La llegada de un bebé es uno de los momentos más esperados y emocionantes en la vida de una persona. Sin embargo, cuando este proceso se ve interrumpido por la pérdida de un bebé, el dolor puede ser abrumador. El duelo perinatal, que se refiere a la pérdida de un bebé durante el embarazo o alrededor del momento del parto, es una de las experiencias más dolorosas que puede vivir una mujer.
Este duelo, a menudo vivido en silencio, presenta características específicas que lo diferencian de otros tipos de pérdida. A diferencia de otros duelos, el duelo gestacional o perinatal parece no estar reconocido socialmente. Por ello, es un duelo que los padres que han perdido a su bebé suelen llevar en silencio.
El rasgo fundamental que caracteriza a este tipo de pérdidas es que se tiende a quitarles importancia, o son silenciadas por parte del entorno, cuando en realidad son tan dolorosas como cualquier otra. Este artículo explora las etapas del duelo perinatal, cómo afecta a la pareja y la familia, y la importancia de un acompañamiento profesional y respetuoso.
¿Qué es el Duelo Perinatal?
El duelo perinatal se refiere a la pérdida de un bebé durante el embarazo o alrededor del momento del parto. Esto puede incluir abortos espontáneos, mortinatos (bebés que nacen sin vida) o bebés que mueren poco después del nacimiento. Por otro lado, el duelo gestacional involucra la pérdida de un embarazo deseado, ya sea a través de un aborto inducido o espontáneo. Ambos tipos de duelo pueden ser abrumadores y desgarradores para las personas que los experimentan.
Cuando una pareja decide que ha llegado el momento de ser padres y empieza a buscar un bebé, se proyecta en el futuro, empiezan a gestar a nivel mental y emocional su futuro hijo. Esto implica expectativas, ilusiones y proyectos de futuro. La madre se siente madre desde que se sabe embarazada, siente que ese nuevo ser anida en su interior, a pesar de que sea muy temprano.
El duelo perinatal se diferencia del duelo normal por su intensidad y duración. Mientras que algunos síntomas ansioso-depresivos remiten con el tiempo, en otros casos persisten, afectando la vida cotidiana. Un embarazo tras una pérdida genera emociones encontradas, como ilusión y miedo, cuya intensidad depende de cómo se haya elaborado el duelo.
Una pérdida perinatal es aquella que sucede en el período alrededor del parto. Tendemos a asociar un embarazo con la llegada de un futuro bebé, un nacimiento con vida, ¿qué ocurre cuando da lugar a la muerte de un bebé?
El duelo es un proceso natural que ocurre tras una pérdida, pero el duelo gestacional y perinatal tiene unas características específicas que difieren de otros tipos de pérdida. Se trata de duelos desautorizados, ignorados, silenciados, minimizados. Con ello nos referimos a que en muchas ocasiones, los duelos gestacionales y perinatales no son públicamente reconocidos ni socialmente expresados.
En el duelo perinatal se reúnen varias características que lo hacen único: por un lado están los sentimientos de pérdida y dolor, que son inherentes a todo proceso de duelo. El doliente tiene todo el derecho a dolerse y hay que respetar su tiempo para elaborar este proceso como necesite. Quizá este sea uno de los mayores retos a los que se va a enfrentar el doliente que ha sufrido una perdida perinatal: atender y reconocer su necesidad de dolor.
Cuando tiene lugar una pérdida perinatal, es frecuente que los dolientes escuchen en su entorno frases como: “Eres muy joven, podrás tener más hijos”, etc. Con esta respuesta, el entorno familiar busca aliviar el dolor -desde la buena voluntad- y animar a quien está sufriendo.
Este duelo tiene asociadas otras pérdidas que hay que atender, aunque no suelen contemplarse ni tenerse en cuenta, y que ponen de manifiesto la complejidad de esta pérdida. La forma en que el equipo médico haya tratado la experiencia de la muerte influye en gran medida en la evolución posterior del duelo.
Causas Comunes del Duelo Perinatal
Estas pérdidas se suelen clasificar según la fase del embarazo en la que se encuentre la bebé, es decir las semanas de vida que tiene el bebé:
- Aborto espontáneo: La pérdida de un embarazo debido a un aborto espontáneo es una de las razones más comunes para el duelo perinatal.
