Eleanor Roosevelt: Biografía, Legado y Familia

Anna Eleanor Roosevelt nació el 11 de octubre de 1884 en Nueva York, en el seno de una familia rica e influyente. Su trayectoria vital encarna perfectamente el compromiso que ella expresó en una de sus frases más conocidas: "no basta con hablar de paz; hay que creer en ella. Y no basta con creer; hay que trabajar para conseguirla".

Eleanor Roosevelt, escritora, diplomática y política estadounidense.

Infancia y Juventud

Sin embargo, no tuvo una infancia fácil. Se quedó huérfana y vivió con su abuela desde los 7 años. Cuenta en su libro Lo que aprendí viviendo que fue una niña tímida, insegura y necesitada de afecto, pero con muchas ganas de aprender y experimentar.

Con 15 años, se fue a estudiar a un internado de Londres, donde sintió por primera vez una gran libertad y entró en contacto con profesoras como Marie Souvestre que le ayudaron a desarrollar su pensamiento crítico.

Matrimonio con Franklin D. Roosevelt

En 1905, Eleanor se casó con su pariente lejano Franklin D. Roosevelt. Franklin y Eleanor tuvieron seis hijos, cinco de los cuales sobrevivieron hasta la edad adulta: Anna (1906), James (1907), Elliott (1910), Franklin Jr. El matrimonio, que tuvo seis hijos (uno de los cuales murió al poco de nacer) y una variada historia de infidelidades por ambas partes, no fue feliz en lo personal, pero se convirtió en una asociación política de gran eficacia.

Cuando Eleanor se enteró de las infidelidades de su marido, estuvieron a punto de divorciarse, pero llegaron a un acuerdo.

Franklin D. Roosevelt y su esposa Eleanor en marzo 1933.

Primera Dama de los Estados Unidos (1933-1945)

Durante los doce años que Franklin D. Roosevelt fue presidente, Eleanor Roosevelt trabajó intensamente en las políticas del Gobierno, defendió los derechos civiles y demostró un interés real por los problemas de la gente. Estaba convencida de que no bastaba con saber que había personas que tenían necesidades: era preciso conocerlas y ponerse en su lugar.

Por eso, visitaba a la gente en sus casas, en sus lugares de trabajo y le gustaba moverse en entornos distintos al suyo. Eleanor modernizó el rol de mujer del presidente. Se convirtió en una primera dama hiperactiva, feminista y activista.

Su papel público en favor de políticas progresistas fue tan notorio que se convirtió en una obsesión para Edgar J. Hoover, fundador del FBI, y notorio conservador anticomunista.

GENTE - ELEANOR ROOSEVELT

Legado en las Naciones Unidas y los Derechos Humanos

Cuando su esposo murió en 1945, Eleanor no dejó su activismo. Se convirtió en delegada de la Asamblea de las Naciones Unidas y fue elegida presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU por unanimidad.

Su aprobación, el 10 de diciembre de 1948, la convirtió en "la primera dama del mundo", según palabras del presidente estadounidense Harry Truman.

En una de sus mejores intervenciones de apoyo a esta Declaración dijo: “Nos encontramos hoy en el umbral de un gran acontecimiento, tanto en la vida de las Naciones Unidas como en la vida de la humanidad.

Eleanor Roosevelt sosteniendo la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Eleanor Roosevelt recogió en sus palabras el sentir de muchas personas que aspiraban a un mundo sin guerra y con progreso y armonía social tras las atrocidades vividas en las dos guerras mundiales, incluyendo el horror de los campos de concentración y exterminio nazi.

Mujeres Clave en la Declaración Universal de los Derechos Humanos

Junto a Eleanor Roosevelt, como presidenta del Comité de Redacción de la Declaración Universal de Derechos Humanos, trabajaron otras mujeres cuya labor fue esencial a la hora de dar forma al documento.

  • Hansa Mehta (India): Consiguió sustituir la frase inicial del artículo 1 de la Declaración "todos los hombres nacen libres e iguales" por "todos los seres humanos..."
  • Minerva Bernardino (República Dominicana): Consiguió que "la igualdad de derechos entre hombres y mujeres" se reconociese en el preámbulo del texto.
  • Bodil Begtrup (Dinamarca): Defendió que la Declaración Universal se refiriese a los titulares de los derechos como “todos” o “toda persona”, en lugar de emplear la fórmula “todos los hombres”.
  • Marie-Hélène Lefaucheux (Francia): Defendió con éxito la inclusión de una mención a la no discriminación sexual en el artículo 2.
  • Evdokia Uralova (Bielorrusia): Defendió con firmeza la igualdad de salario para las mujeres.
  • Lakshmi Menon (India): Abogó con contundencia por la repetición de la no discriminación sexual a lo largo de la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Últimos Años y Reflexiones

Convencida de que el proceso de aprendizaje y de crecimiento debe continuar a lo largo de toda la vida, Eleanor Roosevelt aprovechó sus días hasta el final y siempre supo mirar al mundo con curiosidad. En 1960, la que fue primera dama estadounidense entre 1933 y 1945 trató de responder a la pregunta "¿qué he aprendido viviendo?", y en esa tarea dejó reflexiones personales que recoge en una publicación bajo el título ‘Lo que aprendí viviendo’.

Ella se preguntó: "¿Dónde, después de todo, comienzan los Derechos Humanos? En lugares pequeños, cercanos a casa. Tan cercanos y tan pequeños que no pueden localizarse en ningún mapamundi: el entorno de cada persona, el barrio en el que vive, la escuela o universidad a la que asiste; la granja, la fábrica o la oficina en la que trabaja".

Eleanor Roosevelt tuvo una vida apasionante. Su trayectoria vital encarna perfectamente el compromiso que ella expresó en una de sus frases más conocidas: "no basta con hablar de paz; hay que creer en ella. Y no basta con creer; hay que trabajar para conseguirla".

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