Solarium y Lactancia Materna: Riesgos y Precauciones

Cuando nace nuestro bebé, nosotras pasamos a un segundo plano. Hasta tal punto que podemos llegar a mirar una peluquería con añoranza, recordando cuando sí teníamos tiempo. Llega el verano y empieza a apetecernos salir, ir a la playa o la piscina y tomar el sol.

Muchas madres se preguntan si es seguro exponerse a los rayos UVA durante la lactancia, buscando retomar ciertos hábitos de bienestar o belleza tras el parto. En este artículo, despejamos todas tus dudas con información clara, útil y actualizada, para que puedas tomar decisiones informadas sin poner en riesgo tu salud ni la de tu hijo.

El sol y la piel durante el embarazo y la lactancia

El embarazo es una situación especial y es importante extremar las precauciones en primavera y verano, cuando el sol aprieta. Tu piel en el embarazo experimenta muchos cambios, como sucede con otras partes de tu organismo, como el estómago o el corazón. Ten en cuenta que la piel es el órgano más grande de tu cuerpo. Uno de estos cambios fisiológicos es el incremento de la sensibilidad cutánea durante el embarazo.

Los cambios hormonales de la embarazada hacen que su piel sea más sensible y propensa a desarrollar manchas o alteraciones. Por ello es imprescindible mantener unas precauciones básicas antes de ir a la playa, la piscina o simplemente disfrutar de paseos al sol.

Tipos de radiación solar

Se conoce la importancia del sol para los organismos vivos y la necesidad de protección para evitar problemas en la piel. El sol emite energía en forma de radiación, una mezcla de rayos u ondas. La radiación UV se clasifica en 3 tipos principales: UVA, UVB, UVC.

  • UVA: Los rayos UVA penetran en la piel y son los responsables de su bronceado.
  • UVB: La capa de ozono absorbe por completo la radiación UVC y gran parte de la radiación UVB. Causa eritemas, quemaduras y ampollas.
  • UVC: Son los más peligrosos para nuestra salud, aunque esta radiación es absorbida totalmente por la capa de ozono y el oxígeno de la atmósfera.

Por tanto, la exposición a esta radiación artificial aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de piel, riesgo que aumenta en las personas jóvenes.

Riesgos de la exposición solar excesiva

Pero exponerse al sol sin protección o con una protección insuficiente puede ser la causa de que aparezca una quemadura. Esta quemadura puede dejar una cicatriz en la piel y las quemaduras repetidas son uno de los factores más importantes para desarrollar un cáncer de piel.

Lo que no es nada recomendable es la piel enrojecida en la zona del escote y pecho (además de hombros y cara) y la tripa de la embarazada. El sol no es peligroso para el bebé en formación pero sí puede serlo una exposición excesiva a los rayos solares.

Rayos UVA y el envejecimiento de la piel

Los rayos UVA forman parte de la radiación ultravioleta que emite el sol. Representan la mayor parte de la radiación UV que llega a la superficie terrestre y pueden atravesar nubes y cristales. A diferencia de los UVB, que penetran menos, los UVA llegan a capas más profundas de la piel y están directamente implicados en el envejecimiento prematuro.

Este tipo de radiación contribuye a la degradación del colágeno y la elastina, haciendo que la piel pierda firmeza y elasticidad con el tiempo. También puede provocar manchas, alteraciones celulares y aumentar el riesgo de desarrollar cáncer cutáneo.

Precauciones durante la lactancia materna

Durante la lactancia, el cuerpo atraviesa una serie de adaptaciones fisiológicas que pueden hacer que la piel se muestre más reactiva a estímulos externos. Cambios hormonales, aumento de la sensibilidad en la zona del pecho o pequeñas alteraciones en la pigmentación son habituales.

A nivel emocional, la lactancia es también una etapa de reajuste en la que el autocuidado cobra un papel fundamental. Muchas madres buscan formas de reconectar con su bienestar físico. Si el objetivo es mejorar el estado de la piel, la relajación o aliviar tensiones, conviene priorizar métodos que no supongan riesgos adicionales ni interfieran en la producción ni en la calidad de la leche.

No existe evidencia científica concluyente que indique que la exposición moderada a rayos UVA altere la composición de la leche materna. Sin embargo, sí hay factores indirectos que podrían influir. La radiación intensa podría afectar a ciertos micronutrientes como el folato, una vitamina esencial durante la lactancia. Por otro lado, hay que tener en cuenta los productos utilizados en el proceso de exposición solar. Algunos aceites o cremas fotosensibilizantes podrían absorberse parcialmente por la piel y, en algunos casos, alterar el entorno de las glándulas mamarias.

Recomendaciones para la exposición solar durante la lactancia

Los bebés tienen una piel extremadamente fina y vulnerable. Aunque no estén expuestos directamente al sol, pueden verse afectados por radiación reflejada o por el calor ambiental. Es recomendable mantener al bebé en zonas frescas y sombreadas, especialmente en los meses más cálidos. La ropa ligera y transpirable, así como los tejidos con protección UV, ofrecen una barrera eficaz. El uso de protección solar debe ser parte de la rutina diaria, incluso en días nublados.

