Bujalance, un pueblo con una rica historia y cuna de grandes talentos, ha sido el lugar de nacimiento de diversas personalidades que han destacado en campos como la literatura, la música, el derecho y el arte. Este artículo explora la vida y obra de algunos de estos ilustres bujalanceños.
Francisco Arévalo: Poeta y Periodista
El poeta y periodista Francisco Arévalo, originario de Bujalance, publicaba con frecuencia sus composiciones literarias en los medios de comunicación de la capital, sobre todo en La Voz. En reconocimiento a su talento, el día tres de junio de 1932, los periodistas le ofrecieron un banquete en el Hotel Regina de Córdoba por haber sido galardonado con el premio extraordinario del primer tema de los Juegos Florales.
Mario Arévalo: Poeta y Pintor
D. Mario, poeta y pintor, nació en Bujalance el día uno de agosto de 1918, en la calle Tobosos, que, a partir de 1985, cambiaría su nombre por el del poeta tras su nombramiento de Hijo Predilecto de su ciudad natal. Tras realizar los primeros estudios en Bujalance, marchó a Madrid, donde ingresaría en el instituto escuela de la Institución Libre de Enseñanza. En 1942 entró en contacto con los poetas con los que más tarde fundaría la revista de poesía «Cántico».
Ha recibido numerosos homenajes y premios; como muestra, el Internacional de Poesía del círculo de Escritores Iberoamericanos de Nueva York en 1963 o el de Andalucía de las Letras en su apartado de poesía, en 1997. Desde siempre apostó por la cultura, empezando en su pueblo en el que fundó y dirigió los Cuadernos de Arte, Historia y Literatura de la Biblioteca Municipal de Bujalance en 1958.
Ha publicado los libros «Garganta y corazón del Sur» (1951), «Universo de pueblo» (1960), «Siete canciones» (1968), Del campo y soledades (1968), «Antología poética» (1968), «Cal muerta, cielo vivo» (1969), «Universo de pueblo. Poesía 1947-1979» (1979), «Museo simbólico» (1982) y «Antología poética de Bujalance» (1985), y los cuadernos «El alarife» (1981), «Memoria de Málaga» (1992) y «Versos a María delValle» (1992). Un año después, en el reportaje del mismo autor, publicado por el diario «Córdoba» el día siguiente a la muerte del poeta, este aseguraría: «El poeta […] no ha muerto porque sus versos lo harán eterno».
Pedro Lavirgen Gil: Tenor
D. Pedro Lavirgen Gil nace en Bujalance el 31 de julio de 1930 y desde su niñez manifiesta su disposición musical, aunque son dos hechos los que le conducen a la carrera del canto: de un lado, su internamiento, durante tres años, en el hospital de Hermanos de San Juan de Dios en Córdoba donde formó parte del coro y, de otro, la influencia del párroco de Bujalance, don Ladislao Senostaín, quien organiza un coro y le convierte en su solista.
Después de alternar docencia y canto por un tiempo, abandona la escuela y se hace corista del Teatro de la Zarzuela, a la vez que estudia música en el Conservatorio y arte escénico en la Escuela Superior de Arte Dramático. Se presenta como tenor solista en 1959 en Zaragoza, con Marina, obteniendo un buen éxito. Canta diversas zarzuelas y, en 1964, José Tamayo lo contrata como primer tenor para la denominada «Compañía Lírica Amadeo Vives».
Hizo su entrada en el mundo de la ópera interpretando Aída en el Teatro Bellas Artes de México, con Antonietta Stella y Robert Merrill y se presenta en el Liceo de Barcelona con Carmen. En dicho teatro actúa durante diecinueve temporadas consecutivas, récord no igualado por cantante alguno. A lo largo de su carrera ha recibido innumerables galardones, entre los que cuentan los premios nacionales de Teatro de 1963 y 1972, la medalla de oro del Círculo de Bellas Artes de Madrid en 1967, la medalla de oro del Círculo de la Ópera de México en 1965, la del Liceo barcelonés en 1969, el Verdi de Oro en 1973 y el «Jussi Bjoerling» de Módena en 1977.
Luis Escribano y Morales: Jurisconsulto y Poeta
D. Luis Escribano y Morales, nació en Bujalance el día 23 de enero de 1823, fue bautizado en la iglesia parroquial de la Asunción el día 25 de ese mes por el cura Sebastián Jiménez Borrego, era hijo legítimo de Melchor Escribano, natural de Molinos de Duero, provincia de Soria y de Josefa Morales de esta ciudad, nieto paterno de Cosme Escribano y de María Chicote naturales de dichos Molinos de Duero y materno de José Morales, natural de Astorga y de María de Torres natural de esta ciudad, le pusieron por nombre Luis María, Ildefonso de la Santísima Trinidad, fue su madrina Teresa Jiménez Soto y testigos Antonio Flores, Felipe Benítez y Manuel Fernández.
Casó con Casilda Tirado Herrero, natural de Pozoblanco, bastante más joven que él, a la que conoció tomando los baños en el Balneario de Fuencaliente (Ciudad Real). Tuvo seis hijos a los que fue dando nombre según el orden alfabético de las vocales, a saber: Áurea, Elena, Ismael, Orosia y Úrsula.Prestigioso jurisconsulto, fue catedrático en varias universidades, poeta, escritor, etc.
