Considerada por muchos como la mujer más bella en la historia del cine, Sophia Loren, nacida Sofia Villani Scicolone, ha mantenido un aura de misterio a lo largo de su vida. Ella simboliza el "sueño italiano": la historia de una niña pobre que conquistó Hollywood y el mundo, representando quizás la única victoria italiana tras la Segunda Guerra Mundial.
Su vida, digna de una película, y su fuerte personalidad, han hecho que se diga que Italia es famosa por dos cosas: la pizza y Sophia Loren. Pero, ¿cómo una joven hija de madre soltera pasó de ser extra y miss a ganar dos premios Oscar?
Sofia Villani Scicolone nació en Roma el 20 de septiembre de 1934. Era una niña fruto de la vergüenza en la estricta Italia católica: la hija ilegítima de la aspirante a actriz Romilda Villani, una belleza napolitana que en su día ganó un concurso de dobles de Greta Garbo. Su padre era un granuja encantador de orígenes aristocráticos llamado Riccardo Scicolone Murillo que sedujo a Romilda asegurando pertenecer a la industria del cine. La abandonó cuando se quedó embarazada.
‘Las dos ventajas que tuve al nacer son haber nacido sabia y haber nacido pobre’, alguna vez declaró Loren.
‘¡Yo no soy italiana: soy napolitana! ¡Es otra cosa!’, apostillaba a la prensa. Ella era Sofia, la gesticulante y bien dotada italiana, que contra todo pronóstico, había conquistado a una generación. Era la jovencita que en el cole rezaba para que su estilizada y rubia madre no la fuese a recoger porque temía que sus compañeras arreciasen sus burlas al compararla con ella.
Porque la pequeña Sofía era castigada con el apodo de ‘palillo’ por su delgadez y su piel morena.
El profundo amor de Loren hacia su patria, desdén hacia su padre negligente y lástima por el hecho de que su madre lo amase toda la vida (en 1938 tuvieron otra hija juntos, Maria) resultan evidentes en cada una de sus páginas.
Estalla la II Guerra Mundial y Sofia se convierte en víctima propiciatoria. Niña de la guerra, abandonada por su padre, su infancia queda marcada por la miseria.
Cuando tenía seis años la guerra alcanzó la región de Nápoles. Ocho décadas después, la actriz describe claramente los horrores de la Segunda Guerra Mundial: el hambre, pasar una noche tras otra en un sucio túnel de tren atestado de gente y resultar herida cuando un fragmento de metralla de una bomba le atravesó la barbilla.
Es, pues, de entender, que no mencione los persistentes rumores, que sí documenta Harris, que afirmaban que su madre fue trabajadora sexual durante la guerra. “Poco a poco, todo se detuvo por completo: la escuela, la sala Sacchini de cine y teatro, la banda tocando en la plaza del pueblo. Todo se detuvo, salvo las bombas”.
Sofía crece y se transforma en una apetecible mujer que a los 15 años participa en el concurso de Miss Italia y, pese a resultar derrotada siendo la favorita, no se amilana ya que junto a ella se encuentra su madre que la apoya sin dudar. La misma que un año después la acompaña a los estudios de Cinnecittà a un casting que le permite conseguir el papel de figurante y debutar como extra en la legendaria Quo Vadis.
Pasan los años y Sofía, que es de buena clase, auténtico salami de pata negra, se transforma en una apetecible mujer, puro deseo carnal. Su carrera cinematográfica no ha hecho más que empezar.
Según Loren, su madre aprovechó la oportunidad para hacer realidad sus propios sueños frustrados por medio de su floreciente hija. En 1949, la inscribió en el concurso de belleza “Reina del mar”. Pero había un problema: la familia no podía permitirse un vestido de gala. Su ingeniosa abuela convirtió las cortinas de tafetán rosa de casa en un vestido, y su madre pintó de blanco su único par de zapatos. “Santa María, te lo suplico, que no llueva', susurraron mis hadas madrinas con la voz temblorosa”, recuerda.
Loren no ganó pero fue una de las doce princesas seleccionadas. Uno de los premios incluía un billete de tren a Roma, de modo que ella y su madre se marcharon a probar suerte en la capital italiana.
Décadas después, el entusiasmo y la creatividad juvenil de la industria del entretenimiento de la Roma de la posguerra gravitó en torno a los legendarios Estudios de Cinecittà sigue vibrando en las páginas de sus memorias. En aquella “ciudad despreocupada y profusamente iluminada” trabajó como extra, se inscribió en concursos de belleza y se convirtió en la “reina de las fotonovelas”, ejerciendo de modelo para culebrones en formato de cómic destinados a una audiencia femenina.
Será en los años 50 cuando conozca al que será su único marido, Carlo Ponti; el se había fijado en ella tras verla actuar en "Aida" (1953) y decide contratarla. Ponti se encargó de que aprendiera idiomas, la pulió como actriz y además proyectó su carrera internacional. Lo cierto es que Sofia Loren luchó por ser actriz principalmente para escapar de la hambruna que la posguerra había llevado.
