La pregunta sobre si el ser humano es bueno o malo por naturaleza ha sido un tema central en la filosofía durante siglos. Decía Ortega y Gasset que «La definición del hombre es el motor de las variaciones históricas«. Sin duda, la imagen del hombre determina cada época, y es el nudo gordiano de toda filosofía política e ideología. Entre los problemas de la antropología filosófica destaca un dilema histórico: ¿Es el hombre bueno o malo por naturaleza? Inclinar la respuesta en uno u otro sentido tiene enormes consecuencias para idear y construir cualquier sistema político y social.
Para poder saber cuál es la verdadera naturaleza humana tendríamos que encontrarnos con un ser humano en estado de naturaleza, un ser precivilizado, y eso no es posible porque el ser humano es un ser social. Es cierto que en la historia de la filosofía algunos han formulado hipótesis sobre cómo era ese ser humano salvaje o no civilizado. Casi lo único que compartían era pertenecer a la corriente contractualista, pero sus respuestas ante la naturaleza humana eran completamente antagónicas.
Hobbes vs. Rousseau: Dos visiones opuestas
Dos de los filósofos más influyentes en este debate son Thomas Hobbes y Jean-Jacques Rousseau. Hobbes -inglés, siglo XVII- afirma que, en aquel supuesto estado de naturaleza, «el hombre es un lobo para el hombre» y que en ese estado precivilizado lo que impera es la guerra de todos contra todos. ¿Por qué? Porque el ser humano es agresivo y egoísta: si quiero una manzana y tú la tienes, yo te la voy a quitar.
En contraste, Rousseau -suizo-francés, siglo XVIII, precursor del movimiento prerromántico- defiende que el estado de naturaleza lo pueblan buenos salvajes, que el ser humano es bueno y empático, porque si uno de esos salvajes ve a otro sufriendo, siente una inclinación natural a auxiliar. Entonces, ¿qué es lo que hace malo al ser humano? Lo que hace al hombre malo, lo que despierta su agresividad es el momento en que el primero dijo «esto es mío», la propiedad.
Jean-Jacques Rousseau
Esta concepción humanista, heredera de los proyectos utópicos de Moro, Campanella o Bacon, se situó en clara oposición a la de Hobbes, legitimando al liberalismo democrático en primera instancia, pero estableciendo en seguida los cimientos de la legitimidad de los gobiernos de corte progresista, con el evidente vínculo entre Marx y Rousseau.
La Propiedad Privada como Corruptora
Rousseau argumentaba que el ser humano nace inherentemente bueno, y es la sociedad, con sus instituciones y desigualdades, la que lo corrompe. Específicamente, la propiedad privada es vista como un factor clave en esta corrupción, ya que genera egoísmo, competencia y conflicto.
El contrato social de Jean-Jacques Rousseau | Resúmenes de Libros
Más allá del bien y del mal: Una visión equilibrada
Ante dos posiciones tan enfrentadas, una respuesta más consensuada es la que dice que la naturaleza humana contiene la potencia o facultad tanto de ser bueno como malo. Lo sabemos porque somos capaces de hacer tanto el bien como el mal. Freud ofrece una respuesta y dice que el ser humano está dirigido por dos instintos básicos, eros y tánatos: amor y muerte u odio. Lo que hacemos estaría determinado o motivado por cualquiera de los dos instintos.
Erich Fromm, desde otro punto de vista también ofrece una respuesta aglutinadora. En El corazón del hombre plantea que, en realidad, no existe una condición humana natural, no se puede decir que el hombre es bueno o malo, sino que existe un conflicto humano existencial: por un lado, somos animales con instintos, pero a diferencia de ellos, nuestros instintos no son suficientes para la supervivencia. En cierto modo, resulta que somos los animales más vulnerables.
La libertad y la sociedad
Para el filósofo francés Jean-Jacques Rousseau la condición de la libertad es inherente a la humanidad, pero la implicación de que todas las interacciones sociales con posterioridad al nacimiento implica una pérdida de libertad, voluntaria o involuntariamente. Como él mismo dijo: "El hombre nace libre, pero en todas partes está encadenado".
El Contrato Social
Precisamente de esa consideración viene el hecho de que el hombre no es libre. Aristóteles ya definió en la Política que el hombre es un animal social, y por lo tanto está supeditado a la sociedad a la que pertenece. Debe acatar una serie de leyes y normas, pues al juntarnos perdemos nuestra libertad al limitarnos con los demás, pero al mismo tiempo adquirimos la seguridad de estar rodeado de gente que puede ayudarte y apoyarte.
La educación como herramienta para la libertad
Jean-Jacques Rousseau afirmó que "renunciar a la libertad es renunciar a la cualidad de hombre". Para Rousseau, la educación tradicional oprime y destruye la orientación natural del ser humano. Los hombres nacen libres y buenos, pero la educación va anulando su libertad progresivamente.
La educación tradicional basada en los libros y la memorización es artificial y repetitiva. El niño debe aprender por sí mismo, aprender a pensar e interactuar en contacto directo con las cosas y con la naturaleza. La educación tiene como objetivo formar un hombre libre, el desarrollo de la intuición y del sentimiento. La moralidad se fundamenta en sentimientos naturales como el amor, sentimientos que la educación ha de potenciar.
Las limitaciones y las decisiones
Parece de chiste pensar que la gran mayoría de nuestras decisiones las toma la sociedad por nosotros. Aún si tomamos alguna decisión, será con un abanico de opciones muy limitado. No escogemos donde estudiar, nuestros compañeros ni profesores, lo que comemos ni a qué hora acostarnos. Difícilmente elegiremos en qué trabajar, al menos en España, ya que la oferta de trabajo es muy reducida.
Por otro lado citamos la frase de Jean Paul Sartre:»Mi libertad se termina donde empieza la de los demás». Con estos queremos decir que, lógicamente, aunque matar a alguien fuera ejercer tu libertad, esto sería ir en contra de la libertad ajena.
En segundo lugar, recalcar que todo lo que hasta ahora se ha hablado no comprende pequeñas sociedades donde las limitaciones son inmensamente menores, siendo únicamente las que imponga la naturaleza y la propia cortesía de los miembros de dichas sociedades.
| Filósofo | Visión de la Libertad |
|---|---|
| Hobbes | El hombre es un lobo para el hombre en estado natural. |
| Rousseau | El hombre nace bueno y libre, pero la sociedad lo corrompe. |
| Sartre | El hombre está condenado a ser libre y es responsable de sus actos. |