- Embarazos ectópicos: Cuando un óvulo fertilizado se implanta fuera del útero, como en una trompa de Falopio, el embarazo es inviable y debe interrumpirse.
- Interrupción médica del embarazo: En algunas situaciones, los médicos pueden recomendar una interrupción médica del embarazo debido a riesgos para la vida de la madre o graves anomalías fetales.
- Muerte neonatal: La muerte neonatal se refiere al fallecimiento de un bebé vivo dentro de un período que abarca desde el momento de su nacimiento hasta un máximo de 28 días después de su nacimiento.
- Complicaciones del parto: A veces, durante el parto, pueden surgir complicaciones graves que resultan en la muerte del bebé.
- Parto prematuro: Los bebés que nacen prematuros pueden enfrentar una serie de problemas de salud, y algunos pueden no sobrevivir.
Etapas del Duelo Perinatal
Aunque cada persona lo atraviesa a su manera y a su propio ritmo, muchas comparten vivencias similares que ayudan a entender lo que están sintiendo. Conocerlas permite poner nombre a las emociones, validar el dolor y comprender que lo que se vive es parte de un proceso natural de adaptación a la pérdida.
Al igual que otros tipos de duelo, el duelo gestacional o perinatal tiene una serie de fases o etapas:
- Shock, incredulidad, insensibilidad o sensación de despersonalización: Recibir la noticia de que un bebé ha muerto o que va a morir puede provocar un estado de shock, incredulidad e insensibilidad.
- Negación: dificultad para aceptar la pérdida, sensación de irrealidad o desconexión de lo ocurrido.
- Ira: frustración, enfado o resentimiento hacia uno mismo, otras personas o la situación.
- Negociación: pensamientos centrados en “qué habría pasado si…”, buscando explicaciones o soluciones imaginarias.
- Tristeza, vacío y anhelo: Es muy frecuente que la muerte de un bebé cause una profunda sensación de tristeza y pérdida.
- Aceptación: integración de la pérdida en la historia personal, encontrando nuevas formas de recordar y honrar al bebé sin que el dolor paralice. Aceptar no significa olvidar, sino aprender a vivir con la ausencia.
Cada persona elabora su duelo de manera distinta, según su trayectoria personal y los recursos de los que disponga para gestionarlo e ir avanzando. Por ello, estas fases pueden solaparse, que aparezcan en diferente orden al mencionado o, incluso, volver a una etapa anterior. De igual modo, a cada persona le puede llevar un tiempo distinto llegar a la aceptación, por lo que no hay un tiempo de duelo establecido. En cualquier caso, lo habitual es que, con apoyos y con el paso del tiempo, se llegue a la aceptación de la pérdida.
Sin embargo, en el contexto de la muerte perinatal, también debemos tener en cuenta el aspecto fisiológico del embarazo, el parto y posparto. Además de estas reacciones, en la madre, respuestas fisiológicas como la producción de hormonas y los cambios físicos, así como la sensación física de haber parido, son muy desconcertantes al estar con los brazos vacíos y preparada para cuidar de su bebé. Aparte de la subida de leche, es muy común, por ejemplo, tener la sensación de percibir las patadas del bebé, ya que durante el embarazo una madre se acostumbra a sentirlas.
Es común que el duelo provoque respuestas físicas, como la fatiga, cambios en el apetito, sensación de vacío en el estómago, opresión en el pecho, trastornos del sueño, hipersensibilidad al ruido, falta de aire, debilidad muscular, sequedad de boca y falta de energía, entre otras.
Después de la muerte de un bebé, es posible sentir la necesidad de aislarse para darse tiempo de asimilar lo sucedido. Sin embargo, también es común sentirse distante de los demás por varios motivos, como la vergüenza o el deseo de evitar preguntas incómodas, el evitar encontrarse con bebés o niños jóvenes de familiares o amigos, sentir que el entorno no puede comprender la profundidad del duelo, o simplemente porque el impacto de la muerte hace que el mundo cambie tanto que resulta difícil relacionarse con los demás.
Es una de las emociones más difíciles de gestionar en un duelo perinatal, un sentimiento de tristeza o enojo que experimenta la persona que desearía tener para sí misma algo que otra posee y en este caso, ver a otras mujeres embarazadas o disfrutando de la crianza de sus bebés remueve profundamente el posparto de la persona cuyo bebé ha muerto. A menudo este tipo de vivencia viene acompañado de sentimientos de culpa y una tendencia a aislarse del entorno para protegerse.
