El Rey del Cabrito: Historia y Tradición Culinaria

La historia de "El Rey del Cabrito" se entrelaza con relatos de resistencia, tradición y evolución culinaria. A través de diferentes contextos geográficos y temporales, observamos cómo el cabrito se convierte en un símbolo de identidad y perseverancia.

El Rey del Cabrito en Monterrey

El Rey Del Cabrito en Monterrey es un restaurante que ofrece delicioso cabrito asado. Un Restaurante tradicional, un ICONO de los Regios que debe ser visitado sin lugar a dudas. Buen servicio y buena calidad de alimentos regionales.

En el menú de El Rey del Cabrito de Monterrey se puede encontrar una extensa variedad de platillos y bebidas. Es un lugar donde se pueden encontrar carcasas de cabra forradas a lo largo de las ventanas publicando cabrito recién hecho.

Finca El Cabrito: Un Refugio con Historia en La Gomera

El Hotel Finca El Cabrito se encuentra en la playa de El Cabrito, cerca de San Sebastián de La Gomera, solo se puede acceder hasta este lugar en barco o a pie. Esta particularidad hace que tras llegar a sus instalaciones el tiempo se paralice, la tranquilidad y la paz te invadan, sintiéndote un privilegiado al conocer un lugar tan mágico y único.

La Finca del Cabrito tiene su origen a principios del siglo XX cuando Isabel Veguero y su marido Filiberto Darias, compraron una finca de cochinilla en el Barranco Juan de Vera. A finales de los años ochenta, una comuna austriaca compró este lugar buscando un refugio para sus miembros tras la catástrofe de Chernóbil. Al cabo de 3 años, la comuna se disolvió y la Finca pasó a manos de una cooperativa que organizó este lugar como centro vacacional para sus miembros.

“Nosotros hoy en día funcionamos como un hotel, y ofrecemos alojamiento con pensión completa, porque aquí estamos aislados. El alojamiento son las antiguas casas de las plantaciones de la familia Darias, que crearon esta finca en el siglo pasado. Nosotros valoramos muchísimo la cultura y la forma de construcción, y por eso hemos respetado las construcciones existentes.

“Nuestra filosofía desde el principio fue: no hacemos un parque con flores, sino que el jardín del hotel es la propia finca agrícola, que produce para traer sus productos a la cocina. Nuestra finca es de agricultura ecológica. Fuimos la primera empresa reconocida por el CRAE (Consejo Regulador de Agricultura Ecológica) de La Gomera. Desde el año 1994 estamos reconocidos como empresa de agricultura ecológica, y por supuesto queremos seguir así.

“Nosotros todo lo que producimos se sirve en el buffet de nuestros clientes y también se transforma. Por ejemplo, todas las mermeladas que ofrecemos en el desayuno, están hechas con frutas de aquí: de tomate, de papaya, de mango, de dátiles, de plátano, de calabaza, etc. En la finca también tenemos cabras, que se ordeñan todos los días y se hace el queso fresco tradicional de La Gomera, con nuestra cocinera gomera que sabe hacerlo, y se usa en el desayuno, o con ensaladas, etc.

“Desde el principio también nuestra filosofía ha sido la sostenibilidad. Queríamos mantener este lugar, pero respetando en todo momento el medio ambiente y conservando sus valores.

“Tenemos placas solares desde el principio para el agua caliente de los diferentes alojamientos, de la cocina, etc. Desde hace 2 años tenemos la fotovoltaica que nos permite abastecer la lavandería (lavadoras y planchas, porque tender siempre lo hacemos al aire libre). Los vehículos que tenemos son todos eléctricos, que los hemos ido cambiando poco a poco.

“Y con el tema de residuos, pues toda la materia orgánica que sea de la cocina y del buffet, la utilizamos para hacer compost, ya que el compost es imprescindible en agricultura ecológica. Y para hacer el compost aprovechamos los desechos de la finca, el estiércol de las cabras, y también los desechos orgánicos de la cocina y buffet. También usamos siempre botellas retornables para las bebidas que se ofrecen en el bar y en el buffet, y todo lo menos posible de plástico.

