrepasar los 3-4 centímetros.
  • Fibroadenomas complejos: Se producen debido a un exceso de crecimiento celular (hiperplasia), debido a lo cual pueden crecer rápidamente.
  • Fibroadenomas juveniles: Se presentan en niñas y adolescentes de 10 a 18 años de edad.
  • Fibroadenomas gigantes: Aparecen en edades jóvenes. Pueden medir 5 o más centímetros.

Durante las más o menos 40 semanas de embarazo, tu bebé se encuentra inmerso en el líquido amniótico, nadando, como pez en el agua. ¿Cómo es esta sustancia tan desconocida y sin embargo imprescindible para el desarrollo de tu hijo y del embarazo?

El síntoma principal de la patología mamaria es la aparición de un relieve que palpamos y que no había sido detectado anteriormente.

Los cambios en el pezón pueden ser producidos por causas benignas o malignas. Pezón hundido o plano que se parece a un ombligo.

El dolor en el pezón es un síntoma frecuente en la mujer y puede presentarse a cualquier edad. Es común padecerlo en la pubertad, los días antes de la regla, en el embarazo y en la lactancia.

Se denomina secreción del pezón a la salida de líquido por los orificios del pezón. La salida de líquido puede suceder al exprimir el pezón. Esto ocurre de forma frecuente y es menos grave.

La secreción en el pezón y el dolor en el pezón son los cambios que se presentan con más frecuencia en el pezón.

La secreción del pezón por una causa benigna es con frecuencia por los dos pezones y por varios orificios en cada pezón.

Secreción de leche fuera de la lactancia que se denomina galactorrea: Puede ser debida a trastornos hormonales de la glándula tiroidea o de la glándula hipófisis. Infección o dilatación de los conductos del pezón, por donde sale la leche.

Son causas malignas de una secreción del pezón diversos tumores de mama malignos o cancerosos y que se manifiestan con cambios en el pezón.

Enfermedad de Paget de la mama: Es una enfermedad maligna de la mama que comienza en el pezón con enrojecimiento y descamación.

Aunque la mayoría de los cambios que ocurren en la mama durante el embarazo y después de este son benignos, es importante saber que el cáncer de mama puede aparecer, y de hecho aparece, en mujeres embarazadas y madres recientes. Se debe informar al médico cualquier síntoma inusual, como una zona irritada o un bulto, de inmediato. Siempre es mejor exagerar en la precaución y hacerse examinar.

Si sientes una masa en la mama, es probable que el médico la examine y te indique hacerte una o más pruebas por imágenes. La mamografía con protección abdominal (o una protección especial para resguardar al feto de la exposición a los rayos X) se considera segura. Sin embargo, la ecografía, que utiliza ondas de sonido en lugar de rayos X, es lo que se suele indicar.

Esta prueba puede ayudarle al médico a diferenciar entre un quiste (que tiene líquido en su interior) y un nódulo con alguna parte sólida. Es posible que el quiste deba aspirarse (drenarse con una aguja fina) y que la masa sólida requiera ser analizada mediante una biopsia con aguja gruesa para descartar cáncer.

SENSIBILIDAD MAMARIA DURANTE EL EMBARAZO: CAUSAS, DURACIÓN, TRATAMIENTO, SECRECIÓN POR EL PEZÓN...

Durante la lactancia, un problema todavía más común es la infección, que puede producir dolor, enrojecimiento e inflamación. Las infecciones en las mamas pueden ser bastante persistentes, pero la mayoría responde al tratamiento con antibióticos.

Si los síntomas no mejoran, el médico debe descartar cualquier posibilidad de cáncer de mama inflamatorio. Esta es una forma agresiva, pero rara, de cáncer de mama, que aparece primero como un zona de enrojecimiento e irritación de la piel en lugar de un bulto distinguible. El médico puede indicarte una biopsia de piel o tejido para asegurarse.

En la mayoría de las mujeres, los cambios en las mamas durante el embarazo y la lactancia resultan ser benignos. Cualquiera de las afecciones benignas incluidas en esta sección puede aparecer en mujeres embarazadas. Las siguientes son afecciones benignas asociadas específicamente al embarazo y la lactancia. Ninguna de ellas está vinculada con un aumento del riesgo de cáncer de mama.

El adenoma de la lactancia es la causa más común por la que puede aparecer una masa en las mamas de mujeres embarazadas o lactantes. Un adenoma es un tumor que está compuesto, en su mayoría, por tejido glandular. Las hormonas asociadas al embarazo y la lactancia pueden ser las responsables de la aparición del tumor. Se puede tener un adenoma de la lactancia o varios. Los nódulos se mueven libremente, tienen bordes bien definidos y, por lo general, contienen varios lóbulos (lobulado).

Los galactoceles son quistes que contienen líquido y que, se cree, surgen por el bloqueo de un conducto durante la lactancia. El primer síntoma suele ser una masa blanda en la mama. La ecografía puede confirmar si es efectivamente un quiste. En algunos casos, un galactocele se puede drenar para aliviar los síntomas. Las compresas frías o las bolsas de hielo y un sostén cómodo pueden ayudar. Si un galactocele regresa, se puede volver a drenar. En algunos casos no frecuentes, puede provocar infección que requiere tratamiento con antibióticos.

Durante el embarazo o la lactancia, muchas mujeres experimentan secreciones de sangre por el pezón. Esto se puede deber a un traumatismo o a algún tejido interno que puede ser necesario examinar. Es posible que el médico tome una muestra de la secreción para analizarla con el microscopio y registre qué conducto es el afectado. No se suele encontrar nada anormal, y el médico puede continuar controlándote durante las consultas de seguimiento. Si se detectan células anormales en la muestra, o hay una masa en la mama, se pueden indicar más pruebas por imágenes o una biopsia. El médico y tú decidirán lo mejor para tu caso.

No es inusual que los pezones se irriten o se agrieten durante la lactancia, en especial, si estás comenzando a amamantar. Se pueden multiplicar bacterias en la mama e ingresar al cuerpo a través del pezón, lo que causa una infección conocida como “mastitis”. A medida que el cuerpo intenta combatir la infección, la mama se puede poner roja o sensible e inflamarse.

Otros síntomas posibles:

  • fiebre
  • dolor de cabeza
  • sensación de malestar general
  • un bulto en la zona
  • secreción blanquecina y espesa por el pezón
  • un absceso o una acumulación de pus en la zona

La mastitis se trata con antibióticos. Debería mejorar dentro de los 10 días posteriores o entre las 2 a 3 semanas siguientes, como mucho. Para aliviar el dolor, algunos analgésicos de venta libre, como el paracetamol (marca comercial: Tylenol) o ibuprofeno (marcas comerciales: Advil, Motrin) pueden ayudar, además de la aplicación espaciada de compresas calientes.

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