Soledad Luna, una artista zamorana con siete discos grabados hasta la fecha, ha cautivado al público con su voz y su pasión por el flamenco. Agradecida pero sobre todo perpleja, así se siente Soledad Luna, que reside en Santa Clara de Avedillo, por la repentina y desbordante popularidad que le ha aportado su participación en el programa de televisión La Voz Senior, emitido el pasado viernes, pero grabado hace más de un año.
Soledad Luna durante su participación en La Voz Senior. Fuente: eldiario.es
Infancia y Orígenes
Soledad Luna nació en el barrio de Cabañales y pasó su infancia y adolescencia en Las Canteras de Raposo, barrio de Olivares y calle de los Herreros. Ahora, gracias al guitarrista zamorano Luis González Puga, ha recuperado el poso del flamenco que quedó prendido abajo, en la niñez, su patria en el barrio de Cabañales.
Trayectoria y Reconocimiento
Voy a cumplir 40 años de trayectoria y no me imaginé que tanta gente me fuera a descubrir ahora, como si fuera una novata o hubiera ganado Eurovisión.
Soledad Luna. Fuente: laopiniondezamora.es
No entiendo por qué la gente me ve como alguien diferente cuando soy la misma de siempre. Se han comportado como si fuera una niñata de Zamora, que he empezado a cantar en un karaoke y me dan esta oportunidad. Ni que hubiera ganado Eurovisión, solo he participado en un programa. He tenido la suerte de que me valoraran mi trabajo, pero a mí mi padre me enseñó a mejorar cada día a lo que me dedicara en la vida y que fuera una persona que no tuviera que agachar la cabeza. Lo que he hecho es hacer lo mejor posible mi trabajo y nada más.
Estoy agradecida porque por fin mucha gente se da cuenta de quien soy. Parece que en este país solo cantan Rocío Jurado e Isabel Pantoja. Yo me he preparado mucho, tuve un profesor de canto en Valladolid, también he recibido clases de baile y de dicción. Cantar no significa solo tener voz, para seguir subiendo escalones hay que tener otro tipo de conocimientos que son los que te hacen ser artista.
Yo participé hace muchos años en el programa Gente Joven y me di cuenta del engaño que hicieron conmigo. Los que dan la cara son los que tienen un guión aprendido y hacen lo que le digan por el pinganillo. Yo puedo entender que se puedan entusiasmar al ver la diferencia entre alguien que canta por primera vez en público y una profesional. No es que yo sea mejor, sino que la experiencia marca la diferencia. Nunca he ido de artista por la vida, ni me he creído todas estas cosas sobreactuadas. No se me cae la baba, sino que creo que han cumplido con su papel, aunque hay una pequeña dosis de que les ha gustado.
Lo que he conseguido es participar en un programa que se ha convertido en una ventana publicitaria para mi trabajo a nivel nacional y que espero que me incremente la agenda de trabajo.Lo he logrado saliendo solo en el primer programa y lo que te puedo adelantar es que cuando la gente me vea en el siguiente programa no se imaginan el cambio de visualización que van a tener, van a tener un punto de vista del programa totalmente diferente.
Participación en La Voz Senior
Yo iba de cabeza con Pastora Soler. Cuando salí al plato y vi que su butaca estaba girada porque ya tenía el equipo completo me vine abajo y quería salir corriendo. A Orozco lo vi sobreactuado y como he vivido 13 años en Castro Urdiales hice lo que se me ocurrió en ese momento. Al no poder elegir a Pastora Soler me daban igual cualquiera de los demás porque para mí Pastora Soler es la mejor voz de España, la admiro mucho. Hace un año que grabé el programa y no he vuelto a saber nada de Bustamante, por eso creo que es todo una sobreactuación y puro escaparate.
La gente me ha visto cantar un minuto y medio, pero he tardado seis meses en llegar ahí, en poderlo grabar. Antes tienes que pasar por cástings, entrevistas, grabaciones, preparaciones…. Tampoco te dejan elegir la canción. Yo quería cantar por Marifé de Triana, pero te obligan a cantar lo que ellos te dicen. Ha sido un ir y venir constante, no sólo para mí, sino de mis acompañantes desde Zamora y Valladolid. Ha sido un peregrinaje de seis meses hasta poder grabar el programa.
Orgullo Zamorano
Me tira mucho Andalucía, pero mi tierra, mis raíces y mi gente van siempre por delante. De hecho fíjate si me tiran mis raíces que vivo en Santa Clara de Avedillo desde hace doce años y espero que mis días acaben aquí. Odio las prisas y los coches de las grandes ciudades. Yo necesito la paz del guerrero. A mí me dan ahora mismo un chalé de oro en la mejor ciudad del mundo y no lo quiero. En este pueblo, que somos 160 habitantes, salgo a la puerta y me saludo con todo el mundo. No porque sea cantante me quieran más, ven que soy normal, como ellos.
La Trastienda del Cante
Cuenta y no para detalles de un mundo sombrío, con una trastienda que sonroja. Soledad Luna lo ha podido tener todo. Ser una estrella de colorines, reina de las revistas y doña (no dueña) de los bancos. Nunca, nunca quiso pasar por el aro de gerifaltes de compañías y discográficas sin escrúpulos, rijosos de la miseria y la necesidad. Siete discos de variedades, miles y miles de actuaciones, con una voz que hurga en lo más hondo, sube a las nieves en abril y bucea en lo más caliente del invierno. Cantar es para ella respirar. Sentir es vivir, llorar, reír, el agua del manantial eterno. Zamorana militante, ha vivido en Madrid, Sevilla, mil rincones. ¿Y ahora? En Santa Clara de Avedillo. Le gusta hacer el camino inverso, llevar la contraria al destino.
Ahora, gracias al guitarrista zamorano Luis González Puga, ha recuperado el poso del flamenco que quedó prendido abajo, en la niñez, su patria en el barrio de Cabañales. Prepara un trabajo enteramente de jondo que vera la luz este año, un volcarse en otra dimensión, ella, amante de la música, que muere con el violín, que vuela con el piano de "Para Elisa", da el salto con red, la de la profesionalidad. Mujer de las que hacen carne, nunca se olvida de su mentor, el vallisoletano Enrique Castro. Volverá pronto al Principal y allí, estoy seguro, se parará el mundo. Que el flamenco de ley es la mejor medicina contra el sin sentido de la vida. Que una piedra en un eje puede parar un tanque. Al menos un momento. Está tocada por el aliento del duende. Llora y ríe y ese sentir lo transmite a quien la escucha, como las irrepetibles.
Hay mucha gente que se pregunta ¿por qué esta mujer (usted) con las facultades que tiene, con su presencia, no está en lo más alto de la copla, no es una famosa de revista? La explicación es más sencilla: nunca he querido tragar ni pasar por la cama de muchos aprovechados que creen que el cargo les autoriza a todo, hasta revivir el derecho de pernada.
Solo se ve el escaparate, pero hay una trastienda muy sombría, que da miedo. He vivido varias experiencias que son para salir corriendo, pero después está el público, eso es lo importante, notar como la gente disfruta con lo que haces, conseguir insuflar sentimientos, eso no lo puede hacer cualquiera. Eso es lo que ayuda a seguir.
Llegué a ser la marca Terry. La voz del vino fino. Ahí, en esa época, me cambiaron el nombre. Después quisieron hacer de mi un sucedáneo de la Pantoja, pero me negué. Nunca me ha gustado ser ni más ni menos que nadie, pero sí diferente, y eso hay gente a la que no le gusta.
La voz no tiene carné de identidad. He vivido en muchos sitios. De Madrid al cielo pasando por Sevilla. He recorrido toda España. Y después de tantos años, de tantas vueltas, te das cuenta de que necesitas tranquilidad, volver a las cosas sencillas. Por eso ahora vivo en un pueblo pequeño donde sales por la mañana y todo el mundo te conoce, te preguntan cómo estás, se interesan por ti y tú por ellos. Esa cercanía es muy importante. Necesitamos a los demás, sentirnos queridos.