Cabrit y Bassa: Leyenda Mallorquina de Resistencia

Que la realidad supera en ocasiones la ficción no es una frase hecha. Los mallorquines tenemos este relato muy interiorizado, un relato que forma parte de la historia normativa, la que se plasma en los libros académicos, además de las leyendas del pueblo, las que fijan en la memoria colectiva unos hechos antiguos distinguiéndolos por su relevancia.

No obstante, a buen seguro que la historia de Cabrit y Bassa, los dos soldados asados en las brasas por negarse a rendir el castell d'Alaró, daría para líneas argumentales enteras de autores como Joe Abrecrombie o George R.R. Martin. En efecto, como si de un Targaryen se tratara, el Rey Alfons III de Aragón se mostró inmisericorde frente a aquellos que cuestionaron su poder.

Todo empieza por el principio, y en este caso el inicio es una guerra, un inicio repetido y recurrente en la época medieval cuando los conflictos por temas religiosos, morales y económicos eran casi el pan de cada día. Más que de una guerra hablamos en este caso de un despliegue de tropas y unas tímidas escaramuzas, a decir verdad. Maniobras militares que a la mayoría de la población de Mallorca les parecieron pugnas dinásticas que no cambiarían mucho sus vidas y en las que no debían inmiscuirse.

Tras algunas décadas de cierta independencia, el Reino de Mallorca se tambalea. La argucia legal, la excusa para dar inicio a la confrontación, la encontraron en una supuesta colaboración de la Corona de Mallorca en un intento de invasión francesa en tierras de Cataluña y Aragón (1285). En noviembre y como represalia, Alfons atacó las posiciones baleáricas. Sus escuadras enfilaron hacia Ibiza y Mallorca.

Durante la guerra entre Alfons III d'Aragó y Jaume II de Mallorca, las tropas continentales tomaron ventaja rápidamente y solo tuvieron que concentrarse en algunos reductos rebeldes. Uno de los más activos fue la guarnición que se resistía a ceder el dominio del Castell d'Alaró. Algunos recordaban cómo los musulmanes habían evitado apenas medio siglo antes la dominación cristiana de la Isla resistiendo desde su peñasco.

Cuentan que al mismo monarca Alfons (Anfós en catalán antiguo) no le hacía ninguna ilusión esperar mucho tiempo para asegurarse el dominio completo de la ínsula díscola. En este punto el relato popular hace de las suyas y afirma que los defensores respondieron al monarca con sorna. Casi se habrían reído de él en su cara. Cuenta la tradición popular que dijeron que en Mallorca no sabían nada de ningún Anfós. Que en Mallorca, los anfosos son pescados que se comen cocinados al horno.

Finalmente los ocupantes de la cima de Alaró cedieron. Quién sabe bajo qué promesas declinaron alargar interminablemente el asedio y abrieron las puertas. Las tropas aragonesas y catalanas tomaron control de esta posición, que ya vivió escaramuzas destacadas en el pasado, por ejemplo en los primeros años del siglo X, durante la conquista islámica de Mallorca, donde sus ocupantes ofrecieron una resistencia numantina.

Tomado el botín de guerra por parte del Rey a los irreverentes Cabrit y Bassa les esperaba un final de sufrimiento. La leyenda afirma que la amenaza se cumplió, Alfons ordenó que los prendieran y los asaran como a un par de cabritos en la plaza de Alaró, enclavada por aquel entonces en la zona conocida como los Damunts, probablemente el centro de la vila de la época. No solo impactó el ajusticiamiento en la Isla. Con toda probabilidad la noticia salió de las fronteras propias, donde el Rey no tenía muy buena fama al haber sido ya excomulgado.

Durante largo tiempo se sustuvo la hipótesis de que los dos personajes que defendían el castell eran en realidad legendarios. Algunos historiadores lo explican como un movimiento de la cancillería real para silenciar la humillación del Rey, excomulgado tras su trato salvaje de dos plebeyos que le debían obediencia.

En todo caso, ¿qué fuentes escritas hablan de Cabrit y Bassa? Inicialmente son dos. Sus nombres aparecen en el Breviarium Maioricensis, el breviario propio para decir misa de la diócesis de Mallorca que se utilizó durante largo tiempo y que fue sustituido por el romano en el siglo XVI, quedando olvidado el antiguo culto mallorquín que asciende a los castilleros de Alaró hasta el nivel de mártires. Por otro lado, la bibliografía descubrió allá por el siglo XIX un documento del año 1300 en la Audiencia de Mallorca. En él Guillem y Berenguer Bassa, hijos y herederos de Guillem Bassa, «condenado a muerte y confiscados sus bienes catorce años antes» reclamaban sus derechos.