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Impacto en la Pareja y la Familia
El duelo perinatal puede afectar profundamente a la pareja, ya que cada persona lo vive y lo expresa de forma distinta. Incluso dentro de la pareja, cada uno llevará su proceso, con sus diferentes necesidades, formas y tiempo.
Estas diferencias pueden generar malentendidos, una sensación de distancia o incluso conflictos, sobre todo cuando uno de los dos espera que el otro afronte el dolor de la misma manera. El duelo perinatal también afecta profundamente a los hombres, aunque su sufrimiento suele estar aún más silenciado que el de las mujeres.
¿Cómo Afecta el Duelo Perinatal a la Pareja y la Familia?
- Diferencias en la expresión del duelo: Cada miembro de la familia puede experimentar y expresar el duelo de manera diferente.
- Malentendidos y conflictos: Las diferencias en la expresión del duelo pueden llevar a malentendidos y conflictos dentro de la pareja y la familia.
- Aislamiento: Los miembros de la familia pueden sentirse aislados en su dolor, lo que dificulta aún más el proceso de duelo.
La Importancia del Acompañamiento Profesional
En un momento tan delicado como el duelo perinatal, contar con un acompañamiento profesional y respetuoso es fundamental. La pérdida de un bebé despierta emociones intensas y únicas que, muchas veces, no encuentran un espacio de comprensión en el entorno cercano.
Un profesional especializado ofrece un lugar seguro donde poder expresar sin miedo lo que se siente. A través de técnicas y herramientas adaptadas a ti, se trabaja para aliviar el peso del dolor, reducir la sensación de aislamiento y recuperar poco a poco la conexión contigo misma y con tu entorno. Este proceso no solo favorece tu bienestar emocional, sino que también te proporciona los recursos para afrontar tu vida con mayor fortaleza y autocompasión.
Beneficios Clave de la Terapia
- Espacio seguro: La terapia proporciona un espacio seguro para expresar emociones sin juicio.
- Herramientas de afrontamiento: Los terapeutas ofrecen herramientas y técnicas para manejar el dolor y la tristeza.
- Reducción del aislamiento: La terapia ayuda a reducir la sensación de aislamiento y soledad.
- Fortalecimiento emocional: El proceso terapéutico fortalece la capacidad de afrontar futuras adversidades.
Estrategias de Afrontamiento y Apoyo
Tras una pérdida gestacional o perinatal, los padres que han perdido a su hijo deben elaborar y transitar su duelo. Sin embargo, a veces puede verse dificultado por la falta de empatía de su entorno, que lleva a los padres a no exteriorizar lo que sienten e, incluso, a cuestionarse si todo ese dolor es normal. Por ello, el duelo gestacional suele pasarse en silencio y sin apoyos.
Aquí hay algunos consejos que pueden ayudar a las personas que están experimentando un duelo perinatal o gestacional:
Consejos para Afrontar el Duelo Perinatal
- No reprimir el dolor: No reprimir el dolor y los sentimientos generados por la pérdida del bebé, puesto que ese sufrimiento y tristeza es completamente normal.
- Tener recuerdos del bebé: Suele ser beneficioso tener algunas cosas como una caja de recuerdos con las ecografías, unos patucos comprados para él, la pulsera de identificación en el hospital (si la hubo)... Además, llamar al hijo perdido por su nombre también ayuda a la familia a elaborar el duelo, así como decidir si quiere verlo y poder despedirse de él. Una forma de ayudarles a validar esos recuerdos es darles una caja en la que puedan ir reuniendo cosas que evoquen a su hijo: desde ecografías, objetos de especial simbolismo (que haya podido utilizar el bebé, o no), etc. Para muchas personas también es importante poder realizar un ritual de despedida. El problema es que, si la pérdida se produce durante el embarazo o el parto, no suele haber posibilidad de hacer funeral o entierro.
- Buscar apoyos: Buscar apoyos de familiares y amigos. Por otro lado, puede ser una buena opción recurrir a grupos de apoyo, donde encontrarán a otras personas que están pasando por una situación similar. Esto aumentará la sensación de sentirse comprendidos y validará su duelo. Otra opción que ayuda a muchas mujeres y sus parejas son los grupos de apoyo.