Parece ser que obtuvo la Cátedra de Derecho Civil en la Facultad de Oviedo de la que no llegó a tomar posesión al ser «fichado» por el marqués de Villaseca y de Viana para que se encargara de sus asuntos legales, trasladándose a Sevilla para este fin donde le sorprendió la muerte. El nombre de Luis Escribano se le asignó en 1921, siendo alcalde don Juan María Lara Ceballos.
Leopoldo José María Martínez de la Reguera: Médico e Investigador
Leopoldo José María nace en Bujalance el 15 de agosto de 1841. En Sevilla se gradúa de Bachiller en Filosofía, el 6 de julio de 1857, siendo premiado en 1856 con diploma de honor y retrato por sobresaliente en ese curso. Inicia estudios de Medicina en Madrid en 1858, donde se gradúa en 1861. Continúa su especialización médica y, en la víspera de la Nochebuena de 1864, lee su tesis doctoral «Utilidad de los baños y lavaderos públicos», y es investido Doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad madrileña.
Mientras cursa Medicina, se matricula en la Escuela Superior de Pintura de Madrid para continuar los estudios que había empezado en Jaén y en Sevilla. Su genialidad le llevan a ganar dos concursos convocados por dicha escuela 1858 y 1859. Su formación académica la completa con los estudios de Derecho en Sevilla y Madrid. En 1864 es nombrado por el Director General de Beneficencia y Sanidad Director Interino de los Baños de Arenosillo de Montoro, posteriormente es nombrado Director de los Baños de Caldas de Malavella. El 1866 gana las oposiciones a Director de Baños.
En 1869 es subdelegado de medicina y cirugía del antiguo distrito de Bujalance. En 1861 es redactor en Madrid de la revista La Minerva y posteriormente colabora en otras muchas publicaciones, entre ellas El Bazar y El siglo médico. Martínez de la Reguera tiene una dilatada vida profesional como Médico de baños, pero quizás en lo que más destaca es en su ingente labor de investigación y en una copiosa producción literaria.
Como consecuencia de sus innumerables contactos profesionales y artísticos, se derivaron multitud de reconocimientos, premios y distinciones. Pertenece desde el 8 de enero de 1872 a la Sociedad de Hidrología Médica de París. En Abril de ese mismo año recibe el premio del Real Consejo de Sanidad por su Monografía de las aguas de Arenosillo y Reseña histórico-descriptiva de Montoro. En 1882 es comisionado por el Ministerio de Gobernación para escribir la Bibliografía Hidrológico Médica Española.
En 1871 asiste a una epidemia de varicela en Bujalance. Esta epidemia dura dos años. En 1892 y en 1896 forma parte del Jurado de la Audiencia de Madrid. Actúa como Secretario de tribunal de oposiciones a Médico de Baños en 1887. Fue Vocal de las oposiciones a Cátedra a la Escuela Especial de Veterinaria de Córdoba, y de las de Medicina Legal de la Universidad de Valladolid. El prestigio alcanzado cruza las fronteras y el Vizconde de Lussad publica en 1873 su retrato y su biografía en el libro «Nos contemporains».
Juan Martínez Cerrillo: Imaginero y Pintor
Nació en Bujalance en 1910 y se trasladó a Córdoba a los seis años, donde adquirió una sólida formación artística, primero en la Escuela de Artes y Oficios y después en el taller de Rafael Díaz Fernández. En Córdoba realizó toda su copiosa obra, tan rica como diversa, puesto que este notable creador, de espíritu polifacético, se desdobló en las más distintas facetas del arte. Más tarde, sin abandonar ambas facetas, Martínez Cerrillo dirigiría sus afanes creadores hacia los cueros artísticos. Sobre todo en la imaginería procesional su labor fue extraordinaria.
A lo largo de su vida talló una larga serie de sesenta vírgenes dolorosas y de gloria que se hallan repartidas por Córdoba capital y provincia, pero también por numerosos puntos de España, Bélgica, Argentina, Venezuela y Panamá. Entre su producción imaginera relacionada con la Semana Santa de Córdoba, destacan las vírgenes de la Paz (1939), la Alegría (1944), la Esperanza (1947) y la Piedad (1958). También son importantes los cristos de la Humildad y Paciencia (1944), La Sentencia (1945), Las penas de San Andrés (1954) y la Entrada Triunfal en Jerusalén (1963).
Además de esta labor imaginera, caracterizada por un barroquismo de dulzura expresiva, alejada del desgarro expresionista, Juan Martínez Cerrillo, como pintor al óleo realizó una bella serie de cuadros teniendo como tema todos los pasos de Semana Santa de Córdoba, y otra sobre los patios típicos cordobeses. Fue un dominador del procedimiento de ejecución del arte del cuero, con el que realizó muchas obras sobre temas religiosos y populares andaluces.
Conclusión
Bujalance ha sido la cuna de ilustres figuras que han enriquecido el patrimonio cultural de Córdoba y de España. Sus contribuciones en la literatura, música, derecho y arte son un legado que perdura a través del tiempo.