No todos los protectores solares son adecuados durante la lactancia. En caso de protección a los lactantes, la recomendación general es evitar la exposición en las horas centrales del día y, en caso necesario, se aconseja el uso de protección solar con filtro físico, SPF alta y de amplio espectro a los lactantes mayores de 6 meses de vida. Se debería aplicar previamente a la exposición solar y cada 2h o antes si se realiza baño. Se pueden añadir otras medidas, como el uso de gafas de sol, sombrero y uso de ropa con protección solar. En cuanto a las etapas de gestación y lactancia, no hay suficientes estudios sobre su uso, aunque las recomendaciones se orientan a preferir el uso de protección física y, a poder ser, sin la presencia de nanopartículas.

Tipos de protectores solares

  • Filtro mineral: No se absorbe a través de la piel, haciendo que los UV reboten la mayor parte de su radiación, evitando así que entren en la piel. No se absorben, en especial si no están formulados como nanopartículas.
  • Filtros químicos: Se conoce que varios filtros químicos de protección solar actúan como disruptores endocrinos y son susceptibles de afectar al sistema génito-sexual y al eje hipotálamo-hipofisario-tiroideo del lactante.

Consejos adicionales

  • Utiliza protector solar adecuado: elige fórmulas físicas o minerales sin fragancias, alcohol ni parabenos.
  • No te olvides de los labios y utiliza un buen protector con filtro solar.
  • Hidrátate correctamente para mejorar el estado de la piel.
  • Bebe mucha agua durante tus horas de playa o piscina. La embarazada tiene una sensibilidad mayor para deshidratarse, por lo que beber agua de forma continua -y sobre todo en la exposición solar- disminuye este riesgo.

Actividades y tratamientos seguros durante la lactancia

Hacerse un masaje durante la lactancia puede ser una solución fantástica para relajarse y recuperar fuerzas. Eso sí, hay que tener en cuenta si se usan o no aceites esenciales. Si se usan, deberemos tomar ciertas precauciones, que son: realizar el masaje lejos del pecho y evitar que el bebé chupe la zona donde se ha realizado el masaje, ya sea el pecho o tu brazo (¡Que ya sabemos que mamá está riquísima!).

No hay ningún problema en hacer deporte durante la lactancia. Excepcionalmente, en casos de esfuerzo realmente intenso (como en caso de una deportista profesional) parece que puede aumentar el nivel de ácido láctico en la leche, y algunos bebés pueden rechazar el sabor. Pero no pasa nada, no es tóxico ni peligroso; si en ese momento no quiere mamar, no te preocupes; dentro de un par de horas el niño tendrá más hambre, el ácido láctico habrá desaparecido, y seguro que volverá a mamar.

El tinte para el pelo no es tóxico (y si lo fuera, el peligro no sería para el bebé que toma la leche, sino para la madre que va a llevar ese tinte en la cabeza), por lo que puedes teñirte el pelo sin problemas. Tampoco hay problemas al dar el pecho tras tomar rayos UVA, se puede dar inmediatamente después de la sesión. Aunque en general no conviene tomarlos ni cuando se da el pecho ni en ningún otro momento de la vida ya que aumentan el riesgo de cáncer de piel.

Si tenéis más dudas sobre tratamientos, podéis buscarlos dentro de la app en el apartado: Nuestra lactancia - ¿Puedo? - Pecho, estética y belleza.

Mitos sobre la lactancia materna

Por último, comentaremos algunos otros mitos en relación a la lactancia materna.

  • No tienes leche: normalmente las mujeres producimos leche de sobra para alimentar a nuestros bebés. La verdadera hipogalactia es muy rara y casi no ocurre. Si el bebé succiona correctamente y toma a demanda, se produce suficiente leche.
  • Tu leche no es de buena calidad: La leche materna es el alimento óptimo para los bebés humanos. No existen las leches de mala calidad. Ninguna leche artificial supera a la materna.
  • En la lactancia hay que poner horarios: el pecho debe darse a demanda (sin horarios) para asegurar la producción de leche. Cuanto más frecuente succione el bebé, más leche se producirá.
  • Dar el pecho duele: dar el pecho no debe doler, si duele es que hay algo que no se está haciendo bien o no está funcionando correctamente y no hay que aguantar, lo que hay que hacer es solucionar el problema.
  • Los bebés con frenillo no pueden mamar: Cuando existe frenillo debajo de la lengua y es muy corto, a veces se dificulta la lactancia. Pero si es necesario, el frenillo se puede cortar con una intervención muy rápida, por lo que no es necesario abandonar la lactancia. En general el frenillo sino es muy limitante va consiguiendo elasticidad y no dificulta .

Advertencia importante: la lactancia materna proporciona la mejor nutrición a los bebés.

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