Por otra parte, un documento medieval conocido como capbreu, recoge el beneplácito del Rey Sanç I de Mallorca para que los restos de Cabrit y Bassa reposen en la Capella de la Pietat de la Seu. Este hecho se ha interpretado como que Sanç recibió de sus familiares una deuda pendiente para expiar sus pecados, que tenían que ver con la condena a los hombres fieles a Jaume.

El pueblo de Alaró tiene dos 'gegants' propios, en Cabrit y en Bassa.

Puig d’Alaró: Refugio y Observación a lo Largo de la Historia

A una altura de 822 metros, el Puig d’Alaró fue desde tiempos remotos un lugar idóneo para el refugio y la observación. Fue habitado ya en época talayótica y en el año 902 sus habitantes resistieron la invasión de las tropas musulmanas. También fue foco de resistencia, en este caso árabe, ante la conquista de 1229 por parte de la Corona de Aragón. No obstante, el castillo de Hisn Alarun, que así fue nombrado por los musulmanes, es conocido por un triste episodio histórico: el asedio al que fue sometido por el rey Alfons d’Aragó, quien había declarado la guerra al rey mallorquín Jaume II.

Famoso por ser donde los nobles mallorquines Cabrit y Bassa, resistieron el asedio del Rey Alfonso III de Aragón, pues ellos eran leales a su rey Jaime. El Rey Alfonso prometió que cuando los venciera los mataría asados vivos y lo cumplió. Según la tradición, dos de sus más valientes defensores, Guillem Cabrit y Guillem Bassa, fueron sacrificados en el siglo XIII, asados en una parrilla, una vez tomado el castillo. La razón de tan cruel represalia fue el escarnio que ambos hombres habían hecho del nombre del monarca, Cabrit, haciendo un juego de palabras, dijo desafiante que en Mallorca se comían el «amfós» (mero) asado. Pero la broma no gustó a sus enemigos, que cuando conquistaron el castillo le devolvieron la moneda y asaron a Cabrit como a un «cabrito». En una parrilla, en medio del pueblo y junto con su compañero Bassa. Desde entonces, estos personajes se han convertido en objeto de la devoción popular.

Los mallorquines ven en ellos el símbolo de todos cuantos lucharon para defender la independencia del reino mallorquín, se hicieron estatuas y pinturas que estuvieron en muchas iglesias de los pueblos. En el oratorio de Nuestra Señora del Refugio, dentro del recinto del castillo, se ven unas pinturas representando a los mártires de Alaró. En el pueblo, también es interesante la iglesia parroquial de los siglos XVII-XVIII.

Las murallas del castillo de Alaró, que se adaptan hasta fundirse con la roca, fueron levantadas en el siglo XIV. En el siglo XVII se construyó un oratorio en el interior del recinto amurallado, bajo la advocación de Nostra Senyora del Refugi. En el siglo XVIII ya contaba con hospedería.

Para acceder a la montaña hay que llegar hasta la población de Alaró y, en dirección al pueblo de Orient, coger la carretera que conduce hasta la posesión de Es Verger, donde hay un restaurante y una zona habilitada como parking de vehículos. En este punto se puede optar por iniciar la excursión a pie o seguir con el vehículo un poco más hacia arriba hasta la pequeña explanada de Es Pouet. El último tramo del trayecto debe realizarse obligatoriamente a pie siguiendo durante unos veinte minutos el antiguo camino, en gran parte empedrado, única forma de llegar hasta las puertas del inexpugnable castillo.

La hospedería del castillo, con capacidad para unas sesenta personas, dispone de servicio de bar y restaurante y funciona durante todo el año.

Tabla comparativa de los lugares mencionados
Lugar Descripción Significado
El Rey del Cabrito (Monterrey) Restaurante tradicional Ícono culinario de la región
Finca El Cabrito (La Gomera) Hotel rural y finca ecológica Refugio de paz y sostenibilidad
Puig d'Alaró (Mallorca) Montaña con castillo histórico Símbolo de resistencia y devoción popular

3/3 Trazos de la Historia de Baleares, Dir: Josep Maria Osma. Cabrit y Bassa.

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