Portugal ha sido un crisol de culturas a lo largo de su historia, recibiendo a conquistadores y gobernantes extranjeros durante los últimos 3000 años. Celtas, romanos, visigodos, árabes y cruzados cristianos contribuyeron a la formación de la identidad portuguesa. En el siglo XV, marinos y exploradores transformaron el país en un imperio. Los siglos siguientes estuvieron marcados por eventos como el terremoto de Lisboa de 1755 y grandes cambios como la industrialización, la dictadura y la descolonización, hasta que Portugal se convirtió en una democracia estable en los años ochenta del siglo pasado.
Primeros Pobladores y la Influencia Celta
La península Ibérica fue uno de los primeros lugares de Europa donde se asentó el ser humano, con homínidos habitándola antes del 200 000 a.C. Durante el Paleolítico, los primeros antepasados de los portugueses dejaron tallas en rocas cerca de Vila Nova de Foz Côa, en Alto Douro, que datan de hace unos 30 000 años. Los neandertales coexistieron con los humanos modernos en lugares como Portugal durante un período de hasta 10 000 años.
En el primer milenio antes de nuestra era, los pueblos celtas colonizaron el norte y oeste de Portugal alrededor del 700 a.C., dando lugar a decenas de citânias (pueblos fortificados), como la Citânia de Briteiros.
Dominio Romano y Legado
Cuando los romanos invadieron el sur de lo que hoy es Portugal en el 197 a.C., se encontraron con la resistencia de los lusitanos, una tribu celta liderada por Viriato. Tras medio siglo de conflicto, los romanos recurrieron al engaño, y Viriato fue asesinado. En el siglo V, con la caída del Imperio, Portugal llevaba 600 años bajo el poder de Roma.
Este dominio dejó un legado significativo, incluyendo la construcción de carreteras y puentes, el cultivo de trigo, cebada, olivos y viñedos, las haciendas llamadas latifúndios, el ordenamiento jurídico y, sobre todo, un idioma de raíces latinas.
Invasiones Bárbaras y Dominio Árabe
El vacío dejado por los romanos fue ocupado por invasores bárbaros como vándalos, alanos, visigodos y suevos. Las disputas internas de los visigodos facilitaron la llegada de los árabes desde el norte de África en el 711. Bajo el dominio musulmán, los habitantes de la región disfrutaron de paz y prosperidad, con capital en Shelb (Silves). Los gobernantes árabes fueron tolerantes con judíos y cristianos, permitiendo que los pequeños hacendados cristianos conservaran sus tierras y fomentando nuevos métodos y cultivos, como el arroz y los cítricos.
La Reconquista y el Nacimiento del Reino de Portugal
Mientras tanto, en el norte, las tropas cristianas ganaron fuerza y conquistaron Oporto en el 868. La Reconquista alcanzó su apogeo en el siglo XI. Con la ayuda de cruzados europeos, Alfonso VI hizo avances decisivos. La lucha continuó durante generaciones, y en 1139, Alfonso Enríquez logró una victoria en Ourique, se proclamó Dom (rey) y reconquistó Santarém y Lisboa. Este fue el nacimiento del reino de Portugal.
La Iglesia y la aristocracia se adueñaron de la tierra, y la mayoría de la población siguió siendo súbdita de la clase terrateniente, con pocos derechos. El primer atisbo de gobierno participativo fue el establecimiento de las Cortes (Parlamento), que se reunió por primera vez en 1211 en Coímbra.
Alfonso III se enfrentó a la Iglesia, pero fue su hijo Dionisio quien tuvo un impacto decisivo, estableciendo un sistema judicial, programas de reforestación y fomentando el comercio interior. Reconvirtió la Orden de los Templarios en la Orden de Cristo, de gran importancia posterior.
Crisis Dinástica y la Batalla de Aljubarrota
60 años después de la muerte de Dionisio, Portugal estaba en guerra con Castilla. Tras la muerte del rey Fernando en 1383, su esposa Leonor Teles gobernó como regente, pero su relación con un amante gallego y su proximidad a los españoles generó descontento. La burguesía comercial marítima apoyó a Juan, hijo ilegítimo del padre de Fernando. En 1385, Juan se enfrentó a un ejército castellano en Aljubarrota y obtuvo una victoria crucial, asegurando la independencia y construyendo el Mosteiro de Santa Maria da Vitória de Batalha en agradecimiento. También selló la alianza con Inglaterra y se casó con la hija de Juan de Gante.
Expansión Marítima y Riqueza
El éxito del rey Juan despertó ambiciones, y en 1415, Ceuta cayó en manos portuguesas. En 1497, Vasco da Gama llegó al sur de la India. Con el oro y los esclavos de África y las especias de Oriente, Portugal acumuló grandes riquezas. Manuel I celebró estos descubrimientos con proyectos arquitectónicos como el Mosteiro dos Jerónimos de Belém.
