Joan Ribó, ingeniero agrónomo, profesor, aficionado al montañismo y horticultor, ha sido una figura clave en la política valenciana. Con una trayectoria marcada por el compromiso social y la defensa del territorio, Ribó ha sabido conectar con la ciudadanía y liderar proyectos transformadores para la ciudad de Valencia.
Primeros años y formación
Ribó nació en el pequeño pueblo de Adrall, cerca de los Pirineos, en 1947. Su nacimiento en Manresa fue "por casualidad", ya que su madre tuvo que acudir allí al hospital. Su infancia transcurrió en una masía de Adrall, en un entorno "casi autosuficiente" donde la familia se dedicaba a la crianza de vacas lecheras. La amistad de su madre con un jesuita le permitió ingresar interno en el colegio de la Compañía en Barcelona.
Es ingeniero agrónomo titulado por la Universitat Politècnica de València, diplomado en Tecnología de los Alimentos, y doctorado en el Instituto Agroquímico de València. Allí surgió un incipiente «sentimiento de clase», la toma de conciencia de ser un labrador en medio de burgueses. Y allí se empapó de la ética jesuítica «del trabajo y del estudio».
Inicios en la política
Su trayectoria política se inició en los grupos cristianos de base, y fue uno de los constituyentes del Sindicato Democrático, en el tránsito de la dictadura a la democracia, según han detallado desde la candidatura de Compromís que ha encabezado.
En pleno Concilio Vaticano II, los padres ignacianos más sensibles a los nuevos aires eclesiales le mostraron la cara sucia del mundo, la de los barrios de chabolas de la Barcelona de aluvión de finales de los 50.
Antes, a mediados de los años 60, en Barcelona, ingresa en la facultad de Ingeniería. Las primeras manifestaciones y un encontronazo con la autoridad, en concreto con una fusta de los grises que le quedó «bien marcada en la espalda durante una semana». Todo porque «habían prohibido proyectar Viridiana en Económicas».
Para especializarse en Agrónomos debe elegir entre Madrid y Valencia. No lo duda.
El actual alcalde de Valencia se apeó del tren en la Estación del Norte un día de 1965. Lo primero que hizo fue preguntar en la lengua del país y un paisano le respondió de la misma guisa. «Xe, xiquet... me di cuenta de que me entendían a la primera». Y hasta hoy.
La universidad es tiempo de mucho estudio y la primera militancia en el Sindicato Democrático de estudiantes, donde conoció a Garcés y Carmen Alborch.
Trayectoria política en Valencia
Ribó entró a formar parte de la corporación local de València en 2011 tras encabezar la lista de Compromís en las elecciones municipales celebradas ese año. Joan Ribó dirige la coalición en la capital desde 1992 y se convierte en diputado autonómico y portavoz parlamentario en 1995.
El parto del primer Compromís (pel País Valencià) en 2007, la efímera coalición de EUPV y el Bloc, coincide con su cese de diputado. Vuelve a la militancia de base y a su trabajo de profesor de instituto. Se jubila en 2010.
Las eleciones de 2011 son a vida o muerte. Se busca un cabeza de cartel para atacar el bastión más inexpugnable: el ayuntamiento. Ribó vuelve a estar disponible. Es un jubilado en buena forma y con ganas de plantar batalla. «No esperaba que saliéramos, y menos con tres concejales».
Compromís aprovecha la evidente descomposición socialista. Con tres concejales frente a los ocho socialistas, Ribó se convierte en el referente de la oposición a una alcaldesa que empieza a sentir los achaques de dos décadas de hegemonía indiscutible.
En la tradición comunista y poscomunista cada crisis supone una purga por expulsión o abandono. La dimisión del coordinador de EUPV Albert Taberner en 1997 aúpa a Ribó al cargo. Admite que estas cribas son «una herencia del pasado» y que no alcanza el liderazgo «por méritos propios sino por oportunidad. Estaba en el momento y en el lugar adecuados». La historia se repetirá y con resultados óptimos.
Ribó representa la consistencia. Por trayectoria y por posición. Fue de los últimos en abandonar, por expulsión, el barco de EUPV, pero no se integró en la Iniciativa de Oltra y los Mollà. «Creo que he cumplido de sobra mi cuota de militar en un partido». Aparenta un cierto desdén hacia los seísmos internos que acaecen cada vez que hay que negociar una lista electoral. «Es secundario, problemas de casa adentro que hay que arreglar». En él predomina la mirada institucional, hacia afuera.
Su llegada a la Alcaldía de València se produjo a partir del acuerdo, el conocido como Pacto de La Nau, que hizo que el PP, a pesar de ser la fuerza más votada en las elecciones de 2015 y de contar con el mayor número de ediles, 10, perdiera el ejecutivo municipal.
Entrevista a Joan Ribó, alcalde de València
Gestos simbólicos
Así, tras ser designado primer edil y durante su primer discurso como tal, aseguró que prescindía de usar la vara de mando de alcalde porque no representaba su forma de gobernar, al tiempo que apostó por el «diálogo» con sus «vecinos y vecinas». «Por eso, y delante de todos ustedes, de toda la ciudadanía, le encomiendo al señor secretario del pleno que la guarde donde considere porque no es un símbolo que represente mi forma de gobernar.
Balance y futuro
Durante el mandato 2015-2019, Ribó ha estado al frente de un ejecutivo conformado por Compromís, PSPV-PSOE y València en Comú - coalición en la que estaba integrado Podemos hace cuatro años-. Joan Ribó será designado este sábado máximo responsable municipal sin que se haya cerrado el pacto de gobierno que negocian desde la pasada semana Compromís y PSPV para reeditar el ejecutivo progresista que ha dirigido la capital valenciana.
El alcalde Joan Ribó nos recibió al día siguiente de la batalla de Flores. Hablamos media hora, no le preguntamos por la actualidad, queríamos conocer su persona de cerca. Existir es una probabilidad: quizá aleatoria, quizá con sentido. Todavía no conocemos muchas cuestiones relacionadas con este proceso complejo que llamamos vida, pero sin duda es extraordinario. Yo creo que existir tiene sentido. La vida es lo único que, realmente, desde mi punto de vista, tiene sentido para una persona. Sin ella no eres. Creo que tiene sentido, sobre todo si te marcas unos objetivos.
Estos objectivos pueden ser múltiples. Desde criar un hijo o cuidar a tus nietos, hasta trabajar para una ciudad. Creo que, de alguna manera, llevas la antorcha e intentas que esta sociedad mejore.
