El niño más inteligente del mundo: Historias de prodigios y sus desafíos

En el mundo de la inteligencia, existen nombres que resuenan con fuerza: Albert Einstein y Stephen Hawking, dos de los grandes físicos teóricos de todos los tiempos, con un cociente intelectual de 160. Sin embargo, ¿qué sucede con aquellos que desde temprana edad demuestran capacidades intelectuales excepcionales? A continuación, exploraremos las historias de algunos de los niños más inteligentes del mundo, sus logros y los desafíos que enfrentan.

Albert Einstein, uno de los grandes físicos teóricos.

William James Sidis: Un genio incomprendido

Puede que William James Sidis no te suene tanto, pese a que es muy posible, al menos sobre el papel, que tuviera un cociente intelectual más alto que las personas de las que acabamos de hablar. Fue hijo de Boris Sidis, un eminente psicólogo, estudiante de Harvard, y Sarah Mandelbaum, que había estudiado Medicina. Un combo perfecto que hizo que la educación de William no fuera nada convencional.

La estimulación intelectual constante unida a las habilidades innatas hizo que el niño mostrara unas capacidades asombrosas. A los seis meses, pronunció sus primeras palabras, a los tres años ya leía a Homero en griego, a los 11 fue admitido en Harvard. Unas capacidades fenomenales que muy pronto despertaron unas grandes expectativas en la sociedad. Al mismo tiempo, William sufría el aislamiento y desafíos emocionales, mostrando el dificil equilibrio entre la brillantez y la salud mental.

A medida que fue creciendo, la presión sobre sus logros se hizo mayor, mientras que el joven solo deseaba llevar una vida normal, alejada del foco público. Tras su graduación, decidió ocupar puestos de baja cualificación con la esperanza de no recibir tanta atención. Sidis escribió sobre muchos temas: cosmología, la historia de los indios americanos, antropología, transportes, … Una de sus obras más conocidas es The Animate and the Inanimate, publicada en 1925, en la que afirma que habría regiones del espacio en las que no se cumpliría la segunda ley de la termodinámica.

Se dice que Sidis poseía un cociente intelectual estimado entre 250 y 300. Este coeficiente eclipsa el de otros genios como Einstein (160). Su facilidad para aprender idiomas, matemáticas y ciencias era asombrosa. Dominaba 40 idiomas (y a los 7 años había creado un idioma propio), a los 16 años se graduó en medicina, era un experto en diversas áreas del conocimiento y realizó importantes contribuciones en matemáticas, psicología e historia.

Sin embargo, a pesar de su brillantez intelectual, su vida estuvo marcada por la tragedia. La presión de sus padres por explotar su potencial y la dificultad para integrarse en la sociedad lo llevaron a aislarse. Sufrió acoso escolar y laboral, y se dedicó a trabajos humildes para evitar la atención pública. No tuvo pareja y tuvo una vida reservada y alejada de los focos. Murió en 1944 a la edad de 46 años, prácticamente en el anonimato.

Su cociente intelectual, estimado entre 300 y 320, superaba al de apellidos como Einstein o Newton. Admirado y envidiado, pero sobre todo incomprendido, William Sidis murió en soledad a los 46 años. Y el mundo olvidó su nombre.

La vida perfecta de William Sidis rescata del anonimato a este genio. Brask no nos hace verlo como un bicho raro, sino como un hombre herido del que sentir compasión y con el que sentirnos identificados. Nos obliga a replantearnos el significado del éxito y, si como solemos creer, alcanzarlo es sinónimo de felicidad.

William James Sidis, considerado uno de los hombres más inteligentes de la historia.

Mahmoud Wael: El niño prodigio de Egipto

Mahmoud Wael, de origen egipcio, fue considerado el niño más inteligente del mundo, con un coeficiente intelectual de 155, varios puntos por encima de la media de estos superdotados. Su matriculación en Informática en la Universidad Americana de El Cairo con 9 años y su increíble capacidad para resolver complejos cálculos matemáticos lo avalaron. Previamente había obtenido varias certificaciones en el área de la tecnología y la informática. No en vano comenzó a programar con 6 años.

En una entrevista, declaró que su padre fue el que «descubrió mi habilidad a los tres años, cuando resolví una multiplicación de mi hermana» (tiene tres años más que él). Le hicieron unas pruebas y determinaron que su coeficiente era de 155. Desde entonces le apodan «abqarino», que en árabe significa genio.

Su pasión por las matemáticas y también por la informática le han llevado a trabajar ya para el gigante tecnológico Microsoft. Mahmoud Wael era un niño tímido pero ya había dado alguna entrevista. Reconocía por entonces en una entrevista que en sus vacaciones se dedica «sólo a jugar, jugar y jugar».

Actualmente tiene 24 años, pero cuando tenía once, ya contaba con una inteligencia fuera de lo común, pues se le había descubierto un coeficiente intelectual de 155. A esa edad, su pasión por las matemáticas e informática le permitió tener una alta capacidad para resolver complejos cálculos en cuestión de segundos y moverse sin problemas por las redes informáticas, algo que le llevó a convertirse en técnico de Microsoft. "Mi padre descubrió mi habilidad a los tres años, cuando resolví una multiplicación de mi hermana", contaba en 2010 Wael a la agencia EFE.