Tenía 24 años cuando decidí dedicarme al mundo de la canción. Empecé con el vallisoletano Enrique Castro, él me enseñó todo, las cosas más básicas, hasta utilizar el diafragma para cantar.
Eso lo he ido descubriendo yo sola. Hace muchos años en Asturias tenía programadas varias actuaciones y tuve un problema en la voz porque, a veces, el aire del Norte me produce ciertas molestias, alergias. Entonces como me costaba más cantar, me puso a contar historias en el escenario, a la gente le gustó.
Busco siempre un punto de complicidad. Intento adaptarme a los espectadores. Por ejemplo, en mi última actuación en el Principal ahí demostré como soy.
Sé que he nacido para las tablas. En 34 años se aprenden muchas cosas, hasta mímica. Todo es importante para que el espectador disfrute.
Sí. Yo vivo de él. Tengo muchas actuaciones. En agosto pasado creo que solo descansé tres días.
Siempre he intentado hacer cosas diferentes. Mi primer disco, en el año 1983, fue de pasodobles. Nadie lo había hecho antes. Pasodobles cantados por mujer, era muy novedoso. Mi intención está clara: personalizar al máximo mis trabajos.
Siempre me ha gustado el flamenco. De hecho, cuando era pequeña me gustaba cantar fandangos de Pepe Pinto
No. En mi casa nadie cantaba. Sí recuerdo a mi padre silbando, siempre silbaba (los ojos de Soledad Luna relucen y se hacen más transparentes). Yo bebí el flamenco en televisión, en la 2, aquel cante fácil de Bambino. Siempre he muerto por Marifé de Triana. Tuve una guitarra de tres cuerdas con la que entonaba sin parar el inmortal "que no la llaman Belén, Belén...". A mi madre, pobrecita, sí que le dije alguna vez que por qué no me parió en Andalucía, como a mi hermana.
Aparte de Marifé que es mi debilidad, me encanta Fosforito; los grandes maestros, incluido Camarón de la Isla, genios con un don especial, a los que gustaba la música en su conjunto.
Sí, suenan los violines y te arrancan el alma. Suena el piano, por ejemplo el "Para Elisa" de Beethoven y te mueres, qué capacidad de transmitir sentimientos. Todo fluye y lo duro se hace líquido. De forma sencilla. Como a mi me gusta, sin gesticular...
Es un reto personal impulsado por Luis González Puga. Con él estoy aprendiendo mucho.
Portada del álbum "Tenía Mi Alma Dormida" de Soledad Luna.
Soledad Luna, una zamorana con todo el arte del mundo, que canta por rumba, sevillanas, baladas, fandangos de Huelva y canciones de todo tipo. Presentamos un nuevo disco titulado TENÍA MI ALMA DORMIDA, donde Soledad, con una voz que nos recuerda a la gran ROCÍO JURADO -por su tesitura y por su fuerza a la hora de interpretar tan bellas canciones- que harán el deleite de todos los aficionados de su tierra castellana, y también de toda España.
Nos trae tres sevillanas rocieras de amor y de Semana Santa, unos bellos temas por rumba, abre el disco TU CAMINO Y MI CAMINO y SOÑAR CONTIGO, que tiene unos sonidos y unos arreglos que nos recuerdan a los ritmos cubanos. En tercer lugar le canta, por pasodobles, a su tierra con PASEANDO JUNTO AL DUERO. Todo lo demás son baladas, rumbas y canciones de amor. Cierra con unos fandangos de Huelva, en los que Soledad parece que es de la “tierra choquera”, por lo bien que los domina. Creemos que disfrutaremos con este disco hasta más no poder.
Recientemente ha participado en La Voz Senior interpretando la canción “Si amanece” dejando boquiabiertos a todos los espectadores.