Rivalidad con España y el Tratado de Tordesillas
El descubrimiento de América por Cristóbal Colón en 1492 alimentó la rivalidad entre España y Portugal, que se resolvió con el Tratado de Tordesillas (1494), dividiendo el mundo entre las dos potencias. Esta rivalidad impulsó la primera circunnavegación del mundo por Fernando de Magallanes en 1519.
Declive y la Batalla de Alcazarquivir
Tras la llegada de sus exploradores a Timor, China y Japón, Portugal afianzó su poder con puertos fortificados y asentamientos comerciales. Sin embargo, en 1570, el coste de las expediciones y el mantenimiento del imperio empezaron a pasar factura. En 1578, el rey Sebastián sufrió una derrota en la batalla de Alcazarquivir, donde murió junto con muchos nobles portugueses.
Guimarães, cuna de Portugal, Ciudad Patrimonio de la Humanidad
Dominio Español y la Restauración de la Independencia
A la muerte de Enrique en 1580, Felipe II de España reclamó el trono portugués. Aunque inicialmente prometió autonomía, el pueblo portugués se resistió al gobierno español. En 1640, un grupo de conspiradores lanzó un golpe, expulsando a la gobernadora de Portugal y a su guarnición de Lisboa.
Alianza con Inglaterra y Políticas Absolutistas
Acosado por España, Portugal buscó aliados, firmando tratados con Inglaterra que incluyeron el matrimonio de Carlos II con Catalina de Braganza y la cesión de Tánger y Bombay a los ingleses a cambio de armas y soldados. Los sucesores de Juan IV adoptaron políticas absolutistas, especialmente durante el reinado de Juan V. El marqués de Pombal, primer ministro de José I, impulsó monopolios estatales, redujo el poder de los comerciantes británicos e impulsó la agricultura y la industria. Tras el terremoto de Lisboa de 1755, Pombal reconstruyó rápidamente la ciudad.
Conflictos y la Pérdida de Brasil
En 1793, Portugal se unió a Inglaterra contra la Francia revolucionaria. En 1810, perdió su papel de intermediario con Brasil, otorgando a Gran Bretaña el derecho de comerciar directamente. En 1815, Juan proclamó el Reino Unido de Brasil y Portugal para aportar riqueza y prestigio a Brasil. Mientras tanto, el resentimiento en el ejército portugués llevó a la elaboración de una nueva Constitución liberal. Tras serle ofrecida la corona, Pedro promulgó una nueva Constitución menos liberal y luego abdicó en favor de su hija María, de 7 años, con la condición de que se casara con su tío Miguel y que este aceptara la nueva Constitución. Miguel rompió su juramento, abolió la Carta Magna de Pedro y se proclamó rey.
Guimarães: Cuna de Portugal
Guimarães, ubicada a 25 kilómetros de Braga y 55 kilómetros de Oporto, es conocida como la cuna de Portugal. La ciudad fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2001, capital de la cultura europea en 2012 y Ciudad Europea del Deporte en 2013.
El Castillo de Guimarães
El Castillo de Guimarães es una parada imprescindible, ya que se cree que es donde nació el primer rey de Portugal, Afonso Henriques. Justo enfrente del castillo, se encuentra la pequeña iglesia de San Miguel, donde se supone fue bautizado Afonso Henriques.
Palacio de los Duques de Braganza
También muy cerca del castillo, se encuentra el Palacio de los Duques de Braganza, uno de los edificios más importantes de Guimarães. Fue abandonado durante los siglos XVI y XVII, hasta que se convirtió en un cuartel militar.
Centro Histórico de Guimarães
El centro histórico de Guimarães es perfecto para dar un paseo, transmitiendo una esencia medieval. La Plaza o Largo da Oliveira es uno de los sitios más populares del centro y un punto perfecto para comenzar la visita.
Monte da Penha
En la cima del Monte da Penha se encuentra el Santuario da Penha, uno de los centros de peregrinación más importantes en Portugal. Fue inaugurada en 1947 y se trata de una de las obras maestras del arquitecto Marques da Silva.
El Siglo XIX y la República
La segunda mitad del siglo XIX fue un período extraordinario para Portugal, convirtiéndose en una de las sociedades más avanzadas del sur de Europa. Sin embargo, hacia 1900, el descontento entre los trabajadores creció debido a la mecanización y las malas condiciones laborales. El 5 de octubre de 1910, tras un levantamiento militar, se declaró la república.
El Estado Novo de Salazar
Tras una aplastante victoria en las elecciones de 1911, los republicanos enfrentaron problemas económicos y la decisión de unirse a los Aliados en la Primera Guerra Mundial. Salazar instauró el llamado Estado Novo, una república corporativa nacionalista, católica, autoritaria y represiva. Se prohibieron los partidos políticos, las huelgas y la propaganda, y se mantuvo el orden social a base de censura y represión. La Polícia Internacional e de Defesa do Estado (PIDE) sembró el terror y liquidó la oposición. El único aspecto positivo fue la recuperación económica.
El detonante que acabaría finalmente con su poder fue la descolonización. Al negarse a renunciar a las colonias, Salazar se vio obligado a asumir una serie de expediciones militares cada vez más costosas y menos populares.