- Apoyo psicológico: Por último, la pareja no debe dudar en recurrir, si es necesario, a la ayuda psicológica de profesionales que les podrán ayudar en su duelo. Aunque hablamos mucho sobre la comunicación con la pareja también queremos comentar que si te encuentras en una situación en la que sientes que necesitas ayuda de un profesional, pídela.
- Cuidado personal: No subestimes la importancia de cuidarte a ti mismo.
En el pasado era común pensar que el objetivo del duelo era conseguir un desapego emocional de la persona fallecida para así volver a una vida normal. Sin embargo, hoy en día se reconoce que muchas personas dolientes mantienen una fuerte conexión con la persona fallecida y que lo más habitual es que sea saludable y no un síntoma patológico. Como en muchas relaciones, la intensidad y dinámica de estos vínculos suelen cambiar con el paso del tiempo. Sin embargo, es crucial tener la posibilidad de hablar de las personas fallecidas en su entorno cercano o que tengan una presencia y reconocimiento en el entorno social.
Otra perspectiva un poco anticuada es la idea de que el duelo tiene un fin, un punto en el cual la persona se ha recuperado y vuelve a ser como antes. Hoy en día, se reconoce que el duelo es muy variable entre personas y que puede perdurar mucho en el tiempo, aunque esto no significa que tenga siempre la misma intensidad. Más bien, tanto el duelo como la persona doliente cambian con el paso del tiempo.
Algunos autores e investigadores han promovido la idea de que el duelo pasa por varias fases como la negación, el enfado, la negociación, la depresión y la aceptación o el impacto, anhelo, confusión y transformación. Para algunas personas pensar el duelo en términos de fases puede resultarles útil, pero esta perspectiva ha sido ampliamente criticada por varios motivos. Por una parte, parece ser una sobresimplificación de un proceso complicado que muestra mucha variabilidad entre personas, tanto por su propia historia personal y relación con la persona fallecida como por factores culturales.
En el contexto de la muerte perinatal, y especialmente la que ocurre durante el embarazo, es frecuente que la idea de “persona” en referencia al bebé sea cuestionada por el entorno y la sociedad y por tanto también la identidad de madre o padre. Sin embargo, la personalidad social no es equivalente a la personalidad jurídica, y el impacto del bebé gestante se evidencia en los cambios de su entorno y el comportamiento de su red. Es evidente que las madres, los padres y otros familiares desarrollan fuertemente sus identidades durante el embarazo -aunque con mucha variabilidad entre personas y culturas -llegando a invertir mucha energía en esta nueva relación.
Dicho sencillamente, la desautorización del duelo por parte de la sociedad o del entorno sociofamiliar impide procesos normales de duelo. En efecto, es una desautorización del derecho de estar en duelo que cuestiona de forma implícita o explícita la validez de la muerte y la identidad social de la persona fallecida o las personas dolientes.
Cómo Apoyar a Alguien en Duelo Perinatal
Lo más habitual es no saber cómo ayudar a unos padres que han perdido a su bebé. Incluso, en principio con buena intención, se intenta consolar a estos padres aludiendo a que son jóvenes y que podrán tener otro hijo. No obstante, este tipo de comentarios pueden ser muy hirientes.
Para tratar de ayudar y apoyar a unos padres que han sufrido una pérdida gestacional o perinatal, serán útiles estas recomendaciones:
Recomendaciones para el Apoyo
- Validar sus sentimientos: No minimizar sus sentimientos ni su dolor, sino respetarlos y validarlos. Es normal que se sientan así tras perder a su hijo y que les lleve un tiempo elaborar su duelo.
- Ofrecer compañía y escucha: Apoyar, acompañar, escuchar y empatizar.
- Preguntar cómo puedes ayudar: Interesarse por saber qué necesitan y de qué manera se les puede ayudar.
- Respetar su espacio: Respetar si prefieren estar solos, pero mantener el contacto, sin agobiar, para que sepan que cuentan contigo.
En definitiva, se trata de respetar su pérdida y sus sentimientos y de acompañarles y ayudarles durante su tiempo de duelo.
Conclusión
El duelo perinatal es una experiencia dolorosa y única que requiere comprensión, paciencia y apoyo. Reconocer las etapas del duelo, buscar ayuda profesional cuando sea necesario y rodearse de personas que brinden apoyo emocional son pasos cruciales para sanar y encontrar nuevas formas de honrar la memoria del bebé perdido.