El Encuentro con Carlo Ponti
Es solo una niña cuando conoce a Carlo Ponti, 17 añitos. El director está casado, pero queda noqueado por la joven aspirante a actriz. El sentimiento amoroso es mutuo: Sofía necesita un padre, ¡bendito Freud!, y Carlo cubre sus expectativas. La pareja se lleva 22 años pero la edad no arredra a Sofía. Carlo, sin dudarlo la hace su amante.
Con apenas 16 años, estaba bailando alegremente con una amiga suya en un restaurante junto al Coliseo cuando Carlo Ponti, un megaproductor de cine italiano rollizo, bajito y de 39 años, se le acercó.
Invitó a una recelosa Loren a pasear con él en los jardines, donde no tardó en ganársela. Así lo recuerda:
Tuve la extraña impresión de que me había entendido… había leído los signos de una personalidad reservada, de mi pasado difícil, mi enorme anhelo por triunfar… para mí no era simplemente un juego, era mucho más que eso.
Ponti le ofreció una prueba de cámara en la que no todo el mundo quedó tan prendado de ella como él. “Es imposible de fotografiar”, escuchó quejarse a un cámara. “Su cara es demasiado pequeña, su boca demasiado grande y su nariz demasiado larga. Como de costumbre, era ‘demasiado’ en algo. Pero así era yo, ¿qué culpa tenía?”.
La relación entre la actriz y el director cristaliza durante el rodaje de La chica del río. Sophia cuenta solo 21 años: ‘Fue durante ese rodaje cuando comprendimos que estábamos enamorados’, señala. La Iglesia se interpone entre los dos amantes pero como Hollyowood bien vale una misa, en 1966 contraen matrimonio El director la hace su esposa en México tras años de una relación secreta. Ponti, empero, ha descubierto a su musa, Sofía Villani Sciocolone se convierte bajo su batuta en Sophia Loren.
La carrera de Sophia despega y pasito a pasito se erige en diva del cine italiano.
Pero el gobierno italiano -y algún que otro espectador especialmente prejuicioso- los persiguió durante años, acusándolos de bigamia y forzándolos a exiliarse en Estados Unidos, Francia y Suiza. Loren parece tan desconcertada por la situación como cualquier lector, asombrada y desconsolada por lo reaccionario que podía llegar a ser su amado país.
Fue precisamente la esposa de Ponti, la abogada Giuliana, quien dio con la solución. Ella, Carlo y Sofía obtuvieron la ciudadanía francesa para poder divorciarse legalmente. El matrimonio por poderes de Ponti y Loren en México quedó anulado, Carlo y Giuliana se divorciaron y él pudo casarse al fin con Sophia (y además, cara a cara) en 1966.
Pero el arcaico sistema jurídico italiano (el divorcio no sería legal hasta los años 70) no cejó en su intento. En 1977, Carlo Ponti fue acusado de numerosos delitos, entre ellos el de tráfico de divisas. Se incautaron sus propiedades italianas y la pareja tuvo que volver a exiliarse. En 1980, Loren fue condenada por evasión de impuestos por una declaraciones de ingresos que se remontaban a los años 60.
Contra todo pronóstico, Sofía preserva su fidelidad, haciendo oídos sordos a todos los seductores de Hollywood.
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El Éxito en Hollywood y el Oscar
Hollywood espera, y tras pulir su inglés, la Loren cruza el charco. Sus sueños de infancia se cumplen, y comparte créditos con Stanley Kramer, Cary Grant y Frank Sinatra (Orgullo y pasión, 1957), Jean Negulesco y Alan Alda (La sirena y el delfín, 1957), Henry Hathaway y John Wayne (Arenas de muerte, 1957)… La lista de nombres legendarios es interminable: Anthony Quinn, Gable, Howard, Holden, Sellers, O’Toole, Heston, Brando, Chaplin, Newman, Niven, Peck… En España, con Anthony Mann y Samuel Bronston, hará El Cid (1961) y La caída del imperio romano (1964).
Sus primeros trabajos en el cine americano se produjeron a finales de la década de los 50, entre ellos “La Sirena y El Delfín” (1957) de Jean Negulesco con Alan Ladd y “Orgullo y Pasión” (1957), film rodado en España por Stanley Kramer con dos ilustres acompañantes masculinos: Cary Grant y Frank Sinatra.
Primera ganadora de habla no inglesa de un Oscar , desde siempre lo tuvo claro: ‘Nunca me he considerado una diosa, solo una madre de familia’.
En Dos mujeres se narraban las penurias de una madre y su hija durante la II Guerra Mundial. De Sica había pensado dar el papel de madre a Anna Magnani y el de hija a Sophia. Cuando la primera rehusó aparecer como madre de la otra, al tiempo que desafiaba al director a dar su papel a la Loren, ésta aceptó el reto.
Por primera vez en la historia, una actriz de habla no inglesa lo había conseguido, desbancando a Audrey Hepburn, Natalie Wood, Geraldine Page y Piper Laurie. Dos años después estuvo nominada por Matrimonio a la italiana y en 1991, su gran amigo Gregory Peck, le entregó otro honorífico.
En el patio de butacas, un orgulloso y emocionado Carlo Ponti junto a sus dos hijos, Carlo y Edoardo, aplaudían a rabiar. El sueño del Pigmalión se había hecho realidad.
Así que la gran seductora es también una auténtica mamma italiana… ¡Feliz cumpleaños.
Controversias y Vida Personal
Ante la idea de no volver a ver a su madre (que se negaba a viajar en avión), Loren decidió volver a Italia en 1982 para entregarse y cumplir su condena. Las autoridades la encerraron en la cárcel de mujeres de Caserta. “A la entrada había una multitud de gente que acudió para transmitirme su cariño, como una especie de celebración”, afirma.
Según Harris, la atmósfera carnavalesca no se quedó ahí, y sus fans acudían para “cantarle canciones napolitanas y bailar la tarantella” bajo su ventana para entretenerla. Pero aquello no evitó que Sophia se derrumbase. Algunos de los momentos más crudos, emotivos y auténticos de sus memorias son fragmentos y entradas de diario que escribió durante su estancia de 17 días. “La cárcel no debería ser un infierno carente de esperanza.
Sophia tuvos dos hijos con Carlo Ponti: Carlo Jr.
Ahora Sofia vive en Ginebra, pero, como una verdadera mujer cosmopolita, habitó casas de ensueño en Londres, Nueva York y París. Ha participado en más de un centenar de películas. Ha ganado el Oscar, vestida con harapos, porDos mujeres, pero lleva trajes de Armani. El maquillaje la ha envejecido hasta los ochenta años enLady L, pero aún parece hija de aquel personaje que interpretó hace veinticinco años.
Atrás quedaban el abandono de su padre, las penurias económicas, la falta de techo para dormir, su Pozzuoli (Nápoles) natal, los harapos... Ahora, Sofía vestía de Armani y Dior, lucía esmeraldas, diamantes y rubíes (le han llegado a robar en sus diferentes casas hasta en cinco ocasiones) y vivía en una soberbia mansión a las afueras de Ginebra.
Aunque no le gusta que le llamen diva, ni estar protegida por ex agentes del Mosad como ocurrió en su última visita a Barcelona, es indudable que la Loren es una de esas obras de arte en las que ha intervenido una mano divina. Cuando Carlo Ponti la vio con 15 años le dejó una nota para que se presentara al concurso de Miss Italia, que previamente habían ganado las futuras actrices Silvana Pampanini y Lucia Bosé.
Regreso al Cine y Legado
A sus 86 años, la diva italiana vuelve al cine tras una década de ausencia. GTRESDe pasar hambre y convivir con las bombas durante la II Guerra Mundial a convertirse en la última gran leyenda del cine italiano. Sofía Loren (86), la mujer a la que le encanta cocinar pasta en casa y pasear a solas por el parque, vuelve al cine tras una década de ausencia. Como no podía ser menos, su hijo Edoardo fue el encargado de convencerla para que rodase a sus órdenes por tercera vez en La vida por delante, que se estrenará en Netflix el próximo 13 de noviembre.
Desarrolla en la actualidad una importante actividad social, recorre el mundo como embajadora especial de la ONU en misiones humanitarias. Hoy en día continúa en la brecha, hace televisión, anuncios y de vez en cuando trabaja en el cine.
Su próximo proyecto es "Destino Berna" dirigido por Antonioni.
La sensación más abrumadora que deja la lectura de sus memorias es la de su gratitud por haber tenido una carrera así y por sus hijos y nietos: “Supe que mi propia pequeña “Sofia Stuzzicadenti” [”Sofía el palillo"], con sus problemas y ensoñaciones, siempre ha vivido dentro de mí, recordándome, tanto en el pasado como ahora, que no debo dar nada por sentado. Esta ha sido la mayor de mis fortunas, porque me ha permitido ser feliz todos y cada uno de mis días gracias a todas las cosas maravillosas que he podido hacer, dimensionando la gran distancia que he recorrido".
“Cuando pienso en mi vida, a veces me sorprende que todo sea cierto. Me digo a mí misma que una mañana me despertaré y descubriré que todo ha resultado ser un sueño". Así comienza Yesterday, Today, Tomorrow: My Life ("Ayer, hoy y mañana: mi vida"), las deliciosas memorias que la superestrella italiana Sophia Loren, protagonista de clásicos del cine como Dos mujeres y Matrimonio a la italiana, publicó en 2014.