Mahmoud Wael no sólo destaca en las matemáticas o la informática. Habla inglés, francés, alemán y árabe y quiere aumentar la cuenta. Lo tendrá fácil porque el inglés lo aprendió en tres meses. Su sueño es emular a su compatriota Ahmed Zewail, premio Nobel de Química en 1999 pero en la rama informática. Para ello lleva una vida ordenada que comienza a las seis y media de la mañana para poder compaginar su trabajo con los estudios. A este ritmo lo conseguirá y muy pronto.

Arnav Sharma: Un nuevo miembro de Mensa

Claves para identificar a un niño superdotado

Arnav Sharma, residente en Reading (Inglaterra) y solo 11 años de edad, posee un cociente intelectual de 162. Según ‘The Independent’, Arnav se ha enfrentado hace unas pocas semanas al examen sin haberse ni siquiera preparado para él. “El test de Mensa es muy difícil y no mucha gente lo pasa. De hecho no se espera que lo superes” cuenta Arnav al diario británico.

El niño se presentó en su centro local con otras seis personas, casi todas ellas adultas, para completar el examen de dos horas y media. Solo quienes obtienen un mínimo de 149 puntos pueden formar parte del selecto grupo. El resultado obtenido le permite a Arnav ingresar como nuevo miembro en Mensa, la principal asociación internacional de superdotados que reúne a mentes privilegiadas de cualquier procedencia y formación sin tener en cuenta diferencias políticas, religiosas o ideológicas. La misión de esta organización, según sus fundadores, es la de “identificar y promover la inteligencia en beneficio de la humanidad”.

De origen indio, Arnav cuenta su experiencia con total calma ante las cámaras: “no había practicado para el test, así que no me sentía tampoco nervioso. Mi familia se quedó sorprendida y muy feliz cuando les dije el resultado”.

Con solo 11 años Arnav tiene numerosas aficiones, entre ellas, la programación, el bádminton, el piano, la natación, la lectura, el canto y el baile. Con nueve años, Arnav ya había sido finalista de la competición tenológica para jóvenes talentos, Tech4good, con un dispositivo capaz de monitorizar el asma, utilizando como base del proyecto el popular microordenador Raspberry Pi junto a una placa Arduino y un sistema de sensores.

Actualmente las mejores escuelas de Reino Unido como el Eton College y la Westminster School, defensoras de un ambiente tremendamente competitivo típico de la educación de élite británica, se disputan la presencia de Arnav en sus aulas.

Otros niños prodigio que inspiran

Además de los mencionados, existen otros niños prodigio que han dejado una huella imborrable en la historia:

  • Kim Ung-Yong: Con un IQ de 210, este niño coreano comenzó a hablar a los 6 meses y dominaba cuatro idiomas a los dos años.
  • Jacob Barnett: Diagnosticado con síndrome de Asperger, este joven estadounidense tiene un IQ de 170 y es considerado un nuevo Einstein.
  • Luis Roberto Ramírez: Con tan solo 10 años, este joven mexicano estudiará ingeniería física cuántica en Harvard.

El coeficiente intelectual: ¿Qué significa realmente?

Se considera que quien obtiene 140 puntos o más en esta prueba entra directamente en la categoría de genio a la que solo 1 de cada 1.000 habitantes pertenece. Según el médico David Weschler, encargado de diseñar en su momento algunos de estos test y escalas de inteligencia, cuando se superan los 145 puntos comienza a emerger una forma excepcional de pensamiento, si bien, como contrapartida, aparecen también otro tipo de problemas psicológicos derivados de semejante don.

Los resultados en los test de cociente intelectual pueden, de hecho, cambiar a lo largo de nuestra vida, sobre todo en la etapa infantil. A pesar de estas variaciones la puntuación sigue unos márgenes muy similares hasta llegar a la edad adulta, donde comienza a disminuir lentamente por un extraño fenómeno, llamado efecto Flynn, y no tanto por el envejecimiento del individuo.

Es importante tener en cuenta que la inteligencia es un concepto multidimensional y existen diferentes tipos de habilidades intelectuales. Asimismo, la experiencia y el conocimiento, tal como la memoria o la variedad individual, juegan un papel muy importante, pero solo complementan a la inteligencia de la persona.

Tabla comparativa de coeficientes intelectuales

Nombre Cociente Intelectual (Estimado)
William James Sidis 250-300
Kim Ung-Yong 210
Jacob Barnett 170
Albert Einstein 160
Stephen Hawking 160
Arnav Sharma 162
Mahmoud Wael 155

Distribución del Coeficiente Intelectual en la población.

La historia de estos niños prodigio nos recuerda el potencial ilimitado de la mente humana y la importancia de brindarles el apoyo y la comprensión necesarios para que puedan desarrollar todo su potencial.

Publicaciones populares: